domingo, 2 de enero de 2011

EN BUSCA DE PROPIA IDENTIDAD.

EN LA EDICION DE Nº 11 DE DICIEMBRE 2010 DE MENDOZA LEGAL SE PUBLICO PARTE DE UNA HISTORIA MUY INTERESANTE SOBRE UN TEMA EN EL QUE EN ESTOS TIEMPO SE ESTA HABLADO MUCHO Y POR SUERTE CON RESPONSABILIDAD PARA SABER MAS SOBRE LA DISFORIA DE GENERO.


UN ENFOQUE MÉDICO Y JURÍDICO SOBRE UNA PROBLEMÁTICA POCO CONOCIDA: LA DISFORÍA DE GÉNERO, RELATADA Y COMPARTIDA POR UNA COLEGA DEL FORO LOCAL.

Carolina Jacky, abogada del foro mendocino, conversó con Mendoza Le­gal, para contarnos acerca de un trastorno de salud que le hizo padecer años y del cual hoy se siente liberada. "He accedido a esta entrevista con la única esperanza de que esto pueda servir para ayudar a otras personas y alertar sobre un trastorno de sa­lud que puede sucederle a cualquiera", co­menzó aseverando.

Disforia de género

De la misma manera en que nace un niño con síndrome de Down o con alguna patolo­gía visible, también puede nacer con alguna no detectable en los, primeros años de vida. Aclaró: "Si todo esto le es difícil de entender a mis colegas del derecho, los comprendo, a mí también me costó entender, comprender y aceptar. Esto es una cuestión interdisciplina­ria, donde varias ciencias deben intervenir para resolver este problema".

Desde la medicina podemos decir que el Manual de Diagnóstico Psiquiátrico de la Asociación Psiquiátrica Norteamérica clasifi­ca la transexualidad como trastorno de la identidad sexual.

En tanto, la disforia de género es un térmi­no psiquiátrico, también llamado "trastorno de identidad sexual", con el que la psiquiatría designa a las personas transexuales. Está de­finido como aquel malestar que siente una persona de haber nacido en un cuerpo equi­vocado, lo que tarde o temprano provoca ma­lestar clínico en las distintas áreas de la vida.

El género físico del feto está establecido por el apareamiento de un cromosoma sim­ple de ambos padres al momento de la con­cepción (XX para mujeres y XY para hom­bres). Sin embargo, no es sino hasta más adelante que las diferencias físicas basadas en el género cromosómico del feto se des­arrollan.

Al mismo tiempo, la identidad de género del feto, comienza con su desarrollo. De acuerdo a una teoría ampliamente aceptada, se explica que el origen del transexualismo se da si al momento de esa liberación hormonal ésta es anómala, o los niveles hormona­les son defectuosos, produciendo una disfun­ción entre el fenotipo y el genotipo. Es por esta razón que el transexualismo es frecuen­temente descrito como un trastorno congénito.

Desafortunadamente para el transexual, este trastorno congénito no tiene efectos vi­sibles.

Por este mismo motivo, la letrada mani­festó que "es muy importante que si alguien siente esto o percibe que un ser querido pue­de estar atravesando por esto, tome las medi­das necesarias y consulte a un médico espe­cializado".

Frente a este hecho el camino a seguir es la transición. Un duro paso para el cual se re­quiere de asistencia psicológica y psiquiátri­ca y necesariamente una evaluación endocrinológica. "Durante ese proceso algunos cambios son advertidos, vienen las pregun­tas, las miradas, las sorpresas, los que no preguntan y se alejan, y fundamentalmente el temor de la persona a ser rechazada, no comprendida y finalmente discriminada", comentó la abogada.

La legislación

Una vez que esos pasos se completan, co­mienza a intervenir la ciencia jurídica. Res­pecto de lo que expresó: "Como profesiona­les del derecho, ante un caso de estas características, debemos saber que la Ley 17.132, hoy sólo con vigencia directa en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ha sido conside­rada por pacífica jurisprudencia como de aplicación analógica en las jurisdicciones provinciales".

