domingo, 10 de junio de 2012

PADRES GAYS: PORQUÈ SI, PORQUÈ NO......

Lo dice la ciencia.

Las razones de quienes se oponen a la paternidad gay y de quienes la avalan.

Sobre un mismo tema, los especialistas arrojan resultados muy disímiles. Se han realizado innumerables estudios empíricos pero aún no consiguen aunar criterios.


Porqué no

El doctor George A. Rekers, profesor de neuropsiquiatría y ciencias del comportamiento en la escuela de medicina de la Universidad de Carolina del Sur y ministro religioso de la polémica Convención Bautista del Sur, en EU publicó un estudio en 2010 llamado “Estudio sobre la investigación relativa a la paternidad y adopción homosexual”.

En el informe plantea que de acuerdo con diversos estudios que contienen testimonios de hijos de padres homosexuales, la mayoría de éstos reconoció haber padecido fuertes emociones, tales como miedos, ansiedad, aprehensión, vergüenza y enojo al tratar de esconder, ante sus compañeros y familiares, la homosexualidad de su padre o madre.

En un hogar con un adulto que tiene un comportamiento homosexual, el niño adoptado estará expuesto a un estrés adicional con el impacto de significativos niveles superiores de trastornos psicológicos, particularmente trastornos afectivos, tales como la depresión, tendencias suicidas, intentos de suicidio, consumación del suicidio, trastornos de conducta y abuso de sustancias.

El estar conscientes del estigma social de vivir con adultos con comportamiento homosexuales, los niños en edad escolar generalmente sufren estrés asociado con pena, vergüenza, miedo a que otros descubran la homosexualidad de sus padres, miedo al rechazo de sus compañeros, alteración con sus amistades valiosas, sobrenombres dolorosos, ostracismo y ver el rechazo hacia su familia.

El profesor Rekers plantea que las relaciones homosexuales son significativa y sustancialmente menos estables y más cortas en promedio, comparadas con el matrimonio entre hombre y una mujer, por lo tanto, los hogares con un adulto homosexual contribuyen inevitablemente a un índice sustancialmente mayor de cambios en los hogares de adopción.

Se indica también que la estructura inherente a los hogares adoptivos con uno o más miembros con comportamiento homosexual “priva a los niños de ciertas contribuciones positivas” que son vitalmente necesarias en la adopción de un niño y que solamente se encuentran presentes en hogares heterosexuales de adopción autorizados.

Debido a la alta incidencia de trastornos psicológicos de los niños que entran al sistema de cuidados adoptivos estos niños son especialmente vulnerables a un daño psicológico y a una creciente desadaptación cuando se les impone un estrés significativamente mayor por la presencia de un adulto con prácticas homosexuales en el hogar adoptivo.

Por último en el Estudio del profesor Rekers se indica que las características de una paternidad adoptiva exitosa incluye la disposición de aprender, la habilidad de pedir y recibir ayuda, calidez, aceptación de los niños y su comportamiento una alta tolerancia a la frustración, excelentes habilidades de comunicación y una buena salud tanto física como emocional, lo cual no lo provee un entorno familiar en donde hay una pareja del mismo sexo.


Porque sí

Mucha literatura científica admite que los niños que crecen con 1 o 2 padres homosexuales se desarrollan de forma similar en lo cognitivo, social, emocional y sexual que los niños con padres heterosexuales.

El óptimo desarrollo de los niños parece ser más influenciado por la naturaleza de las relaciones e interacciones dentro de la familia que por la forma estructural particular de la misma.

En los hijos de parejas homosexuales es muy importante tener conciencia que su desarrollo en general es adecuado cuando existen relaciones amistosas, responsables e incluso cuando conocen a edades tempranas la realidad de la situación.Es fundamental que las tareas paternas sean compartidas y que no existan conflictos en la pareja.

