lunes, 11 de febrero de 2013

SOY GAY Y BOYS SCOUT

¿Ser gay o ser 'boy scout'? Boy Scouts of America debería saber que la verdadera amenaza de sus niños no son los homosexuales sino los cientos de pedófilos que dirigieron sus campamentos y hoy están presos por abuso sexual.


El rostro tenso pero la mirada bondadosa. Detrás de él, un uniforme de los Boy Scouts colgado en una percha. El chico joven, de pelo negro y mejillas rozagantes mira a la cámara, suspira, y dice: “Aquí vamos. ¿Hola, mi nombre es Derek, he trabajado diez años en el campamento Mataguay, empecé como Instructor de supervivencia al aire libre, hasta llegar a director del campamento. Y soy gay”.

La confesión tuvo lugar el 17 de enero. Catorce días después, Obama decía en NBC que los Boy Scouts deberían admitir gays y lesbianas y, el 4 de febrero, la organización anunciaba la posibilidad de quitar el veto a los niños y jóvenes homosexuales que existe desde hace 102 años.


Derek hace su confesión ante el mundo –con 23.900 visitas en este momento–, renuncia a su cargo en los Boy Scouts y espera. La organización, financiada en un 70% por iglesias como la Católica, la Luterana, la Metodista, la Iglesia de Jesucristo de Los Santos del Último día, entre otras, dejó con los crespos hechos a los que esperan que eliminen una norma homofóbica. El 6 de febrero anunciaron que postergarían la decisión hasta mayo. Tal vez la amenaza de sus patrocinadores de frenar sus generosas donaciones si aceptan niños gais tiene que ver con su lento proceder.

Si bien su orientación es religiosa y el veto antigay fue ratificado por la Corte Suprema de Justicia por hacer parte de sus valores fundacionales, la derogación de la ley ‘No preguntes, no digas’, que regía para los militares gays, y el aumento de derechos para parejas gay en Estados Unidos dejan a los Boy Scouts en evidencia. No se trata de una organización marginal, pues se calcula que al menos 100 millones de estadounidenses fueron en algún momento boy scouts.

Grande y permanente es la presión de unas cuarenta organizaciones para mantener el veto a los gays en una asociación que promulga el amor al prójimo y anima a sus miembros a hacer “una buena acción diaria”. Derek explica en su video que los Boy Scouts lo formaron como un joven integral, disciplinado y que allí conoció a los que hoy son sus amigos más cercanos. Y por eso no sugiere con rencor, sino con humildad y agradecimiento, que se replantee un veto que no tiene ninguna razón de ser.


Así también editorializó el ‘NY Times’, aunque con menos candor, remarcando el anacronismo de esa norma. Los que apoyan el veto antigay y se escudan en valores religiosos y fundacionales de los Boy Scouts basan su postura en el postulado “los homosexuales son pedófilos”. No lo dicen, lo sugieren.

Entonces, ni el protagonista de Big Bang Theory, ni Ellen Degeneres, ni Ricky Martin ni Elton John, ni Giorgio Armani pueden estar en libertad pues son pedófilos. Y sobra decir que jamás hubieran podido ser Boy Scouts. Tampoco hubieran admitido a Truman Capote ni a Oscar Wilde. Así lo sugirió Tony Perkins, miembro del Family Research Council, quien equiparó en CNN, palabras más, palabras menos, la pedofilia con ser gay. Triste pero cierto.

La asociación de Boy Scouts of America debería saber que la verdadera amenaza de sus niños no son los homosexuales sino los cientos de pedófilos –todos ellos heterosexuales– que dirigieron sus campamentos y hoy están presos por abuso sexual de menores y por pornografía infantil. La lista, bautizada ‘Los archivos de la perversión’, deja sin piso su teoría de que “los heterosexuales son buenos, los gais son enfermos sexuales”. Mantener una norma basada en prejuicios y odio los dejará, sin duda, en el lugar equivocado de la Historia.



POR: María Antonia García de la Torre. ELTIEMPO.COM
ARREGLOS FOTOGRÀFICOS: ALBERTO CARRERA

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