Dicha ley en su artículo 19 numeral 4, dispone una prohibición para los profesiona­les de la medicina de "llevar a cabo interven­ciones quirúrgicas que modifiquen el sexo... salvo que sean efectuadas con posterioridad a una autorización judicial".

De la referida disposición legislativa vigen­te se desprenden dos consecuencias: en pri­mer lugar que en el derecho argentino, por re­gla, existe una norma prohibitiva para los pro­fesionales médicos de efectuar intervenciones quirúrgicas de "cambio de sexo"; y en segun­do término, que se contempla una excepción a dicha regla, pero supeditada a una previa autorización judicial. Sin embargo ninguna otra norma subconstitucional desarrolla las complejas cuestiones relacionadas con lo que tradicionalmente supo denominarse "cambio de sexo", y que hoy en cambio, con mayor pre­cisión, en los fenómenos de transexualidad son calificados como "reasignación de sexo" a causa de una disforia de género.

De lo expuesto se infiere que en el derecho argentino vigente el tema bajo tratamiento, no está exento inclusive de posibles connotacio­nes penales, o por cuanto de reconocérsele a la intervención quirúrgica de referencia, el ca­rácter de "terapéutica" en sentido amplio. Precedido de la mentada autorización judi­cial, en el entendimiento que tal acto médico coadyuva a la plena operatividad de normas, principios y valores que integran el bloque de constitucionalidad, ello permite desplazar el eventual encuadramiento en un tipo penal (vgr. Art. 90/91 del Código Penal). Se ha seña­lado puntualmente que "el tratamiento qui­rúrgico los beneficia psíquica, física y social-mente..." y que ".. .en nuestro país es frecuen­te que estos pacientes recurran a la vía judi­cial del amparo para obtener la orden del juez para esta cirugía..."

(conf. José Antonio Fraraccio, Medicina Forense Contemporánea,

Dosyuna Ediciones Argentinas, Buenos Aires, 2005, p. 364).

Por lo demás, la doctrina penal es contes­te en que "para que la intervención quirúr­gica de reasignación sexual sea válida, no al­canza con el consentimiento del paciente si­no que además se exige que exista una indi­cación terapéutica perfectamente determina­da y la correspondiente autorización judi­cial" (Donna, Eduardo Alberto, Derecho Penal. Parte Especial. Rubinzal Culzoni Editores, Tomo I, 2da. Edición Actualizada, Santa Fe, 2003, p. 250).-

En la provincia de Mendoza este tipo de causas se tramitan en los Tribunales de Fa­milia como Autorización judicial y Rectifica­ción de partida. Para ello hay que acreditar los aspectos médicos, siguiendo el protocolo internacional en la materia y solicitar la in­tervención del Cuerpo Médico Forense. Ren­dida la prueba y con la vista Fiscal correspon­diente, los autos pasan para sentencia.

En caso de corresponder, el Juez de la causa ordenará inmovilizar la partida de na­cimiento emitiendo una nueva, donde cam­biará el nombre y el sexo del/a actor/a y auto­rizará la cirugía de reasignación de sexo. Es­ta sentencia causa estado hacia delante, manteniendo la persona todos sus derechos y obligaciones hacia atrás. Se conservan los mismos números de D.N.I., como de cual­quier otra documentación que posea, "en mi caso hasta el mismo número de matrícula". "En definitiva, soy la misma persona. Aun­que mi presentación sea distinta, sigo siendo yo", finalizó diciendo Carolina Jacky.//

Conforme lo resuelto por el 4to. Juzgado de Familia en autos N°2531/09/1F, se en­cuentra prohibido dar a conocer cual­quier información respecto de la perso­na, familia directa, hechos y circunstan­cias de la vida de la Dra. Jacky. Mendoza Legal cuenta con la expresa autorización de la colega entrevistada.

