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martes, 27 de agosto de 2013

Receta antibuitres. Carroñeros dentro y fuera de las fronteras. Lo que hay que saber.

CRISTINA FERNANDEZ DE KIRCHNER ANUNCIO QUE SE ENVIARA AL CONGRESO UN PROYECTO PARA ABRIR EL CANJE POR TERCERA VEZ.

Medidas para dejar con hambre a los buitres. Busca dejar en claro que no discrimina a los buitres, pero al mismo tiempo reiteró que no cederá a sus reclamos. Además, a los que entraron a los canjes anteriores les ofrece reemplazar sus títulos por otros que se abonarán en Buenos Aires para evitar embargos.


Cristina Fernández de Kirchner anunció ayer que enviará un proyecto de ley al Congreso para abrir el canje de deuda por tercera vez y que el siete por ciento de los bonistas que nunca ingresó tenga las mismas posibilidades que el resto. Además, le ofrecerá al 93 por ciento que entró a los canjes anteriores la posibilidad de reemplazar sus títulos por unos nuevos en la misma moneda, monto, plazo y tasa, pero que se abonarán en Buenos Aires para dar una garantía adicional. De este modo, el Gobierno deja en claro que no les pagará a los fondos buitre el ciento por ciento de lo que reclaman y busca evitar que la reestructuración de la deuda se caiga en caso de que quede firme el fallo del juez de Estados Unidos Thomas Griesa, que ordenó cumplir con lo que reclaman los buitres. Ambas medidas son a su vez un mensaje para la Corte Suprema de ese país, la cual debe decidir si revisa el dictamen de Griesa, ratificado por la Cámara de Apelaciones de Nueva York. “La decisión que hemos tomado es pedirle a Dios que ilumine a la Corte Suprema de Estados Unidos porque estaríamos ante un caso que no sólo tiraría abajo una de las reestructuraciones de deuda más importantes de las que se tenga memoria, sino que también invalidaría otras reestructuraciones de deuda”, aseguró la Presidenta.

El anuncio es en respuesta a la decisión de la Cámara de Nueva York que el viernes respaldó a Griesa, aunque dejó en suspenso la ejecución del fallo hasta que el máximo tribunal decida si acepta o no la apelación del gobierno argentino. Cristina Fernández de Kirchner comunicó las novedades a las 19.30 por cadena nacional durante un discurso de media hora, en el que además reivindicó la reestructuración que encaró el gobierno de Néstor Kirchner para hacer sustentable la deuda y buscó dejar en claro la voluntad de pago, al recordar que desde 2003 a la fecha el país desembolsó la friolera de 173.733 millones de dólares para hacer frente a sus compromisos financieros.

De ese total, 41.044 millones de dólares correspondieron a cancelaciones intra sector público, 81.487 millones se le abonaron al sector privado extranjero y nacional y 51.201 millones a organismos multilaterales, como el Fondo Monetario Internacional. “Más que deudores recalcitrantes somos pagadores seriales”, aseguró la Presidenta, en respuesta a los tres jueces de la Cámara de Apelaciones de Nueva York que en su fallo del viernes calificaron a la Argentina como un “deudor recalcitrante”.

“Creo que así como fuimos el país que entró en el Guinness por ser la deuda soberana más importante que se ha defaulteado, creo que también debemos estar en el Guinness de los países que más han pagado. Por eso me parece importante que todos los argentinos sepamos el esfuerzo que hemos hecho y que también el mundo tome conocimiento”, resaltó la Presidenta. Luego recordó que el 12 de septiembre se van a pagar 2000 millones de dólares del Bonar VII y sostuvo que a partir de ese momento la deuda en moneda extranjera pasará a representar apenas el 8,3 por ciento del PBI.

Además de recordar lo que se pagó de deuda, Cristina Fernández de Kirchner destacó que fue con recursos genuinos, ya que Argentina no accedió al mercado de capitales durante la década kirchnerista. “Nuestro gobierno es un pagador serial, pero no es un endeudador serial porque la deuda se tomó durante otras gestiones y se defaulteó durante otras gestiones”, agregó.