Probablemente nunca antes los homosexuales habían sido tan aceptados y respetados como en la actualidad. Hoy en día reconocer la homosexualidad se ha convertido, en muchos círculos, como un acto sin connotaciones de estigmatización que anteriormente sí determinaba el etiquetaje negativo del individuo y su aislamiento del grupo social.

Se acepta la homosexualidad o al menos no está bien visto criticar a los homosexuales por su propia condición. Del mismo modo que no está bien visto ser racista o no ser ecologista. Sin embargo, esa imagen social de las actitudes ¿coincide con la verdadera opinión y valoración que se realiza en ambientes más íntimos? ¿Se acepta la adopción por homosexuales?

Si la homosexualidad es algo natural y válido debe ser igualmente aceptable otorgar a los homosexuales todos los derechos y consideraciones que al individuo heterosexual. Ser criado por padres homosexuales no debe implicar problemas añadidos al proceso de educación.

Los niños con padres gay o lesbianas no estrían en mayor riesgo de abuso sexual que los niños criados por padres heterosexuales. En realidad, el 95% de todos los abusos sexuales cometidos contra las niñas y el 80% de los abusos a varones son perpetrados por hombres heterosexuales.

Sin embargo la huella de los estereotipos negativos de las capacidades parentales de los hombres gay y mujeres lesbianas provoca creencias que dificultan la aceptación de la crianza normal por parte de los homosexuales. Ideas como su menor aptitud maternal, la posibilidad de mayor pedofilia o el desajuste psicosocial de los niños invaden las opiniones.

Aparentemente la probabilidad de que estos niños sean adultos gay o lesbianas no es mayor que la de los niños de padres heterosexuales, situándose en un 10% aproximadamente la prevalencia de homosexualidad en los hijos de padres gay o madres lesbianas, resultado similar a la prevalencia de la orientación homosexual en la población general.

Los hijos de estas familias desarrollan una identidad sexual (sentirse hombre o mujer) que no se ve afectada por la orientación sexual de sus padres. Además, los roles de género de estos chicos y chicas (las conductas culturalmente vinculadas con el hombre o la mujer, preferencias de juguetes y juegos, elección de personajes favoritos, ropa preferida...) son perfectamente ajustadas; incluso diversos estudios psicológicos han hallado una mayor femineidad en las hijas de lesbianas que en las hijas de madres heterosexuales.

Como consecuencia deberíamos poder concluir que los hijos de homosexuales se desarrollan de la misma manera que los hijos de heterosexuales y la calidad de su ajuste y equilibrio personal y social depende más de las aptitudes de los padres que de su condición sexual.

Las críticas (Baumrind, 1995; Belcastro, Gramlich, Nicholson, Price y Wilson, 1993; Cameron y Cameron, 1997) sobre los resultados de las investigaciones empíricas que apoyan la falta de diferencias sistemáticas entre los niños criados por madres lesbianas o padres gay y los de las familias heterosexuales se centran especialmente en aspectos del diseño de la investigación.

Consideran que la calidad de los datos no suficiente para llegar a dichas conclusiones, no siendo aún la investigación definitiva. Las muestras suelen ser escasas, afectando a la potencia estadística, y auto-selectivas (snowball techniques).

A pesar de ello, la evidencia actual es unánime al revelar que los niños de padres gay y madres lesbianas no difieren sistemáticamente de los niños criados en familias heterosexuales y por lo tanto la calidad de la parentalidad es semejante. El ajuste social y psicológico del niño no está relacionado con el sexo de sus padres sino con las aptitudes que como padres deben ejercer. Ser un buen padre o una buena madre no está relacionado con ser heterosexual u homosexual sino con saber cubrir las necesidades que los niños manifiestan, dar amor y consistencia en las relaciones familiares.

Un punto a destacar es lo habitual de las bromas que son blanco y la consiguiente sensación de vergüenza que suele generarse entre los niños de padre/s de un mismo sexo pero paradójicamente estos niños si reciben una adecuada educación en el hogar pueden entender y describir muy bien su realidad, hecho que es más dificultoso en niños de padres separados heterosexuales.