POR:MENDOZA LEGAL-

LA FRIVOLIDAD ES UNA VIRTUD O ESTIPIDEZ HUMANA?

CUANDO VI POR PRIMERA VEZ EL DIBUJO DE REP ME PARECIÓ LOCO PENSAR QUE PODÍAN PASAR COSAS COMO LA DESCRIBE EL DIBUJO, PERO A MEDIDA QUE PASABA EL TIEMPO Y CRECÍA ME DI CUENTA DE LA CRUDA REALIDAD, CUANDO COMENCÉ A VER QUE A DIARIO PASAN ESAS COSAS EN DISTINTAS PARTES DEL MUNDO Y DE ARGENTINA ME DOLIÓ Y MUCHO, QUE YA MIRAMOS A LA DESGRACIA Y TODO A NUESTRO AL REDEDOR CON UNA LIVIANDAD CASI FRÍVOLA E INSENSIBLE, TODO ES UN REALITY Y NADA NOS INTERESA.
AHORA ME PREGUNTO CUANDO MAS SE PUEDE LLEGAR??
LA FRIVOLIDAD ES ES LA ESTUPIDEZ HUMANA, QUE HAY QUE HACER?

La frivolidad es la gran virtud postmoderna, consiste en no tomarse nada excesivamente en serio, en evitar la confrontación dialéctica. Para el frívolo no tiene sentido la diferencia entre lo esencial y lo accidental, entre lo categórico y lo anecdótico, pues todo ello forma parte del mismo universo insoportablemente leve.



La frivolidad es la gran virtud postmoderna. Consiste en no tomarse nada excesivamente en serio, en evitar la confrontación dialéctica, en optar por una cultura de la representación por contraposición a la autenticidad como actitud vital. La frivolidad se relaciona íntimamente con la actitud superficial y epidérmica, con la práctica generalizada de la broma y de la boutade, en definitiva, es la antítesis a la profundidad de espíritu y a la seriedad como actitudes vitales.

Algunos filósofos postmodernos, apologistas del denominado pensiero debole, consideran que es la gran virtud que debemos enseñar a los niños en las escuelas, que es fundamental para evitar la caída en formas de fanatismos, intolerancias o fundamentalismos, que se debe cultivar, para ello, un pensamiento frágil, desprovisto de ideas fuertes, de sentimientos que tengan hondura o de creencias excesivamente vividas. La frivolidad tiene que presidir la vida pública, las instituciones educativas y, como no, los ámbitos de comunicación de masas.

Esta tesis, muy extendida y muy practicada, se está imponiendo sutilmente en distintos entornos, de tal modo que todo lo que tiene peso, sustancia, ideología, forma de convicción o de creencia, o bien tenga la expresión de un sentimiento intenso u hondo, debe ser ecualizado y tamizado por la virtud de la frivolidad.

En ocasiones, se la compara con la templanza, que es virtud cardinal en los tratados de moral tradicional y que, junto a la justicia, la prudencia y la fortaleza se consideraba uno de los cimientos de la construcción moral de la persona. Pero, la frivolidad nada tiene que ver con la templanza, porque la frivolidad es una elocuente expresión moral del relativismo y del permisivismo postmoderno, mientras que la templanza es la capacidad de dominar y de controlar la expresividad del pensamiento, de la vida emocional y del lenguaje, considerando las consecuencias que ello tiene para uno mismo y para el otro.



La templaza nunca jamás es una casualidad, sino que es el resultado de un esfuerzo articulado a lo largo de tiempo, de un entrenamiento espiritual que debe mucho a la tradición estoica de la tranquillitas animae. La templanza no se contrapone a las creencias ni a las convicciones, sino que regula racionalmente la expresión o manifestación de las mismas.

