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martes, 27 de enero de 2015

"Juegos de chicos" El fútbol gay me permite jugar sin sentirme diferente. Gay Soccer

¿Espacios divididos según la orientación sexual? Este es el debate que abre el autor a partir de su propia experiencia. Siempre jugó al fútbol y lo hizo mucho tiempo en equipos “comunes”. Se hallaba incómodo –reconoce– si debía ocultar que un compañero le atraía o se intuía con poca libertad para hacer algunos comentarios. Dice que también en los equipos gay hay situaciones de discriminación.


"Ey, amigo”, dijo el chico de la camiseta de Boca. Yo le pregunto “¿Sí?, con la botella de agua en la mano para pasársela. “Amigo, dije”, y me fulminó con la mirada pasando por delante de mí, yendo al grupito que estaba detrás del arco. Oí gritos y fui a ver qué pasaba. Dos chicos tenían agarrado a JM desde atrás, los otros le tiraban fósforos encendidos en la cara. Algunos le quedaban prendidos en la piel, y después se caían. El chico de la camiseta de Boca se reía. JM era mi amigo, de fútbol, cuando teníamos 6 o 7. El era tranquilo y no le gustaba estar con nosotros, prefería jugar con las chicas y bailar como Madonna. 

Yo me divertía jugando al fútbol, pero esas cosas que pasaban me hacían sentir incómodo. ¿Será por qué soy una persona sensible? El manejo de las emociones es un aprendizaje. Coordino talleres en empresas desarrollando el tema: les cuento a los participantes que las sensaciones no se dejan de tener. Lo que se puede aprender es a manejarlas, a darles formas. 

Cuando era adolescente no me molestaba tanto que no me pasaran la pelota porque seguía siendo amigo de JM, o que ellos hicieran trampa con tal de ganar; lo que más me molestaba era que yo no podía manifestar mis emociones, y excitación; como la exhibían ellos. Por ejemplo, no decirle a F. que había estado pensando en él toda la noche. Que me gustaba verlo sentado en las gradas, con las piernas abiertas, tomando un helado de palito. Que una energía desconocida y endemoniada bullía por mi cuerpo cuando lo veía ponerse los botines. Que me gustaba su olor. F. tenía la costumbre de colgarse del arco cuando atajaba, y yo dejaba de prestarle atención al juego, le miraba las axilas con los incipientes pelitos rubios que yo todavía no tenía, el short ajustado, la forma en que se tiraba cuando le llegaba la pelota, como un tigre agazapado; y quedaba como hipnotizado. 

Buscaba sentarme al lado de él y darle la Fanta Naranja que le gustaba tomar después del partido. Él era lo que yo quería ser y tener; pero era horrible mentir diciendo que me gustaba Pamela; porque yo no veía nada malo en que me gustara F. Se me ocurrían chistes en la cancha, que tampoco podía decir, porque a todos “aparentemente” les gustaban las chicas; aunque se tocaban bajo las duchas para saber cuál pesaba más. Pero si te llegabas a enganchar con el juego, perdías; porque las bromas de mal gusto iban a parar al mismo depositario. Mentir. Ocultar. Fingir. Tener que mirar para otro lado. No son valores con los que me siento cómodo.

A veces me recluía de las actividades físicas. Necesitaba un tiempo de introspección. Pensar. Leer. Mirar. Observar. Ver cómo era la vida de los escritores y músicos que admiraba, que iban desde Breat Easton Ellis, Oscar Hermes Villordo hasta las cartas que Frederic Chopin le escribió a su amigo Titus, los reportajes de Charly García y la biografía de Los Beatles. Me impactó la historia del manager de los Beatles, Brian Epstein, que se había enamorado de Lennon y lo invitó a pasar unas vacaciones a Hamburgo. Pero a su regreso los amigos de Lennon lo tomaron de punto, cargándolo, insinuando que había pasado algo entre ellos. Lennon respondió a las trompadas y se alejó de Epstein para evitar más bromas. 

Después intenté volver a jugar, pero no encontraba un lugar en el equipo. Me acuerdo de un chico alto, con un camperón azul, Adidas, que me acompañaba a casa después de los partidos. Los chicos con los que jugaba se daban cuenta de que a mí me gustaba. Me ponía nervioso cuando lo veía y hacía todo lo que estuviera a mi alcance para complacerlo. 