Se ha notado que niños de padres homosexuales son muy cuidados con los más pequeños y que son más tolerantes a la diversidad.

En un estudio realizado en preadolescentes, hijos de madres lesbianas, no manifestaron confusión con la identificación de su género, deseos de pertenecer a otro sexo, comportamientos propios del género opuesto. No se observaron diferencias en los juegos, actividades, vestimenta o preferencias de amistades. En el caso de adultos jóvenes se encontró una la diferencia en cierta aceptación a la posibilidad de tener a futuro una pareja del mismo sexo o a involucrarse en alguna relación homosexual.

Bien claro es lo que expresa el Dr Boggiano (de la Sociedad Argentina de Pediatría) cuando dice "Lo que realmente importa es el afecto, la contención y una mirada que reconozca al niño, teniendo como base un vínculo adecuado capaz de aportar los alimentos concretos y simbólicos como ordenadores de la humanización, para la individualización y desarrollo humano".

Este informe está basado en los libros: Pediatrics 2002, 109: 341-344; Boletin Informativo de la Sociedad Argentina de Pediatría - Año XIX – 2002; Familia y diversidad: hijos de padres homosexuales, María Dolores Frías Navarro, Juan Pascual Llobell y Héctor Monterde.

 Nuevas familias, nuevos papás

Desde los famosos a los mendocinos. Los papás gays cumplen también algunas de las funciones de la madre. Una tendencia que crece.


Tiene 25 años. Estudia psicología. A los 21 decidió ser padre (no tío simpático, padre). Cría a un niño de cuatro años. Es gay. Se llama Francisco, es mendocino y su orientación sexual no le impidió desempeñarse en este rol.

En el 2007, Vanesa, su mejor amiga le confió que sería madre soltera. “No lo dudé ni un segundo. Inmediatamente le dije ‘ese chico no se va a quedar sin padre yo me hago cargo”, y comenzó una nueva vida para todos: él, la madre, el bebé que venía en camino y Leo (30), su pareja.

“Por mi estilo de vida, es una experiencia que yo no veía muy cercana y hoy en día no me imagino sin él. Estoy eternamente agradecido a Vane que me haya dado esta oportunidad y no haya juzgado mi condición sexual”, comentó Francisco.

“Pancho” describió la vida que lleva con su hijo como “la de cualquier padre, tratamos de pasar el mayor tiempo posible juntos, vamos a la plaza, dependiendo de la economía me gusta que salgamos a comer afuera. Él se lleva muy bien con la sobrinita de Leo, lo llevo a jugar con ella. Le inculco valores, hablo con él permanentemente”.

Francisco comparte el techo con su pareja. La mamá de su hijo vive en otra casa con el pequeño, aunque tres veces por semana está con el padre. ¿Cómo toma un niño de cuatro años que su papá tenga una relación con un hombre? “Lo toma con naturalidad. Es así desde que nació. Hasta ahora no nos ha hecho cuestionamientos, cuando me pregunte le responderé, posiblemente en los años venideros.

No le he “explicado” nada porque sentarme a explicarle sería tomarlo como algo no normal”, deslizó y dio un consejo para aquellos gays que desean ser padres y por temor a las reacciones sociales ante situaciones como estas o por distintos conceptos morales no conciben como posible la idea: “Ser padres es eso 'ser padre', lo cual no implica sexualidad, ni edad y mucho menos experiencia sino el querer dar amor y contención a una persona y sentirse de igual manera con ese ser llamado hijo”.

Puertas adentro, todo aclarado, ¿y puertas afuera? ¿Cómo se maneja la escuela en este contexto? ¿Qué pasa cuándo el niño enfrenta a la sociedad y le dice que tiene un papá gay?, con la misma naturalidad que manejó durante la entrevista, Francisco respondió: “Apenas ingresó al colegio contamos como era la situación y no hubo problema, lo han tomado como una experiencia más. No hemos recibido notificación al respecto. Con los padres de los compañeritos de mi hijo no tengo mucha relación porque empezó este año, pero no hay nada fuera de lo común”.

