lunes, 2 de abril de 2012

MASS EFFECT 3. SEXUALIDAD EN VIDEO JUEGOS

Salvar la galaxia, quedarse con el/la chico/a
Es difícil pensar en un tema más polarizante que el de la homosexualidad. El tema ha sido explorado por el cine, no sólo con fines de parodia o comedia, sino con una mirada seria. Los videojuegos no se han quedado atrás.


El debate sobre la homosexualidad está subiendo en intensidad en todo el mundo. Muchos ven las relaciones entre personas del mismo sexo como algo natural, un simple aspecto más de la naturaleza humana, y a los homosexuales como personas con los mismos derechos que todo el mundo al matrimonio e incluso a la adopción de hijos; otros ven esa preferencia sexual como una aberración antinatural, o incluso una enfermedad que debe ser curada.

El cine ha tenido personajes homosexuales o temas gay desde sus mismos inicios; algunos aseguran que incluso desde uno de los filmes del legendario cineasta francés Georges Meliés, uno de los principales pioneros del cine de comienzos del Siglo XX. A lo largo de los más de 110 años de historia del cine los personajes homosexuales han sido interpretados por figuras de Hollywood como Audrey Hepburn, Tom Hanks, Charlize Theron, Heath Ledger o Julianne Moore.

El tratamiento de la homosexualidad en el séptimo arte solía ser -y en algunos casos sigue siendo- para efecto cómico, con caricaturescos personajes con exagerados manerismos, pero luego el séptimo arte comenzó a mirar ese aspecto de la sexualidad desde un ángulo más serio, analizando los problemas sociales de la discriminación y los efectos sicológicos de ser homosexual en sociedades a veces abiertamente hostiles a esta preferencia sexual. Aun así, suele ser difícil hallar películas del Hollywood más comercial -y en la mayoría de los casos el tipo de filmes que más se difunden alrededor del mundo- que traten el tema, al menos de forma seria.


No es el caso con los videojuegos

Este mes de marzo vio el lanzamiento de “Mass Effect 3”, el cierre de una de las sagas más aclamadas y comercialmente exitosas de la presente generación de videojuegos; se trata de una superproducción de decenas de millones de dólares, producto de la alianza de dos de las fuerzas más influyentes de la actualidad de la industria del videojuego, disponible para las tres de las principales plataformas de juegos, con una historia de ciencia ficción épica constantemente alabada por los críticos.

Si “Mass Effect” fuera una película, probablemente tendría un costo de producción parecido al de “Avatar” y se estrenaría en la temporada de verano de Estados Unidos, codo a codo con las más grandes novedades cinematográficas de su año. Y, sin embargo, a diferencia de lo que uno vería en los megaeventos fílmicos de Disney, Warner o Paramount, en “Mass Effect” la homosexualidad aparece no sólo como una opción, sino como una normal, algo que no es visto como una aberración de la naturaleza en el universo del juego de Bioware y Electronic Arts (EA). Cuando un soldado en el fondo de la escena habla de su esposo, nadie en pantalla reacciona como si hubiera dicho algo increíble.

Desde el primer juego de la franquicia, “Mass Effect” permitió a sus jugadores un nivel de personalización único. Viendo los materiales promocionales, la premisa puede llegar a resultar más de lo mismo: el héroe es presentado como el arquetípico hombre caucásico de apariencia musculosa y con barba de tres días que pueden hallarse en decenas y decenas de juegos parecidos. Sin embargo, en el juego en sí el usuario puede elegir la apariencia del protagonista: su color de piel, de cabello, sus rasgos faciales, complexión física y hasta su sexo serán los que el jugador prefiera. Y ese es otro factor clave del juego, las decisiones: lo que uno haga o deje de hacer cambia por completo el argumento del juego.

Una de esas decisiones es la sexualidad del personaje. En el recién lanzado “Mass Effect 3” uno puede meter a su personaje en una relación del mismo sexo, sin importar el género que elija al principio; la escena de amor entre un hombre y una mujer que se vislumbra por un par de segundos en el trailer de lanzamiento del juego es solo una de las opciones.