Después de reivindicar lo hecho en materia financiera durante la última década, la Presidenta sostuvo que el fallo judicial de Griesa, que pone en riesgo la reestructuración, recién podría quedar firme el año próximo o en 2015, pero anunció que ahora impulsarán la reapertura del canje y la oferta para que los que canjearon sus bonos defaulteados en el pasado puedan reemplazarlos por otros con legislación argentina y cobrar a través de la Caja de Valores. “No podemos tener como país una espada de Damocles sobre nuestro cuello y esperar a que en cualquier momento alguien tome una decisión y se caigan los canjes de 2005 y 2010 y el país vuelva al 2001. Esto es lo único que no vamos a permitir. No por lo menos mientras yo sea presidenta”, dijo para justificar los anuncios.

En lo que respecta a la reapertura del canje, la consultora Econométrica estimó que si el 7 por ciento que no ingresó antes lo hiciera ahora, los 11.200 millones de dólares que reclaman se reducirían a 4200 millones, aunque el objetivo del Gobierno no es seducir a ese núcleo duro que hasta ahora se negó a negociar una quita sino simplemente volver a ofrecerle lo mismo que al resto para demostrar que no los discrimina. Es la propuesta que ya le hizo a la Cámara de Apelaciones de Nueva York el 29 de marzo y que ese tribunal no tomó en cuenta.

Además de dejar en claro que no discrima a los buitres, el Gobierno buscó remarcar que son una expresión muy minoritaria dentro del conjunto de los acreedores. La Presidenta recordó que los que no aceptaron los canjes son el 7 por ciento del total, pero los que obtuvieron el fallo a favor en el juzgado de Griesa son sólo el 0,45 por ciento. También dijo que esos fondos no tenían los títulos cuando Argentina defaulteó sino que los compraron en 2008 a precio de remate. “Si se hace lugar a lo que ellos pretenden, la ganancia en dólares que obtendrían sería de algo más del 1300 por ciento”, recalcó.

La Presidenta sostuvo que si se les da la razón a los fondos buitre que litigan en Nueva York, no sólo se afectará la reestructuración que concretó Argentina sino que se dificultarán las futuras reestructuraciones de deuda a nivel mundial. “No en vano se han presentado ante el tribunal numerosos amicus curiae, que no son precisamente amigos de Argentina. Basta recordar a la ex directora del FMI, Anne Krueger”, sostuvo Cristina Fernández de Kirchner.

El discurso presidencial buscó llevarle tranquilidad al conjunto de los argentinos y a los tenedores de títulos públicos, al mismo tiempo que interpeló a la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos, la última y tenue esperanza del Gobierno en la batalla judicial que mantiene con los buitres. “Hago un llamado a la razonabilidad y al sentido común. No puede ser que un 0,45 por ciento que adquirió bonos pueda poner en jaque al 93 por ciento de los acredores y fundamentalmente las posibilidades de seguir creciendo en la Argentina. Por este motivo, quería comunicarme con el conjunto del pueblo y con quienes han creído en el país para que sigan haciéndolo porque estamos al frente de la nave y la vamos a conducir a buen puerto. Tenemos fuertes esperanzas de que el sentido común impere sobre el lobby formidable que hemos visto en estos días, en donde un 0,45 por ciento se puede imponer sobre la voluntad de otro 93 por ciento. Esto afecta la igualdad, la equidad y la seguridad jurídica”, concluyó.


