jueves, 11 de diciembre de 2014

El intransigente Obispado de Canarias expulsa a un profesor de religión por haber contraído matrimonio con otro hombre

Rescinde su contrato tras casarse con otro hombre tras dieciséis años de docencia en Lanzarote.


Lo suyo ha sido una larga batalla contra las reglas que la jerarquía eclesiástica española impone a las personas homosexuales católicas. Una lucha perdida. A Luis Alberto González Delgado, profesor de Religión en Lanzarote, le han expulsado de su puesto de trabajo después de casarse con otro hombre y haberlo comunicado al Obispado de Canarias.


En realidad lo supo el pasado día 1 de diciembre, cuando la Consejería de Educación, Universidades y Sostenibilidad del Gobierno de Canarias, que encabeza el socialista José Miguel Pérez, le notifica la extinción de su contrato laboral como profesor de religión tras "la revocación de la declaración de idoneidad eclesiástica, que se realizó con anterioridad al primer contrato de trabajo por la Diócesis de Canarias, en aplicación del derecho eclesiástico y canónico", explica el docente en un comunicado.


"Mis diferencias con la jerarquía católica se fueron agudizando en los últimos años y las decisiones tomadas, matrimonio incluido, han derivado en este final", narra.

Precisa que la Autoridad Eclesiástica de la provincia de Las Palmas contaba con "distintas opciones" ante sus requerimientos, pero optó por retirarle la autorización para enseñar.

"Yo me he mantenido firme ante las dos instituciones, Obispado y Consejería de Educación, hasta conseguir que el inevitable despido se aplicara respetando los derechos laborales adquiridos (la ley me ampara)", argumenta Luis Alberto González.


El profesor, que impartía clases de religión católica desde hacía 16 años en el IES Las Salinas y en la EA Pancho Lasso de Arrecife, considera que tras esta decisión deja atrás "el cerco ideológico y moral de una institución eclesiástica que, desde mi humilde y formada opinión, se empecina en no situarse ni a la altura de los tiempos ni a la altura del Evangelio".

Con esta medida queda patente, en su opinión, que "las autoridades eclesiásticas no están dispuestas a aceptar una relación o un matrimonio homosexual, aunque pretendan sorprendernos con la acogida al gay 'por compasión'", lamenta.


Con la homosexualidad, agrega, "aplican lo de aborrecer el pecado pero acoger al pecador, y reto a cualquier obispo a que me desdiga".

"De mi labor docente, que abarca dieciséis años, me quedo con la satisfacción de haber ofrecido un conocimiento sólido, crítico y a la vez respetuoso y tolerante, sobre el hecho religioso", zanjó.


Por: ABC.ES
Imagenes: Web
Arreglo: AC

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