lunes, 20 de febrero de 2012

SALUD: CORAZÒN ROTO

Cada vez más cerca de curar un corazón roto. Esta semana dos investigaciones revelaron resultados exitosos en el uso de células madre para tratar un infarto.

Nos acercamos a la era en que podremos curar nuestras enfermedades, no solo trastornos del corazón sino de otros órganos, con nuestras propias células.
En el primer estudio, publicado en The Lancet, investigadores del Instituto de Cardiología Cedars-Sinai en Los Ángeles, lograron reparar hasta 50% los daños causados por un infarto inyectando al paciente células madre de su propio corazón.

Según los científicos, éste fue "un aumento sin precedentes" de músculo cardíaco sano.

Un día después, una revisión de 33 estudios llevada a cabo por Cochrane Collaboration encontró que la terapia de células madre tomadas de la médula ósea logró ofrecer "una mejora moderada" a los pacientes que sufrieron infarto.

En los ensayos habían participado más de 1.700 pacientes.

Aunque los investigadores afirman que ahora se deberán llevar a cabo estudios a más largo plazo para ver si esta terapia afecta la expectativa de vida del paciente, los resultados ofrecen esperanzas porque cada vez nos acercamos más a la era de las llamadas "terapias personalizadas" para curar un corazón lesionado.

Cuando un paciente sobrevive un infarto, se produce muerte en el tejido del músculo, el cual queda reemplazado por una cicatriz.

Con esto el paciente queda debilitado y con altas posibilidades de necesitar medicamento para el resto de su vida.

Impacto a largo plazo:

Los científicos están demostrando ahora la efectividad de las células madre para reducir esta cicatriz de tejido cardíaco y reparar el corazón lesionado.

Un método consiste en tomar células del corazón del paciente, cultivarlas en el laboratorio para generar millones de nuevas células cardíacas y posteriormente inyectarlas de nuevo al paciente para generar nuevo músculo cardíaco.

El otro método utiliza una técnica similar pero en lugar de tomar células del corazón se toman de la médula ósea, que es una fuente esencial de células madre.

Los ensayos revisados por Cochrane, realizados y publicados hasta 2011, involucraron esta técnica con médula ósea.

El análisis concluyó que la terapia "puede conducir a una mejora moderada a largo plazo" en la función cardíaca, lo cual, agrega, puede ser "clínicamente muy importante".

Lo que hasta ahora no se sabe, sin embargo, es cuál es el efecto a largo plazo de esta terapia y si tiene un impacto en la longevidad del paciente.

La doctora Enca Martin-Rendon, especialista del Hospital John Radcliffe en Oxford y principal autora del análisis, explica que además de la mejora en la función cardíaca, "la terapia de células madre puede también reducir el número de pacientes que mueren posteriormente o sufren insuficiencia cardíaca".

"Pero actualmente carecemos de evidencia estadísticamente significativa en el número pequeño de pacientes que hasta ahora han sido tratados".

El profesor Anthony Mathur, de la Escuela de Medicina y Odontología del Hospital Barts de Londres, está dirigiendo actualmente el mayor ensayo clínico que se ha llevado a cabo con células madre en pacientes que sufrieron infarto.

El estudio comenzará este año e involucrará a 3.000 pacientes en varios centros de Europa. Y se espera obtener los resultados rápidamente.

Tal explica el especialista a la BBC se inyectarán las células madre a los pacientes cinco días después de haber sufrido el infarto y posteriormente se les hará un seguimiento de dos años para ver si la terapia tiene un impacto en su expectativa de vida.

Las enfermedades cardiovasculares, incluidos infartos e insuficiencia cardíaca, son la principal causa de muerte en todo el mundo.

Así que muchos investigadores trabajan con ahínco para encontrar un tratamiento que prevenga o cure estos trastornos.

Todavía, sin embargo, serán necesarios más estudios para que estén disponibles en la clínica.

La enfermedad coronaria es hereditaria en hombres.

Los hombres pueden heredar una de las enfermedades del corazón más comunes, la enfermedad de las arterias coronarias, afirma una nueva investigación.

Los científicos de la Universidad de Leicester, Inglaterra, descubrieron que el cromosoma Y, la porción del ADN que determina el género masculino, juega un papel en la herencia de la enfermedad de las arterias coronarias (EAC), un trastorno que provoca miles de muertes cada año.

La investigación, que aparece publicada en la revista The Lancet, estudió el ADN de más de 3.000 hombres, encontró que una versión particular de este cromosoma incrementa el riesgo de la EAC en 50%.