Las sospechas de que pasaba algo entre mi amigo y yo aumentaban, y la pelota nunca nos llegaba. Sí los codazos y las patadas. Cerraban el agua fría para que sólo saliera la caliente cuando nos duchábamos. Alguien me dijo que se sentían celosos por nuestra relación íntima y que por eso hacían eso. Volví a recluirme, a disfrutar de las lecturas en mi cuarto. Y extrañaba las charlas que teníamos de noche con mi amigo, debajo de la autopista, mirando los autos cómo iban y venían; y de vez en cuando uno cerraba los ojos, escuchaba una historia erótica que el otro le contaba y se entregaba a ver las estrellas.
Otro día, mucho tiempo después, caminaba por el pasto escuchando a Morrissey, mirando el cielo incendiado del Parque Sarmiento cuando llegué a la canchita para incorporarme al equipo gay. Me encontré con más de 20 chicos que elongaban, vestidos como jugadores de fútbol profesionales. Los nervios por tener que hablar con gente desconocida fueron los mismos que tuve el primer día de trabajo. Mientras los chicos contaban anécdotas del sábado a la noche y planeaban estrategias de juego, yo miraba un tero que iba y venía por la cancha. 

Me acosté en el pasto mirando el cielo y me pareció un lugar mágico. Mientras hacía abdominales apareció Brother, el chico que hoy es mi mejor amigo, preguntándome de dónde venía, cuánto tiempo hacía que no jugaba, si había llevado agüita para tomar después del partido. Al rato se me acercó el DT y me contó cómo funcionaba el equipo. Me hizo un par de chistes, para que me distendiera y enseguida me di cuenta de que algunos jugaban muy bien. 

Pensé que era un lugar diverso, por la variedad de perfiles que había, por sus trabajos, profesiones y lugares donde vivían; pensé que nos unía algo que iba más allá de las cuestiones de circunstancias. En el equipo dejábamos atrás nuestros prejuicios para comunicarnos a través del juego, sintiéndonos identificados por un goce en común; y además podíamos ser más libres. Los chistes que hacíamos eran impensables en otro equipo. Explotábamos de risa cuando “9” le cambiaba el nombre a las palabras y en vez de botines decía tacos, cuando le pasaba la pelota a otro le decía que le debía un pt. Jugar con ellos me dio coraje para hacer una salida del clóset arrolladora. Fue como abrir la puerta y empezar a correr sin que nada me importara, como perder todos los miedos. 

Cuando escribo, al igual que cuando juego a la pelota, me siento libre, conectado con las personas y las cosas, salto de emoción y le presto atención a hechos mínimos que me hacen sentir feliz. Conecto una cosa con la otra y me divierto. Mi ex, con el que salí 12 años, decía que no hacía falta que escribiera las crónicas de fútbol gay, que terminaron en el libro Juego de chicos. Le explicaba que eso de que somos iguales era mentira, que los nazis mataron judíos y también gays, que los simbolizaban con un triángulo rosa invertido. Entre 1933 y el 1945 detuvieron a más de 100000 gays, que antes que gays eran personas; la mitad fue condenada y de 10000 a 15000 terminaron en campos de concentración; muchos de ellos, muertos.“¿Y te parece que hable de otra cosa, cuando las cosas que pasan en el equipo me parecen alucinantes”?, le decía. 

Un amigo escritor me hacía siempre el mismo chiste: “Facu, ¿cuándo vas a volver a ser hétero?” Hasta que un día me cansé y le pregunté “¿Cuándo te vas a hacer gay?”. En una muestra de arte, que curé en una galería, me encontré con el profe del gimnasio que me hacía compañía charlando mientras yo hacía cinta. Esta vez, yo estaba con mis amigos gays. Después de esa fiesta no volvió a tener tiempo de hacerme compañía en la cinta y cuando le pregunté qué le pasaba dejó salir su fantasma. Creía que los gays queríamos levantarnos a todos. Le expliqué que me gustaban los chicos que iban de 25 a 35 años, flacos y rubios (lo opuesto a él), y para rematarla lo explicité “Sorry, man, pero me gustan los chicos lindos. Conmigo no tenés oportunidad. Seguí participando”. 
“Y bueno”, me dijo mi amigo Cucurto: “el mundo, Facu, está lleno de prejuiciosos, ignorantes y tarados”. Pero no pude evitar sentirme mal.


