sábado, 28 de mayo de 2011

La homohemeroteca propia.

Pietro Salemme convirtió su propia biblioteca en un material de consulta para los lectores ávidos de ficciones, teorías, imágenes, revistas, artículos de diarios y videos relacionados con la temática Glttbi. Para leer, hay que acordar cita con el dueño e instalarse en alguno de los sillones, porque aquí los libros no se prestan, ni se pierden.


¿Cómo comenzaste a gestar este proyecto?

—Yo desde muy chico empecé a juntar mucho material Glttbi. En esos años no había mucho y lo que tenía era un radarcito que me hacía prestar atención al más mínimo detalle donde pudiera aparecer algo que remitiera al tema. Guardé el material durante estos 35 años que tengo, y hace un año y medio me decidí a compartirlo. Quiero que a alguien más le pueda servir. Así, básicamente, es como nació la biblioteca: no es que primero vino la idea. Mi casa quedó sin libros, fue como raro, empecé a sentir que me retumbaba mi voz allí. Mi biblioteca privada es ahora pública.

La biblioteca suele ser algo muy querido y personal, y abrirla al público no cualquiera lo hace; además los libros, se sabe, muchas veces no se devuelven. ¿Cómo te animaste?

—Eso fue algo que tuve que pensar. Lo que hago es que todo el material de la biblioteca se consulte ahí mismo, no salga de la biblioteca. Yo sé cómo organizarme y cedo mi tiempo, no hay ningún problema. De los libros te puedo contar muchísimo, en cada uno, además, hay una historia. Para mí son casi extensiones de mi cuerpo. Tengo libros que no son nada fáciles de conseguir y si los pierdo, no los encuentro más. De hecho vendo libros usados también, ése es mi trabajo, conozco el tema. Hay ediciones que no aparecen en el mercado, títulos que están descatalogados.

¿Es grande el espacio de la biblioteca? ¿Dónde queda?

—Es un lugar grande, sí; queda en Hurlingham, que es menos de una hora de viaje desde Capital y los que están interesados en hacer una consulta pactan conmigo la cita antes, por Internet. Es un espacio amplio donde hay muchos objetos también, vestuarios, incluso juguetes de cuando yo era chico. No tengo el mal de la gente que junta por juntar, pero sí de guardar. A veces la información circula muy rápido y las generaciones que vienen se pierden de muchas cosas que han sucedido. Por ejemplo, la ley de matrimonio no hubiera salido sin el trabajo de mucha gente que escribió y participó en el pasado; a mí interesa volver a traer a flote todo eso que quedó tapado.


¿Va mucha gente a consultar?

—Al principio me sorprendí mucho, vinieron muchos periodistas que se interesaron por el tema. Yo quería que la gente conociera el espacio y creo que lo conoce más gente de otros lados que del municipio mismo. También vienen muchos estudiantes que están haciendo tesis sobre esta temática. La metodología es así: no está abierto siempre, coordino una cita y lo que hace el público es tomar nota y venir más de una vez, porque hay muchísimo material. Yo también los ayudo a buscar, porque hay gran cantidad de revistas, recortes de diarios desde los años ’80, material en video también hay bastante. Ya está catalogado casi todo. Falta organizar una parte del material, porque estoy solo, aunque desde un lugar afectivo también me ayudan Vida Morant, o Jorge, mi pareja. En algún momento pensé en hacer una biblioteca popular, pero había una serie de cosas muy burocráticas y tanto trámite me desanimó.

¿El material de video se puede ver ahí mismo?

—Sí. Tengo la idea de digitalizar los VHS, pero la cantidad de material que tengo es enorme. Son horas y horas de grabación de, por ejemplo, material de los ’90, esos años en los que hubo como una especie de boom de hablar de todo esto en los talk show. Yo tenía prácticamente mil videos entre programas de TV y películas. Digitalizarlo es algo que me llevaría mucho tiempo y me costaría dinero. A veces pienso en pedir un subsidio de ciertos lugares, pero todavía no me organicé.

Da la impresión de que la biblioteca es como el centro de tu vida. ¿Es así?

—Hacía muchos años que yo quería hacer una militancia más activa y no encontraba con qué identificarme, políticamente no quería meterme en ningún lado y sentí que el arte era una forma de militancia; y lo mismo sentí con la biblioteca. Si uno le tiene miedo a algo es porque tiene desconocimiento y los libros son modos de acceder al conocimiento, al saber. La idea tiene que ver con eso: un poco utópica quizás. Y otra cosa importante es conservar esos libros, porque algunos de ellos me han salvado la vida. Eso me pasó también con el cine.


¿Por ejemplo?

—Por ejemplo, en mi adolescencia fue paradigmática Otra historia de amor, la película de Américo Ortiz de Zárate. Ya no hay casi información sobre él, se fue muy joven, rápido.

Se podría decir que aspirás con esta biblioteca a que el material llegue a los que no pueden acceder...

—Claro. También a eso apunta el hecho de que funcione en Hurlingham, en el conurbano, me pareció interesante poder abrir este espacio en el barrio. Algunos vecinos me incentivaron después de haber leído alguna nota que me han hecho. Gente que me conoce desde que nací. Es un poco desmitificar ciertas imágenes que dan los medios sobre los gays.

¿Cómo fue para vos ser gay acá en tu barrio?

—Yo la verdad es que durante la adolescencia la pasé medio feo. Es casi de manual todas las cosas que me han pasado. Después fui creciendo, poniéndome más firme, seguro, y ya está: las cosas pasaron. En el momento en que me plantearon la primera nota sobre la biblioteca no pensé que me iba a volver visible y está bien: está instaurado también en esta cosa de militancia que yo quería para mí.

Me comentabas que a la biblioteca la nutrís de todo tipo de material, incluso homofóbico. ¿Por qué?

—A mí me parece que entra en discusión con otros materiales. Durante el debate en torno al matrimonio se decía que los mejores argumentos venían de la gente que estaba en contra. Y creo que a veces encontrar ese material resulta muy divertido. Guardo en la biblioteca esos libros de los años ’30, ’40 o ’50, que enseñaban cómo ser un hombre o cómo ser una mujer, daban pautas de cómo manejarse en la vida social y con los afectos. Es como tener un background de lo que fue antes, para poder ver cómo eran las cosas en ese momento. Cuando empecé con la biblioteca, durante el tiempo previo a la ley de matrimonio, las cosas que se decían eran imposibles de escuchar, era como volver a estar en la secundaria, donde uno era insultado permanentemente.

