jueves, 7 de marzo de 2013

MI HIJO ES HOMOSEXUAL. ¿QUE HACER? PADRES DE HIJOS GAYS

Mi hijo es gay: ¿qué hago?

Qué sucede cuando los padres no aceptan la orientación sexual de sus hijos. Cómo aceptar la diferencia, sin atropellar su intimidad. Una de las claves: ayudar a los hijos a enfrentar sus miedos.


Lo que siglos atrás era un imposible hoy es una posibilidad real y concreta. Los niños y adolescentes se animan más a ser abiertos con sus orientaciones sexuales. Y sus palabras ya no forman parte de un debate social, sino que son parte de un tema de salud. Para ellos confesar su sexualidad representa bienestar: Robert Paul Juster, experto del Centro de Estudios sobre el Estrés Humano del Hospital Louis -que depende de la Universidad de Montreal- reveló que quienes “salen del armario” tienen mejor salud (mental y física) que quienes ocultan sus orientaciones sexuales.

De ahí la importancia de la honestidad en el seno familiar. Hay conductas, actitudes, elecciones, preferencias que pueden orientar a los padres para darse cuenta de que su hijo o hija es gay.
¿Qué pasa cuando no aceptan esta orientación? Algunos papás no están preparados, ni tienen herramientas, sobre cómo enfrentar esta realidad. Las preguntas abundan en internet, se trata de progenitores que, lejos de reprimir, quieren ayudar a sus hijos a ser plenos. Son esos mismos papás (heterosexuales) que fueron criados en una sociedad en la que el mundo homosexual no tenía cabida.


En la Argentina las instituciones no dan tantas respuestas a los padres. Desde el Ministerio de Salud de la Nación informaron que esta problemática no forma parte de la política de dicho organismo. Pero en el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo hay dos documentos interesantes que se llaman “Somos iguales y diferentes”. Uno es una guía para los docentes, y el otro para los padres. En ambos libros se enseñan prácticas que ayudarán a los pequeños a ser más abiertos en cuanto a las divergencias. Ambos se pueden consultar en: http://inadi.gob.ar/promocion-y-desarrollo/publicaciones.

El texto dirigido a los padres puede ayudar a enseñarles a los más pequeños que está bien ser, pensar y sentir de otra manera. Un punto de partida interesante, pero que debe ser apoyado con más información; ya que no es específico.

En el mundo, las implicancias de ser gay están mucho más estudiadas. Hay publicaciones, estudios, folletos y mucho más con consejos. Una a una las claves para enfrentar un tema que para algunos no es sencillo.


Hablar, hablar y hablar. La doctora Lynn Ponton, autora y psiquiatra, escribió un extenso informe para el Instituto de Salud Mental de Estados Unidos. En éste el principal punto se basa en hablar con los hijos sobre su orientación sexual. Esta charla ayudará a los pequeños y adolescentes a enfrentar sus miedos, prejuicios y a analizar correctamente la información que llega a sus vidas, y que en muchos casos es errónea.

“Al igual que la mayoría de los niños, sus hijos y adolescentes probablemente tienen familiares o amigos de la familia que son gay, y también ven personas gay en la televisión. Su hijo tendrá dudas sobre las personas gay y lo buscará a usted para encontrar respuestas. Su silencio sobre este tema puede interpretarse en formas que usted ni imagina. No es necesario que usted entienda, o acepte completamente, lo gay para fomentar la tolerancia. La información errónea, la ignorancia y el miedo sobre la homosexualidad puede, algunas veces, provocar violencia e intimidación contra los niños que se perciben como diferentes”, detalla Lynn Ponton.


Edad por edad. Para hablar con los niños esta misma experta recomienda tomar la iniciativa, y buscar el momento propicio para dialogar. A los niños de entre 3 y 5 años hay que darles respuestas concretas y sencillas.

Los niños de entre 6 y 12 años precisan respuestas más elaboradas. A ellos se les puede enseñar con ejemplos sencillos que se puedan aplicar en la vida. Ejemplo: “te acordás de mi amigo X, él ama a un hombre de la misma manera en que yo amo a tu papá (o mamá)”.
Cuidado en estas edades, ya que los chicos pueden expresar el deseo de conocer, o el deseo de confirmar su orientación, detalla la misma psiquiatra. Otra vez el punto fundamental está en escuchar.

En la adolescencia la sexualidad aflora y se hace más evidente. En esta etapa es importante hablar sobre los prejuicios contra el mundo gay, para así permitirles expresar sus propios sentimientos. Los jóvenes no acudirán, en general, a sus padres para preguntar. Serán los padres quienes deban dar ese paso.


Nunca discriminarlos. Si los padres censuran, el niño o adolescente sufrirá en silencio y no volverá a intentar ser honesto. Cuando los hijos por fin hablan necesitan comprensión. La Organización Somos Gay, con el auspicio de la ONU (Naciones Unidas) hizo un folleto que detalla cómo actuar como padres ante tamaña revelación.

“Lo primero, y más importante, es que no dejes que la homofobia o los prejuicios se interpongan en tu relación con tu hijo. La homofobia es un miedo irracional a las personas gays. La gente homofóbica mantiene y extiende falsas ideas sobre la homosexualidad. El miedo nace de los mitos y la ignorancia. Podemos perder este miedo si comenzamos a entender los mitos que rodean a las personas gays”, se detalla en “Somos Gay”.

¿Está enfermo? Uno de los principales mitos es justamente éste, que el hijo no tiene una orientación sexual diferente sino que en realidad padece un trastorno psicológico. La Academia Americana de Psiquiatras (APA), y sus cientos de expertos, son categóricos en este punto: la homosexualidad no es una enfermedad, trastorno mental o problema emocional.

“Más de 35 años de investigación científica cognitiva objetiva, y bien diseñada, han demostrado que la homosexualidad, en sí misma, no se asocia con trastornos mentales ni problemas emocionales o sociales”, aclaran desde APA.


¿Qué se puede hacer para cambiarlo? Nada. La orientación sexual no es una elección consciente que pueda cambiarse voluntariamente. Una persona no elige ser heterosexual, lesbiana, gay, etcétera.

“Algunas personas homosexuales, o bisexuales, pueden buscar un cambio en su orientación sexual a través de la terapia, a menudo como resultado de coacción por parte de miembros de su familia o grupos religiosos. La realidad es que la homosexualidad no es una enfermedad. No requiere tratamiento y no puede cambiarse. Sin embargo, no todas las personas gay, lesbianas y bisexuales que buscan la ayuda de un profesional de salud mental desean cambiar su orientación sexual. Las personas gay, lesbianas y bisexuales pueden buscar ayuda psicológica con el proceso de la revelación de su orientación sexual, o el desarrollo de estrategias para lidiar con el prejuicio; pero la mayoría opta por la terapia por los mismos motivos y problemas de la vida que conducen a las personas heterosexuales a la consulta de los profesionales de la salud mental”, aclaran los psiquiatras norteamericanos.


Existe algo llamado “terapia de conversión”, a la cual APA rechaza categóricamente dado que, detallan estos expertos, estimula la homofobia y limita la libertad del paciente de elegir. Así lo más importante para los padres es intentar dejar de lado sus propios prejuicios y aceptar. Intentar dar apoyo y evitar los juicios. Estas actitudes se pueden combinar con información certera, sobre lo que representa la homosexualidad y sobre cómo combatir las enfermedades de transmisión sexual. Acompañados por el amor de padre hijo, todo se puede enfrentar.



POR: Celeste Polidori  / LOSANDES.COM.AR
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA

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