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sábado, 20 de junio de 2015

Juan Pablo hijo de Nacho y Leo por vientre prestado. Doble paternidad por maternidad subrogada.

Por primera vez en el país, dos hombres tuvieron un hijo con un vientre prestado. Nuevas familias. Mañana se celebra el Día el Padre.Lo lograron gracias a un tratamiento de fertilización asistida. Utilizaron un óvulo donado y el embrión lo gestó una amiga que prestó su vientre.


Papá, papá y un hijo de tan solo 15 días. “Es como enamorarse de nuevo”, dicen a dúo, embelesados por la ternura del bebé. Le acarician sus pequeñas manos, se preguntan si debería estar más abrigado y calculan el tiempo que falta para que tome su próxima mamadera. Están felices por haber podido formar una familia, por haber cumplido un sueño que creían imposible. En los últimos cuatro años buscaron y analizaron distintas alternativas para poder ser padres: adoptar en el país o en el exterior, o alquilar un vientre en Estados Unidos o en la India. Finalmente eligieron el camino que consideraron “certero”: el pequeño Juan Pablo fue concebido en el vientre de una amiga de la pareja que, desinteresadamente, se ofreció para gestar el embrión que incluyó un óvulo donado.

El nacimiento del hijo de Nacho (34) y Leo (42) es un caso inédito de maternidad subrogada. ¿Por qué? Porque es el primer caso en el que dos hombres tienen un hijo gracias a la ovodonación y a una madre sustituta, todo realizado en el país. Es que si bien hay antecedentes de parejas homosexuales que fueron padres, esos embarazos se realizaron a través de vientres alquilados en el exterior, algo que está prohibido en el país.

Hace 8 años que Nacho y Leo están juntos. Las ganas de crecer, de multiplicarse, de tener trascendencia, “de no llegar a viejos y estar solos”, como ellos mismos repiten, se hicieron fuertes hace cuatro años. Se casaron el año pasado, cuando Juan Pablo llevaba cuatro semanas en la panza sustituta. “Nos casamos embarazados, de apuro”, bromean. Y las risas dejan paso a la emoción que rápidamente se observa en sus ojos: “Soñamos con ser padres, algo que nuestras familias y amigos siempre apoyaron”, dicen con alegría y recuerdan que la gran noticia la dieron en Nochebuena.

El tratamiento se realizó por completo en Halitus, uno de los principales centros especializados en reproducción asistida de la Capital, donde aseguran que no paran de recibir consultas de parejas hetero y gay para someterse a este tipo de procedimientos. “Desde abril de 2013 recibimos 83 consultas, de las cuales 17 corresponden a parejas gay. Se hicieron 10 tratamientos, de esos embarazos uno no prosperó, hubo 6 nacimientos –uno de esos bebés es Juan Pablo, el único de una pareja de dos hombres– y quedan dos en curso”, detalla a Clarín, Sergio Pasqualini, director del centro.


“Desconocíamos esta posibilidad de ser padres. Y los tres (incluida la madre sustituta) pudimos transitarla con mucha seguridad”, cuentan a Clarín. Lo hicieron con el apoyo del equipo médico dirigido por la doctora Florencia Inciarte, la contención psicológica de Patricia Martínez y el asesoramiento legal de la abogada especialista en derecho internacional de familia, Fabiana Quaini.

Pero esta historia no termina aquí y seguirá camino en la Justicia. Es que en principio, en la partida de nacimiento de Juan Pablo figura como madre la mujer que dio a luz (la legislación argentina considera madre a la mujer que da a luz). Y como padre, uno de los dos hombres. Ese documento será impugnado y judicialmente se pedirá que lleve el nombre de los dos papás.

Dicen que se trata de un caso no regulado. “Es necesario rectificar la partida de nacimiento del niño. Pero estamos ante un caso en el que falta una regulación expresa que autorice”, explica Quaini. (ver aparte)

La cuestión médica tampoco fue fácil. Hubo dos intentos de transferencia de embriones que fallaron:en enero de 2014 y a los cuatro meses. Y en ese momento hasta se pensó en cambiar de gestante. Pero la tercera fue la vencida. “Se transfirieron dos embriones con espermatozoides aportados por los dos integrantes de la pareja, sin saber cuál es de quién”, apunta Pasqualini. Nacho y Leo aclaran: “No es importante saberlo, como tampoco queremos saber de la procedencia del óvulo donado. Queremos ser padres. Nada más”.

Con esa convicción, vivieron el embarazo: estuvieron en los controles, ecografías, y por supuesto en la sala de parto. “Fue increíble. En la vida podremos agradecerlo”.


Por: Graciela Gioberchio - clarin.com
Imagenes: Web
Arreglos: AC

lunes, 27 de mayo de 2013

BAUTISTA, PRIMER BEBÈ INSCRIPTO POR PADRES GAYS. EL SUEÑO DEL MÈTODO DE CONCEPCIÒN SUBROGADA

Primer bebé inscripto de padres gay no casados. Se llama Bautista y nació en la India por el método de concepción subrogada. La Justicia de la Ciudad de Buenos Aires reconoció la copaternidad igualitaria. Desde la FALGBT destacaron el logro de "seguir ampliando derechos" .


La Justicia de la Ciudad de Buenos Aires reconoció la copaternidad igualitaria para una pareja de varones no casada, constituyéndose en el primer caso de ese tipo, informó este domingo la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans.
Así, Bautista, un niño nacido en la India por el método de paternidad subrogada, se convirtió en la primera persona inscripta como hijo de dos papás del mismo sexo convivientes, señala la agencia Télam.

