jueves, 15 de diciembre de 2011

NO MÀS VIOLENCIA CONTRA LA MUJER

LAS MUJERES SON NUESTRAS,MADRES,HERMANAS,SOBRINAS,HIJAS,TIAS,ABUELAS, PRIMAS Y AMIGAS, DETENGAMOS ESTE HORROR, NO MAS VIOLENCIA HACIA NUESTRAS MUJERES.NO ES DE HOMBRE LA VIOLENCIA.

Radiografía de la pandemia de la violencia contra las mujeres.Cada minuto, 24 personas denuncian una agresión sexual en Estados Unidos y alrededor del 20% de las mujeres de ese país ha sufrido una violación, consumada o en grado de tentativa.
Esas son conclusiones de un nuevo informe del Centro para el Control de las Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés)

Además, el CDC concluyó que más de un millón de mujeres dijeron haber sido violadas en los últimos 12 meses, más de seis millones han sido víctimas de acoso y más de doce millones de mujeres y hombres reportaron una violación, violencia física o acoso por parte de su pareja a lo largo del año.

Los expertos del CDC describieron los resultados como "increíbles" y se enmarcan dentro de una problemática que está presente alrededor del mundo, hasta el punto que ONU Mujeres, la entidad de las Naciones Unidas para la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, la califica como "un problema de proporciones pandémicas".

En América Latina, la situación no es menos dramática.

"Materia de preocupación"

Según datos compilados por ONU Mujeres desde marzo de 2011, el 40,2% de los encuestados en México reportó un hecho de violencia física o sexual en los últimos doce meses.

En Bolivia, esa cifra llegó a 24,2%, mientras en Ecuador se situó en 17,6% y en Perú, en 14,2%.

Según informa la misma agencia, en Sao Paulo, Brasil, una mujer es atacada cada 15 segundos, mientras en Perú, unas 75 mujeres son atendidas diariamente por casos de violencia sexual.

"Este tema está afectando tremendamente a las mujeres", le explicó a BBC Mundo Lucía Salamea Palacios, directora del programa regional de ONU Mujeres para la zona andina.

"Se ha visibilizado mucho en los últimos cinco años y ya es materia de preocupación por parte de los gobiernos", resalta.

Salamea agrega que en la mayoría de países de la región andina, la violencia sexual afecta de manera principal a las adolescentes entre 14 y 17 años.

Esta estadística concuerda a grandes rasgos con las del CDC para Estados Unidos, que encontró que la gran mayoría de las víctimas de violación lo fue durante su juventud.

Linda Degutis, directora del Centro Nacional para la Prevención y Control de las Lesiones del CDC, detalla que al menos el 80% tenía 25 años o menos y que el 35% de las mujeres que fue violada cuando era menor de edad, volvió a sufrir una agresión del mismo tipo en la edad adulta.

Según Salamea, la problemática en América Latina es delicada por "los patrones culturales, el manejo del poder, la manera de pensar y las sociedades patriarcales".
Agrega que "en los países latinoamericanos perdura el tema del machismo".

"Muchas mujeres justifican la existencia de la agresión en la pareja como la necesidad de que una persona tiene que mostrar que es la más fuerte y la que ordena en casa", explica.

Salamea añade que se ve una mayor incidencia de casos "en los sectores afectados por la pobreza y en situaciones de mayor vulnerabilidad", pero hace énfasis en que estas particularidades no son razones por sí solas.

"No sólo la educación es un determinante. No sólo la pobreza es un determinante porque justamente estamos hablando de una manera de pensar, de patrones culturales que cruzan todos los estratos de la población".
Hispanas en Estados Unidos

En el caso de Estados Unidos, el estudio del CDC sugiere que la incidencia de víctimas de violación es algo menor entre las estadounidenses de origen hispano.

Si ronda el 20% entre las mujeres blancas (18,8%) y de raza negra (22%), al hablar de las hispanas, el estudio calcula que la cifra es de un 14,8%.

Sin embargo, en lo que se refiere a la violencia sexual que no alcanza el grado de violación, la situación de las hispanas es sensiblemente peor.

Si las denuncias de agresiones que no son violación es del 41% de las mujeres de raza negra, el 48% de las de raza blanca y 49% de las originarias, para las hispanas es de un 58%, claramente por encima del resto de grupos.

ONU indignada por violencia sexual

El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-Moon, expresó su indignación ante líderes africanos por el empleo de la violación sexual como un arma de guerra.

Ban señaló ante la cumbre de la Unión Africana (UA) que se lleva cabo en Etiopía que había decidido nombrar a un representante especial para intensificar los esfuerzos y poner fin a la violencia sexual contra las mujeres y los niños en áreas de conflicto.