Carroñeros

Los fondos financieros de alta especulación dedicados a cobrar vía la acción en tribunales amigos, como el de Thomas Griesa y el de la cámara de apelaciones del segundo circuito de Manhattan, denominados buitres en la consideración internacional, no son protagonistas ingenuos de la globalización del capital, ni acreedores de buena voluntad ni actores interesados en participar del juego del mercado de deuda, espacio donde se gana y se pierde con apuestas más o menos arriesgadas con el sube y baja de las cotizaciones. A esos fondos no les interesa ser parte de las reglas del negocio de bonos soberanos, donde interviene la oferta y la demanda, sino que el método para contabilizar ganancias fabulosas es hacer juicios a acreedores vulnerables. Los adoradores del libre mercado, que exponen al bursátil como el paradigma de la concurrencia de diferentes operadores para la definición del precio de equilibrio de los activos, quedan descolocados con los carroñeros de las finanzas. Los buitres no pretenden cobrar por mecanismos del mercado de deuda, sino por vía judicial. Son grupos con mucho poder construido desde su riqueza financiera, utilizada para pagar las cuentas de organizaciones de lobby y ganar el apoyo de congresistas republicanos y demócratas con aportes para campañas electorales. También les sirve para obtener sentencias de amigables jueces de Nueva York. Es tan notable esa comunión de intereses que Argentina está peleando en diferentes tribunales de potencias económicas contra esos fondos, en casi todos con éxito, salvo en el de Nueva York.

La apuesta de los buitres sobre la Argentina es una de las más audaces luego de la realizada en Rusia durante las privatizaciones de los ’90. El fondo buitre de Kenneth Dart había adquirido porcentajes de empresas petroleras, de telefonía y electricidad rusas especulando con elevadas ganancias en los anunciados procesos de reestructuración de pasivos y fusiones. No le fue sencillo a Dart en los litigios y disputas por el control de las compañías, porque en Rusia no regían las leyes contractuales anglosajonas, sino las de la mafia rusa, que envió mensajes contundentes para que el millonario estadounidense radicado en el paraíso fiscal de las islas Caimán disminuyera sus ambiciones. Lo hizo, aunque igual contabilizó utilidades importantes.

Los buitres, además de posar sus garras en una presa grande (Argentina), han estado atacando países pobres de Africa. Las víctimas de sus estrategias judiciales fueron la República Democrática del Congo, el Congo Braseville, Liberia, Zambia. Compraron deuda pública de esos países a precio muy bajo esperando que organismos internacionales de ayuda para combatir la pobreza o potencias económicas cancelaran la deuda o concedieran financiamiento para el desarrollo para exigir ante la Justicia el cobro de esos bonos. Dinero destinado a países muy pobres terminó en las cuentas de fondos buitre. Uno de esos casos data de septiembre de 2004, cuando el buitre FG Hemisphere Fund demandó a la República Democrática de Congo por 105 millones de dólares de un préstamo original de 30 millones de dólares contraído en 1980, cuando gobernaba el dictador Mobutu Sese Seko. Un tribunal de Sudáfrica sentenció en 2008 que FG Hemisphere podía cobrar de los pagos que Sudáfrica realizaba por la compra de electricidad a la República Democrática de Congo.

Según la ONG Jubilee Debt Campaing, al menos 54 fondos buitre, la mayoría radicados en paraísos fiscales, han iniciado procesos legales en los últimos años contra doce de los países más pobres del mundo, por un monto total de 1500 millones de dólares. El Banco Africano de Desarrollo ofrece asistencia jurídica a esas naciones.

Los países atacados por los buitres tratan de defender su soberanía y finanzas. Es lo que hace la Argentina. Se defiende en los juicios (obtuvo fallos favorables en casi treinta litigios), busca apoyo de naciones amigas y de la mayoría de los grandes acreedores y recibe el respaldo discursivo de países y organismos internacionales pese a que no simpatizan con la orientación de la política económica (Estados Unidos y el FMI expresaron una posición crítica sobre los buitres). También diseña una estrategia financiera como la presentada ayer para no convalidar la injusticia de privilegiar a los buitres sobre el resto de los acreedores.


LAS OPCIONES QUE PRESENTO EL GOBIERNO FRENTE AL FALLO DEL VIERNES.

Las claves de los anuncios

La reapertura del canje es un gesto hacia la Corte Suprema de Estados Unidos para que revea la decisión de la Corte de Nueva York. La operación no tendría fecha de vencimiento. El cambio de bonos para pagar en el país busca dar una garantía a los acreedores.