Se cree que uno de cada cinco hombres poseen esta versión del cromosoma Y.

La enfermedad de las arterias coronarias se produce por el estrechamiento de las arterias que transportan sangre al corazón, lo cual provoca que el músculo no tenga suficiente oxigeno.

Esto puede conducir con el tiempo a angina -opresión en el pecho- e infartos.

Según la Fundación Británica del Corazón, que financió este estudio, la EAC causó en el Reino Unido 88.236 muertes en 2008, de los cuales cerca de 50.000 fueron hombres.

Los expertos saben que los hombres desarrollan enfermedad del corazón por lo menos una década antes que las mujeres.

Para cuando cumplen 40 años, el riesgo de sufrir enfermedad del corazón es de uno en cada dos hombres y una de cada tres mujeres.

Los factores de estilo de vida, como fumar e hipertensión, son contribuyentes importantes.

Ahora los investigadores de Leicester descubrieron que la herencia también juega un papel importante en la EAC, la enfermedad del corazón más común.

Riesgo heredado:

El doctor Maciej Tomaszewski y su equipo estudiaron a 3.233 varones británicos no emparentados que estaban participando en otros estudios médicos sobre el riesgo de la enfermedad cardíaca.

Los investigadores sometieron a los participantes a pruebas genéticas y encontraron que 90% tenía una de las dos versiones comunes del cromosoma Y, llamadas haplogrupo I y haplogrupo R1b1b2.

El riesgo de EAC entre los hombres que poseen la versión del haplogrupo I es 50% más alto que en el resto.

Tal como expresan los científicos ahora necesitan identificar con precisión cuáles son los genes en el cromosoma Y responsables de este riesgo.

Pero ya saben cómo es que ejercen su efecto perjudicial: alterando el sistema inmune del individuo.

"Estamos muy entusiasmados con estos hallazgos porque colocan al cromosoma Y en el mapa de susceptibilidad genética de la enfermedad de las arterias coronarias" expresa el doctor Tomaszewski, quien es profesor del Departamento de Ciencias Cardiovasculares de la universidad.

"Los médicos a menudo asocian al cromosoma Y con la masculinidad y la fertilidad, pero esto demuestra que también está implicado en la enfermedad del corazón".

El investigador agrega que, eventualmente, el hallazgo podrá conducir a nuevas formas de tratar y prevenir la enfermedad en los hombres y al desarrollo de una prueba genética para detectar a los que están en mayor riesgo.

Mientras tanto, afirma, los hombres deben concentrarse en la reducción de los factores de riesgo conocidos y que pueden modificarse, como realizar ejercicio todos los días y consumir una dieta sana para mantener en control su presión arterial y colesterol.

Por su parte, la doctora Helene Wilson, de la Fundación Británica del Corazón, afirma que "la enfermedad de las arterias coronarias es causa de infartos y provoca decenas de miles de muertes en el Reino Unido cada año".

"La elección de un estilo de vida insano como alimentarse mal y fumar son grandes responsables, pero los factores heredados en el ADN también forman parte del panorama".

"El siguiente paso es identificar cuáles son los genes responsables y cómo es que incrementan el riesgo de un infarto" agrega.

La presión arterial debe medirse en los dos brazos

La diferencia entre la medición de la presión arterial del brazo izquierdo y la del derecho puede indicar el riesgo que tiene la persona de sufrir enfermedad vascular e incluso sus probabilidades de muerte, afirman científicos.

La práctica de medir ambos brazos debe hacerse rutinaria porque muchos médicos generales no lo hacen, agregan los investigadores en la revista The Lancet.

Los científicos del Colegio Peninsula de Medicina y Odontología de la Universidad de Exeter, Inglaterra, revisaron 28 estudios publicados sobre este tema.

Encontraron "evidencia significativa" de que una diferencia de 10mmHG (milímetros de mercurio) o más entre la presión sistólica (la alta) de un brazo y el otro incrementa el riesgo de enfermedad vascular periférica (EVP): el estrechamiento y endurecimiento de las arterias que abastecen a las piernas y pies.

Y una diferencia de 15 mmHG o más está asociada a un mayor riesgo de trastornos cardiovasculares y cerebrovasculares, por el empeoramiento del abastecimiento de sangre al cerebro, y de mortalidad por problemas cardiovasculares (un incremento de 70%) y problemas de salud en general (60%).

Cualquiera de los dos brazos puede mostrar una presión sanguínea mayor, pero lo que cuenta en este riesgo, afirman los científicos, es la diferencia entre ambas extremidades.