La ex vicepresidenta de la Comisión Europea, Margot Wallstrom, fue designada en el cargo.

Wallstrom dijo que la violación en conflictos armados -no sólo en África- son un crimen de guerra y que haría todo lo posible porque sea reconocido como tal.

"A pesar de las elocuentes declaraciones políticas e incluso del derecho internacional, este todavía es un problema en el terreno. No es un asunto de mujeres, se trata de un asunto sobre derechos humanos. Todos tenemos que oponernos a la violación y ponerle fin", agregó.
Cambios inconstitucionales

Se espera que los conflictos en Somalia, Sudán y especialmente en la República Democrática del Congo, donde se registran abusos en contra de la población más vulnerable, estén en el tope de la agenda de la cumbre de la UA que culmina este martes.

Según el corresponsal de la BBC Jack Izzard, el secretario general de la ONU también manifestó su preocupación en torno a lo que denominó el resurgimiento de cambios inconstitucionales de gobierno en África.
Advirtió a los líderes en contra de la manipulación de procesos establecidos para permanecer en el poder.

Poco antes, informó Izzard, hubo un cambio en la cúpula de la UA cuando su presidente, el líder libio Muammar Gaddafi, fracasó en su intento por conservar la presidencia de la unión y será reemplazado por el presidente de Malawi, Bingu wa Mutharika.

Las declaraciones de Ban Ki-Moon se producen el mismo día en que la ONU informó que el secretario general enviará a un reprensentante a Corea del Norte la próxima semana.

Este sería el primer contacto de este tipo desde que el año pasado la ONU intensificó las sanciones en contra del país comunista.

Los medios de comunicación de Corea del Sur informaron que el jefe de asuntos políticos de la ONU, Lynn Pascoe, discutirá el posible regreso de Corea del Norte a la ronda de conversaciones en donde también participan Corea del Sur, Estados Unidos, Rusia, China y Japón.

Antes, Pyongyang había dicho que nunca volvería a la mesa de conversaciones, donde se busca persuadir a Corea del Norte para que renuncie a su programa nuclear.

Sin embargo, Pyongyang ha dado señales de que podría reconsiderar su decisión.

Violencia sexual: la cara menos visible del conflicto colombiano

Secuestros, torturas, desplazamientos forzados, ejecuciones extrajudiciales… la lista de violaciones a los derechos humanos acumuladas a lo largo de los casi 50 años del conflicto armado colombiano es extensa y bien conocida.

Pero el problema de la violencia sexual contra las mujeres a manos de los diferentes actores armados todavía no está debidamente dimensionado ni recibe la atención necesaria, afirma un nuevo reporte de Amnistía Internacional.
"Es la problemática que es más invisible… el último tabú del conflicto armado en Colombia", le dijo a la BBC Susan Lee, directora del Programa Regional para América Latina de la organización.

Y el reporte, publicado siete años después de que Amnistía documentara por primera vez la gravedad de la situación, afirma que las autoridades colombianas le siguen negando a las sobrevivientes de la violencia sexual sus derechos a la verdad, la justicia y la reparación.

"Los grupos armados usan la violencia como una manera de castigar a las mujeres, si consideran que no están aceptando su control sobre su familia, su población, su zona; o si consideran que su familia está colaborando, simpatizando con el grupo enemigo, sea cual sea", explicó Lee.

"Muchas veces (la violencia sexual) es usada como una arma de terror para forzar el desplazamiento de la población civil", agregó.
"No hay justicia"

El reporte documenta numerosos casos de violaciones y abusos sexuales cometidos tanto por guerrilleros como por paramilitares y miembros de la fuerza pública.

Y esos testimonios cuentan una historia de permanente intimidación, de instituciones poco interesadas en reconocer y enfrentar el problema, y de falta de voluntad política para acabar con la impunidad.
Un buen ejemplo es el caso de "Shirley", quien sólo tenía 17 años cuando fue llevada por la fuerza a un campamento paramilitar en Antioquía, donde fue violada repetidas veces.

"Yo no sabía cuándo me llegaba la menstruación, porque yo constantemente sangraba porque eran muchísimos hombres", contó.
Shirley permaneció en el campamento de febrero a agosto de 2005, cuando finalmente logró escapar.

Y, en diciembre de 2008, a pesar de las constantes amenazas, juntó el coraje necesario para hacer una denuncia, "para que se den cuenta que esto sí pasa", explicó.

La Fiscalía General de la Nación abrió una investigación y las autoridades acordaron ponerla bajo la tutela de su programa de protección.