Un día vi que un chico, para perderle el miedo a la pelota, pedía que lo ataran a un árbol y que lo bombardeen a pelotazos. Otro, una travesti se presentó en el entrenamiento para jugar con nosotros, contándonos que cuando era varón, jugaba en Defensores de Jujuy. Pero la decisión del equipo fue no dejarla entrar, argumentando que era un equipo de machos gays, y que si ella decía que era una mujer, se buscara un equipo de fútbol femenino. Los problemas empezaron a aparecer como los grillos del parque. 

Otros jugadores se quejaban de que el DT ponía a jugar a su novio en los partidos porque no tenía un criterio objetivo. Aparecieron los campeonatos en el exterior. No había presupuesto para que todos pudiéramos viajar y había que hacer una selección. La competición se había lanzado y la guerra interna también. Me di cuenta de que ya éramos un grupo como cualquier otro, incluso nosotros también discriminábamos a la travesti; parecido a lo que hacían los héteros con los gays. Pero también era cierto que habíamos construido un espacio donde podíamos divertirnos, comer un asado en el campo, salir a bailar y soltarnos y hablar libremente sobre lo que nos pasaba. Compartíamos vestuarios con equipos de compañeros de trabajo y nadie nos dijo nada. “Nos aceptan, Facu, porque realizamos las fantasías que ellos no pueden cumplir”, me dijo Brother. 

Un amigo escritor me preguntaba por qué jugaba en un equipo de fútbol gay, me preguntaba si no era una forma de autodiscriminación. “Si somos todos iguales, no hace falta que se pongan la camiseta de gays”. O sea que podíamos serlo pero no decirlo. Para su fiesta de cumpleaños me dijo que podía ir con mi novio, “pero nada de andar besándonos delante de nosotros, ni agarrarse de la mano”, me dijo; y por supuesto no fui. ¿De qué igualdad me hablaba mi amigo intelectual? 

Cuando me reunía con el equipo podía hacer comentarios libres, como decir lo fuerte que estaba el “9”; y eso cuando juego con los compañeros del trabajo no lo puedo hacer. Una vez jugamos contra unos motoqueros homofóbicos y cuando terminamos el partido vinieron donde estábamos tomando cerveza. No dejaban de mirarnos, de hacer chistes y un par de acomodarse descaradamente, justo allí. Tenían actitud de levante. Dos de nuestro equipo se fueron con ellos.”
“¿Ves, Facu, por qué me gustan los pibes proletarios?” me dijo Brother “porque ellos no se preguntan si son gay, héteros, bisexuales o trisexuales; ellos se dejan llevar por el deseo … Tus amigos intelectuales de clase media son re vuelteros … Y están cagados de miedo”.

El otro día, cuando invité a jugar a Cucurto al equipo, le pregunté cómo se había sentido después del partido. Me dijo que bien, pero que el juego era distinto. “¿Por qué?”. “No sé, Facu, porque juegan diferente …” “¿Cómo diferente?”, le pregunté frunciendo las cejas. “No sé, cuando alguien se cae le dan la mano. Son más cuidadosos … No juegan con violencia …”.


* Facundo R. Soto

Escritor y periodista, publicó “Juego de chicos. Crónicas de fútbol gay” y “Taller literario”, entre otros libros. También es psicólogo. Trabaja en el área de creatividad y manejo de las emociones.  Participó de Gays Apasionados Por El Fútbol (GAPEF), una liga en la que inicialmente fueron 20 jugadores y, luego, más de 80. También estuvo en el equipo “Los dogos”. Hoy juega con el grupo de fútbol recreativo FGD (Fútbol Gay Divertido). Entre sus gustos está escuchar a “Los Ramones” mientras anda en bicicleta y cortar la enredadera que, de tanto en tanto, invade su casa.


Por: Facundo R. Soto. Escritor y periodista.
Clarin.com
Imagenes: Web
Arreglos: MercoSur Gay

viernes, 16 de mayo de 2014

Fútbol: Ivan Rakitic y Daniel Carriço protagonizan el beso gay de la victoria del Sevilla. "Victory and gay kiss"

El Sevilla se impuso en la final de la Europa League al Benfica a los penales y festejos a los besos.


Los jugadores del Sevilla estaban tan exultantes por haber ganado la Liga de Europa que no dudaron en dejarse llevar por el entusiasmo y la pasión. Al menos así les sucedió a los futbolistas Ivan Rakitic y Daniel Carriço que, tras alzarse con la victoria después de un duro partido, festejaron su triunfo con un tórrido beso sobre el césped de Turín.