¿Cómo te proveés de nuevos materiales?

—Uno de los recorridos que hago es acercarme a los autores y pedirles libros, y la mayoría de las veces las respuestas son positivas. Eso es casi como una palmada en el hombro, un estímulo. Además, en la medida en que puedo seguir comprando libros, lo hago, y la biblioteca se va engrosando.

¿Hay algún ranking de autores o de temas entre la gente que consulta?

—No. Ahora, por ejemplo, hay un grupo de gente que viene a investigar porque van a hacer un documental. Es muy interesante lo que plantean. Quieren ver el lado B de toda esta cuestión de tener derechos. Hay gente que no puede acceder a esos derechos. En este sistema hay quien se puede comprar un libro de $ 50, otro de $ 1 y hay gente que no llega ni al de $ 1. Por eso me interesó en su momento que el proyecto se llamara Oscar Hermes Villordo. Consulté a Natu Poblet, que tiene los derechos sobre su obra, y ella pidió ser la madrina del proyecto. Villordo hablaba de los “otros” putos. A pesar de ser contemporáneo de Mujica Lainez, que era un homosexual muy intelectual, Villordo hablaba de los que andaban por Retiro, los otros, mucho más cercano al común. Además creo que fue un militante con sus novelas, en los ’70 y ‘80. Vino gente del Chaco a conocer la biblioteca, porque estaban orgullosos, justo en el momento en que se había reeditado La brasa en la mano. Esas cosas a mí me hacen muy feliz, porque a veces en esto estoy muy solo...

La Biblioteca Glttbi “Oscar Hermes Villordo” se encuentra ubicada en Buenos Aires, en la localidad de Hurlingham.
Para acordar una cita: bibliotecalgttb@gmail.com
La librería virtual está en www.ayconstanza.blogspot.com, que tiene también libros a la venta.

POR: Paula Jiménez. PAGINA12.
ARREGLOS FOTOGRAFICOS: ALBERTO CARRERA.

Decenas detenidos en Moscú en marcha del orgullo gay.

Más de tres decenas de personas fueron detenidas en el centro de Moscú cuando se intentaba celebrar marchas del orgullo gay que no habían sido autorizadas por las instituciones.

Entre los detenidos están tanto activistas homosexuales como nacionalistas, cristianos ortodoxos y extremistas opuestos a los derechos de las minorías sexuales.

Los homosexuales intentaron marchar en la entrada de la plaza Roja con banderas arcoíris y pancarcas con lemas como "Rusia sin homófobos" o "Rusia no es Irán". Un grupo de cabezas rapadas los atacaron ante numerosos turistas.

Cerca del Kremlin, otra manifestación de activistas a favor de los derechos de los gays fueron atacados por radicales ortodoxos, momento en que intervino la policía.

Entre los arrestados hay famosos defensores de los derechos de los homosexuales en el mundo como el estadounidense Dan Choi o el francés Louis Georgi Tin.

POR: BBCMUNDO.

viernes, 27 de mayo de 2011

Las mujeres de 20 a 49 años, las más preocupadas por su sexualidad que los hombres.

Así lo reveló el balance del primer año de funcionamiento de la línea gratuita Salud Sexual del Ministerio de Salud de la Nación. “La mayoría de las consultas fueron sobre información de métodos anticonceptivos, cómo usarlos, dónde adquirirlos y cómo debe ser al acceso a aquellos que son quirúrgicos”, informó la coordinadora del programa

Las mujeres de entre 20 y 49 años son quienes más llaman a la línea gratuita Salud Sexual que el Ministerio de Salud de la Nación puso en funcionamiento hace un año, en tanto una de las mayores demandas es sobre cómo evitar el embarazo.

Este es uno de los principales resultados del balance del primer año de funcionamiento de esta línea, que recibió unos 4.000 llamados en ese lapso, y que fue presentado hoy por Guillermo González Prieto, subsecretario de Salud Comunitaria del Ministerio de Salud de la Nación.

Durante el acto estuvieron presentes Eleonor Faur, del Fondo de Población del las Naciones Unidas (UNFPA); la Coordinadora del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable, Paula Ferro, y personalidades del mundo del espectáculo como la bailarina Carla Conte, las periodistas Julia Mengolini y Gisela Busaniche y el conductor Camilo García, entre otros.

La línea gratuita 0800 222 3444, puesta en marcha el 27 de mayo de 2010, recibió a lo largo de este año preguntas de distinta índole, denuncias, pedidos de orientación y otras inquietudes de varones y mujeres de todo el país.

Según el “Balance y resultados de un año de funcionamiento de la línea 0800 de Salud Sexual”, el 62% de los llamados fueron realizados por mujeres y el 26,5% por varones, en tanto un 11,9% no respondió la encuesta.

En cuanto al rango de edades, el 60% fueron personas de entre 20 y 49 años, el 17% por adolescentes de hasta 19 años y el 7,4% fueron realizados por hombres y mujeres de más de 50 años.

La mayoría de las consultas fueron sobre información de métodos anticonceptivos, cómo usarlos, dónde adquirirlos y cómo debe ser al acceso a aquellos que son quirúrgicos” afirmó la coordinadora del Programa.

La especialista señaló que “apuntamos a acompañar, a contener las prácticas elegidas y no regulamos ni imponemos nada, no juzgamos a la gente”.

Por su parte, Guillermo González Prieto enfatizó que “poder enseñar salud sexual en las escuelas, a través de una buena educación sexual, no sólo beneficia a los chicos sino también a las familias”.

Tenemos que trabajar para darle mucha más trascendencia y difusión al programa, sobre todo en el interior del país; vemos que los ministros provinciales nos están ayudando mucho ya que se dieron cuenta cuánto le sirve a su población” dijo Prieto.

Los especialistas presentaron, asimismo, la revista ¿Cuál es tu pregunta? de difusión gratuita que promueve el derecho a la información y que cuenta con la colaboración de muchos artistas que se animaron a hacerle preguntas genuinas a la línea.

POR: AGENCIA TELAM. SALUDABLE. INFOBAE.
ARREGLOS FOTOGRAFICOS: ALBERTO CARRERA.

Justin Gaston, Giglianne Braga y Ben Elliot sin ropa para Peta.

Las estrellas del reality "If I Can Dream", Justin Gaston, Giglianne Braga y Ben Elliot posan desnudos para PETA. Justin ha salido de la casa de If I Can Dream y fue telonero de la gira del ganador del American Idol, Kris Allen.