El organismo consideró "un logro" este reconocimiento legal de copaternidad de Bautista para sus dos padres, Hernán y Rolando, que extiende la cobertura de los derechos igualitarios a las parejas convivientes.


La inscripción fue lograda a partir de una acción judicial iniciada por el equipo jurídico de la Federación Argentina LGBT y se enmarca en las que la organización impulsa en todo el país para el pleno reconocimiento de los derechos de las familias igualitarias, tras la aprobación de la ley de matrimonio igualitario en 2010.

Tras el nacimiento del niño y la opción de nacionalidad argentina, Bautista pudo viajar con sus papás hacia la ciudad de Buenos Aires, donde completó los trámites de inscripción como cualquier niña o niño nacido en el país.

La particularidad de esta inscripción es que sus papás no están casados, aunque sí conviven como pareja hace 17 años.

Al respecto, Esteban Paulón, presidente de la FALGBT, expresó que "es una inmensa alegría poder seguir ampliando derechos, sobre todo porque el trato diferente a los hijos e hijas de parejas casadas y convivientes constituye una discriminación que no podemos admitir más".


Paulón agregó que "Bautista ha llegado a esta pareja en un contexto creciente de igualdad y su inscripción ha abierto la puerta a muchos más derechos que seguramente podrán disfrutar miles de niñas y niños en todo el país".


POR: SINMORDAZA.COM
IMAGENES ILUSTRATIVAS: WEB
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA

domingo, 2 de septiembre de 2012

EMBARAZOS: TRATAMIENTOS DE REPRODUCCIÒN PARA TODOS

¿Embarazos para todas y todos?

La media sanción en la Cámara de Diputados de un proyecto de ley que obliga a obras sociales y prepagas a cubrir los tratamientos de reproducción generó polémicas, porque alcanza no sólo a las parejas heterosexuales infértiles sino también a homosexuales. Lo que la ley no dice. Las controversias que vendrán.


El 27 de junio pasado fue un día de paradojas. Mientras el sindicalista Hugo Moyano convocaba a la Plaza de Mayo para reclamar por el impuesto a las ganancias, la Cámara de Diputados daba media sanción a un proyecto de ley sobre fertilidad asistida frente a la Plaza del Congreso. Aunque no parezcan tener nada que ver, ambos sucesos podría ser unidos por la magia de las estadísticas: casi tantas personas sufren por las remuneraciones como por la esterilidad en la Argentina.
 
Entre el 10 y el 20% de las parejas tiene problemas para concebir un hijo naturalmente, en tanto el 19% de la población, según la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, aporta una porción de su sueldo en concepto de ganancias. Más allá de los malabarismos numéricos, la pregunta que sobrevuela al debate de la ley de fertilidad es si corresponde redistribuir parte del dinero de todos entre los que no pueden tener hijos por sí solos.

Los especialistas en reproducción humana alegan que la infertilidad es una enfermedad y, como tal, debe ser contemplada por el sistema de salud de un país. Otros médicos, en cambio, deslizan que hay muchas otras necesidades sanitarias que están antes que las dificultades para concebir. Hay quien plantea que sería mejor simplificar el sistema de adopción antes que estimular la reproducción artificial. Y, también, quien advierte que no parir hijos es un dolor inconcebible para quien no lo padece.

La realidad es que la mayoría de las personas quieren agotar todas las posibilidades de gestar hijos biológicos –aunque sea con óvulos o espermatozoides donados– antes de optar por la adopción de un niño ajeno. La ciencia lo hace cada vez más posible.

Desde que Louise Brown vio la luz en Gran Bretaña hace 34 años, ya nacieron cinco millones de “niños de probeta” en el mundo. Las técnicas de reproducción se han convertido en rutina y muchos países, desde Italia y España hasta Gran Bretaña y Australia, contemplan los tratamientos de fertilidad como parte de la cobertura de salud de su población.

Argentina es pionera en técnicas de reproducción asistida, pero hasta el momento los avances se han mantenido en la esfera de la medicina privada, que suele facturar más de 25 mil pesos por un ciclo de tratamiento.

Se calcula que existen 60 mil argentinos que no pueden concebir naturalmente, y sólo una pequeña proporción de ellos puede acceder a los tratamientos de alta complejidad. Apenas el 10% de los pacientes tienen hoy cobertura para recurrir a la reproducción asistida. Hay que tener en cuenta, además, que en cada ciclo de tratamiento sólo el 40% de las mujeres menores de 35 años logra un embarazo, cifra que baja a un 25 a 35% de éxito en las mujeres de entre 35 y 40 años. Por eso, usualmente se requiere hacer más de un ciclo de fertilización para conseguir un embarazo que llegue a buen término. No todos pueden permitírselo.

Anualmente se hacen unos 12 mil tratamientos FIV en la Argentina. Pero, si se aprueba la cobertura universal, la cantidad podría más que duplicarse. De ahí que tanto pacientes como clínicas privadas se hayan aliado detrás del reclamo de inclusión en el Plan Médico Obligatorio (PMO).

Hace dos semanas, los diputados apoyaron por 169 votos a favor y 7 abstenciones la cobertura de los tratamientos para quienes busquen tener hijos con ayuda tecnológica, ya sean parejas heterosexuales infértiles, mujeres independientes, homosexuales o sobrevivientes del cáncer.