Reducción de riesgo:

El hallazgo, afirma el doctor Christopher Clark, quien dirigió el estudio, apoya la necesidad de que esta medición de ambos brazos sea rutinaria en la clínica, porque muchos de los síntomas de la enfermedad cardiovascular y la cerebrovascular son "silenciosos".

Por ejemplo, una detección temprana de EVP puede llevar a intervenciones tempranas para reducir el riesgo de mortalidad, como dejar el tabaco, reducir la presión arterial u ofrecer al paciente tratamiento de estatinas para reducir el colesterol.

"Nuestros hallazgos indican que hay una fuerte asociación entre la presión sistólica de ambos brazos y la enfermedad vascular y mortalidad" dice el investigador.

"Y que las diferencias de 10mmHG o 15 mmHG o más podría ayudar a identificar a pacientes que están en riesgo y que necesitan análisis vasculares detallados".

El investigador afirma que a pesar de que las recomendaciones internacionales actuales establecen la medición de presión arterial en ambos brazos, ésta no se lleva a cabo.

"Los sondeos han demostrado que el médico general promedio no lo hace" dice el doctor Clark.

En un comentario en The Lancet, los profesores Richard McManus, de la Universidad de Oxford, y Jonathan Mant de la Universidad de Cambridge, afirman que "es necesario llevar a cabo más estudios para clarificar si las diferencias sustanciales entre los brazos deben conducir a un control agresivo de los factores de riesgo cardiovasculares".

"El establecimiento de estas diferencias debe convertirse en parte del cuidado rutinario de salud, y no debe ser una recomendación que es casi siempre ignorada" agregan.

Por su parte, Natasha Stewart, experta de la Fundación Británica del Corazón, expresa que la medición de la presión en ambos brazos para detectar enfermedad vascular es, en teoría, una tarea rápida y sencilla.

"Pero todavía será necesario llevar a cabo más estudios para confirmar estos hallazgos".

"Mientras tanto, es muy importante que otros factores de riesgo, además del control de la hipertensión, sean tomados en cuenta para establecer si el médico debe llevar a cabo análisis más detallados sobre el riesgo que tiene un paciente de enfermedad del corazón", agrega.

Estos factores incluyen la edad, el origen étnico y los antecedentes familiares del individuo, además de los riesgos del estilo de vida, como el tabaquismo, el alto colesterol, la obesidad y el estrés.

Lo que se debe hacer ante un caso de paro cardíaco

¿Sabría usted qué hacer ante una persona que sufre un accidente o infarto y deja de respirar? A juzgar con un nuevo sondeo llevado a cabo en el Reino Unido, muchos tenemos creencias equivocadas sobre cómo proceder.

Un sondeo llevado a cabo por la British Heart Foundation (Fundación Británica del Corazón) encontró que cerca de la mitad de las 2.000 personas entrevistadas no podrían dar reanimación cardiopulmonar (RCP) porque no sabrían cómo.

Y 20% no daría respiración de boca a boca por temor a contraer una infección.

La organización acaba de lanzar una campaña en la que insta al público a "olvidarse de la respiración de boca a boca" y concentrarse en las compresiones cardíacas.

La reanimación cardiopulmonar es un procedimiento de primeros auxilios que se lleva a cabo cuando cesa la respiración o los latidos cardíacos de una persona.

Esto ocurre, por ejemplo, en accidentes donde se sufre una descarga eléctrica o en un ahogamiento o infarto.

Cuando cesa la respiración o los latidos cardíacos puede ocurrir en minutos daño cerebral o muerte si no se restaura el flujo de oxigeno en el organismo.

Por eso es esencial tratar de recuperar con RCP esas funciones vitales en el organismo.

La RCP consiste en dos procesos: la respiración de boca a boca para proveer oxigeno a los pulmones de la persona, y las compresiones cardíacas para mantener la sangre circulando en el organismo.

Pero ahora la Fundación Británica del Corazón afirma que como a la gente le preocupa la idea de dar a un desconocido el "beso de la vida", está recomendando al público olvidarse de esa parte de la RCP.

Los expertos no están descartando totalmente la respiración de boca a boca. "Este procedimiento, dicen, continuará siendo parte del "estándar de oro" de la RCP y seguirá enseñándose durante el entrenamiento formal".

Pero cuando la persona no está entrenada para dar RCP, es mejor que ignore la respiración de boca a boca y se concentre en las compresiones firmes y rápidas en el centro del pecho, afirma la organización.