¿Qué es PETA?. La sigla significa en inglés People for the Ethical Treatment of Animals, es una organización realizada para la defensa y protección de los derechos de los animales. Con base en Estados Unidos y con millones de miembros y partidarios.

Fundada en 1980 inmediatamente captó la atención pública, pero en 1981 la organización se transformó en una Corporación sin fines de lucro, financiada casi exclusivamente por sus miembros.

Tiene oficinas afiliadas en Canadá, Francia, Alemania, Italia, India, España, Sudáfrica, entre otras ciudades y posee el peta2 Street Team (equipo de calle), creado para activistas de institutos de edad colegial y la Foundation to Support Animal Protection, que maneja los activos de la organización principal.







POR: NOTIVLOG Y VARIOS
ARREGLOS FOTOGRAFICOS: ALBERTO CARRERA.

Los españoles preferirían ser bancarios antes que Rafael Nadal.

Parece curioso, pero según una encuesta publicada en el número de junio de la revista GQ, los españoles preferirían ser presidentes de un gran banco antes que deportistas de élite. Con un 26,8% de los votos, el trabajo de banquero encabeza la lista de las mejores ocupaciones para los españoles. Interesante dato que nos lleva a reflexionar sobre las ansias de poder que tienen en España. Ya no basta con ganar cantidades exorbitantes de dinero; ahora también quieren estar en el selecto grupo de los mandamases de ese país.


Esta teoría se confirma cuando observamos quién ocupa la tercera plaza del ranking. Con un 10,8% de los votos, el puesto de Presidente de Gobierno, es uno de los que más gusta. Qué mejor trabajo que presidir los Consejos de Ministros, acudir a las reuniones del G8 o dar conferencias en las Naciones Unidas. ¡Todo un lujo!
¿Dónde quedaron las ganas de ser deportista de élite, actor o modelo? Pues exactamente en el sexto, séptimo y noveno puesto del ranking, con el 7%, el 5,6% y el 1% de los votos respectivamente. Atrás quedaron los días en los que todo el mundo quería ser Fernando Alonso, Antonio Badernas o Andrés Velencoso. Tampoco se lleva mucho ser presentador de televisión (4%). Pero, sobre todo, que tengan mucho cuidado Botín y Zapatero, porque más de uno ahí fuera querría ocupar su lugar.

AQUI EN ARGENTINA CUAL SERIA LA MAS ELEGIDA HOY???
YA SE MESSI.........

POR: VANITATIS.

jueves, 26 de mayo de 2011

El arte olvidado de la memoria

Aprenderse las cosas de memoria... ¿sigue siendo una habilidad practicada y valorada?

Thomas Gradgrind, un personaje de Charles Dickens, se aseguraba de depositar en sus alumnos "galones imperiales de hechos para llenarlos hasta el borde".

Y, aunque hoy en día muchos desprecian sus métodos, pero quisieran poder utilizarlos.

Programas educativos en la actualidad reemplazan los exámenes tradicionales por otro tipo de evaluaciones, tareas, ensayos, con la idea de que así se hace más ligera y llevadera la experiencia del aprendizaje.

Es difícil encontrar una posición común entre los tradicionalistas y los innovadores, pero hay un punto notable de consenso: grandes cantidades de personas en ambos lados del debate educativo ni siquiera son capaces de recordar, por ejemplo, sus datos bancarios en línea.

Se puede perdonar a los estudiantes que se cuestionan por qué tienen que memorizar datos como los períodos de glaciación o los gases nobles si una vez que terminan el examen jamás podrían volver a necesitar ese conocimiento en sus vidas cotidianas.

El caso es que tenemos mucho menos conocimiento del que consideramos tener. Y que a veces ni siquiera podemos recordar, digamos, la letra de una canción.

¿Importa eso en la era de la información cuando tenemos a mano almacenes de datos como el teléfono celular o las computadoras personales?

Hay muchas personas que necesitan, no sólo un procesador bastante bueno en la cabeza, sin también bastante memoria RAM. Profesiones como la medicina o el derecho requieren almacenar datos equivalentes al aprendizaje de un idioma completamente nuevo.

Las calles de la ciudad

Pero hay otras ocupaciones en las que también es vital memorizar información. Por ejemplo, la de taxista.

Los conductores de los típicos taxis negros londinenses necesitan un conocimiento detallado de un radio de nueve kilómetros de la estación de Charing Cross, en el centro de la capital del Reino Unido.

Los taxistas aprenden 320 rutas, y todos los puntos de referencia y los lugares de interés a lo largo del camino.

El proceso puede tomar de tres a cinco años, y las tasas de deserción se dice que son de alrededor del 80%.

Nick O'Connor asegura que va por buen camino después de 22 meses de estudio.

En sus palabras, "no se necesita de una persona específica o una específica habilidad del cerebro. Basta con intentar ser estructurado y tener la motivación para levantarse cada día y salir en bicicleta (a investigar las rutas) Yo diría que cualquiera puede hacerlo".

Él normalmente pasa dos horas recorriendo los itinerarios prescritos, así como también estudiando los mapas.

Teniendo en cuenta que su otro trabajo diario es en una escuela especializada en conocimiento sobre Londres, el mapa de las calles de la ciudad rara vez está fuera de su mente.

¿Y si se menciona la frase navegación satelital? O'Connor confía en que el hombre puede vencer a la máquina. "Se trata de la velocidad del pensamiento. Antes de que se pueda introducir una dirección en el aparato de navegación vía satélite, el conductor del taxi a menudo ya está en camino, porque sabe exactamente donde tiene que ir".

En escena

Si a un taxista le falla la memoria, el cliente se molesta. Pero si se trata de un artista, puede ser mucho peor.

El actor y escritor Michael Simkins vivió lo que llama su "peor pesadilla" en el escenario, cuando, cansado, por la dedicación a otros proyectos, olvidó lo que tenía que decir en un parlamento.

"Fue estremecedor. Me tomó entre 10 y 12 semanas recuperarme", dice.

Tras esa experiencia, "cada día antes de salir a escena repasaba constantemente mis parlamentos, lo cual puede ser fatal ya que puede generar más terror. Todavía puedo sentir las consecuencias (del olvido) 25 años después".

Simkins asegura que los actores aprenden el guión de maneras muy diferentes. Algunos, como él, usan la memorización previa a la antigua mientras que otros aprenden sus partes más adelante, en la fase de ensayo.

Y las necesidades propias de las telenovelas han generado su manera única de aprender el guión.

"Cuando se trabaja en las telenovelas, los actores comienzan a actuar a veces sin apenas saber sus parlamentos, pero tienen una capacidad de aprenderlos con una velocidad colosal. Y ya al día siguiente no los recuerdan. Es algo notable".

