martes, 27 de diciembre de 2011

SOLEDAD,AMOR Y SOLEDAD,SOLEDAD Y AISLAMIENTO

Se puede interpretar la soledad de dos maneras: estar solo o sentirse solo.

Estar solo es un hecho común para todos. No siempre estamos acompañados. Esta experiencia de soledad se puede disfrutar mucho y suele ser muy constructiva. Cuando estamos solos podemos no hacer nada y sentirnos bien, descansar, disfrutar de la naturaleza, tomar sol, caminar, meditar o simplemente hacer lo que nos gusta sin interferencias de otras personas. Sentirse solos es diferente, porque uno se puede sentir solo también en compañía. El sentimiento de soledad está relacionado con el aislamiento, la noción de no formar parte de algo, la idea de no estar incluido en ningún proyecto y entender que a nadie le importamos lo suficiente como para pertenecer a su mundo. El sentimiento de no pertenencia nos lleva a la depresión, cuando además nos sentimos culpables de nuestra propia soledad. Es una ilusión creer estar acompañado porque en realidad la mayoría está sola. No muchos saben lo que es una verdadera relación y crean vínculos que no lo son. Sólo una persona madura puede tener una relación verdadera, porque se ha liberado de las dependencias. La madurez es la capacidad de vivir la vida sin muletas ocasionales, es aprender a hacerse cargo de los propios problemas, reflexionando antes de actuar y haciéndose responsable de las consecuencias de las acciones, sin proyectar los errores en los demás.

La relación no implica tener a alguien para eventualmente apoyarse, sino por el contrario significa interesarse por el otro y comprenderlo tratando de olvidarse de uno mismo. La dependencia crea vínculos dependientes con personas omnipotentes, intentando recrear la simbiosis madre-hijo, y ese tipo de relación patológica, que tiene carácter sadomasoquista, está destinada al fracaso. Recién cuando nos liberamos de las dependencias y nos olvidamos de nosotros mismos aprendemos a vivir, a no tener miedo y a ser libres, accediendo a la posibilidad de una verdadera relación.

Si no hay desarrollo personal tampoco puede haber una relación duradera, porque el estancamiento produce aburrimiento. La intención vale más que el hecho en si mismo, porque no se trata de resultados sino de orientarse hacia el camino de la propia senda. Solamente cuando estamos solos podemos ponernos en contacto con nosotros mismos. Esa oportunidad nos permite vernos y evaluar si realmente somos como queremos ser y si estamos haciendo lo que deseamos hacer; y si esa imagen no estuviera de acuerdo con nuestras expectativas, es el momento de preguntarnos, que es lo que estamos haciendo ahora para lograrlo. Transitar el propio camino es lo más importante y el principal propósito de nuestra vida y todo el universo conspirará para lograrlo.

La Soledad y el Aislamiento Hay muchas personas que no pueden estar solas y anhelan desesperadamente estar en compañía. Son personas que esperan todo de los demás y no se atreven a tomar el control de sus propias vidas. Ser dueño de si mismo exige responder a los propios requerimientos internos sin expectativas externas, hacerse cargo, asumir la responsabilidad de estar vivo y decirle que si a la vida y no convertirse en una carga para los demás. Si esas personas pierden al ser querido con el que convivían pueden caer en una depresión y en una experiencia de soledad negativa que significa sentirse aislado y sin posibilidades de conexión alguna. En estos casos es necesario recurrir a una ayuda terapéutica, porque la depresión puede llevar a esa persona a perder el sentido de la vida y cometer suicidio. La sensación de aislamiento se puede revertir de a poco, con pequeños cambios positivos, que es probable que en un principio sean rechazados de plano, pero que luego se convertirán en hábitos saludables que se podrán ir incorporando lentamente y que harán posible un cambio en el estilo de vida.

Escuchar música, bailar, ver programas de televisión positivos, seguir alguna serie que sea de interés, interesarse por los amigos o los familiares, salir a caminar todos los días, leer el diario, ir a tomar un café, sentarse en el banco de una plaza para apreciar la naturaleza o leer un libro; o sea aprender a resolver solos el deseo inconsciente de aislamiento y de pérdida de significados. El aislamiento es un bloqueo emocional que representa el miedo a la intimidad y se puede revertir aprendiendo a conectarnos positivamente. Existen algunas causas generadoras de sentimientos de soledad negativa o aislamiento. Por ejemplo, la personalidad esquizoide que es el observador, el que permanece generalmente callado, que no interviene en las conversaciones ni en los debates, que sólo escucha, que parece carecer de emociones y no se conecta. Los tímidos tienen miedo al rechazo, a ser criticados, a sentirse inadecuados, por esta razón pueden aislarse y quedarse solos. Las personas individualistas se pueden aislar porque son omnipotentes, exigentes y perfeccionistas, no toleran a los demás y se van desconectando sin darse cuenta, porque obviamente nadie es perfecto. También aquellos que han perdido la confianza en la gente porque han sido engañados, estafados o heridos.