“Para aquellos que piensan que los gays no deberíamos tener hijos, te puedo decir que ni yo ni nadie puede hacerlos cambiar de opinión. Pero mi experiencia de vida y laboral me hace preguntarles ¿si prefieren que un niño muera de hambre, en la calle o un orfanato y sin contención o un niño contenido y querido?”, resumió el hombre que define a la paternidad como “crecer junto a alguien. Yo no tenía en cuenta que una personita pudiera depender tanto de mi como padre. Es dejar en esta vida alguien que lleve mis valores y me hace más que feliz”, concluyó el joven que por convicción personal el próximo 17 de junio celebrará el Día del Padre.

Pero no es el único. También hombres del medio decidieron arrojarse a esta experiencia soportando los avatares que la sociedad pudiera imponerles.

Miguel Bosé tiene gemelos, Tadeo y Diego, nacieron el 26 de marzo de 2011 y fueron gestados en un vientre de alquiler de una mujer estadounidense. Al mes del nacimiento de sus hijos, el músico hizo pública la noticia en las redes sociales: "Queridos tod@s, tengo una buenísima noticia que contaros: he sido papá de 2 niños preciosos que ayer cumplieron 1 mes. Se llaman Diego y Tadeo. Estamos ya en casa y en buena salud. Soy el hombre más feliz de la tierra!!! Un abrazo enorme y más adelante más. Miguel."

La periodista Mercedes Milá publicó que el cantante le había confesado que “soy papá de 2 Miguelitos que amo como hasta ahora a nada en el mundo".

Ricky Martin, que “salió del closet” en marzo del 2010 con la frase: “Acepto mi homosexualidad como un regalo que me da la vida", es padre de Valentino y Matteo que nacieron en 2008, también por un vientre de alquiler.

El boricua contó: “Al principio estaba obsesionado y era terriblemente controlador con mis hijos, no quería que nadie se acercara y me ayudara con los gemelos. Hasta que a las dos semanas, donde no dormía y parecía un zombie, mi madre me pidió permiso para ayudarme y ahí reaccioné, comencé a disfrutarlos”, dijo el cantante.

Además, confesó que “siempre supe que quería ser padre, pero tenía en claro que no me iba a casar con una mujer (…) quería compartir mi naturaleza. Yo tengo que estar bien para que mis hijos estén bien y no quería mentirles a mis hijos, sino enseñarles a ser honestos en un hogar donde haya transparencia y hoy están aquí es por el amor que les tuve desde antes de que nacieran. Por suerte, mis padres me apoyaron siempre”.

Elton John y su marido, David Furnish, celebraron la Navidad del 2010 con la noticia de la paternidad. También, mediante un vientre de alquiler disfrutaban de un hijo que llamaron Zachary Jackson.

En un comunicado firmado por ambos, escribieron: “Estamos desbordados de felicidad y alegría en este momento tan especial. Zachary está sano, somos unos padres felices y orgullosos”. Actualmente están evaluando la posibilidad de que Zachary tenga un hermanito.

Otro caso. Benito Fernández, prestigioso diseñador de moda, tiene dos hijos (Lucas de 25 años y Marina de 19) de su primer matrimonio heterosexual y está en pareja con Miguel Ruhl. Contó que sus hijos aceptaron la relación sin inconvenientes. Al hablar de su pareja, dijo: "Me gusta ser muy compañero y tener mucha presencia. A veces no soy de compartir cosas, como jugar a las cartas o hacer el mismo deporte si no me gusta, pero soy de estar todo el día junto a él", expresó el diseñador, para quien "el hombre que no sabe apreciar el sexo y el chocolate está 'en el horno', porque los deseos son muy importantes en la vida".



POR: Luciana Guzmán. /  LOSANDES.COM.AR
ARREGLOS FOTOGRÀFICOS: ALBERTO CARRERA


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