Según él, los actores son buenos encubriendo errores, y es poco probable que el público conozca el guión exacto. Un error seguido de una recuperación rápida e ingeniosa, en una comedia, "puede ganarse al público". En una tragedia, no tanto.

Canciones y poemas

Algo parecido a la tragedia fue, por ejemplo, la situación en la que la cantante Christina Aguilera se encontró a principios de este año cuando confundió la letra del himno estadounidense en el Super Bowl de EE.UU.

Y es que los artistas a veces puede ganar notoriedad por un solo error.

Para el resto de nosotros, la memorización puede no ser necesaria para nuestra supervivencia económica, pero puede aportar un placer inexplicable.

Algunos, sobre todo los más mayores, podrán declamar sin esfuerzo poemas aprendidos en la escuela.

Los niños de primaria de hoy aprenden canciones, diálogos de una obra, o herramientas útiles como las tablas de multiplicar, dice Mark Brown, director del colegio St. Mary, en Axminster, Devon, Inglaterra, pero rara vez aprenden poemas como lo hacían sus abuelos.

La capacidad de los niños a disfrutar y recordar con precisión es a menudo subestimada.

Brown recuerda una obra de Navidad en la que el niño que hacía de Herodes se enfermó. "Uno de los pequeños entró y dijo que podía reemplazarlo. De hecho la mayoría de los niños en la obra se sabían todo el guión", cuenta.

"Para saber una parte a veces se necesita saber las de los demás", enfatiza.

POR: BBCMUNDO.

ARREGLOS FOTOGRAFICOS: ALBERTO CARRERA

miércoles, 25 de mayo de 2011

Amanda Lepore rinde tributo a Marilyn Monroe

Modelo, cantante transexual y musa del fotógrafo estadounidense David LaChaapelle, Amanda Lepore es una artista que a base de inyecciones y cirugías estéticas ha convertido su cuerpo en una verdadera obra de arte.
En su videoclip, Marilyn, Lepore hace dueto con el rapero gay Cazwell y revive los últimos momentos que vivió Marilyn Monroe con cierto toque de humor. "Madonna, muy rica; Britney, muy joven; Marilyn, está muerta", susurra la diva trans acompañada por un monótono ritmo electro.
Realizado por Leo Herrera del colectivo Homochic, el video se desarrolla en San Francisco y muestra además de referencias a la diva hollywodense a un trío de chicos gays en pleno faje.






POR: ZONADIVERSA

El rugbier heterosexual Ben Cohen anuncia su retirada para dedicarse en exclusiva a la lucha contra la homofobia

Es una de esas noticias que nos gusta dar. Ben Cohen, durante años una de las estrellas de la selección inglesa de rugby, considerado (especialmente en el mundo anglosajón) uno de los “iconos gays” más importantes, ha anunciado su retirada del rugby profesional para centrarse en la lucha contra el acoso homofóbico. Cohen, por cierto, es heterosexual.

De imponente físico, casado com Abbey Cohen y padre de dos niños, Ben Cohen ha sido un deportista especialmente querido por la comunidad LGBT gracias a la actitud de proximidad que siempre ha mantenido hacia sus fans gays, que se cuentan por decenas de miles.

Nunca ha dudado, no solo en posar para publicaciones gays, sino en posicionarse públicamente a favor de los derechos LGBT y en contra de la homofobia.

Poco a poco ha ido adquiriendo un mayor grado de compromiso, hasta fundar hace pocas semanas la Ben Cohen Stand Up Foundation, a la que ahora se dedicará en exclusiva.

“Para ser sincero, nunca hubiera imaginado que mi carrera acabaría moviéndose en esta dirección, pero aquí estamos. Ha sucedido”, ha expresado.

“He alcanzado lo más grande en mi deporte. Ha sido un recorrido increíble, que me ha colocado en esta privilegiada posición que hoy me permite trabajar en este proyecto tan estimulante. Ser atleta no consiste solo en tener un cuerpo fuerte. Tenemos que tener también un carácter fuerte y ser capacer de alzar nuestra voz para apoyar a aquellos que lo necesitan y lo merecen”, explicó Cohen.

Su primera iniciativa será una gira por Estados Unidos, en la que visitará varios club de rugby “gay-friendly” de Atlanta, Seattle, Washington y Nueva York, organizará sesiones de entrenamiento en colegios y universidades y pronunciará diversas charlas.

“Hay mucho trabajo que hacer”, ha dicho. “Las actitudes tienen que cambiar. Los jóvenes no puede ser acosados hasta el punto de quitarse la vida. Esto está pasando y hay que pararlo”.

¿Por qué Ben Cohen lucha contra la homofobia?

La superestrella del rugby Ben Cohen declaró en una entrevista con el sitio web Accidental Bear que es su deber ayudar a combatir la homofobia, ya que creció alrededor de mucha gente gay.

Cuando se le preguntó acerca de qué lo inspiró a querer ayudar a que la gente sea más abierta y acepte a las personas gays, Cohen respondió que su visión del asunto provino de conocer hombres homosexuales y escuchar sus historias de maltrato y discriminación.

“Recibimos literalmente cientos de e-mails y mi manager Jill me los pasa para que yo los lea”, relató Cohen. “Esto es lo que me ha dado el impulso para hacer un poco de ruido al respecto para que las personas en general se enteren de lo que está sucediendo. Crecí rodeado de gente gay ya que mi familia era dueña de clubes nocturnos y yo solía pasar mucho tiempo ahí. Entonces, para mi siempre fue algo normal. Pero cuando me di cuenta que el resto de las personas no eran tan tolerantes y que muchos gays se quitaban la vida a causa de su sexualidad, me di cuenta que era mi deber el hacer algo al respecto”.

Cohen, un opositor de la homofobia en los deportes desde hace muchos años, lanzó en Inglaterra el pasado mes de marzo una campaña anti-bullying para recaudar fondos para la organización GLSEN llamada Ben Cohen Acceptance Tour con su slogan “Una cerveza con Ben”. El deportista también visitará Atlanta, New York, Seattle y Washington el próximo mes para seguir recaudando fondos para promover la tolerancia y el respeto y luchar contra la homofobia.

UN EJEMPLO.




POR: SETIGOG. Y AGMAGAZINE.

Comunidad gay de Mexico pide a los 3 niveles de gobierno políticas vs. homofobia

Integrantes de la comunidad lésbico–gay presentaron ayer a las autoridades municipales la declaratoria contra la homofobia en el estado de Puebla con la intención de exigir a los distintos niveles de gobierno crear políticas públicas a favor de este sector de la población.