La apología de la frivolidad es, sin embargo, contradictoria. Se explica por reacción al fanatismo y a la barbarie, pero la solución a tales lacras sociales no pasa por el cultivo de la frivolidad, que es su opuesto, sino, por el cultivo de auténticas virtudes, entre ellas, la de la prudencia. Frente a tales manifestaciones, no basta con la tibieza moral, no basta con una actitud tímida y permisiva, sino que se debe adoptar una actitud beligerantemente activa, pero, eso sí, sin sucumbir a ningún tipo de violencia, ni físico, ni psíquico.

Es evidente que las convicciones pueden ser peligrosas y que un ser humano nutrido por determinadas convicciones de orden político, social, religioso o económico puede convertirse en un arma mortífera, pero no toda convicción es igualmente peligrosa. Además, la sociedad abierta, el mundo civilizado, el Estado de derecho, sólo pueden subsistir como tales si los ciudadanos que los integran viven en su interioridad una constelación de convicciones fundamentales como el respeto a la vida, a la libertad, a la igualdad, como el sentido de tolerancia y de solidaridad para con los grupos más vulnerables del cuerpo social.

La frivolidad no puede ser considerada como una virtud, porque no es un hábito que perfeccione al individuo, sino un mal hábito que, en ocasiones, tiene graves consecuencias. Acaso, ¿Se puede frivolizar el valor de la vida humana? ¿O el valor de la libertad de expresión, de pensamiento, de creencias o de asociación? ¿Se puede frivolizar el deber de tolerar al otro? ¿Se puede frivolizar o banalizar el mal del inocente, el sufrimiento de un ser humano? ¿Se puede banalizar la muerte de un ser amado?

La frivolidad puede tolerarse cuando lo que está en juego no afecta las estructuras, ni los ejes fundamentales del tipo de sociedades que hemos construido, pero cuando uno se ríe o banaliza determinados núcleos conceptuales o valores esenciales de la vida democrática, la frivolidad se convierte en una pesadilla. Para el frívolo no tiene sentido la diferencia entre lo esencial y lo accidental, entre lo categórico y lo anecdótico, pues todo ello forma parte del mismo universo insoportablemente leve. Y, sin embargo, no es así, pues no todo tiene el mismo valor en la vida humana. Además, el frívolo incurre en una contradicción lógica. Si es consecuente con su actitud, debe evitar de caer en la defensa beligerante de la frivolidad; tiene que ser igualmente frívolo y aceptar que otro pueda considerar frívolamente su frivolidad. Paradójicamente, se desarrollan apologías de la frivolidad con una intensidad y celo que no dejan de maravillarnos.

La sociedad futura depende, esencialmente, de los procesos educativos que ahora y aquí tienen lugar, en las familias y en las escuelas. No debemos permitir, de ningún modo, la extensión de la frivolidad, ni la imposición de un pensamiento débil a las generaciones venideras, sino que debemos comunicar las convicciones elementales, los valores morales mínimos, debemos garantizar su arraigo y su apropiación, pues sólo, de este modo, se puede esperar razonablemente calidad social, moral y política para nuestras sociedades futuras.

POR:Francesc Torralba Roselló

DISCRIMINACION Y EDUCACION.

El autor analiza las diversas motivaciones que pueden conducir a los niños y jóvenes en la escuela a efectivizar actos de discriminación entre sus pares. Y propone soluciones.

Los estudios internacionales actuales revelan que la mayoría de los conflictos que enfrentan a los alumnos entre sí son problemas de convivencia. ¿A qué mamá o papá no se le ha escuchado comentar: "Pelean y al día siguiente son otra vez amigos?"

Los problemas de convivencia hacen referencia a situaciones en las que las relaciones se resuelven unilateralmente y sólo una parte consigue sus intereses. Hay respuestas agresivas pero no se dan de manera repetitiva, por lo que no producen la victimización del contrario.