Esto ya sería notable si los “Mass Effect” fueran los únicos juegos “triple A” -los desarrollados por los más importantes estudios con los más grandes presupuestos y destinados a vender millones de copias en todo el mundo- que incluyeran este tipo de tratamiento a la homosexualidad. Sin embargo, esa misma libertad de preferencia sexual puede hallarse en otros juegos de alcance masivo.

“Star Wars: Knights of the Old Republic” (2003), el juego multijugador masivo en línea de la misma Bioware basado en el universo de ciencia ficción creado por George Lucas, permite controlar a la jedi Juhani, el primer personaje conocido de preferencias homosexuales en el universo de “La Guerra de las Galaxias”. El siguiente juego de “Star Wars” hecho por Bioware, “The Old Republic”, uno de los juegos más costosos de realizar en la historia de la industria y uno de los juegos de PC más esperados de 2011, incluye también opciones de romance entre personajes del mismo sexo.

Igual es el caso del que muchos consideran el mejor juego de 2011, el gigantesco juego de rol de Bethesda “The Elder Scrolls V: Skyrim”, que permite que el jugador -que puede ser no solo hombre o mujer, sino de distintas razas fantásticas como elfos u orcos- contraiga matrimonio con personajes de ambos sexos.

Juegos de rol con temática parecida como la saga “Fable” -lanzados entre 2001 y 2010-, algunos juegos de la saga post-apocalíptica “Fallout” o ejemplos más antiguos como ciertas entregas de la recordada saga “Ultima” (1981-1999) y la saga “Dragon Age” -de nuevo, de Bioware- también tratan temas homosexuales y permiten interacciones románticas con personas del mismo sexo del protagonista, siempre de una manera no explícita.

En estos juegos la homosexualidad rara vez es motivo de conflicto o ni siquiera de sorpresa dentro de sus respectivos universos. Sin embargo, estos títulos se desarrollan en ambientes fantásticos o futuristas decididamente distintos a la realidad actual, y un tratamiento serio de la homosexualidad en juegos con temáticas actuales es ciertamente algo más difícil de encontrar; sin embargo, existen títulos que se atrevieron a explorar la homosexualidad desde un punto de vista contemporáneo, analizando la psicología de personajes en conflicto por sus preferencias y su contraste en sus sociedades.




Quizá el ejemplo más exitoso a nivel internacional sea la saga japonesa de juegos de rol “Persona”. En uno de sus juegos publicados en la PlayStation original - “Persona 2: Innocent Sin”, de 1999- ya incluía la opción de una relación entre el joven protagonista y uno de sus compañeros de batalla. Sin embargo, el tratamiento más profundo del tema se hizo en el último lanzamiento de la serie, “Persona 4”, publicado en 2008 para la PlayStation 2 y considerado el último gran juego de la consola negra de Sony.

Algo que caracterizó siempre a la saga es el uso de simbología visual para estudiar la psique de sus personajes, basándose enormemente en los trabajos del psicólogo Carl Jung -quien fuera discípulo del “padre del psicoanálisis”, Sigmund Freud-; en “Persona 4” esto es especialmente literal. El juego transcurre en un periodo de un año, comenzando en abril de 2011, y relata cómo la llegada de un joven de la gran ciudad -el protagonista controlado por el jugador- a un pueblo rural japonés coincide con el inicio de una serie de misteriosos asesinatos en serie. Estos ocurren en los días de niebla que siguen a un periodo de lluvias constanes, y parecen guardar también algún tipo de relación con una leyenda urbana sobre un canal de televisión que solo es posible ver durante una medianoche lluviosa.