El documento establece la necesidad de aplicar recursos públicos en programas para la defensa y el respeto hacia las personas homosexuales y lesbianas; así como la creación de cursos de capacitación para funcionarios públicos y sociedad en general.

En la presentación, el representante de la organización Democracia y Sexualidad Puebla, Brahim Zamora, pidió a los diputados del Congreso local revisar y modificar la Ley General de Educación en la entidad, con la intención de obligar a la SEP a combatir el bullying escolar homofóbico, pues representa una de las primeras manifestaciones de rechazo social entre los jóvenes en edad escolar.

Asimismo, propuso la revisión de la Ley del Trabajo, con la intención de evitar despidos por homofobia; así como un análisis profundo al Código Reglamentario Municipal para imponer sanciones a las ofensas sexuales y cómo los funcionarios públicos tratan a las travestis que hacen trabajo sexual.

“El odio, rechazo, se genera hacia lo que no conoces, no hacia lo que conoces, es muy importante generar campañas en medios masivos, que vayan eliminando esto y generen ambiente social favorable”, aseguró Brahim Zamora.

De acuerdo con los organizadores –entre los que están la Organización Orgullo Puebla, Democracia y Sexualidad, regidores del cabildo capitalino y ex diputadas locales– la declaratoria es el primer paso para abrir brechas sociales que permitan un desarrollo integral de la comunidad lésbico–gay en la entidad, en una base de respeto y no discriminación.

Además, el documento también incluye el derecho a no ser detenidos arbitrariamente por su vestimenta, forma de pensar, el reconocimiento de la personalidad jurídica, la defensa al trabajo, educación, salud, así como la garantía de poder conformar una familia libremente.

POR: LAJORNADADEORIENTE
ARREGLO FOTOGRAFICO: ALBERTO CARRERA

Sin derramamiento de sangre. Un ensayo sobre la homosexualidad de Javier Ugarte Perèz.


ÍNDICE:

Prefacio

Introducción

Capítulo I: La base política

1. El problema homosexual

2. La democracia en América y en Europa

4. La confusión entre parejas y matrimonios

5. Tipos de progresismo y de conservadurismo

Capítulo II: La nueva riqueza de las naciones

1. El papel de la población
2. Nuevas demandas políticas
3. La conmoción del SIDA

Capítulo III: Nacionalidad y ciudadanía

1. La construcción de la identidad
2. Nacionalidad y ciudadanía
3. Nacionalidad versus ciudadanía
4. Contractualismo y utilitarismo
5. Lo "demoníaco" en Kierkegaard
6. Una nación dividida

Capítulo IV: La tríada "sexo, género, orientación"

1. Hombres y mujeres
2. Hermafroditas y transexuales
3. Heterosexuales y homosexuales
4. Tomismo e Iglesia Católica
5. Formas de superar las dicotomías

Bibliografía

1. General
2. Documentos e Informes


"la sociedad ha descubierto la discriminación como la gran arma social mediante la cual uno puede matar hombres sin derramamiento de sangre"

Hannah Arendt: Nosotros los refugiados (1943)

Publicado en: Egales
Madrid-Barcelona (mayo, 2005)
[Versión PDF]

PREFACIO

Sin derramamiento de sangre surgió tanto de la insatisfacción de su autor por el análisis que se hace del problema homosexual, como del acercamiento a las luchas cotidianas por la igualdad; es decir, debe tanto de la reflexión como a la práctica política. A partir de ese doble acercamiento al tema que trata, surgió la convicción de que se intenta asimilar la discriminación de las personas homosexuales a otras que tuvieron lugar en el pasado (africanos, mujeres, etc.), al tiempo que se señala lo inconmensurable entre esta situación y las demás. Es cierto que existen similitudes en cuanto a la desigualdad de derechos, pero también se da una diferencia fundamental, y es que un homosexual no tiene un aspecto diferente a quien tiene otra orientación sexual, mientras que los integrantes de los grupos que se han señalado resultan fáciles de reconocer, excepción hecha de los pertenecientes a alguna religión o ideología política (judíos, testigos de Jehová, etc.).

Sin embargo, incluso en este último caso, la situación de los homosexuales es diferente porque no están agrupados en ninguna comunidad, ni son educados en una tradición ante la que tienen que posicionarse, para preservarla o para distanciarse de ella. No se pueden reconocer como homosexuales si no afirman serlo, y no existen normas enseñadas por la tradición que enseñen cómo sobrevivir a la invisibilidad o al rechazo. Por lo tanto, sus problemas resultan a menudo desconocidos para el resto, invisibles; de ahí que su falta de igual tratamiento por las leyes sea una discriminación silenciada. Por esas razones, su situación hace necesario un análisis diferente a los que se han realizado sobre formas anteriores de desigualdad.

El problema al que se enfrentan desde hace tiempo los colectivos que los defienden, consiste en que las democracias occidentales mantienen distinto número de derechos según la persona de que se trate, homosexual o heterosexual, aunque los ciudadanos trabajan o pagan impuestos con independencia de la orientación que tienen y de los derechos que les son reconocidos. Tiene lugar entonces una diferencia entre la nacionalidad y la ciudadanía, que resulta patente en este caso más que en otros, porque si todos los individuos que nacen dentro de un Estado tienen la nacionalidad que les corresponde, no todos tienen la misma ciudadanía. A consecuencia de esta diferencia, existe una población invisible dentro de otra que resulta omnipresente, lo que sumado a la diferencia que se da entre las distintas ciudadanías que tienen los nacionales, según su orientación sexual y afectiva, da como resultado una nación dividida, aunque la escisión no sea percibida por todo el mundo.

Ahora bien, teniendo en cuenta la importancia que va adquiriendo la autonomía de los ciudadanos para los Estados (hecho que se analizará con detenimiento en las páginas que siguen), la lucha que mantienen los colectivos a favor de la igualdad en el trato que reciben de las instituciones, y el número creciente de personas que manifiestan públicamente su homosexualidad, el futuro tiene que traer el fin de la discriminación legal. Es cuestión de tiempo, y el tiempo es cuestión de lucha. Sin embargo, no hay porqué suponer que la marginación, que tiene un carácter social, se termine al mismo tiempo; al contrario, se perpetuará durante décadas, como ha sucedido con otras marginaciones. Los partidos moralmente progresistas ya se han comprometido en terminar con la discriminación, aunque a veces parecen no acertar con el enfoque de la cuestión.