El Gobierno tomó ayer dos medidas para enfrentar el reciente revés en la disputa que mantiene con los fondos buitre en Estados Unidos. Anunció que mañana enviará un proyecto de ley al Congreso para reabrir el canje de deuda y habilitó la posibilidad de cambiar voluntariamente los bonos del canje regidos por legislaciones extranjeras –Estados Unidos, Inglaterra y Japón– por otros títulos. Esos nuevos papeles serán emitidos con ley local y pagados en las mismas condiciones a través de la Caja de Valores en Buenos Aires. Los que decidan hacer el cambio, explican en el equipo económico, tendrán una garantía adicional de pago.

La reapertura del canje representa un guiño de “buena voluntad” a la Corte Suprema de Estados Unidos, que debe decidir si acepta o no analizar la apelación que hará la Argentina a fines de noviembre. Lo central no es lograr que ingrese el 7,6 por ciento de los acreedores, en su mayoría buitres que por su naturaleza “carroñera” rechazan participar y buscan cobrar el ciento por ciento de sus acreencias. El objetivo es enviar una señal al máximo tribunal norteamericano, que debe decidir si toma o no el caso. Según pudo saber Página/12, anoche el equipo económico trabajaba en los detalles de la oferta y existía la posibilidad de que la operatoria no tenga fecha de cierre.

La otra medida, la posibilidad de cambiar los bonos con legislación extranjera por otros en las mismas condiciones con legislación local, busca poner a disposición de una cifra cercana al 30 por ciento de los acreedores que sí reestructuraron sus títulos una garantía de pago adicional. El 30 por ciento son los bonos regidos por legislación de Estados Unidos, Japón e Inglaterra. Para eso, no hace falta enviar una ley al Congreso, ni ofrecerles mejores condiciones de tasas. Los nuevos títulos tendrán los mismos plazos y rendimientos que los actuales, sólo que sus pagos serán canalizados a través de un fiduciario distinto del actual (la Caja de Valores). Desde el Ministerio de Economía explican que la opción puede ser atractiva, ya que permitirá a quienes accedan a cambiar sus bonos aislarse de cualquier decisión judicial norteamericana y garantizarse cobrar los pagos correspondientes en la Argentina.

Un nuevo canje

La reapertura del canje fue una opción que Argentina puso sobre la mesa en diciembre pasado, antes del fallo de la Corte de Nueva York. Aunque el último viernes este tribunal lo desestimó, el Gobierno decidió reforzar su apuesta judicial. La posibilidad de que el tema sea discutido por el máximo tribunal es baja. No obstante, en el equipo económico entienden que mejoran sus chances si, en el caso de aceptarlo, la Corte Suprema cuenta ya no con una “promesa” sino con el canje disponible.

El proyecto para suspender la ley cerrojo ingresará mañana al Congreso. La oferta, cuando se realice, presentará las mismas condiciones de quita, reducción de intereses y extensión de plazos para el pago que existieron en el segundo canje de 2010. Este diario pudo saber que la opción permanecería abierta de forma indefinida, a diferencia de los canjes anteriores, que tuvieron un plazo acotado para la adhesión.

Cambio voluntario

Para eludir cualquier contratiempo legal, el país ofrece a quienes tienen bonos del canje emitidos bajo legislación extranjera cambiarlos por títulos “idénticos” aunque regidos por la ley argentina. El objetivo es que sigan cobrando frente a un eventual fallo negativo en Estados Unidos. Si la sentencia queda firme, el actual agente de pago –Bank of New York– no podría canalizar los fondos.

En el hipotético caso de que todos los acreedores accedan al cambio, el país se vería liberado de atravesar una situación de “default técnico”. Mientras no exista una decisión de la Corte Suprema, la mayoría de los acreedores no tendría incentivos para cambiar sus títulos con urgencia.

El éxito de la operación, explican desde el equipo económico, no está sujeto a lograr niveles de adhesión que garanticen la participación de todos los acreedores. Para cambiar un aspecto de las condiciones de pago –lugar o plazo– y mantener el título original sería necesario que accedan a cambiar sus papeles entre el 65 y el 85 por ciento de los bonistas. Sin embargo, desde Economía explican que ésta es una operación diferente que implica cambiar por papeles nuevos los bonos actuales y que quienes deseen seguir recibiendo sus pagos a través del Bank of New York podrán hacerlo. Por eso, la posibilidad operará como una garantía adicional de pago que estará vigente inclusive cuando la definición del litigio sea negativa.