La ocasión no era para menos, pues habían tenido que sufrir mucho y esperar hasta los penales para poder proclamarse campeones ante el Benfica. Es la tercera vez que el Sevilla logra este trofeo.


El momento, por ¿inusual? sobre los terrenos de juego, está dando la vuelta al mundo y en Twitter, esa red social a la que más de uno quiere ponerle cerco, se ha convertido en trending topic desde primera hora de la mañana provocando las más variadas reacciones que divide a las dos Españas: la normalizadora y la polemizadora.






Por: Vlcnoticias.com - Lne.es
Imágenes: Web - Anónimos 



sábado, 5 de abril de 2014

El futbolista ingles Cathal McCarron "Fergus" vapuleado por participar de vídeo porno gay. Fotos al desnudo y sin censura. "Naked and uncensored"

Cathal McCarron, futbolista británico, decidió cerrar sus cuentas de Twitter y Facebook luego de recibir cientos de lamentables mensajes homofóbicos tras la divulgación de un vídeo donde aparece teniendo sexo con otro hombre.



El futbolista galés Cathal McCarron ha borrado sus cuentas de Twitter y Facebook luego que se diera a conocer un vídeo pornográfico en el que mantiene relaciones sexuales con otro hombre.

McCarron está casado y es padre de familia, juega en el Gaelic Athletic Association (Asociación Atlética Gaélica) de Londres.

El "macho" futbolista participó en un víde para la productora The Casting Room, que ofrece dinero a hombres heterosexuales para que tengan sexo con chicos gays mientras son filmados. Luego, el material se exhibe en un sitio porno de internet.


De hecho McCarron filmó 2 videos, bajó el nombre "artístico" de "Fergus", en un primer vídeo el atleta aparece masturbándose, pero lo mejor... o peor, es en la segunda entrega, en la que se puede observar a McCarron teniendo sexo con otro hombre.

Tras la divulgación de las imágenes, el deportista recibió cientos de mensajes homofóbicos en sus cuentas de redes sociales, por lo que decidió cerrar su Twitter y Facebook. Aunque no hay declaraciones oficiales, gente cercana a McCarron aseguran que estaba pasando por problemas financieros cuando accedió a realizar dicho video porno, pero que en realidad es "muy macho".









Por: SDP - Diariocambio.com.mx
Fotografias: Web - TheCastingRoom.Net
Arreglos: Alberto Carrera
Fotografías sin censura en aquíUncensored pictures here

jueves, 9 de enero de 2014

Thomas Hitzlsperger ex jugador de la selección Alemana de fútbol salio del armario. "Coming Out"

El ex jugador de la selección alemana se declaró homosexual, el mediocampista recientemente retirado Thomas Hitzlsperger decidió hacerlo público con la intención de que los jóvenes jugadores gays puedan reconocer su identidad sin tener que ocultarse.


Thomas Hitzlsperger, ex jugador de la selección alemana, reconoció que es homosexual. "Lo hago porque me gustaría alentar la discusión sobre la homosexualidad entre los deportistas profesionales", dijo el ex del Stuttgart, la Lazio y el Everton en la nueva edición del semanario alemán "Die Zeit" que se publica hoy jueves.

Hitzlsperger, de 31 años y retirado hace sólo cuatro meses, describió en un amplia entrevista su relación con el resto de compañeros, las dificultades que afrontó para aceptar su condición y la presión que sigue existiendo en los vestuarios para tapar el tema.


"Fue un proceso extenso y complejo. Recién en los últimos años me di cuenta de que prefería convivir con un hombre. Pero nunca me avergoncé de lo que soy", contó Hitzlsperger.

Su paso por equipos de Alemania, Italia e Inglaterra le permitió ver hasta qué punto la homosexualidad es un tabú. "En ninguno de esos países se habla del tema, ni siquiera en los vestuarios". El ex jugador, que disputó 52 partidos para la selección alemana de 2004 a 2010, sí se acercó al seleccionador Joachim Law y al mánager del equipo, Oliver Bierhoff, para adelantarles que haría pública su homosexualidad.



El paso fue celebrado unánimemente por otros jugadores, políticos y colectivos homosexuales. El internacional Lukas Podolski mostró en Twitter su "admiración" y elogió "la decisión valiente y correcta" de su ex compañero de selección.