Este libro fue comenzado hace unos cuatro años y retomado en varias ocasiones. Con sus aciertos o fracasos, debo mencionar a una serie de personas sin las cuales no hubiera llegado a ver la luz. Gracias a ellas, a los debates y puntos de vista compartidos durante este tiempo, los errores que contiene no son mayores. En primer lugar, quiero señalar a Antoni Mora, cuyas discusiones dentro y fuera del comité de redacción de la revista Orientaciones , me han ayudado a replantear algunos puntos de vista sobre el tema. También Luis Magrinyà, responsable de buena parte de los títulos que publica Alba Editorial, me ayudó a volver a pensar ciertas cuestiones que, con su punto de vista, adquirieron nueva luz. Finalmente, el grupo de personas que trabajan en la edición de Orientaciones , como Miguel Ángel Sánchez, Pedro A. Pérez, Fernando Sánchez Amillategui, Santiago Esteso, Marieta Pancheva y Luis Rodríguez-Piñero; todos ellos han contribuido a crear un entorno de discusión y debate estimulante para la reflexión. Mi sincero agradecimiento a todos.


INTRODUCCIÓN

Arendt reflexionaba en 1943 sobre la situación de los judíos refugiados, a consecuencia de la persecución fascista y nazi en toda Europa, y el curioso estado psicológico y social por el que esos nuevos parias, en tierras para ellos extrañas, tendían a mostrarse felices, al mismo tiempo que se suicidaban en gran número. Los judíos terminaban con su vida sin motivos explicables para sus vecinos y amigos gentiles, quienes pensaban que se sentían a gusto con la vida que llevaban. El objeto de mi reflexión es también un grupo de parias, en este caso una minoría cuyas circunstancias no son asimilables a las judías desde una perspectiva política, aunque bajo otros puntos de vista, como los que da el sufrimiento, sean equivalentes al estado de cualquier otro marginado de la tierra, y particularmente al de esos emigrados de felicidad tan curiosa descritos por Arendt. Me refiero, es claro, a las personas de orientación homosexual.

Desde la segunda mitad del siglo XIX se califica como "homosexual" a quien elige a personas de su mismo sexo (y género) para establecer con ellas relaciones amorosas y sexuales de forma exclusiva, o predominante. La preferencia ha existido siempre, pero sometida a tan gran número de variaciones, que resulta imposible de teorizar desde un punto de vista biológico: las similitudes entre la forma de vivir y amar de un chamán, un erastés (o un erómenos ), un leather actual o personajes como el barón de Charlus, creación de Proust, son inexistente, si dejamos de lado la preferencia común. El motivo de esta tendencia, como las razones de la heterosexualidad, permanecen oscuras. Podría deberse a la educación recibida, una determinada solución (fracasada, según el psicoanálisis) al complejo de Edipo, experiencias individuales, determinantes biológicos o elecciones libres. Quizás se deba a más de un causa, pero políticamente debe insistirse en el factor de libertad que la compone, es decir a la que se tiene derecho en cuanto ciudadano y por la que no se deben de dar justificaciones, ya que ni benefician ni perjudican a nadie, excepto a quien sigue este camino.

Bien, pues como el concepto de "homosexual" tiene un origen médico, ya que fue producto de la Psiquiatría decimonónica, y nació para condenar a estas personas por lo que eran, más que por lo que hacían, por su sensibilidad e inclinaciones más que por sus actos, muchos homosexuales han preferido sustituir "homosexual" por "gay", término menos sospechoso de discriminación y que, aparentemente, no lleva la carga de un estigma, puesto que en muchas lenguas es un adjetivo que tiene el significado de alegre, simpático (i). Y así, buena parte de los homosexuales del siglo XX, se llaman a sí mismos y quieren que otros les califiquen, como "alegres"; alegría que en ocasiones es una huída de la dura realidad. Curiosa alegría ésta, porque aún siendo tan felices, muestran una tasa de suicidio que es el doble de la media estadística de la población heterosexual en cada país. Algunos intentan encontrar un lugar en la sociedad esforzándose por ser los mejores vecinos, compañeros de trabajo, etc., empleando una gran energía para conseguir la aceptación de los demás, empeño que quizás no mostrarían si la situación social que les rodea fuese distinta. De esa energía puesta en ser aceptados, se deriva que mucha gente después presuma de tener un amigo homosexual.

Otra posible solución a la tensión sería el resentimiento, el rechazo del sistema, tal como lo experimentaron los norteamericanos de color ante la mayoría blanca y protestante en la época de las movilizaciones por los derechos civiles bajo la figura de Martin Luther King, en los años sesenta del siglo XX. Sin embargo, ésta no es una alternativa real para los homosexuales puesto que no existe un grupo de personas al que puedan odiar. No pueden sentir resentimiento hacia los heterosexuales porque sus emociones han sido formadas, y están en diálogo y afectos cruzados, con ellos: padres, hermanos, compañeros de juegos de infancia, amigos de época adulta, etc., son heterosexuales. No existen, por tanto, salidas fáciles a la tensión interna, y la razón es que, como el homosexual no forma parte de ningún exterior, entonces tampoco puede atentar contra ningún interior; no es imaginable, por ejemplo, un terrorismo homosexual. Así, puede entenderse la conocida identificación de los homosexuales con personajes trágicos de la literatura, la ópera, el cine, etc., como una consecuencia de la imposibilidad para el odio o el resentimiento. Allí donde hay tragedia no se produce el rencor, sino aceptación del destino. De ahí que la alternativa entre la integración o la muerte sea bien real, como lo es que la violencia, una vez que se manifiesta, ha de dirigirse a otros o uno mismo se convierte en víctima; en las sociedades donde son frecuentes los homicidios resultan raros los suicidios, y viceversa.

Sus amigos, en el caso de que sean también homosexuales, o gays según se prefiera, cuando llegan a la madurez tienen que dedicar una parte de su tiempo a reponerse de las noticias tristes que les llegan de otros amigos y conocidos. Y, en muchos casos, tienen que repartir su presencia entre la despedida de quienes han muerto por causas corrientes, por una larga enfermedad, como el cáncer, o un accidente de tráfico, cosas que le pueden suceder a cualquiera, y aquellos otros que han decidido terminar con su vida sin motivos aparentes, aún no recuperados de la alegría, quizás excesiva, de la noche anterior, algo que parece sucederles preferentemente a los homosexuales (ii). Por no hablar del impacto del SIDA, consecuencia de una promiscuidad que es producto de la dificultad para mantener relaciones estables, y que ha sido para cientos de miles de ellos un camino hacia la tumba. Todavía hoy, a comienzos del siglo XXI, se está lejos de haber encontrado soluciones definitivas a esta pandemia.