Es necesario descubrir lo bueno del otro, darle una oportunidad, encontrarle la faceta oculta que permita ver su lado positivo, aprender a escucharlo, darle importancia, interesarse en él preguntándole por sus cosas. El optimismo es un factor aglutinante porque la gente se siente atraída por la gente positiva, entusiasta, que hace las cosas con pasión, que es efusiva y que piensa que mañana siempre será mejor que hoy. Los momentos de soledad positiva son necesarios, para poder reflexionar, aprender a ser creativo, elaborar ideas o proyectar cosas, o simplemente hablar con uno mismo poniendo en palabras lo que nos molesta, que es la mejor manera de curarse todos los males; o estar en silencio con uno mismo sin criticarse o evaluarse, aceptándose y proponiéndose ser cada día mejor. Las personas que sufren aislamiento están expuestas a enfermedades porque su sistema inmunológico también se deprime y pueden desear la muerte. Para comenzar a conectarse, es necesario elegir la compañía, evitando gente negativa que se deleita en hablar de enfermedades, médicos y tratamientos o que viven criticando a los demás, mientras sus vidas permanecen vacías de contenido y sin espacio para el verdadero encuentro con otro. Hacer ejercicio físico todos los días al levantarse, es una forma de recuperar la alegría de vivir, eligiendo una rutina de quince minutos para mover el cuerpo y mantenerlo sano y activo. Porque el movimiento nos llena de energía y nos prepara para enfrentar el día con optimismo.

El Amor y la Soledad Muchos buscan el amor para huir de la soledad, pero nunca un amor podrá satisfacer la necesidad infantil de sentirse acompañado, y esa relación estará destinada al fracaso. Cuando amo a alguien porque lo necesito, no lo amo, lo estoy usando para mi propio beneficio, para que me acompañe, me mantenga, me divierta, me entretenga. Sólo cuando necesito a alguien porque lo amo es cuando me mueve el verdadero amor, la necesidad de compartir, de dar y de saber recibir, y estar dispuesto a comprender, perdonar, tolerar y aceptar.

Cuando se ama a alguien de verdad, se desea su libertad para ser quien es, y se llegan a amar sus virtudes y sus defectos, porque no siempre esos defectos son reales, ya que los que pueden ser defectos para uno pueden ser virtudes para otros. La soledad nos enseña a vivir, a ser independientes, a valorarnos, a confiar más en nosotros mismos. Es la experiencia más aleccionadora que existe para madurar como persona. Recién cuando somos capaces de estar solos, aprendemos a conocernos, a apreciar todo nuestro potencial, a querernos y a ser más buenos con nosotros mismos. No se puede amar a otro si uno se desprecia. El odio a uno mismo es el fundamento de la agresividad hacia el otro, porque siempre estamos proyectando nuestra propia interioridad con nuestras acciones. Cuando se siente la sensación de estar solos o aislados es cuando hay que volver la atención hacia adentro y buscarse a si mismo; porque el afuera nunca podrá devolver el sentimiento de pertenencia que se ha perdido.

Cuando se recupera la conciencia interna de pertenencia se logra la reconciliación con uno mismo, surge un nuevo sentimiento de compasión y la posibilidad del perdón. Esa relación personal es la más importante de las relaciones que existen; porque el hombre no puede relacionarse normalmente con otro si no está bien con él mismo. El amor verdadero no es fusión sino independencia, porque precisamente lo que se ama del otro es su ser total, su capacidad de desarrollo y su poder de trascendencia constante. Amar es admirar, es sorprenderse todos los días con el ser amado, que es capaz de cambiar y seguir siendo el mismo o la misma. El egoísmo mata al verdadero amor, con las limitaciones y las trabas al desarrollo individual del otro, casi siempre por celos o envidia del miembro de la pareja que se ha estancado. La belleza es un don que ayuda a atraer pero que no sirve por si misma para mantener una relación. La preocupación por el esquema corporal se ha convertido en un fin en si mismo y en el propósito de la vida de mucha gente. Pero si detrás de un cuerpo perfecto no hay más que la preocupación por agradar, ninguna relación a largo plazo es posible y sólo se habrá logrado ser una cosa, un bien de uso y no una persona.


La belleza no dura siempre, lo que permanece es el ser verdadero y auténtico que no se preocupa por agradar sino por ser. Los vínculos se rompen con facilidad cuando en una pareja alguno de los dos no crece; y permanece aferrado a valores relativos, sin desarrollarse. Ambos se aburren, se critican, y terminan odiándose, porque se convierten en obstáculos del propio crecimiento. La atracción física desaparece, ya no se aprecia la belleza porque cuando la pasión inicial entra en razón, se puede ver más allá de ella y se descubre que no hay nada. Para amar a alguien de verdad primero hay que conocerlo o conocerla como persona y luego, naturalmente, como una consecuencia lógica y esperada por ambos, vendrá la intimidad, más relajada, sin temores, con la responsabilidad de los que tienen conciencia de la importancia de ese momento. Si todo este proceso es al revés, y se empieza con la intimidad, entonces se convertirá en un episodio más en sus vidas, transitorio y ocasional, que a veces tiene consecuencias desastrosas.


POR: PSICOLOGIA.LAGUIA2000.COM
ARREGLOS FOTOGRÀFICOS: ALBERTO CARRERA
PENSANDO EN NELSON

1 comentario:

Nelson Ortiz dijo...

Vivir solo tambièn es un Arte. Se aprende muchas verdades o falaces que enriquesen nuestra sabidurìa
Beto, me encantò el artìculo
Abrazos

LinkWithin