viernes, 13 de abril de 2012

BRASIL: GUERRA POR MATRIMONIO IGUALITARIO

El diputado Jean Wyllys. El líder del movimiento gay en Brasil se lanza a por el matrimonio homosexual.

No resulta contradictorio que, en su entrevista con ELMUNDO.es, defina su vida como "milagro" alguien cuya guerra va a tener muchos enemigos en la Iglesia (especialmente la evangélica) y en los escaños que la representan. Y no es una contradicción no sólo porque Jean Wyllys, de educación pastoral, se considere una persona religiosa y se interese por teísmos de origen africano como el candomblé. Hasta el más escéptico vería influencia divina en la biografía de este diputado federal, que viene a ser un batido agitado con ingredientes de Dickens, Orwell, Almodóvar y un toque de sabor brasileño.



Empezando por el final, Jean Wyllys (PSOL, partido cercano por ideología a Izquierda Unida) lanzó anoche junto a su equipo de asesores el inicio de una ambiciosa campaña de comunicación para concienciar a la sociedad de que es el momento de legalizar en Brasil el matrimonio homosexual o, como ellos lo llaman, el matrimonio civil igualitario. La gran baza es un vídeo que cuenta con el apoyo de famosos de primera línea mediática brasileña, como Caetano Veloso, Chico Buarque o incluso Romario.

"La comunidad LGBT (Lesbiamas, Gays, Bisexuales y Transexuales) creció en visibilidad pero le falta agenda pública. Si no tenemos acceso al casamiento civil, no tenemos una democracia de hecho y nuestra dignidad humana queda rasgada. Además, es un buen momento para llevar a cabo esta campaña porque yo soy diputado y es la primera vez que un diputado que se reconoce gay enarbola la bandera del movimiento en el congreso nacional. No puedo dejar de pasar la oportunidad de liderar esta lucha", lanza con contundencia Jean Wyllys, que toma como referencia los éxitos del matrimonio homosexual en España, California o Argentina, cuyo director de campaña, Bruno Bimbi, lo es también para él.
 
La propuesta de enmienda constitucional presentada por Wyllys rectifica el tercer punto del artículo 226 de la Constitución brasileña, corrigiendo la expresión que reconoce al matrimonio como el reconocimieto legal de "la unión estable entre hombre y mujer como entidad familiar" por "unión estable entre dos personas, sean del mismo o de diferente sexo". Apenas ocho palabras que cambiarían la vida de miles de personas. Lo explica Wyllys: "Si hoy día nadie aceptaría que por el hecho de ser interracial el matrimonio se llamara de otra forma, no puedo entender por qué con los homosexuales sucede diferente. No es un matrimonio religioso lo que reclamamos, sino uno legal, porque hoy día para acceder a ser pareja de hecho en Brasil se tiene que hacer por la vía judicial y no todos los brasileños tienen acceso al poder judiciario. Sin el reconocimiento del matrimonio igualitario, tenemos una ciudadanía partida por la mitad".

Antes del escaño del Congreso, que ocupa desde que fue elegido hace un año en las elecciones parlamentarias, Jean estuvo sentado también hace años en el sofá de Gran Hermano y en la silla de su confesionario. De hecho, se proclamó campeón del 'Big Brother' Brasil de 2005, adonde asegura que entró para elaborar un estudio de la universidad, "aunque también sabiendo que era un lugar privilegiado para hablar", añade. "Fue una gran conquista ganar el concurso. Creo que muchos homosexuales se liberaron, en sus casas, a raíz de que yo ganara. Después, la fama del cotilleo me parecía demasiado superficial. Así que preferí utilizar mi visibilidad para entrar en política y ayudar a mis reivindicaciones", explica Jean, que ya era activista antes de entrar en al programa.

Criado en una familia pobrísima en Alagoínas, estado de Bahía, Wyllys tiene grabadas algunas imágenes como la de estar esperando la llegada de su padre con la comida del día junto a sus cinco hermanos, con los que compartía cama, y que llegara bebido y sin comida. Pronto empezó a trabajar vendiendo algodones de azúcar por las calles, pero su inteligencia le iba a llevar mucho más lejos. En un principio, esa capacidad se veía reforzada por las escuelas pastorales, que le permitían acceder a la cultura. Pero, poco a poco, se fue alejando del cristianismo porque, a medida que su identidad homosexual se reforzaba, se daba cuenta de que la Iglesia no los citaba cuando hablaba de los desamparados, "o bien los descalificaba". "Todavía creo en algo, en una fuerza superior", asegura.

Su distanciamiento con el catolicismo se acentúa con la llegada de Ratzinger al papado, al que atacó hace unos meses en un artículo publicado en la revista 'Carta Capital' por haber calificado a los homosexuales de amenaza. Con asombrosos conocimientos de teología, Wyllys afirma: "La llegada de Ratzinger es un giro a la derecha de la iglesia para contraponerse a la neopentecostal, evangélica, que emerge en Latinoamérica y otros lugares. La Iglesia está hoy a favor de reprimir derechos y no me voy a callar si dice que el amor sexual amenaza a la humanidad. ¿Cómo cualquier amor puede amenazar a la humanidad?".

Pero Jean no sólo está desencantado con la Iglesia, también con el Gobierno de Dilma. "Es ajeno a toda nuestra lucha. No ha hecho ni una declaración a favor de la igualdad y en contra de la homofobia. Lula, por lo menos, se manifestaba en algún sentido. Pero estoy seguro de que no es por Dilma, sino por la presión de la base conservadora y evangélica a la que debe contentar. Por la permanencia en el poder, dejan de lado estas luchas", lamenta Wyllys, que votó y defendió a Dilma "de campañas difamatorias" en la segunda vuelta de las últimas elecciones presidenciales.

Y ahí, preguntado por la posibilidad de algún día ocupar su lugar, el de Dilma, y convertirse en el primer presidente homosexual confeso de la historia de su país, es cuando a Jean se le dibuja una sonrisa: "Mira, ahora mismo es algo muy lejano, pero creo que toda mi vida tiene algo de milagro, porque lo normal sería que yo siguiera entre la miseria". Un milagro que, seguro, poco tiene que ver con el que defienden gran parte de los evangélicos, grandes rivales de la campaña del diputado gay.





POR: Germán Aranda. ELMUNDO.ES
ARREGLO: ALBERTO CARRERA

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