Según el proyecto, las obras sociales y las prepagas deberán pagar las hormonas, las inseminaciones artificiales, las operaciones de endometriosis, las inyecciones de un espermatozoide en un óvulo (método ICSI) o cualquier otra técnica aprobada por la OMS para lograr que una mujer porte un bebé en su vientre.

“Desde la Cámara Alta trabajaremos para tratar pronto el proyecto que ya tiene media sanción de Diputados, ya que no nos parece justo que actualmente este tipo de prácticas sean posibles sólo para aquellos que poseen recursos económicos para solventarlas”, señaló Daniel Filmus, senador porteño por el Frente para la Victoria.

Aunque el proyecto busca no discriminar por orientación sexual ni estado civil, no avanza en cuestiones prácticas –y espinosas–, que fueron dejadas para el momento de la reglamentación, a cargo del Ministerio de Salud de la Nación. En esa instancia se tendrán que decidir el número de intentos de fertilización cubiertos por el PMO, el tiempo que se permitirá tener congelados  los embriones y qué se hará con los sobrantes.

En principio, los embriones de freezer pueden ser implantados en la misma pareja que los “encargó”, donados a otras mujeres, usados para investigación o descartados. En este último caso, aunque los embriones a eliminar tengan unas pocas células, algunos sostienen que no pueden ser eliminados porque se trataría de un crimen.

Como sea, el proyecto recibió el apoyo de médicos y pacientes. “Es muy positiva la ley que se debate actualmente, porque garantiza la cobertura de los tratamientos para todos los pacientes y porque coincide con la reforma del Código Civil, que definirá las cuestiones más complejas”, evalúa Sergio Pasqualini, director del Instituto Halitus, quien agrega que las sociedades científicas y los especialistas “esperamos que nos convoquen a la hora de reglamentarla”.

“La ley es buena, pero debería incorporar la posibilidad de acudir a úteros subrogados por motivos médicos, ya sea porque una mujer no tiene útero o porque presentó varias fallas de implantación”, señala Ester Polak de Fried, del Instituto CER, desde el Congreso Europeo de Medicina Reproductiva, donde los expertos recomendaron transferir sólo un embrión en cada intento de fertilización, con el objetivo de disminuir la mortalidad de los bebés gestados en embarazos múltiples.

Por su parte, la asociación de pacientes Concebir, que también reclama ser consultada para la reglamentación de la ley, insiste en la creación de un Registro de Donantes de gametas y en el derecho a la identidad de los niños nacidos por fertilización in vitro que deseen conocer a quienes donaron los óvulos o espermatozoides que les dieron origen. Esta medida, que se está empezando a aplicar en unos pocos países, no es vista con  buenos ojos por los donantes, especialmente los de semen, que suelen entregar sus espermatozoides puramente por motivos económicos y temen quedar pegados a futuros problemas de herencia y otros reclamos de paternidad.

“El proyecto actual de ley universal es un avance, pero es incompleto”, afirma la odontóloga Isabel Rolando, madre de una hija nacida por FIV y presidenta de la ONG Concebir. “El Poder Legislativo dejó todo en manos del Ejecutivo para reglamentar la ley, y tememos que no se tome en cuenta el congelamiento de embriones, que es parte de la técnica y evita el riesgo de un embarazo múltiple y la sobreestimulación ovárica en cada ciclo femenino”, agrega Rolando.

La provincia de Buenos Aires, que ya cubre dos intentos de FIV en mujeres de 30 a 40 años, fue pionera en la cobertura de tratamientos de fertilidad asistida en la Argentina. Pero la ley bonaerense no alcanza a paliar las necesidades de la población infértil, ya que no cubre el congelamiento de embriones ni la ovodonación.

“Apoyamos la ley nacional porque queremos el acceso igualitario a los tratamientos”, afirma Sergio Papier, presidente de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (Samer). “Pero creemos que la ley debería incorporar la criopreservación y la ovodonación. Además, debería clarificar el rol del Estado en la cobertura de pacientes que no tienen ninguna obra social. Y también debería haberse basado en una planificación para establecer qué centros van a atender la demanda, de dónde saldrá el presupuesto para atenderla y la formación de recursos humanos suficientes”, agrega el médico especialista en fertilidad asistida.

Hace más de 15 años que la Argentina da vueltas en torno de una ley de fertilidad que regule las prácticas que se llevan a cabo en el país. La ley que dará cobertura universal será la primera de América Latina, pero su verdadero impacto social y sanitario dependerá de la reglamentación que reciba en los próximos meses.


Decisiones difíciles

Más allá de la cobertura de los tratamientos, muchos otros temas controvertidos se suman al avance imparable de la ciencia de la reproducción humana.

Así como el análisis cromosómico en el primer trimestre del embarazo permitió saber si un bebé nacería con Síndrome de Down –habilitando la terminación de la gestación–, los nuevos tests genéticos aplicados a embriones tempranos permiten ahora seleccionar a los sanos y descartar a los enfermos.

Hoy basta tomar una célula del puñado que tiene un embrión de pocas horas y analizar porciones de su ADN para descubrir si porta una mutación que provocará una enfermedad grave, como la corea de Huntington o la fibrosis quística. Así, sólo se implantan en el útero materno los embriones que no están genéticamente condenados a una muerte temprana o a una vida de padecimientos.