Cuando se produce el suicidio de un gay/alegre, éste no es llamativo ni público, como tampoco lo eran los suicidios que cometían los judíos señalados por Arendt, de ahí la sospecha que levantan. Se llevan a cabo con discreción y pudor, sin cartas a los amigos ni dignas ceremonias familiares o públicas, como sucedía en la Antigüedad, donde este acto suponía un ritual; piénsese en la muerte de Séneca, por ejemplo, rodeado de familiares, amigos y discípulos. Los homosexuales, en cambio, se suicidan por cuestiones personales, nada políticas, aunque sean difíciles de precisar los motivos, ya que el silencio suele ser la herencia que dejan tras de sí. Quizás la discreción sea la consecuencia de que hasta en la muerte parecen excluidos de la comunidad de la que forman parte.

Pero, me atrevo a preguntar, ¿existe algo más político que la muerte prematura de un marginado, sea cual sea el medio empleado o el camino por el que, casualmente, llega a producirse? Parece difícil contestar negativamente a esta cuestión cuando muchos marginados muestran esa esperanza de vida más corta. Y la marginación en este caso es, en primer lugar, consecuencia de una decisión política actual, o del mantenimiento de una decisión pasada, como son políticos los medios para terminar con ella. Es un fruto de la política que el único tipo de familia que la ley reconozca a estas personas, hasta el presente, sea la unipersonal, salvo excepciones como las llamadas "parejas de hecho" que suponen un paso adelante pero no la solución al problema. Quizás por esta razón mueren en soledad en tantos casos, a causa de una enfermedad coronaria o de una decisión voluntaria.

La forma de análisis de quien trabaja y piensa en la marginación no le permite forzar analogías entre grupos cuyas diferencias son evidentes, pero tampoco rechazar cualquier tipo de conexión que impida aprender de experiencias ajenas o basarse en ellas. La labor del pensador es buscar conexiones nuevas entre fenómenos para encontrar explicaciones a problemas que hasta ese momento no la tenían y confiar en que, bajo la nueva perspectiva adquirida, las soluciones puedan alcanzarse. Por eso, entre diferentes estados de marginación es posible buscar huellas para entender la propia (y cada una es distinta), pero es conveniente no esforzarse en soluciones que sólo se pueden encontrar en las características de cada caso concreto. Como la experiencia de los judíos de los años treinta y cuarenta del siglo XX, y la de los homosexuales de toda la centuria no es equiparable, intentaré perfilar las características y los problemas específicos que se dan en la situación de discriminación como consecuencia de la orientación sexual y afectiva basándome en otros ejemplos históricos cuando esto pueda clarificar las cosas, pero teniendo presente cuál es el tema central de esta reflexión.

Puede entonces plantearse una pregunta: ¿por qué luchar contra la discriminación homosexual cuando existen ancianos solos, mujeres y menores maltratados, y una cantidad tan enorme de personas que pasan hambre en todo el mundo? La respuesta sería que la homosexualidad no excluye ninguna de estas situaciones porque es transversal a ellas. Es decir, se da esta orientación sexual y afectiva en todas las categorías de marginados (entre las mujeres, los miembros de otras culturas, los gitanos, etc.), lo que añade un suplemento de discriminación a cada marginación particular. Si los homosexuales de estos grupos se manifiestan como tales, entonces se verán rechazados por sus compañeros de infortunio, cuando ya lo habían sido por quienes no eran sus compañeros ni vivían en el infortunio. De ahí que luchar contra esto se pueda considerar un proyecto digno de ser realizado.

En esta Introducción quiero señalar al lector que, al margen de la experiencia de trabajo en el tema durante la última década, en los cuatro últimos años modifiqué el análisis desde la situación social de los homosexuales a la reflexión sobre sus derechos, de éstos a las políticas demográficas y, de vuelta, nuevamente a la discriminación; intentaré mostrar la conexión entre estos temas, bien que de forma breve. El resultado de este recorrido intelectual son los capítulos que componen esta obra. Aunque me he formado en otras especialidades de la filosofía, al trabajar sobre este problema me he centrado enseguida en su rama política, y quisiera explicar el motivo de este cambio porque me parece que revela la naturaleza del problema. Así que al hacer este relato no intentaré describir tanto un recorrido personal como el camino que he tenido que transitar en esta búsqueda, la lógica de ese proceso, y las conclusiones alcanzadas.

El asunto es que, se parta de donde se quiera, el "problema homosexual", entendiendo por esta expresión la discriminación y el impacto que ésta tiene sobre sus vidas, está tan cruzado de ideas políticas que es difícil evitar estudiarlas una por una para ver el trasfondo que tienen. No sólo es difícil evitarlas, tampoco es conveniente. Si en su base existe un fondo político es mejor enfrentarse con él para ver en qué consiste, qué estructura tiene, cómo puede evolucionar, y qué soluciones se le pueden encontrar; después, será posible afrontar a otro tipo de problemas que están bajo la política y que constituyen su base, como por ejemplo la marginación social. Intentaré demostrar que la discriminación se sustenta sobre un vacío, es una estructura en el aire de la que pocos parecen percibir que carece de fundamentos sobre los que mantenerse en el futuro. Los tuvo, pero ya no los tiene, de ahí que se trate de una estructura débil, es decir difícil de mantener a largo plazo. Por tanto este es un trabajo que plantea estas cuestiones con un enfoque casi propedéutico, de iniciación al tema.

Se puede objetar que no son pocos los trabajos y libros publicados sobre el tratamiento de la ciudadanía por intelectuales y expertos en su oficio, la mayor parte profesores de Derecho Constitucional, y ramas afines. Es una objeción lógica, pero a la que daré tres respuestas para explicar la especificidad del tema. La primera es que, a medida que cambian las sociedades, surgen situaciones que eran imposibles de prever un siglo antes, por lo que es necesario volver a pensar los conceptos con los que se elaboraron las ideas que forman la base del gobierno. Estos conceptos pueden tener un origen tan lejano en el tiempo como las instituciones creadas por la cultura grecolatina o las reflexiones de sus filósofos, pero es necesario conocer su forma de expresión como consecuencia de las nuevas realidades y su adaptación a ellas. Lo clásico se adapta con facilidad a lo contemporáneo, pero hay que saber cómo hacerlo. Pondré un ejemplo de lo que quiero decir; hace mucho tiempo que se han traducido al castellano las obras de Shakespeare, pero cualquier traducción realizada en el S. XIX no parece apropiada a comienzos del XXI como texto base de una representación teatral, o de una lectura meditada. A su vez, si el público al que va dirigido tiene algún tipo de vivencia o necesidad específica, la adaptación del texto debería tenerlo en cuenta, en la medida de lo posible. No es lo mismo traducir sus Sonetos para ser leídos por el público victoriano que preparar una edición actual para un público joven, u homosexual, con una sensibilidad, vivencias, y formación cultural muy diferentes.