Una advertencia antes de seguir: para entrar en detalles sobre cómo el juego toca los temas que conciernen a este artículo, es necesario revelar algunos detalles avanzados de la trama, por lo que aquellos que deseen no enterarse de ellos -ya que el juego ha sido adaptado a una serie de manga y luego a anime, y aquellos que puedan estar siguiendo la historia en esos formatos o deseen probar el juego sin conocer detalles por adelantado podrían verse frustrados por la siguiente información- deberían saltarse los siguientes tres párrafos.

Pronto se hace evidente que los que murieron primero desaparecieron en una especie de mundo paralelo con forma de estudio de televisión en el cual sus temores y sentimientos reprimidos se materializan y se vuelven hostiles; estas “sombras” de ellos mismos son las que acaban matándolos cuando ellos se niegan a aceptar que esos sentimientos también son parte de ellos mismos. El protagonista y sus aliados ganan la habilidad de entrar a este mundo e intentar salvar a aquellos que vayan cayendo allí.

Una de las víctimas de este mundo es Kanji Tatsumi, un estudiante con reputación de ser violento y rebelde. Cada uno de los que desaparecen en el mundo paralelo se pierden en laberintos con formas alusivas a sus sentimientos; el de Kanji toma la forma de un sauna, en el que la sombra del joven -que habla de una forma estereotípicamente gay- confiesa que el mismo se siente atraído por otros hombres; a medida que el jugador avanza, la sombra constantemente pide que se le acepte, acusa a su contraparte humana de “engañarse a sí mismo” y confiesa su desdén contra las mujeres que lo acusan de ser poco masculino por tener hobbys como tejer, añadiendo que en ese aspecto “los hombres son mucho mejores”, por lo que los prefiere.

“Persona” incluso va más allá y toca otro tema relacionado con otro de sus personajes principales: la confusión de género, en la forma de una joven que se viste y actúa como chico debido a lo que percibe como prejuicios contra las mujeres en su línea de trabajo. La sombra de este personaje inclusive llega a insinuar la posibilidad de una operación de cambio de sexo.

No hay que malinterpretar los hechos: al igual que el cine y la televisión, los videojuegos no están repletos de ejemplos en los que la homosexualidad es tocada de forma caricaturesca y estereotipada.

Pero mientras que en el cine los tratamientos “serios” del tema suelen estar relegados a filmes independientes que, a pesar de estar generalmente presentes en las temporadas de premiaciones - “Milk”, de 2008, gracias a la cual Sean Penn conquistó un premio de la Academia; “Secreto en la Montaña” ganó el Oscar a la Mejor dirección, por parte de Ang Lee- no suelen gozar la difusión y el alcance en el público de las superproducciones hollywoodenses, que rara vez tocan el tema. En los videojuegos, sin embargo, se trata seriamente en varios AAA que arrasan en ventas y llegan a millones de jugadores en todo el mundo.

Esté o no uno de acuerdo con la homosexualidad o los derechos que las personas con preferencias sexuales diferentes exigen, el debate seguirá por un tiempo imposible de predecir, y este debate se está fomentando de manera seria incluso desde un medio que constantemente es acusado -y muchas veces acusado con razón- de ser inmaduro, pero que en ocasiones intenta analizar el porqué de las cosas desde un punto de vista psicológico y en otras ocasiones da a los jugadores una opción que en la vida real muchos no se atreven a tomar por miedo, y muchos de quienes sí se atreven acaban sufriendo consecuencias fatales.

Estos juegos no están tomando posturas de "pro" o "contra", no hay nada en "Persona" o en "Mass Effect" que indique un favoritismo hacia un lado u otro. De hecho, su postura parece ser que no hay tal cosa como lados. Los juegos no debaten -si lo hicieran se convertirían en propaganda, independientemente de lo que apoyen-, no lo obligan a uno a elegir lados. El debate y los "lados" son cosa nuestra, pero quizá este medio permita mirar más de cerca al "otro lado", quizá hasta entenderlo mejor. De manera que el debate, de nuevo independientemente de la postura de unos u otros, sea un poco más civilizado.





POR: Kike Sosa. ABC.COM.PY
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA

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