sábado, 17 de agosto de 2013

RUSSIA: Atletas de ese paìs se besan el la boca en protesta de la ley anti-gay de Vladimir Putin. "Desafiando al dictador"

Dos atletas rusas campeonas del 4x400 se besan en el podio en un Mundial marcado por la aprobación en Rusia de una ley 'antigay'.


Cuando Enma Green saltó al estadio Luzhniki para disputar la final del salto de altura, sus uñas no eran punto de interés. La IAAF, salomónica, intentando apartar la polémica de los focos lo más posible, había decidido vetar la laca multicolor de la sueca que desató las declaraciones de una Yelena Isinbayeva desconocida. Imposible imaginar que la leña que avivase el fuego llegaría desde integrantes del propio equipo ruso. Menos aún que sería en el podio, con dos atletas del mismo sexo, Kseniya Ryzhova y Tatyana Firova, ambas oro en el relevo 4x400, besándose en el podio de unos Mundiales marcados por la norma 'anti-gay'.

Es posible que 'El Zar de la homofobia' sea el apodo menos agresivo con el que se ha rebautizado a Vladimir Putin desde que el presidente de Rusia decidiera firmar y dar validez a una nueva normativa que prohíbe la 'propaganda homosexual', es decir, dar visibilidad a cualquier gesto o actitud con el que se muestre apoyo o solidaridad con las relaciones no heterosexuales en previsión de los próximos Juegos Olímpicos de invierno en Sochi 2014 y del Mundial de fútbol de 2018.

Ciertamente desapercibida en el tartán, la notoriedad de la norma se volvió viral en el mismo momento en que Yelena Isinbayeva consideró ofensa suficiente la laca de uñas con los colores del arcoíris que la sueca Enma Green había utilizado durante la clasificación del salto de altura como argumento para dar salida a unas críticas en las que muchos observan una futura ambición política.


"Estamos profundamente en contra (de la homosexualidad). Estamos en contra de la publicidad en nuestro país. [...] Simplemente vivimos hombres con mujeres y mujeres con hombres". Así sentenciaba la zarina del atletismo la realidad de 'su' país.

Kseniya Ryzhova y Tatyana Firova -junto a Yulia Gushchina y a Antonina Krivoshapka- tenían mucho que celebrar. Cuartas en el relevo 4x400 del Mundial de 2007 y bronce en las dos ediciones siguientes (2009 y 2011), siempre bajo el yugo estadounidense, el oro conseguido en casa, ante su gente y con un sprint final de infarto, casi de foto-finish, les devolvió un título que no lograban desde 2005, un éxito equiparable al de la propia Isinbayeva en la pértiga o a los oros de Aleksandr Ivanov y Elena Lashmanova en la marcha. Orgullo a raudales de la madre Rusia, aunque en este caso, pueda ser 'orgullo gay'.



POR: ELMUNDO.ES
FOTOGRAFÌAS: WEB
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA


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