Los estudios también indican que en menor medida se detectan casos de acoso escolar: "Durante todo el año no me dejaban en paz, se reían de mí, me tiraban papeles, me decían palabras groseras". El acoso escolar incluye, dentro de su definición, el que sea repetitivo e intencional.

Por otra parte, se señala que aunque no se observen en muchos casos los elementos característicos del acoso escolar (desequilibrio de poder, intencionalidad y repetición e indefensión y personalización) sí se produce la percepción en los alumnos víctimas, de las consecuencias de la victimización (fracaso escolar, trauma psicológico, riesgo físico, insatisfacción, ansiedad, infelicidad, problemas de personalidad y riesgo para su desarrollo equilibrado).

Los alumnos se sienten "molestados", pero es necesario distinguir entre el molestar "en buena" y molestar "en mala".

El primer comportamiento se da como una conducta que se puede hacer sólo dirigida a aquellos que son parte de mi propio grupo, a los que, de alguna manera, son similares a mí.

El molestar "en mala" se aplica a los que se considera diferentes por alguna forma de argumento racional o emocional.

Es decir, se trata de relaciones complejas que se generan entre los niños y adolescentes. No todo lo que los adultos o espectadores consideran como violencia es significado de esa manera por los alumnos. En este sentido, la violencia es un concepto relacional.

En el caso de lo que ocurre en la escuela, los "otros" que son molestados "en mala", pertenecen o son parte de categorías que están valoradas negativamente o que ostentan menos status; puede ser el "gordito", el "boliviano", el "gay", o el "flaco".

Esto es, alguien que, según quien emite el juicio, tiene alguna característica física o social que lo distingue. También pueden generar formas de violencia el ser exitoso académicamente (ser estudioso), el ser bien agraciada o el tener algún bien material (en general, ropa de marca).

En estos últimos casos se genera la envidia como emoción básica lo que lleva, en muchas ocasiones, a diferentes formas de maltrato entre las que destacan los sobrenombres que ofenden o el reírse de la persona por esa característica. En esta forma de reacción subyace una cierta tendencia a igualar a las personas alrededor de la media, "castigando" a quienes sobresalen en alguna característica especial.

Al maltratar a otro por la simple posesión de una característica específica, lo que se está realizando es un proceso de estereotipación de esa persona: se establece una relación con la víctima sin tomar en cuenta sus diferentes características individuales y diversas pertenencias grupales. Los estereotipos más los prejuicios llevarán a la discriminación.

En esta óptica de análisis, a los que se trata mal es a los diferentes, a los que no son parte del endogrupo; en este acto, se les despersonaliza trasladándolos desde un nivel individual a uno grupal y se les ve como una categoría social más que como una persona diversa y compleja.

Es fundamental comprender bien este tipo de fenómenos. La violencia escolar no puede ni debe abordarse y explicarse desde una mirada reduccionista; ésta se genera en y a partir de las dinámicas sociales que están instaladas, las cuales diferencian, excluyen, estigmatizan por razones intelectuales, afectivas, de ingresos, culturales; dinámicas que generan la legitimidad de las diferencias, de los menoscabadores y los menoscabados, que marcan distancias basadas en cualquier arbitrariedad. En un medio así, la escuela se hace permeable a la lógica y a los códigos de ese tipo de dinámicas, contribuyendo a la naturalización de este fenómeno.

El comportamiento violento no puede ser reducido, en su explicación ni en la búsqueda de soluciones, a las características individuales de quienes son agresores o víctimas. Las miradas individualistas, tan abundantes en la literatura, hay que ponerlas en entredicho dado que el fenómeno aparece muy relacionado con una significación grupal.

Es posible afirmar que el alumno que es molestado, acosado o intimidado lo es en muchas ocasiones por formar parte de una categoría social o grupo estereotipado y discriminado en la cultura escolar o social.

En este contexto, las soluciones deben ser pensadas en términos de estrategias socio-estructurales y estrategias psicosociales. Entre las primeras, es importante la realización de acciones que impacten a la sociedad en su conjunto.