Se trata de un proceso técnicamente sencillo, pero que no será fácil difundir entre los inversores minoristas. A favor de su proposición, en el Palacio de Hacienda advierten que la legislación argentina no es rechazada por los inversores extranjeros: el 70 por ciento del Bonar VII y el 80 por ciento del Boden 15, dos activos emitidos bajo ley local, están en manos de fondos del exterior.



POR: Fernando Krakowiak - Alfredo Zaiat -  Tomás Lukin
PAGINA12.COM.AR
FOTOGRAFÌAS: WEB
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA

domingo, 16 de junio de 2013

EL LEGADO DE LAS PAREJAS HOMOSEXUALES A LAS HETEROSEXUALES. "DIFERENCIAS EN LA VIDA COTIDIANA"

El legado gay a los heterosexuales. Recientes estudios muestran que las parejas homosexuales tienen mucho que enseñarles a las heterosexuales sobre reparto de las labores domésticas, el manejo de los conflictos y la sexualidad.


No hay duda de que el matrimonio está en crisis. No solo las personas están casándose menos sino que entre los que finalmente deciden hacerlo, un alto porcentaje se divorcia antes de los cinco años, según datos de la Registraduría Nacional.

Ante ese panorama, muchos se preguntan por qué las parejas del mismo sexo quieren que se apruebe el matrimonio para ellas. Pero a la luz de nuevos estudios, la razón sería que las parejas de homosexuales son más felices y armónicas que las heterosexuales.

En ese sentido podría cambiar el modelo de matrimonio, pero no para mal como piensan los detractores, sino todo lo contrario, para darle un nuevo aire.

Esther Rothblum, profesora de estudios de género de la Universidad de San Diego, señala que si bien las parejas gay y lesbianas bregan con conflictos y expectativas similares a las tradicionales, podrían enseñarles mucho a las demás sobre “cómo reparten el trabajo, el cuidado de los hijos y las finanzas equitativamente, así como en la solución de los conflictos”, dijo la experta a SEMANA.


El manejo del dinero, la crianza y las peleas son las causas más frecuentes de conflicto entre las parejas heterosexuales, pero todo indica que la fórmula gay para manejar este tipo de situaciones ha probado ser más exitosa. Jennifer Powers, investigadora de la Universidad La Trobe en Australia le preguntó a un grupo de parejas de lesbianas quién lavaba los platos, quién dormía a los niños y cómo se repartían otras labores domésticas.

La sorpresa fue encontrar un reparto mucho más equitativo de las tareas del hogar. Por el contrario, entre las parejas heterosexuales la queja más frecuente de las mujeres es que sus maridos no colaboran, especialmente cuando hay hijos. Y si ella trabaja, el problema es mayor porque debe asumir una doble jornada, todo lo cual genera una desigualdad que resulta en una gran insatisfacción. En el otro frente, según comprobó Power, las parejas de mujeres no sienten que la una se recueste en la otra.

“No es que las lesbianas sean más eficientes para el trabajo en casa”, dice Powers. Lo que sucede es que las parejas del mismo sexo no pueden solucionar los problemas bajo los roles tradicionales, sino que deben recurrir a soluciones lógicas y justas que van más allá de esos estereotipos. En contraste, aunque entre las parejas heterosexuales hoy hay más equidad que hace 40 años, los psicólogos todavía observan que aún se guían por la brújula de los roles de género.

Según Rothblum, cuidar a los niños es una tarea de las mujeres, así como la plata es asunto de los hombres; la responsabilidad de controlar la natalidad es de ellas, y así sucesivamente. Aun más, Pepper Schwartz, socióloga experta en el tema, ha observado que muchos hombres que tuvieron matrimonios heterosexuales y hoy tienen relaciones gay, relatan que antes no ayudaban a sus esposas pero ahora sí comparten esas labores con sus parejas.