También elogió al jugador el político Guido Westerwelle, ministro de Exteriores alemán hasta el mes pasado. "El paso de hacer pública la homosexualidad parece desde fuera más fácil de lo que es en realidad", dijo el ex ministro, abiertamente gay.


Mientras la homosexualidad se plantea sin tapujos en ámbitos como el cine, la música o la política, en el ámbito del fútbol sigue atrapada en los prejuicios y el silencio. Lo demostró el italiano Antonio Cassano durante la Eurocopa de fútbol de 2012 con una frase que levantó polémica: "Espero que no haya homosexuales en el equipo. Si los hay, problema de ellos".

Hasta ahora uno de los pocos casos de una "salida del armario" en una liga de primer nivel fue la de Justin Fashanu, del Nottingham Forest inglés, que en 1990 confesó su condición. Años más tarde se suicidó en una zona pobre de Londres tras ser acusado de abuso de menores en Estados Unidos.


"Una decisión valiente y justa. Su anuncio es una señal importante para nuestra época", opinó Lukas Podolski, compañero en la selección y actual jugador del Arsenal, en la red social twitter.


El ex internacional inglés Gary Lineker felicitó a Hitzlsperger por tener "la valentía de ser el primer jugador de la Premier League en hacer su coming out [expresión que utilizan los ingleses para indicar que una persona se declaró públicamente homosexual]".


Por: Infobae.com  /   Elgraficodiario.infonews.com
Fotografìas: Web
Arreglos: Alberto Carrera


domingo, 5 de enero de 2014

IGLFA Euro Cup Hamburg 2015. "El fùtbol gay avanza" Gay Football

El presidente del Comité Organizador del evento, Alexander von Beyme, habló acerca de este avance del fútbol alemán en materia de aceptación y tolerancia hacia la homosexualidad; los retos deportivos, logísticos y de responsabilidad social que significa hospedar una Eurocopa; y la meta que se ha propuesto alcanzar el país anfitrión.


Deutsche Welle: Hamburgo será la ciudad anfitriona de la Eurocopa homosexual del 2015, la tercera después de las celebradas en Manchester, el 2011, y Dublin este año. ¿Tiene tan poca tradición el fútbol en la comunidad homosexual?

Alexander von Beyme: No, para nada. Desde hace décadas los deportistas están muy bien conectados entre sí, también en el fútbol. Es sólo que históricamente los clubes de fútbol conformados por homosexuales competían en torneos pequeños a lo largo del año, en diferentes lugares, lo que hacía muy difícil poder centralizar un evento de mayor dimensión. Pero el fútbol siempre ha estado presente en los 'Gay Games' como disciplina, y en los 'Euro Games' del 2008 celebrados en Barcelona se empezó a planear seriamente una Eurocopa.

D. W.: ¿Es esta Eurocopa un evento oficial del balompié internacional?

A. B.: Sí. Ella cuenta con el respaldo de la Asociación Internacional de Fútbol Homosexual, IGLFA, que es nuestra FIFA. Hay que tener en cuenta que entre nosotros no hay federaciones nacionales, sólo clubes de diferentes países que se han asociado para trabajar conjuntamente en la formación de una estructura y organización que tomó años en madurar.

D. W.: ¿Hay algún tipo de vinculación de la Federación Alemana de Fútbol, DFB?

A. B.: Todavía no hay un contacto oficial con la DFB, tampoco con la Liga de Fútbol Alemán, DFL. De todas formas, esperamos que pronto estemos trabajando conjuntamente, al fin y al cabo la DFB tiene en marcha una gran campaña para combatir la homofobia en el fútbol que invita a la tolerancia y convivencia con la comunidad homosexual.

D. W.: ¿Los apoya la Bundesliga en la organización de esta Eurocopa?

A. B.: De cierta forma sí, pues sin la decidida vinculación del Hamburgo, el club de la Bundesliga, la ciudad no hubiera sido designada como sede de la Eurocopa del 2015. El Hamburgo nos ha facilitado sus instalaciones deportivas para que allí se lleven a cabo los partidos de competencia. Ese aporte, sincero y sin condiciones, fue decisivo para convertirnos en anfitriones del evento.


D. W.: ¿Cómo será la mecánica de la competencia?

A. B.: Tendremos 32 clubes de toda Europa compitiendo en cuatro modalidades: 8 de clase A y 8 de clase B jugando 11 contra 11 en canchas regulares; y 16 equipos jugando en equipos de 6 contra 6 en dos grupos, uno de gays y otro de lesbianas.