Pero las decisiones no son fáciles. El diagnóstico genético preimplantatorio (PGD) no sólo puede rastrear mutaciones letales sino también variaciones genéticas asociadas –pero no siempre causantes– de enfermedades. Por ejemplo, ya es posible hacer un análisis de ADN para determinar si un embrión porta mutaciones BRCA 1 o 2, que aumentan el riesgo de padecer cáncer de mama y ovario. ¿Se justifica descartar un embrión porque da positivo para este test? Para las mujeres que han visto morir a familiares por estos cánceres, la respuesta suele ser afirmativa. Pero para otras, sería mejor que una niña nazca y esperar a que la medicina encuentre una solución futura.

Los avances tecnológicos obligan a resolver cuestiones impensadas. Según un nuevo estudio publicado en la revista Nature, ahora es posible estudiar el ADN fetal en la sangre de la mujer embarazada, de modo de conocer el genoma del niño por nacer sin poner en riesgo al feto. Además, el nuevo método, desarrollado por la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, no requiere analizar el ADN del padre.

¿Para qué servirá este test? En principio, para descubrir aneuploidías, es decir, falta o exceso de cromosomas en un feto temprano, algo que hasta ahora se podía hacer mediante el análisis de vellosidades coriónicas o amniocentesis, pero que tenía riesgos para el bebé. Según los científicos, el objetivo del nuevo test prenatal es detectar anomalías que provoquen problemas de corazón u otros órganos que puedan ser tratados en el útero o inmediatamente después de nacer.


POR: Alejandra Folgarait. ELGUARDIAN.COM.AR
ARREGLOS FOTOGRÀFICOS: ALBERTO CARRERA 


martes, 31 de julio de 2012

HISTÒRICO: TOBÌAS Y SUS DOS PADRES

Un bebé con dos papás: "Ahora todos los argentinos pueden tener una familia" Se trata de un hecho sin precedentes en Argentina, por lo que para uno de los papás, Alejandro Grinblat, considera que puede ser “un impulso para quienes quieran formar una familia”. En diálogo con INFOnews, expresó su felicidad por el reconocimiento legal.

TOBIAS Y SUS PADRES

Tobías, el hijo de dos papás argentinos que subrogaron un vientre en la India, fue inscripto en el Registro Civil central de la Ciudad de Buenos Aires, un hecho sin precedentes en la legislación internacional.

El hecho se logró gracias a la actuación de las magistradas porteñas Fabiana Schafrick y Elena Liberatori, y con el acuerdo del gobierno de la Ciudad y las gestiones de la Cancillería argentina, Tobías recibió su partida de nacimiento como hijo de Alejandro Grinblat y Carlos Dermgerd, y desde ahora contará con los mismos derechos que cualquier otro niño, aunque en el país aun no exista una ley que permita el alquiler de vientres.


“El trámite fue largo. Nos tomó un año dar todos los pasos para instrumentar lo que se logró hoy, que es que exista un argentino que tiene una partida de nacimiento en donde tiene dos padres, sin ningún tipo de marca ni connotación ni observación. En la partida de nacimiento, Tobías tiene todos los mismos derechos que cualquier argentino”, sostuvo Alejandro Grinblat, uno de los padres, en diálogo con INFOnews.

“Esa partida nos está entregando también a Carlos y a mí todos los derechos que cualquier argentino tiene cuando tiene la intención de poder crear una familia”, indicó.


“Por diferentes motivos, dentro de los cuales están las garantías legales que presenta India para todo el proceso y para todo el cuidado del embarazo, terminamos eligiendo ir a Nueva Delhi para iniciar el trámite en una clínica particular. En octubre iniciamos el tratamiento propiamente dicho y felizmente a fines de junio nació Tobías”, dijo sobre el procedimiento elegido por la pareja.

Consultado acerca del futuro que avizora para las parejas integradas por personas del mismo sexo, Grinblat expresó: “Esperamos que para futuras parejas el trámite sea bastante más sencillo, que sea un impulso para quienes quieren formar una familia y exista un camino más allanado”.

“Somos muy creyentes y Tobías va a ser educado dentro de nuestras creencias porque estamos convencidos de que existe Dios”, concluyó.






POR: INFONEWS.COM
FOTOS: INFONEWS- CLARIN
ARREGLOS:_ ALBERTO CARRERA

lunes, 16 de julio de 2012

MERCADO DE VIENTRES

LO QUE NO SE CUENTA DE LA MATERNIDAD SUBROGADA EN LA INDIA, DONDE MILES DE PAREJAS OCCIDENTALES REALIZAN EL SUEÑO DE TENER UN HIJO O UNA HIJA DEBIDO A SUS BAJOS COSTOS.


Menos tu vientre

En el último mes se conocieron los casos de dos familias que recurrieron a la maternidad subrogada en la India, un país con altísimos índices de mortalidad de gestantes y de recién nacidos/as. La elección de este destino para completar una familia tiene que ver con razones económicas: todo el proceso, desde la gestación del embrión hasta el parto, cuesta la cuarta parte que en Estados Unidos y los tours médicos proliferan para ofrecer este servicio –entre otros, más netamente turísticos–. Sin cuestionar el deseo de quienes buscan convertirse en padres o madres, lo que ha faltado hasta ahora en los relatos de las parejas que vuelven de un destino exótico para Argentina con un recién nacido o recién nacida cuya adopción es automática, son las voces de las mujeres que ponen el cuerpo, mujeres invisibles sin derecho a tener contacto alguno con quien gestaron ni mucho menos a arrepentirse de la decisión que tomaron.
 
