miércoles, 31 de octubre de 2012

RALF KÖNIG. SERÀN LAS RELIGIONES EL GRAN ENEMIGO DE LOS GAYS Y LAS MUJERES..??

Ralf König: "Me da miedo la religión". El historietista alemán, padre del cómic gay y azote de los fanatismos religiosos, se convierte en protagonista de una película documental que repasa su vida y su obra.


El historietista alemán Ralf König, símbolo del cómic gay, se convirtió hace unos años en azote de los fanatismos religiosos con sus reinterpretaciones de los textos bíblicos. El día que, con su singular combinación de desfachatez y afilado sentido del humor, dibujó una narizota a San Pablo ("todos los problemas de la iglesia provienen básicamente de él") se ganó otra nueva legión de fieles, que le siguen en sus libros y en las adaptaciones al cine que se han hecho de éstos.

Ahora, él es el protagonista de una película, Ralf König, rey de los cómics, donde el cineasta Rosa von Praunheim (nombre que recuerda el triángulo rosa que debían llevar los homosexuales en los campos nazis, unido al de su barrio en Frankfurt) bucea en el universo del dibujante, en su trayectoria personal y profesional. La película documental, que se estrena este viernes en España, ha pasado ya por los festivales de Berlín, el BACIFI (Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente) y San Sebastián.


Comenzó haciendo un cómic en la frontera con el porno, pero muy pronto decidió apostar por el humor y ahí sigue. ¿El humor, la ironía y la sátira son las mejores armas contra los prejuicios, la intolerancia, el fanatismo?

En cuanto a temas religiosos se refiere, por supuesto. Las religiones en sí me parecen algo cómico. Visto desde un universo enorme, la idea de dios hablándole a Moisés desde un pequeño trozo de tierra en el que truena es divertida. Pero si hablamos de sexualidad, el humor destensa la situación. Eso no significa que haya que reírse mientras se practica el sexo, pero todo lo que lo rodea: los fracasos, los complejos, la voracidad antes de practicarlo y el desencanto de después, todo eso es muy divertido.


Sus libros sobre religión son un ataque a esa intolerancia, ¿los intransigentes y exaltados religiosos cómo reaccionan ante ellos?

Les gusta poner el grito en el cielo y berrear, pero no me interesa. Todavía no he sido amenazado. Por el contrario, mantengo a menudo conversaciones con curas y teólogos que son capaces de reírse a gusto con mis cómics. Es que tener que creer en las sagradas escrituras, o tener que creer profesionalmente en ellas, mientras se vive en el aquí y ahora es como hacer el spagat.

¿La religión es el gran enemigo de las mujeres y los gays?

Por supuesto. En los lugares donde las fuerzas religiosas están en el poder, las mujeres tienen la peor de las suertes y los homosexuales y los infieles también. Por eso me da miedo la religión. En Europa, tras largas luchas sangrientas, lo tenemos más o menos controlado. Pero no veo una verdadera separación entre política e Iglesia.  Además, el Islam aporta nuevos problemas.

Ha dedicado un libro a San Pablo, ¿por qué? En su opinión, ¿es una figura especialmente dañina?

Considero a San Pablo como un antitipo de Jesús, quienquiera que fuera él. Todos los problemas de la Iglesia provienen básicamente de San Pablo. La represión de la sensualidad, de la sexualidad, la sumisión a la política, la reivindicación de poder de la Iglesia, todo ese masoquismo... He estudiado atentamente los pasajes de la Biblia, cosa que me ha costado mucho, el tío lo escribió de manera muy confusa. Pero había llegado la hora de hacerle una nariz grande al apóstol.

Todo el mundo le conoce como el autor de los cómics gays, aunque no en todos sus libros lo más importante sea el sexo. ¿Si no fuera homosexual le hubieran etiquetado de otra manera?

Me imagino trabajando más en temas de sexo heterosexual, el cual es por lo menos igual de interesante. Todos esos malentendidos y diferencias entre hombres y mujeres... Probablemente haría tiradas mucho más grandes con este tema. Estoy muy contento con el éxito que he tenido, pero a muchos heterosexuales les resulta demasiado gay lo que hago. Así es fácil que te encasillen.


De los estereotipos gays que satiriza, ¿cuál es el que más le molesta?