D. W.: ¿Qué tan importante es el aspecto deportivo?

A. B.: Mucho, la competencia en la Eurocopa nos la tomamos muy en serio y todos los participantes quieren ganar, eso es claro. Aun así, hay otros aspectos del evento que son igual o más importantes que el deportivo.

D. W.: ¿Cuáles?

A. B.: Por ejemplo, el poder expresar abiertamente que para nosotros, los homosexuales, el fútbol también existe y que nosotros también existimos en el fútbol. También le damos especial importancia a la oportunidad que la Eurocopa les ofrece a muchos clubes internacionales de expresar y vivir su realidad sin opresiones, practicando el deporte que tanto les gusta y que en sus países les genera discriminaciones.

D. W.: ¿Qué meta se han propuesto alcanzar los organizadores con esta Eurocopa 2015 en Hamburgo? 

A. B.: Queremos jugar al fútbol, competir, divertirnos, intercambiar experiencias entre nacionales de varios países de Europa, pero ante todo -y eso será lo que al final nos dirá si el evento tuvo éxito o no- que el público y la sociedad de Hamburgo, Alemania, Europa y el mundo se entere de cuánto nos gusta este deporte y cuán integrados estamos con él.


Por: Deutsche Welle DW - Semana.com
Fotografìas: Web
Arreglos: Alberto Carrera

lunes, 30 de diciembre de 2013

Alemania: Clubes de fans homosexuales en las canchas. "Nuestra presencia desprende normalidad" Tolerancia en el fùtbol

Contra la homofobia en el fútbol Campaña por la tolerancia gay en la Bundesliga. Los seguidores homosexuales son cada vez más visibles en la Bundesliga.


Aunque sigue sin haber ningún futbolista alemán en activo declarado abiertamente gay, los clubes de fans homosexuales alzan cada vez más la voz en los estadios de la Bundesliga a favor de la tolerancia.

Cada vez más seguidores homosexuales del deporte rey se organizan en todo el país bajo nombres como "Andersrum auf Schalke" ("Del Schalke y del revés"), "Rainbow Borussen" ("Arcoiris del Borussia") o "Queerpass St.Pauli" (queer es un término utilizado para hacer referencia al colectivo LGBT, lesbianas, gays, bisexuales y transexuales).


Junto a coreografías y cánticos de júbilo para apoyar a su equipo, los miembros de esos colectivos hacen campaña a favor de una mayor tolerancia, pues la homosexualidad sigue siendo hoy en día un tema tabú en el fútbol profesional.

Al igual que otros seguidores del Werder Bremen, Lars Wessel acude regularmente con los miembros del club de fans "Green Hot Spots" al estadio. Asimismo, organizan barbacoas en verano y en invierno quedan para ir al mercado de Navidad.


Sin embargo, no todo se reduce a pasar el rato, sino que llevan a cabo discusiones sobre la homosexualidad, dan conferencias y hacen pancartas para mostrarlas en los estadios. "Se trata de acabar con la homofobia", explica el alemán de 34 años.

Junto a los de Bremen, 30 peñas se han unido a la red internacional Queer Football Fanclubs (QFF), fundada por seguidores de Berlin, Stuttgart and Dortmund, que cuenta ya con 1.000 miembros, de los cuales más de 900 proceden de Alemania.


"Alemania es un precursor porque todos están organizados en una asociación", señala el portavoz de QFF, Dirk Brüllau. Y cada vez surgen más hinchas homosexuales: "Hoffenheim ha inscrito a un grupo de seguidores y también el Hannover y el Frankfurt están manteniendo conversaciones".

Brüllau lleva años como miembro del grupo de hinchas homosexuales del equipo de segunda división alemana St.Pauli. "No debe ser importante la sexualidad de un jugador", explica.


Un grupo de altos cargos y ministros presentaron en julio "La declaración de Berlín", un escrito a favor de tratar de manera más abierta la homosexualidad. Asimismo, Hamburgo fue elegida hace poco como sede del campeonato europeo de fútbol lésbico-homosexual que tendrá lugar en 2015. Sin embargo, a pesar de todas esas campañas sigue sin haber un solo futbolista en activo declarado homosexual.

En el día a día en los estadios, los homosexuales siguen siendo discriminados y sufren incluso violencia física. "Si voy como seguidor gay del St.Pauli a Rostock, significa que tendré tres dientes menos", indica Brüllau.