Aasia Khan nació y vive en Mumbai, India, tiene 29 años, tres hijos y está casada. Es la protagonista de Made in India, un documental que registra el proceso por el cual Aasia lleva en su vientre el embrión de una pareja norteamericana, que finalmente se duplica y resulta un embarazo múltiple y que Lisa y Brian Switzer consiguen por medio de un contrato de maternidad subrogada por el que pagan 30 mil dólares. Después de mostrar cómo vive junto a sus hijos y cómo concurre a los controles que le exige la clínica, Aasia dice “ellos están felices porque van a tener dos bebés pero yo no hubiera hecho esto si no fuese pobre”.

Rebecca Haimowitz y Vaishali Sinha, autoras del film, consiguen a lo largo de la película este y otros testimonios de mujeres que, en primera persona, cuentan por qué prestan su cuerpo para que otras familias sean padres y madres, cuánto les pagan, qué controles reciben y cómo se relacionan con ese bebé o bebés por venir, con quien no les está permitido tener ningún contacto. Aasia usó burka durante todo el embarazo para que sus vecinos no la reconozcan, otras dicen que lo hacen pensando en el futuro de sus hijos, que este dinero les permitirá educarlos, se sorprenden por la posibilidad de llevar en su vientre a un hijo que no les corresponde biológicamente (y sobre el que renuncian a toda potestad y contacto), pero sobre todo exhiben el contraste que resulta de sus vidas con las que del otro lado del planeta tiene la otra parte del contrato. En este caso, los Switzer, una pareja texana que entre típicas fotos de boda yanqui y la soltura de quienes están adoctrinados por la era del reality, relata la odisea que los llevó a la India, donde los costos para acceder a la maternidad subrogada son de entre 25 y 35 mil dólares, a diferencia de los 100 mil que, en promedio, les saldría hacerlo en su propio país. Hicieron siete tratamientos de fertilización asistida que fracasaron y vendieron su casa para pagar los costos, cuentan no sólo en Made in India sino en los medios de su país, donde vivieron un boom mediático en 2009. Los Switzer vendieron una casa en San Antonio para concretar su sueño de ser padres, pero por poner su cuerpo para el procedimiento, Aasia recibió 2 mil dólares.

Made in India forma parte de una serie de trabajos y reflexiones en torno de la explotación de mujeres pobres para beneficio de un negocio que se extiende y que tiene aristas de todos los colores: el año pasado se conoció el caso de una pareja de varones argentinos que acudió a la maternidad subrogada en India para concretar su sueño de ser papás. Este mismo diario documentó la odisea, desde la angustia de los nueve meses a la elección del color de la habitación. Carlos Dermgerd y Alejandro Grinblat son la primera pareja LGBT en acudir a este procedimiento y ambos contaron el proceso por el cual eligieron a la mujer canadiense que ofició de donante y a la india que llevó al bebé en su panza. La primera, universitaria y residente en California, de la segunda sólo saben que está casada y que vive en Nueva Delhi. “El alivio que implica la inclusión de la familia diversa no impide que se escuche en estas historias un ruido raro sobre el fondo de la escena: una familia es ‘feliz’ pagando un costo económico que no logra menguar el costo sobre otra familia (porque todas las mujeres subrogantes son madres) que expone su cuerpo por fines netamente económicos”, dicen desde SAMA, un grupo de mujeres que investiga y reflexiona sobre las prácticas que incluyen la salud de las mujeres en el mundo y que forma parte del colectivo que dispara preguntas sobre el alquiler de vientres en India.

INDIA: PIONERA EN TURISMO MEDICO

La maternidad subrogada comenzó en India a fines de los ’70, pero se incrementó en los últimos años debido a las ganancias que deja el turismo médico. Se estima que el turismo reproductivo es un negocio que mueve dos mil millones de dólares anuales: se hace en todas las ciudades grandes, e inclusive en algunas pequeñas del estado de Gujarat, que es uno de los más conocidos para el turismo médico y específicamente para maternidad subrogada. Arotunda es la clínica más famosa (y aparece en la película) pero muchos hospitales ginecológicos privados y clínicas lo hacen. Basta con buscar “maternidad subrogada en India” en Google para que aparezcan decenas de agencias que organizan el viaje (Planet Hospital es una de las más conocidas y atendieron a los Switzer) ofreciendo al mismo tiempo paquetes de turismo estético que incluyen estadías en spa para completar el tour antes de volver a casa. Todo junto y en la misma bolsa, una especie de e-bay de los cuerpos que se trasladan y mutan para obtener resultados, pero que en el caso de la maternidad subrogada tiene como protagonistas a mujeres que lo hacen por desesperación, muchas veces con miedo y una naturalidad forzada, ya que en cuanto empiezan a ser interrogadas se cuestionan si era necesario y, como Aasia, reconocen hacerlo desde la carencia y no desde el altruismo. Alguna dirá “para que otras familias puedan concretar su sueño”, pero la línea no se relaciona con las imágenes harto conocidas de pobreza y chicos descalzos que abundan sobre la India, postales que pueden aplicarse a nuestro país y por donde deambulan los Switzer con la ilusión del hijo propio.
Las mujeres como Aasia son de clase baja o directamente pobres; con educación formal básica y muchas veces sin educación formal alguna (en muchos casos firman los documentos con la impresión digital del pulgar). Siempre son mujeres casadas y la edad requerida es de entre 21 y 35 años. Así lo cuenta desde Nueva Delhi Radhika Chandiramani, feminista india que trabaja en una organización llamada Tarshi, dedicada a derechos y educación sexual de las mujeres en el mundo. Toda clase de cirugía (de corazón, sustitución de caderas o rodillas, trasplantes de órganos, etc.) está en oferta y los servicios son muy baratos. “El problema es cuando deriva en cosas que explotan situaciones de pobreza. Salvo las intervenciones de reasignación de sexo –para las que Tailandia es el lugar más barato– India ofrece los mejores precios. Se están construyendo hospitales enteros exclusivamente para esto, hacen packs turísticos que incluyen excursiones, un retiro a un centro de ayurveda y todas las garantías para que el negocio sea redondo: vas una vez, pagás, volvés a los 9 meses y te llevás tu bebé, es la fórmula”, dice. “Es un negocio floreciente que aporta muchas divisas al país. Uno de los mejores cirujanos cardíacos indio acaba de abrir un hospital en las afueras de Delhi que tiene todas las comodidades de uno 5 estrellas, exclusivamente para este tipo de turismo. Esta es la principal razón por la que la ley sobre reproducción asistida no se discute ni se aprueba. De las prácticas de reproducción asistida, la más popular (dentro del turismo médico) es la maternidad subrogada porque es de éxito garantizado”, explica.