Ninguno, me gustan todos.

Usted participó en la campaña del uso de preservativos como protección frente al sida, ¿cuánto pesa la responsabilidad en su trabajo (por las repercusiones que tiene)?

En los 80 tenía muchos escrúpulos a la hora de introducir este tema en mis cómics. Muchos chicos caían como moscas, por lo que tratarlo con humor era difícil. Entonces tuvimos un caso en mi círculo de amigos. Alguien murió y yo estuve muy cerca. Después de eso perdí toda la vergüenza y dibujé Super Paradise. Creo que hasta la fecha es mi álbum más importante, está muy equilibrado entre la tragedia y el humor.

¿El cómic (el cine, la literatura...) es capaz de movilizar a la opinión pública, puede hacer reflexionar a la gente?

Creo que a través de la cultura se pueden crear estímulos. Desgraciadamente, la mayor parte de las veces se llega a lectores que ya lo habían entendido.


Desde que comenzó hasta aquí, ¿cuándo ha sido más duro ese recorrido por la censura en Alemania, las críticas...?

En mi caso no ha habido censura, pero a mediados de los 90 se intentó prohibir mis cómics y ponerlos en la lista alemana de libros prohibidos. La Oficina Federal de Verificación de Publicaciones Peligrosas para la Juventud decidió, por suerte, que mis cómics están dirigidos a adultos y que son divertidos. Por aquella época se habló de Huevos de toro, en el que se encuentra alguna escena bastante explícita. Para algunos alemanes había demasiados culos peludos [esto lo dice en castellano].

En España debutó en El Víbora en 1991 y aquí tiene legión de fans, ¿es distinta la mirada hacia su trabajo en España y otros países que en Alemania?

No, me parece que en España es bastante parecido. Estoy muy contento con La Cúpula, mi editorial en Barcelona. Las traducciones llegan bastante rápido al mercado español. En Francia leen mis cómics casi exclusivamente los gays de París. En España los leen todo tipo de personas, y como en Alemania, especialmente las mujeres.


Hace tiempo se habla del fenómeno König, ¿qué siente ante ello?

Bueno, eso fue así en los 90, cuando ser gay todavía era un tabú. Estoy contento de ganarme la vida dibujando cómics desde hace 30 años. En este país [Alemania] eso no es obvio.

Muchos dicen que usted es un provocador, pero ¿no es más bien al contrario y los provocadores son los que le acusan a usted de esto?

Exactamente. Lo primero que me ofende es el catecismo católico cuando dice que la homosexualidad no está en el pensamiento de dios. Solo reacciono ante eso. No deberían ser tan susceptibles con sus sentimientos religiosos.

¿Cómo conoció a Rosa von Praunheim y cómo fue el proceso de esta película?

Cuando recibió el encargo de rodar la película, él no conocía mis cómics. Pero después le hicieron mucha gracia, especialmente mis lecturas en público. Rosa tiene 70 años y es una figura muy importante en los comienzos del movimiento gay en Alemania. Con sus películas consiguió enfadar a todo el mundo y por eso se movió mucho la cosa. Durante el rodaje tuvimos mucho respeto el uno por el otro. Para mí, es una especie de figura paternal.

Él ve muchas cosas de otra manera y por eso se interesa en el documental casi exclusivamente por la parte más sexual de mis cómics. Es una pena porque yo hablo de mucho más que eso. Por lo general, a él no le interesan los cómics y el trabajo que hay detrás, solo le interesaba mi homosexualidad. Como he dicho, me lleva 20 años y tuvo que luchar por otras cosas.


En San Sebastián dijo que estaba pensando en crear algo sobre el hecho de hacerse mayor, ¿está trabajando en ello o está trabajando en otra cosa?

Sigo retrasando el tema de hacerse mayor, se me quitan las ganas de reír. ¡Mierda, ya tengo 52! Lo he buscado en Google y ponía cosas como "disminución del volumen de los testículos". Soy hipocondríaco, no debo leer cosas de esas. Por el momento he guardado el manuscrito en un cajón y estoy dibujando una historia de ciencia-ficción. Mis testículos vuelven a estar bien. 




POR: BEGOÑA PIÑA. PUBLICO.ES
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA



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