El sociólogo Manuel Velandia ha visto que para la división del trabajo los homosexuales muchas veces aplican el principio de la especialización, muy promovido por los economistas, que consiste en que cada uno se desempeña según sus gustos y talentos. Así, en muchos de estos hogares al que le gusta cocinar, cocina y el que es bueno en su profesión, mantiene la casa. Pero en otros, dice Velandia, la repartición de estos papeles es totalmente equitativa. “A veces uno cocina y el otro lava los platos; otro día uno los ve con esos papeles invertidos”.


Velandia señala que como en dichas relaciones no hay nada escrito, se están ideando maneras diferentes de manejar el dinero. Cuenta el caso de Juan, un homosexual que se sentía mal porque su pareja ganaba más y por lo tanto asumía casi toda la carga económica del hogar. Cuando le planteó a su compañero ese malestar, decidieron que cada uno pondría el 25 por ciento de su sueldo en una cuenta común para los gastos de la casa.

Esta situación en una pareja heterosexual posiblemente no habría sido un dilema porque se asume que el hombre sostiene la casa. Schwartz, por su parte, ha notado que las lesbianas son mucho más estrictas en dividir los gastos centavo por centavo.
La equidad no solo se imparte con el dinero sino también con el cuidado de los niños.

Aunque aún muy pocas parejas homosexuales adoptan o tienen hijos, Charlotte Patterson, una psicóloga de la Universidad de Virginia, ha notado en sus experimentos que las parejas de padres heterosexuales se comportan frente a sus hijos bajo el modelo tradicional, es decir, la mamá juega con ellos mientras el papá está chequeando su celular o juega por su cuenta con un juguete del niño. Cuando ambos se involucran es para criticarse mutuamente o para sugerir nuevos juegos. En las parejas homosexuales, por el contrario, ambos interactúan armónicamente en los momentos lúdicos de sus hijos.

La periodista Liza Mundy, autora del libro The Richer Sex exploró el tema y encontró que 33 por ciento de las parejas gay con hijos, uno de ellos optaba por quedarse en casa, una cifra muy similar a la de parejas heterosexuales. Esa proporción es significativa porque muchas mujeres sienten ansiedad de hacerlo, tal vez porque el mandato feminista es buscar la igualdad emulando a los hombres, pero el dato demostraría que ese arreglo es la mejor opción para ser eficientes en la crianza. “La buena noticia es que la decisión acerca de quién lo hace no tiene que ver con el género”, escribió Mundy en un artículo sobre el tema en la revista The Atlantic.

 Las relaciones de homosexuales también tiene conflictos pero los abordan de otro modo. “No son discusiones sino diálogos, nadie grita, solo se habla”, dice Velandia. Hace un par de años, el psicólogo John Gottman encontró que los homosexuales resuelven sus problemas positivamente porque no usan tácticas de manipulación y en cambio muestran más afecto y humor en las peleas.

“Entre los gay hay una sensación de ‘estoy muy bravo pero esto es chistoso’”, dice Gottman. El experto explica que dicha reacción se debe a que ninguno asume el papel de sometido ni dominante, mientras que entre heterosexuales es más común que exista una jerarquía que lleva, sobre todo a las mujeres, a sentirse con menos poder.

Los homosexuales también se llevan mejor en el plano sexual, tal vez porque la infidelidad, otra fuente de peleas en las parejas tradicionales, no ocupa un papel tan protagónico entre ellos. Aunque muchos están asumiendo el compromiso de la fidelidad para demostrarle a la sociedad que pueden tener matrimonios intachables, un estudio hecho en la Universidad de San Francisco con parejas gay encontró que el 50 por ciento de estos hombres tenía sexo por fuera de la relación con el conocimiento y aprobación de sus parejas.

“Los heterosexuales lo llaman engaño pero en los gay no tiene esa connotación”, dice Colleen Hoff, autora del estudio. Velandia señala que muchas veces el tema de la infidelidad se vive en forma relajada.“Si mi pareja no viene una noche nunca se me cruza por la cabeza que tiene otro”.

