domingo, 29 de abril de 2012

EL DESPERTAR DE LA CONCIENCIA

Despierta tu conciencia y veras que la vida recién comienza
Una vez que encuentras tu espacio interno de conciencia, en expansión constante, encuentras algo permanente: una seguridad y un amor que te dan la capacidad de empezar a decir que sí a todo, de decir que sí a vivir, de encontrar tu propio poder, y avanzar.


La conciencia es lo único real, ya que lo es todo, aquello que es común a todo. Muchos le dan otros nombres. A mí me gusta llamarlo amor-conciencia. La única diferencia entre cada aspecto es su distinta vibración.

Están los de vibración lenta, aquello que llamamos miedo, y los actos de vibración más baja: violencia, guerra, prejuicios, cualquier cosa basada en carencia, en la falta de algo. Luego comenzamos a elevar esa vibración, de vuelta a su naturaleza original, y todo se transforma en eso. El amor siempre se eleva hasta la vibración más alta, y el intelecto pelea porque quiere tener el control, y quiere que todo tenga una explicación.


Pero la conciencia viene del corazón, viene de la omnisciencia, del absoluto, y así, la condición humana comienza a ser expresada en su forma más elevada, en ese ideal que tenemos de cómo un maestro tendría que ser, en esa persona que creemos que tendríamos que ser, y en eso comenzamos a transformarnos.

La vulnerabilidad y la emoción son el lenguaje del corazón. Cuando soy vulnerable, mi corazón está abierto para dar y para recibir. No está protegido con la falsedad de las máscaras o el engaño. Cuando te atreves a ser vulnerable vas más allá de tu zona de confort, entras en lo desconocido, sueltas el control, enfrentas el miedo al rechazo y pones tu propia verdad por encima de la necesidad de complacer a los demás.


La vulnerabilidad es el acto más elevado de amor a uno mismo, la clave para liberarse de la co-dependencia y de la débil muleta que es la aprobación externa. Haz la prueba.

Tal vez vas a descubrir la belleza singular que se encuentra en las partes de ti mismo que habías aprendido a evitar. A medida que recorres el camino al despertar, no confundas la entrega, la rendición, con la pasividad. No pienses que el abrazar este momento, aceptando lo que viene, significa sentarse a esperar que todo te caiga del cielo. La vida no funciona así, tienes que poner las cosas en movimiento.

Simplemente dando vueltas y esperando que suceda, lo que se genera es inercia y estancamiento. Muchas personas se quedan en ese espacio de pasividad. Entonces, cuando nada sucede, se sienten como víctimas, porque sus expectativas no se cumplieron. No hay garantías al cultivar la confianza en ti mismo.

Tu confías, confiando, atravesando los miedos y dejando ir tu protección y tu control. Confías, eligiendo una y otra vez abrazar la vida en lugar de resistirla, y al hacerlo, te das cuenta que lo mejor está siempre viniendo a tí, aunque no lo parezca en ese momento.

Una vez que moras en el amor-conciencia, no hay nada que no puedas hacer, porque te sientes seguro dentro de ti mismo. Esa sensación de seguridad es lo más importante que te puedes dar, debido a que mereces el amor, mereces brillar.

Si te enfocas en la apreciación, el amor y la gratitud, vas dejando ir las adicciones, las limitaciones, y das en forma abundante. Así será de abundante tu experiencia de paz, de dicha, de belleza y de amor.


POR: ISHA. LOSANDES.COM.AR
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA

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