La reducción de los estereotipos negativos es una materia política, por lo que es importante avanzar hacia modelos y relaciones sociales que valoren las distintas formas de "talento", la generación de espacios múltiples de convivencia y ayuden a la propia autovaloración.

Se requiere procesos de socialización temprana de parte de los padres y la escuela. El niño debería aprender a no odiar, a no golpearse, a no envidiar, a no provocar, a hacer valer sus derechos pero respetar los de los otros. Los padres deben examinar en qué medida, consciente o inconscientemente, transmiten estereotipos negativos.

La escuela requiere de estrategias curriculares que incluyan procesos formativos orientados al "aprender a vivir con otros". La historia nos enseña que lo humano que hay en cada uno de nosotros lo descubrimos en el forastero, en el diferente.

En la escuela y en el hogar hay que aprender a juzgar más allá del propio egoísmo ("es bueno lo que me favorece"); a distinguir entre las normas de su comunidad, su familia concreta y los principios que tienen en cuenta a toda la humanidad. Si afirmo mi libertad y desprecio la tuya, no universalizo. Si me dañan y respondo dañando, no universalizo. Universalizar significa que lo que no vale para todos no vale para ninguno.

Éstas son cuestiones que hay que enseñar. Nuestra crucial opción consiste en vivir como humanos humanizando o "disfrutar" como inhumanos parasitando.

Por Eduardo Escalante - Profesor universitario. Consultor en temas educativos.DIARIOLOSANDES

sábado, 1 de enero de 2011

EDWARD MORGAN FORSTER ES RECORDADO POR SUS CELEBRES OBRAS

El escritor inglés Edward Morgan Forster, quien nació el 1 de enero de 1879 en Londres, Inglaterra, es recordado por sus célebres obras en las que medita sobre temas tabúes en su época como la imposible reconciliación entre las clases sociales y la homosexualidad.

Sus ideas humanistas las desarrolló plenamente en el ensayo "What I Believe", mientras que "Pasaje a la India" y "Howard´s End" son consideradas como sus obras célebres.

Otros temas que abordó fue la sexualidad, el ejemplo más claro es "Maurice", un libro que no fue publicado hasta después de su muerte por tratar la homosexualidad. Con esta obra mostraba la posibilidad de poder eliminar la diferencia de clases a través de una relación homosexual.

De acuerdo con los críticos, los escritos de Forster hicieron una evolución del amor heterosexual al amor homosexual. La colección de cuentos "The Life to come" también fue publicada poco después de su muerte por ser también escritos sobre homosexualidad.

Forster utiliza símbolos como técnica en sus novelas, y fue criticado (al igual que su amigo Roger Fry) por estar tan atado al misticismo.

Un ejemplo de su simbolismo es el árbol olmo montano en "Howard's End", las características del personaje Mr. Wilcox de la misma novela y de Mr.Moore en "Pasaje a la India", los cuales tienen un vínculo místico con el pasado y pueden conectar con personas, más allá de sus círculos sociales.

Fue hijo de Edward Morgan Llewelyn Forster y de Alice Clara Whichelo (apodada "Lily"), iba a ser llamado Henry, pero le pusieron Edward por error. Durante su infancia vivió en Rooksnest, una casa de Herdforshire, cerca de Stevenage. Su padre, arquitecto, murió un año y medio después de su nacimiento.

Estudió en el Colegio Tonbridge en Kent y más tarde ingresó en el King's College de la Universidad de Cambridge, donde estudió literatura clásica e historia. Allí formó parte del grupo Los Apóstoles, del cual muchos de sus integrantes llegaron a formar parte del Círculo de Bloomsbury.

Gracias a haber pertenecido a ese grupo, también conocido como Cambridge Conversazione Society, conoció a personajes como John Maynard Keynes y Lytton Strachey.