El sondeo de la Fundación también revela los temores que tiene el público de verse en involucrado en una demanda judicial "si algo sale mal" al intentar ayudar a un desconocido.

Por esa razón, cuatro de cada 10 personas piensan que es mejor no involucrarse.

Pero los expertos afirman que ningún caso de ese tipo se ha presentado con éxito en el Reino Unido.

"La respiración de boca a boca a menudo puede ser sobrecogedora para los transeúntes que no están entrenados que desean ayudar cuando alguien se ha colapsado con un paro cardíaco" expresa Ellen Mason, portavoz de la Fundación.

"Pero la RCP usando sólo las manos dará a la gente mucho más confianza y seguridad para poder ayudar a alguien con ésta, la máxima emergencia médica".

"Se ha demostrado que dar compresiones fuertes, rápidas e ininterrumpidas es más efectivo que detener esas compresiones para dar respiraciones de boca infructuosas" agrega.

Y "a ritmo de Bee Gees"

La organización también sugiere que la gente tararee la canción de Stayin' Alive de los Bee Gees para lograr un ritmo correcto al dar las compresiones cardíacas.

Pero en meses recientes otros expertos han puesto en duda si esta recomendación es apropiada porque, dicen, puede llevar a que la gente se concentre demasiado en la canción y proporcione compresiones poco profundas.

En la campaña de la Fundación aparece el actor británico Vinnie Jones, con su tradicional pose de fortachón, administrando compresiones cardíacas a ritmo de los Bee Gees.

"Realmente nunca debemos dudar cuando se trata de una emergencia de RCP" comenta el actor.

"Si te preocupa dar el beso de la vida, no lo des. Y presiona fuerte y rápido en el centro del pecho".

Según Ellen Mason, todos debemos aprender a dar RCP, porque algún día podríamos ser la única esperanza de vida de alguna persona.

"En el Reino Unido 30.000 personas sufren un paro cardíaco cada año".

"La mitad de estos eventos ocurren frente a testigos, pero en la mayoría de los casos nadie interviene, nadie sabe qué hacer, y todos se dejan llevar por el pánico".

"Si se tratara de nosotros, sin duda todos quisiéramos que alguien pudiera salvarnos a nosotros y a nuestros seres queridos, ¿no es así?".

Reanimación sin boca a boca

Concentrarse en las compresiones en el pecho en lugar de realizar el boca a boca cuando se realiza una reanimación puede producir mejores resultados, de acuerdo a una investigación publicada en The Lancet.

La reanimación cardiopulmonar (RCP) es una combinación de compresiones torácicas y de respiraciones boca a boca, que se realiza en una situación de emergencia como un paro cardíaco o un ataque al corazón.

El estudio, elaborado por los doctores de la Universidad Médica de Viena en Austria, se basó en las tasas de supervivencia en individuos tratados por personas no capacitadas en la RCP, que recibían instrucciones de los servicios de emergencia por teléfono.

El doctor Peter Nagele, del departamento de anestesiología, cuidados intensivos y terapia del dolor de la universidad, dijo que si las personas no entrenadas evitan las respiraciones boca a boca durante la RCP, era más probable que realizaran compresiones en el pecho sin interrupciones.

Eso incrementa la probabilidad de que la maniobra resulte exitosa.

Diferentes técnicas:

El doctor Jas Soar, presidente del Consejo de Reanimación del Hospital Southmead en Bristol (Inglaterra), asegura que "cualquier RCP es mejor que ningún RCP. Si usted presencia un paro cardíaco, llame al número de emergencias inmediatamente".

"Aquellos que estén capacitados en RCP deben seguir las directrices existentes de 30 compresiones cardíacas, seguidas por dos respiraciones boca a boca", agrega.

"Los no capacitados deben iniciar las compresiones y seguir las instrucciones hasta que llegue un experto", explica Soar.

La Fundación Británica del Corazón asegura que ser capaz de hacer la maniobra de RCP duplica las posibilidades de supervivencia.

Claire O'Neill, quien lidera el programa de reanimación de la Fundación, señala que "para alguien que no está entrenado en reanimación cardiopulmonar, hacer compresiones torácicas y respiraciones boca a boca puede ser realmente difícil".

"También sabemos que las compresiones de pecho ininterrumpidas son muy importantes para aumentar las probabilidades de supervivencia".

"Así que centrarse únicamente en las compresiones de pecho puede hacer que más gente esté dispuesta a intentar la reanimación que, en última instancia, puede salvar vidas", agrega.


POR: BBCMUNDO SALUD
ARREGLOS FOTOGRÀFICOS: ALBERTO CARRERA

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