La investigación, sin embargo, nunca prosperó. Y en varias ocasiones la protección ofrecida por el Estado la obligó a compartir casa con algunos de sus violadores, que se habían desmovilizado en el marco del llamado proceso de Justicia y Paz un par de años atrás, mediante el cual muchos paramilitares depusieron las armas.

Según el reporte de Amnistía Internacional, Shirley ha identificado a más de 35 de los hombres que abusaron de ella.

"Pero pregúnteme cuántos hay en la cárcel por el caso mío. Ninguno", dijo. "Sinceramente no hay justicia. Para mí no hay".
Abuso de poder

Susan Lee afirma que las violaciones por parte de los diferentes actores armados involucrados en el conflicto colombiano siguen siendo una práctica sistemática y generalizada, lo que implica que pueden ser considerados crímenes de guerra o de lesa humanidad.

Pero las mujeres en las zonas de conflicto también enfrentan otros problemas, como el reclutamiento forzado por parte de los grupos armados ilegales, que a menudo utilizan a las jovencitas como carnada.

"Nos dicen que las chicas de las FARC son unas chicas preciosas y que esas son las que están cautivando a los pelados (muchachos) para enlistarlos", le dijo a BBC una activista que trabaja por los derechos de la mujer y en contra del reclutamiento infantil en el departamento de Putumayo.

Y según la activista, quien pidió no ser identificada por motivos de seguridad, en este remoto y pobre departamento amazónico, los uniformados no siempre necesitan que recurrir a la violencia para aprovecharse de las mujeres y menores de la región.

"Las niñas aparentemente se enamoran de los actores armados porque tienen poder económico, porque a veces no hay otra oportunidad", dijo.

"En Putumayo no hay universidad. Las bases militares que construyen en este departamento son a 100 metros de la escuela. No son impuestas (las relaciones), pero ellas las ven como su única opción", explicó.

Los actores armados, por su parte, se aprovechan de la situación para convertirlas en informantes o correos.

Y como consecuencia de estos noviazgos, muchos de los cuales pueden considerarse un ejemplo de abuso de poder, varias niñas y sus familias se convierten en blanco de los grupos adversarios.

"Muchas tienen que desplazarse por ese tipo de relaciones", explicó la mujer.
Silencio e impunidad

La situación se repite en muchas otras partes de Colombia.

Y, a menudo, esos noviazgos involucran a menores de edad, por lo que constituyen otro ejemplo de abuso sexual producto del conflicto.
Las posibilidades de que este tipo de conductas sean denunciadas ante las autoridades, sin embargo, parece aún más remota que en los otros casos de violencia sexual.

Y según una investigación de la Corporación Casa de la Mujer y Oxfam, el 82% de las mujeres víctimas de la violencia sexual en las zonas de conflicto nunca denuncian lo sucedido.

Para Susan Lee, esto sucede porque la mayoría de las mujeres temen la represalia y el estigma social.

Pero, sobre todo, porque "cuando tienen la valentía de denunciar, la primera respuesta del Estado es no creerles, o culparlas a ellas por lo ocurrido. Y si logran que haya una investigación los obstáculos para llegar a la justicia y que los culpables sean enjuiciados es muy difícil", le dijo a la BBC.

Según Amnistía, el problema de la impunidad por actos de violencia sexual contra mujeres en el marco del conflicto es más grave que en el caso de las otras violaciones de derechos humanos.
"Muy pocos de los autores de crímenes de violencia sexual cometidos durante los 45 años del conflicto han comparecido ante la justicia", afirma en su reporte.

Pero además, en las raras ocasiones que estos crímenes llegan a juicio, estos son tratados como delitos comunes y no como crímenes de Guerra o crímenes de lesa humanidad, como correspondería, destacó Lee.

La funcionaria de Amnistía Internacional afirma que el actual gobierno colombiano ha dado pasos en el sentido correcto, pero que todavía no ha podido traducir sus palabras a una acción efectiva.

"Y si Colombia no está dispuesta, no puede o no quiere lograr justicia en estos casos, entonces la jurisdicción internacional, por ejemplo la Corte Penal Internacional, podría tener un papel en cuanto a esta situación", advirtió.

Lee se encuentra en Colombia para hacerle llegar personalmente ese mensaje al gobierno colombiano, que aún no se ha pronunciado sobre el reporte.

Pero, según Lee, la Alta Consejera para la Equidad de Género, Cristina Plazas Michelsen ya les expresó que en el gobierno del presidente Santos existía la voluntad política necesaria para enfrentar el problema.

"Nos aseguró que el tema de la violencia contra la mujer si es una prioridad para el gobierno", declaró.

POR: Arturo Wallace. BBC MUNDO
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA

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