Para Brüllau no es importante si un jugador llega a declararse gay o no. "Seguimos intentando pacificar las zonas de los hinchas en los estadios. Aún hay mucho por hacer entre los fans", destaca.


"Cuantos más fans tolerantes haya en el estadio, menor será el peligro de que los jugadores sean pitados sin piedad por su sexualidad", afirma el investigador en la materia Gunter Pilz, de la Universidad de Hannover. "Clubes y asociaciones deberían apoyar mucho más estas organizaciones", agrega.

Marcus Urban es el único futbolista alemán declarado homosexual. Sin embargo, lo confesó años después de finalizar su carrera profesional. "No pude continuar con el juego de tener que esconderme todo el rato. Estaba exhausto", cuenta hoy Urban.

"El problema de quitarse la máscara es que nadie sabe cómo serán las consecuencias", comenta Pilz. Las protestas de los fans y los insultos a los jugadores podrían ser una carga extrema para los deportistas homosexuales. Además, podría suponer la retirada de patrocinadores.

No obstante, llegará el día en que un jugador en activo se declare homosexual. Y entonces los seguidores jugarán un papel importante en la acepetación.

"Que estemos allí, a la vista en el estadio, tiene un gran valor", afirma Wessel, fan del Werder Bremen. "Nuestra presencia desprende normalidad".



Por: Elmundo.es
Fotografìas: Web
Arreglos: Alberto Carrera

viernes, 29 de noviembre de 2013

Fútbol: Jonathan de Falco ò Stany Falcone de futbolista a estrella del porno gay. A porn star footballer

De Falco: de futbolista a actor porno gay. Nacido en Bélgica, Jonathan de Falco dejó el balón en el clóset para convertirse en una estrella de películas para adultos.


La historia de Jonathan de Falco es de esas que bien se pueden convertir en bandera de la homosexualidad en el deporte, un tema que cada día va ocupando más espacios, mayor apertura, gracias a los atletas quienes, como este futbolista belga, decidieron salir del closet para declarar abiertamente su preferencia sexual.

De Falco, un chico nacido en Bruselas hace 29 años, encontró la fama y dinero que no consumó en su corta carrera en el balompié: el cine porno gay, donde es considerado una verdadera estrella, bajo el seudónimo de Stany Falcone.



De Falco inició su carrera como futbolista a los 20 años en el modesto OH Leuven de la Tercera División de la liga belga, y al año consiguió el ascenso con este equipo a la Segunda División.

En 2006, tras ser relegado del once titular en el OH Leuven debido a constantes lesiones, fue transferido al Deinze, donde jugó durante tres años, antes de descender a la Tercera División. En 2009, Jonathan pasó al KSV Sottegem, de la liga regional belga, y el último equipo en su haber, antes de decidir retirarse, fue el Racing Malinas, de la Tercera División.

De Falco se desempeñaba como lateral derecho, mide 1. 80 metros y pesa 78 kilos.


La llegada al porno

Las constantes lesiones y la falta de oportunidades le dieron señal a De Falco de un adiós prematuro del futbol. Había que ganarse la vida y Jonathan, lejos de quedarse estático, buscó en el mundo del striptease la solución para su vida.

El futbolista se dedicó durante varios meses a bailar en bares gays y pronto comenzó a obtener reconocimiento de la comunidad que gustaba de ir a esos lugares. Fue ahí donde se le abrió la oportunidad de dar un paso hacia el frente en lo que sería su nueva profesión.


Jonathan conoció al dueño de una casa productora de videos pornos gay y, sin pensarlo mucho, se decidió a aceptar el ofrecimiento que le hicieron para actuar en filmes de este corte. Fue el adiós definitivo al futbol.

"El mundo del futbol no está dispuesto a aceptar jugadores abiertamente gay, todavía hay demasiados prejuicios y demasiada poca tolerancia", relató Jonathan en una entrevista.


De Falco decidió utilizar el seudónimo de Stany Falcone para su carrera de actor porno gay y hoy, orgulloso, presume que "participo en grandes producciones francesas, inglesas y americanas".

Stany seguirá dedicándose al cine porno, "mientras esto dure" y no tiene empacho al confesar que "hoy me siento mucho mejor en mi cuerpo".














Por: Laaficion.milenio.com
Fotografías: Web
Arreglos: Alberto Carrera

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