lunes, 9 de septiembre de 2013

Sexo, bipolaridad y deseo, todo empieza en el cerebro

 Durante las dos fases mencionadas en el encabezado de esta nota, la maniática es la que produce el aumento de dopamina, que es el neurotransmisor de la motivación y es fundamental en la excitación sexual, mientras que la depresiva la disminuye.


Por tanto, los problemas que puede tener una persona con este tipo de enfermedad mental son los cambios del deseo sexual. Pero el aumento de este neurotransmisor suele conllevar a conductas promiscuas, y pueden arriesgarse a contraer enfermedades de transmisión sexual o embarazos no deseados.
 
Muchas personas con este trastorno se ven afectadas en este sentido por sus dificultades de mantener una pareja estable. La promiscuidad puede generar rechazo social y familiar.

La psicoeducación y la rehabilitación cognitiva son clave para tratar el transcurso de esta enfermedad. Los fármacos también pueden influir negativamente en las relaciones sexuales de pacientes con enfermedades mentales, ya que los psicofármacos producen alteraciones en su actividad sexual.
 
Por otro lado, los fármacos son esenciales para mantener la calidad de vida de los pacientes y controlar la enfermedad, pero en algunos casos puede ocasionar anorgasmia, retraso de la eyaculación o impotencia, efectos, por otro lado, reversibles.
 
El trastorno bipolar es una enfermedad mental muy común y tratable si se diagnostica a tiempo. Existen soluciones para los cambios indeseados en el disfrute de una vida sexual sana y plena, para ello hay que ir al especialista, los cuales están preparados para aconsejar y tratar estos cambios.
 
La interrelación entre enfermedad mental y disfunción sexual no es un tema nuevo.
 
Entre el 20 y el 50 por 100 de los pacientes hospitalizados por trastornos mentales consideró en un estudio al respecto que su trastorno psiquiátrico interfería en el funcionamiento sexual, que problemas en el funcionamiento sexual podían haber contribuido a su trastorno psíquico, y consideraban la mejoría de dicha actividad como un factor relevante en la posible mejoría del cuadro.


Los trastornos.
 
La sexualidad es una parte normal de la experiencia humana. Sin embargo, los tipos de comportamiento sexual y las actitudes acerca de la sexualidad que se consideran normales varían mucho en las diferentes culturas y entre éstas.
 
Por ejemplo, la masturbación, que durante un tiempo fue considerada como una perversión e incluso una causa de enfermedad mental, es ahora reconocida como una actividad sexual normal durante la vida.
 
Se considera que más del 97 por ciento de los varones y el 80 por ciento de las mujeres se ha masturbado. Aunque la masturbación es normal y es a menudo recomendada como una opción de "sexo seguro", puede causar culpabilidad. Esto puede producir un considerable sufrimiento y puede incluso afectar al desarrollo sexual.


De forma similar, la homosexualidad, considerada como anormal por la profesión médica, ya no es calificada de enfermedad y está reconocida como una orientación sexual que está presente desde la niñez.
 
Las causas de homosexualidad y heterosexualidad son desconocidas. No se han identificado influencias hormonales, biológicas o psicológicas que contribuyan sustancialmente a la orientación sexual de la persona.
 
Los homosexuales descubren que son atraídos por personas del mismo sexo, al mismo tiempo que los heterosexuales lo son por personas del otro sexo.
 
La atracción parece ser el resultado de influencias biológicas y ambientales y no una elección deliberada. Decir "preferencia sexual" tiene escaso sentido. Una polémica siempre abierta.

La bipolaridad es una enfermedad mental que lleva consigo muchos impedimentos en la vida diaria, algunos de ellos en la esfera de la sexualidad.



Un trastorno bipolar se caracteriza por dos fases: la maniática, en la que se tiende a ser más hiperactivo y eufórico, que propulsa un mayor deseo sexual, y la fase depresiva, en la que hay menor deseo y práctica sexual.
 
Hiperactiva o depresiva parecen fases de una personalidad dual. Como Jeckyll y Mr. Hyde, pero en lo simple y cotidiano.
 
La pubertad de los hijos suele ser un período complicado. Niños y niñas comienzan a apartarse de la unidad familiar, a adquirir independencia, desconcertando a padres pues sus hijos se reconocen como seres sexuales.


La promiscuidad.
 
Para algunas personas, la actividad sexual con diferentes parejas es una práctica frecuente. Eso puede indicar una baja capacidad para establecer relaciones emocionales íntimas.
 
Una parafilia es un patrón de comportamiento sexual. Las definiciones más usuales son sadismo, masoquismo, exhibicionismo, voyeurismo, zoofilia, coprofilia, necrofilia, el fetichismo y el frotismo.
 

POR: Noticias Argentinas / TERRA.COM.AR
FOTOGRAFÌAS: WEB
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA



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