La segunda objeción es que analizo la situación de un grupo de población sobre la que se aplican algunas veces, pero no siempre, unos derechos de larga tradición. Las peculiaridades requieren un análisis diferenciado, y todos somos distintos a los demás por muchos motivos, desde la constitución genética hasta la ideología política, pasando por los hábitos, gustos estéticos o lecturas. De lo que se trata es de recibir el mismo trato por las leyes, o dicho de otra manera, que lo permitido a unos no sea negado a otros. No se trata de volvernos iguales, lo que desde luego sería un proyecto totalitario, sino de ser tratados por igual, lo que es una aspiración democrática. La tercera objeción, alguien lo habrá adivinado ya, es que desde los elevados puestos universitarios raramente, por no decir nunca, se presta atención al problema que aquí se expone.

Para finalizar la Introducción, quiero señalar que cuando se habla de orientación, a esta palabra se le suele añadir el adjetivo "sexual" para aclarar que no se trata de una opción política, religiosa o estética. Sin embargo, ese calificativo me parece que es confuso por reduccionista, porque con él las personas no se refirieren sólo, ni principalmente, a la sexualidad, sino también a la afectividad, es decir a la capacidad de amar a través de la unión física y de ponerse en juego. Incluso del sacrificio personal con el objetivo de mejorar la vida de la persona amada. Por eso, creo que es más correcta la expresión "orientación sexoafectiva" (u "orientación sexual y afectiva") y así la utilizaré a lo largo del libro. Además, mencionar sólo el sexo supone una eliminación del afecto en la misma descripción de la persona que, particularmente en el caso de los homosexuales varones, resulta devastadora por ser la encarnación de los prejuicios que pesan sobre la primacía de la actividad sexual sobre los demás aspectos de nuestra vida.

Por todo ello, los capítulos que siguen son un trabajo básico, en el sentido de que intentan sentar las bases sobre las que se levanta la estructura de la discriminación y del trato sobre una minoría concreta. Son los cimientos de un pensamiento político y, si se quiere comprender una situación como aquella en la que se encuentran las personas aquí aludidas, no creo que se pueda prescindir de este tipo de estudios. Lo que espero del lector no es tanto que eso le haga disculpar las insuficiencias de mi aportación, como que comparta esa necesidad de "cuerpo político" o, al menos, que la comprenda. Como resumen del contenido, diré que el primer capítulo se basa en la convicción de que el problema de la desigualdad de los homosexuales tiene que ser analizado en clave política. Para ello, se desarrolla la idea de que es necesario utilizar tanto la libertad como la igualdad en los dos ámbitos, el teórico y el práctico. Es evidente la necesidad de la igualdad, pero a menudo se ha olvidado la potencia de la libertad como vía para que las minorías pudiesen conseguir derechos, puesto que la negación de leyes igualitarias también puede ser analizada como una denegación de la libertad de elección. Ambas ideas proceden de la filosofía política, y si son usadas de forma complementaria cuando se argumenta en este terreno su capacidad se multiplica.

El segundo capítulo desarrolla la idea, arriesgada, de que los derechos a la igualdad de las minorías no pueden ser negados porque la población que los solicita es diferente a la que existía todavía a mitad del siglo pasado. No tanto por los mecanismos que pone en juego la democracia, como se afirma desde el análisis liberal, cuanto porque quienes reclaman derechos tienen una capacidad política, un peso económico por la riqueza que contribuyen a producir, que impide postergar sus demandas cuando éstas no dificultan el sistema económico. Por utilizar una frase célebre: la población, y no otros recursos, son la nueva "riqueza de las naciones". Y como riqueza tiene que ser cuidada por los gobernantes, para que no deje de producir o para impedir que emigre.

El tercer capítulo desarrolla otras dos ideas políticas, pero éstas de carácter jurídico, la nacionalidad y la ciudadanía. Se centra en la irregularidad que supone el hecho de que la nacionalidad pueda generar distintas ciudadanías, una para heterosexuales y otra para homosexuales, puesto que a los segundos se les niega el acceso a la protección que tienen los primeros en cuanto se reconocen las familias que ellos forman, pero no otras. Lo que se traduce en que sólo los heterosexuales tienen acceso a estos bienes, como la declaración conjunta de ingresos, pensiones estatales, adopción compartida de menores, etc. El pacto o contrato social queda invalidado si no alcanza a toda la población por la forma en que se ha planteado. Sin embargo, las irregularidades que se derivan de su incompleta aplicación parecen haber pasado desapercibida para muchos juristas.

El último capítulo estudia las relaciones de dependencia que existen entre el sexo, el género, y la orientación afectiva y sexual. Entre ellos se produce una férrea unión que impide que de dos sexos (macho, hembra) se pueda derivar otra cosa que dos géneros (masculino, femenino), y a partir de éstos últimos sólo una forma de relación posible, la atracción mutua. Es decir, la heterosexualidad. Se analizan también aquí las posibles formas de romper esos vínculos, que son dos, la multiplicación de los géneros en la vida cotidiana, o su eliminación de las leyes fundamentales, por ejemplo en la Constitución.

Con todo ello, se espera proporcionar un material para la reflexión que pueda ayudar a comprender las fuerzas en las que se mueve el problema. Se trata de un proyecto ambicioso, sin duda. Pero no cabe otro planteamiento cuando se contempla la situación de partida, lejana a lo que podría ser la vida de los homosexuales de ambos géneros si las leyes, y la política de los organismos estatales, hubiesen sido distintas desde hace décadas.


Notas:

(i)Para un análisis del término dentro de la comunidad homosexual, y sus significados previos en otras lenguas, véase Óscar Guasch: La sociedad rosa. Barcelona, Anagrama (1995, 74-76).

(ii) Sobre la mayor tasa de suicidios en homosexuales, véanse los artículos de las revistas Crisis y Pediatrics que aparecen en la sección "Documentos e informes".

por: javierugarte
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