En el caso de Aasia, ella transitó el embarazo desde su casa, pero en muchas clínicas llevan a las mujeres a vivir a alojamientos especiales donde las alimentan bien y donde descansan todo el día. Radhika contabiliza cientos de testimonios de mujeres que dicen hacerlo para estar en un lugar acondicionado e higiénico, lejos de sus maridos y de las familias de ellos, a las que pasan a pertenecer una vez casadas. “La maternidad subrogada es una práctica común pero no entre los propios indios. Para una pareja heterosexual india reconocer que su hijx fue gestadx por una subrogante es algo que avergüenza; si lo hacen, jamás lo admitirían en público, por eso es muy difícil saber las estadísticas. Es una vergüenza porque tienen el deber de continuar la dinastía familiar a través de su propia sangre. Es muy importante para las familias la pureza de la sangre, que tiene que ver con la casta, un tipo de ordenamiento social jerárquico que se transmite de una generación a otra, tiene raíces religiosas y una influencia enorme sobre la vida de la gente. Está muy ligado a la pureza, a prácticas para mantener la pureza –hábitos alimentarios, profesiones que se pueden ejercer o no– y a algunas castas. Es una de las principales razones por las que se asesina a muchas mujeres –y a veces también a hombres– que se enamoran y quieren casarse con alguien de una casta ‘inferior’. Una de las principales funciones de las mujeres es concebir; si no pueden hacerlo, se las considera ‘yermas’ e incluso se habla de ellas como ‘una tierra que no da fruto alguno’”, explica Radhika.

Según un artículo de The Guardian del 5 de junio no hay estadísticas de subrogancia, pero se estima que nacen 25.000 bebés al año, al menos 50 por ciento “encargados” por parejas occidentales. Allí aseguran que se están implantando más de cuatro embriones en algunos casos y que se practica la “reducción fetal” en otros. Muchas mujeres pasan por cesárea para que la fecha del parto les convenga a los que lo encargaron y vuelca el testimonio de una chica de 21 años, embarazada de mellizos, que dijo que lo hacía para que su hija se educara mejor y hablara inglés como la periodista. Una chica que ya estaba planeando sus próximas tres subrogancias. También cuenta la historia de Premila Vaghela, de 30 años, madre subrogante. El bebé que gestaba nació a los 8 meses de embarazo y lo pusieron en terapia intensiva. A Premila la pasaron a otro hospital, porque había tenido un infarto, y poco después murió. “En muchos contratos dice que si la madre tiene lesiones graves o cualquier enfermedad con riesgo de vida en los últimos meses de embarazo le van a brindar la asistencia necesaria para llevar a término el embarazo. En casos como el de Premila es raro que su familia proteste, dado que ya le habían pagado (y son ellas las que asumen todos los riesgos en el contrato, donde no hay responsabilidad para la clínica ni para los que encargaron la subrogancia) y la historia no deja de helarte la sangre sobre lo que puede pasar en los peores casos, donde el subtexto parece ser ‘lo único que importa es la vida del bebé, la mujer es secundaria’”, dice Radhika.

Según Unicef, en la India la mortalidad infantil asciende a 57 muertes por cada mil nacimientos y una de las razones principales de esta estadística (que también calcula que uno de cada cuatro niños que muere en el mundo con menos de un año de vida es indio) es la malnutrición. En cuanto a la mortalidad materna, el Centro de Derechos Reproductivos calcula que más de 100 mil mujeres mueren cada año por complicaciones derivadas del embarazo. “Es una sociedad patriarcal donde se valora más a los hijos que a las hijas, porque perpetúan la dinastía familiar; las hijas se casan y pasan a formar parte de otra familia, se convierten en ‘propiedad’ de esa otra familia. Para casar a una hija, hace falta pagar dote –que en general es muy costosa– y esto es una carga económica muy grande. También se considera que sólo los hijos pueden oficiar los ritos funerarios cuando los padres mueren. Entonces, como las hijas se consideran una carga, mucha gente piensa que es mejor no dejar que nazcan, de ahí los abortos selectivos”, explica Radhika y aclara que si bien la Ley de Estudios y Diagnósticos Post-Concepción y Pre-Natales lo prohíbe, se sigue haciendo. “Los abortos selectivos según el sexo no reconocen distinciones de clase; es más, se hacen sobre todo entre las clases medias y altas con educación formal, en el norte del país sobre todo.”