Vivió una temporada en Italia y luego de su regreso a Inglaterra, se dedicó exclusivamente a la escritura.

Su primera novela "Donde los ángeles no se aventuran" fue publicada cuando contaba con 26 años, en el año 1905.

Después de una segunda estancia en la India se publicó una de las obras más célebres del autor inglés "Pasaje a la India", en la que analiza el conflicto entre las culturas occidentales e indias.

Después de la Primera Guerra Mundial (1914-18), dirigió durante un tiempo el periódico laborista Daily Herald. Participó en las protestas contra la censura de una novela lésbica titulada "El pozo de la soledad", de Radclyffe Hall.

También fue autor de diversos libros de relatos, libros de viajes y ensayos políticos y de crítica literaria.

Durante los años 1930-40 se hizo muy famoso gracias a sus intervenciones en la radio BBC y, además de ello, fue nombrado presidente de British Humanist Association.

Fue nombrado miembro honorario del King's College de la Universidad de Cambridge, donde vivió de 1946 hasta su muerte, en 1970, en casa de los Buckingham, tal y como fue su deseo.

En vida, Forster recibió varios premios, entre ellos el Femina, el Premio James Tait Black Memorial de ficción, The Order of the Merit e incluso le fue concedido The Order of Companions of Honour por la reina Isabel II del Reino Unido. Murió el 7 de junio de 1970 en Conventry, Inglaterra.

por: elinformador

REACTIVAR EL DECEO EN VACACIONES DE VERANO.

La llegada del período de descanso es, según los especialistas, un momento ideal para reencontrarse con el otro. Una psicóloga ofreció una serie de tips para recobrar la pasión


Los estados de angustia y ansiedad generados por los problemas y conflictos atentan contra la vida sexual, el deseo, la excitación y el rendimiento.

La persona que cae en estos estados, para llegar a la intimidad sexual debe conseguir:

1) la calma, equilibrar estas emociones de angustia y ansiedad.

2) estar dispuesto y receptivo a la posibilidad de sentir placer.

3) poder relajarse ya que la tranquilidad incrementa el deseo.

4) eliminar las emociones negativas, como por ejemplo el miedo al futuro, tomando conciencia de lo real, es decir, no sobredimensionar la situación que se atraviesa.

5) pensar que todo es transitorio, que los estados de crisis no son estados absolutos.

6) tratar de evitar que el problema tome todo nuestro psiquismo, ya que normalmente se trata de procesos que se solucionan con el transcurrir del tiempo.

7) conectarse con recuerdos agradables, apoyarse en los logros.

8 ) despertar los sentidos.

9) intensificar las actitudes positivas frente a la vida.

10) la sexualidad, cuando es satisfactoria, ayuda a transitar los momentos difíciles.



Cómo recuperar el deseo sexual

La clave está en calmar la angustia, enfrentar los temores -sobre todo el temor hacia lo desconocido- y redimensionar la situación.

En caso de no poder resolverlo solo, debe tenerse la flexibilidad necesaria para consultar a un especialista.



En las parejas ya establecidas

Una pareja integrada y sexualmente activa está en mejores condiciones para enfrentar cualquier situación.

En tanto, en un vínculo con dificultades, la crisis social puede ahondar más la problemática de la pareja. Asimismo, puede darse la situación contraria: que la crisis sirva como excusa para aquellas parejas que tienen problemas con su sexualidad.

Si no hay fantasía no hay sexualidad satisfactoria posible. La voluptuosidad, el erotismo empieza con una representación mental. El deseo se encarna, cobra vida a través de la fantasía.

Para salir de la rutina y revivir la pasión puede apelarse además del humor a esencias, perfumes, juguetes sexuales, etcétera.


Lic. Mónica Cruppi
Miembro didacta de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA)
Full Member Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA)
Investigadora de temas de pareja y familia. Doctorado en Psicología Social Universidad Argentina John F. Kennedy
MDZ

CALENDARIO ENERO 2011

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