ANTE LA LEY

Si bien hay un proyecto de ley en danza, estas prácticas son reguladas mediante las Directrices del Consejo Indio de Investigaciones Médicas. Son las pautas que acordó el establishment médico y se aplican hasta que se apruebe una ley. Se acepta claramente –y no está mal visto– que las mujeres lo hagan por dinero. En Made in India, una mujer cuenta que ella y su marido planificaron dos embarazos subrogados, así juntan el dinero que necesitan para comprar su casa. Al momento de entrevistarla, la mujer ya había dado a luz una vez y estaba dejando pasar el tiempo antes de hacerlo por segunda vez.

Según las Directrices, la madre subrogante no puede aportar los óvulos, dice textualmente: “Subrogancia es un acuerdo por el que una mujer accede a embarazarse, utilizando tecnología reproductiva, sin que ninguno de los gametos le pertenezca a ella o a su esposo, para llevar a término el embarazo y entregar el niño a la persona o personas para la/s cual/es ella actúa como subrogante. La madre subrogante es una ciudadana de la India, residente en India, que accede a que se le implante un embrión generado por el esperma de un hombre que no sea su marido y el óvulo de otra mujer, para llevar a término el embarazo y entregar el niño a la pareja/persona que requirió la subrogancia”.

Los criterios para ser madre subrogante son:

 Ser menor de 35 años.
 
Puede ser familiar, conocida o no tener relación alguna con la pareja que le   encarga el embarazo.
 
VIH negativa (le hacen la prueba antes de firmar el acuerdo).

 Presentar una declaración jurada diciendo que en los últimos 6 meses:

 a) no le administraron ningún medicamento/droga con una aguja usada por otras personas; b) no le hicieron transfusiones de sangre; y c) hasta donde sabe, ni ella ni su marido tuvieron relaciones prematrimoniales; d) no se inyecta drogas, y no se someterá a ninguna transfusión de sangre que no provenga de un banco de sangre certificado.
 
Ninguna mujer puede ser subrogante más de tres veces en el transcurso de su vida.

Las Directrices también dicen que en el contrato de subrogancia que la mujer debe firmar se incluye la renuncia a cualquier derecho como madre sobre la criatura y de la criatura sobre ella. Y que no se puede realizar el procedimiento sin el consentimiento del marido.



¿MIENTRAS TANTO?

En la Argentina, el tema empezó a sonar fuerte a raíz de un caso mediático que copó las tapas de las revistas en agosto del año pasado. La actriz Flor de la V y su marido habían sido padres a través de una clínica en San Diego, con el óvulo de una mujer latina residente allí “con rasgos parecidos a los míos”, según declaró Flor, y gracias a la gestación de otra mujer con marido e hijos también elegida por la pareja. El 25 de agosto de 2011 nacieron en California Isabella y Paul Alexander y el relato sobre el proceso naturalizaba una práctica que en Estados Unidos está aceitada pero en Argentina era como una nave espacial bajando en cámara lenta. Para la psiquiatra Luisa Barón, que viene estudiando el tema desde hace cinco años a través del trabajo con seis parejas que no pudieron tener hijos por razones médicas y apelaron a esta técnica afuera del país, ese relato pudo y aun puede jugar en contra del imaginario social sobre la subrogación, pero ella celebra que pueda hacerse en casos donde la mujer está imposibilitada para ser madre con su útero, y apoya el anteproyecto del Código Civil que incluye la posibilidad de legalizar estos pactos a través de la figura de “gestación por sustitución”. “En la Argentina no se puede hacer pero tampoco se prohíbe, lo que lo impide es que el Código Civil actual plantea que madre es la que pare, lo que de alguna manera frena la práctica porque habilita a la mujer a arrepentirse y reclamar al niño ante un juez. El anteproyecto dice que tiene que ser gratuito pero yo creo que es justo que a la mujer se le pague en reconocimiento a la donación, por el riesgo que implica, el lucro cesante, etc. Y también me parece fundamental que se especifique que no pueden ser mujeres marginales, tienen que ser mujeres que cuenten con calefacción, buena alimentación, vitaminas, medicina, auto por si tienen que ir de urgencia al médico. Yo quiero un modelo honesto, transparente, que le permita a una familia solucionar un problema que no es electivo, pero me parece importante que esté legalizado y regulado porque, aunque no me consta que ocurra en la actualidad, su ausencia habilita contratos privados que sí pueden dar lugar a la explotación de mujeres vulnerables”, dice Barón, que organiza debates sobre la subrogación cada vez con más concurrencia, donde pretende derribar los mitos más comunes, según ella, que es un método simple, que se hace por catálogo, que a la subrogada solo le interesa parir por el dinero. “Es delirante pensar en la idea de catálogo o de venta de supermercado, es mucho más delicado y complejo pero es un modelo de familia que no estamos preparados para pensar todavía, estamos en una etapa de entrenamiento. Lo que pasa en India puede perjudicar la mirada sobre una legislación restrictiva y coherente pero de ninguna manera debe denegarla o nublarla”, pide.

Mientras tanto, los contratos de subrogación en la India son cada vez más frecuentes pero también las dificultades para sacar a esos chicos del país en determinados casos, como el de la pareja Dermgerd y Grinblat (a quienes le dijeron en el consulado que no tenían formulario para anotar al bebé como hijo de una pareja copaternal) o el de Elsa Saint Girons, la argentina que estuvo varada junto a su marido español por dos semanas ya que las leyes indias consideraban apátrida a la beba. Según Radhika estas dificultades responden al vacío legal concreto que favorece la proliferación de contratos entre las partes, aunque en la mayoría de los casos no pasa nada y los bebés salen del país sin ningún problema. Para ella, Argentina es un país pasible de repetir el modelo indio con iguales consecuencias que las que tiene en su país, pero sobre todo y como explora el proyecto de investigación “Assisted Reproductive Technologies: Implications for Women’s Reproductive Rights and Social Citizenship” en tres provincias indias (Orissa, Uttar Pradesh y Tamilnadu), replicar una práctica que afecta la salud de las mujeres en sus flancos más débiles y se disfraza en las necesidades de ciertas familias para exponer a muchas otras a más desigualdad y peores condiciones de vida. Para Barón: “Si bien el debate parece estar empezando, todavía no se problematiza con todas las letras, lo único que importa es que ninguna parte quede invisibilizada, pero sobre todo que todas las modificaciones del anteproyecto sirvan para mejorar la calidad de vida de todas las mujeres y no empeorar las de unas en beneficio de otras e incrementar el capital de entidades privadas”.

 


POR:  Flor Monfort. PAGINA12.COM.AR
ARREGLOS FOTOGRÀFICO: ALBERTO CARRERA


Enlaces mencionados en la nota:
samawomenshealth.wordpress.com
madeinindiamovie.com
tarshi.net


viernes, 13 de abril de 2012

ALQUILER DE VIENTRES EN ARGENTINA, NUEVO CÒDIGO CIVIL

El nuevo Código Civil regularía el "alquiler de vientres" sin retribución
Judicialmente, se llamará gestación por sustitución y será posible con el consentimiento de un juez.
Entre las tan discutidas modificaciones proyectadas para el Código Civil, aparece la posibilidad -antes limitada solamente a personas acaudaladas con la factibilidad de hacerlo afuera del país- de llevar a cabo el "alquiler" de un vientre o, como lo dispone el anteproyecto de la nueva legislación: "Gestación por sustitución".


Esta decisión que toman muchos padres que tienen la voluntad de procrear, pero están imposibilitados por problemas físicos, podrá convertirse en realidad luego de la firma de un acuerdo entre las partes, sin ningún tipo de retribución a cambio, homologado por un juez.

Esto establece que el médico no puede implantar el embrión sin autorización judicial porque, de lo contrario, el niño que nazca tendrá por madre a la gestante de acuerdo al principio del derecho romano.

La reforma incluye otras cláusulas para garantizar que este proceso no sea realizado con fines económicos, ya que más allá de la no retribución, impide que una mujer se someta a este método más de dos veces y exige que previamente haya dado a luz al menos a un hijo propio.

Al respecto opinó la abogada Fabiana Quaini, quien se ocupa del asesoramiento jurídico para celebrar este tipo de contratos en Estados Unidos como en otros países.

"En la Argentina, la subrogación de la maternidad tiene que ser altruista y eso no funciona en ninguna parte del mundo", expuso la profesional quien a través de su experiencia ha podido comprobar que los casos en los que este "contrato" se hace de forma gratuita es muy escaso.

"Realmente son contados con los dedos de la mano, ya que muchos jóvenes lo hacen como una forma de pagarse los estudios", relató y destacó que para que una persona se someta a gestar un bebé para luego entregarlo, debe haber un incentivo.

Otros requisitos de la futura ley son probar que la mujer que dona su vientre tenga plena capacidad, buena salud física y psíquica y que no aporte sus embriones.

También prevé limitaciones para quienes buscan el hijo: al menos uno de ellos debe haber aportado los embriones y debe quedar demostrada la imposibilidad de uno o de los dos de concebir o de llevar un embarazo a término.

En relación a este tema, Quaini explicó que en otros lugares no se pide una autorización del juez ni la obligación de notificar los problemas en la concepción.

"La legislación no deja claro qué pasa en el caso de las parejas homosexuales, además de otros interrogantes que creo deberían debatirse más profundamente", apuntó la abogada.


En el anteproyecto para la reforma se habla del concepto de "voluntad procreacional del progenitor", ya que lo que domina no es el dato genético sino la voluntad de quienes quieren ser padres. Por eso, el niño que nace será inscripto en el Registro Civil a nombre de quienes motivaron el acuerdo con independencia de quien haya aportado el vientre.

Secuelas psicológicas

La puesta en práctica de la gestación por sustitución -una vez que se aprueben las modificaciones- deja una difícil tarea al juez que homologue el trato.

"Creo que el abordaje debe ser multidisciplinario para que se cuiden los derechos de las mujeres más débiles proclives a encontrarse en una situación de explotación", indicó Estela Hom, psicóloga especialista en pareja, familia y grupo. Lo que sucede es que al prohibirse la intención comercial de este trato, puede haber quienes obliguen a la fémina a someterse a ese proceso.

"Previamente, hay que determinar que la persona lo decida en su plena libertad y que no haya presión psicológica o emocional", destacó la profesional. Para ello tiene que haber un acercamiento para comprobar las verdaderas motivaciones de la situación particular.

Además es necesario asegurar que la mujer que llevará el embarazo en su vientre no sufra un daño psíquico cuando tenga que desprenderse del niño.

"La ley me parece excelente; lo que hay que tomar son recaudos a la hora de la implementación", expuso Hom. 


POR: Carla Romanello.  LOSANDES.COM.AR
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA

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