No obstante, algunos señalan que no se puede generalizar pues algunas parejas gay no hablan tranquilamente de la infidelidad. “Mi tesis es que estos matrimonios son casi iguales o muy parecidos a los heterosexuales”, dice Silvestre, un gay de 34 años.

Hasta el momento es muy pronto para saber si todo esto se traduce en relaciones más duraderas. Lo interesante es que, de aprobarse el matrimonio entre iguales, podría ayudar a constatar cuáles aspectos de la relación se deben al género y cuáles son intrínsecos a la convivencia. Por lo pronto se sabe que las esposas en uniones heterosexuales son las que con más frecuencia inician el divorcio.

En estudios hechos en Noruega y Suecia las lesbianas también se separan más que los gay. Como dice Mundy, “de pronto nos vamos a dar cuenta de que el problema con el matrimonio no es el hombre. Quizá las mujeres son muy particulares y aún no saben lo que quieren”. 


POR: SEMANA.COM
FOTOGRAFIAS: WEB
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA 

martes, 4 de diciembre de 2012

ESPAÑA: GEMELOS, RECORTES A LA CIENCIA, RECORTES AL CRECIMIENTO

“Yo soy gay, pero mi hermano gemelo no” El único registro español de gemelos, esencial para entender la verdadera influencia de los genes en la vida de las personas, lucha por sobrevivir ante los recortes presupuestarios.


Hace un par de años, dos cincuentones idénticos, hermanos gemelos, acudieron a una cita con el psicólogo Juan Ramón Ordoñana en Murcia. Iban a incorporarse voluntariamente al Registro de Gemelos de la ciudad, el único de España y uno de los pocos del Mediterráneo. De inmediato, empezaron a rellenar un cuestionario con sus datos: edad, lugar de nacimiento, estado civil, estudios, ocupación, consumo de tabaco y alcohol, desórdenes de la alimentación, trastornos del sueño, estatura, peso, índice de masa corporal.

“¿Y la orientación sexual? ¿No preguntáis por la orientación sexual?”, inquirió uno de ellos. “No, de momento no estamos estudiando eso”, respondió Ordoñana. “Pues yo soy gay y mi hermano gemelo no”, remachó el hombre, muy interesado en que se analizara su caso. Él y su hermano compartían el 100% de sus genes, así que, quería dejar claro, la homosexualidad no está grabada a fuego en el ADN de un bebé. O, al menos, influyen también otros factores ambientales.

“No hay nada puramente heredado ni nada puramente aprendido. No somos nada sin genes y no somos nada sin el ambiente”, resume Ordoñana, un profesor del departamento de Psicobiología de la Universidad de Murcia que ahora lucha por rescatar a su criatura, el único registro de gemelos de España, de las fauces de los recortes presupuestarios.

Dispone de una valiosísima base de datos de 2.281 personas, todos gemelos o mellizos nacidos entre 1940 y 1966 en la región de Murcia. Su archivo es un recurso de investigación esencial para entender cómo influyen nuestros genes y los factores ambientales en nuestra vida. ¿Por qué un gemelo desarrolla un cáncer y otro no? ¿Por qué una gemela sufre una depresión y su clon no?
Todos los gemelos de Dinamarca

“Con la crisis nuestro trabajo se pone en peligro”, lamenta el psicólogo. El registro arrancó en 2007 con más de 800 mujeres adultas, de las que se dispone de muestras de sangre y saliva para estudiar su ADN. A partir de 2009 se abrió el archivo a los varones, pero la recogida de información se limitó a simples cuestionarios.

“Por culpa de los recortes hemos tenido que suspender la toma de muestras biológicas en hombres. No podremos llevarla a cabo hasta 2014, siendo muy optimistas”, adelanta Ordoñana. El parón es un varapalo. Sin esta información, el registro de Murcia no puede colaborar en consorcios internacionales, que exigen datos compatibles a todos los socios.

“Casi todos los países avanzados disponen de un registro de gemelos”, explica Ordoñana. De hecho, hasta Guinea Bissau posee uno, con datos de 2.500 personas. El de Australia cuenta con 66.000 hermanos, el de Finlandia, con 87.500 y el de Dinamarca, con 170.000, prácticamente todos los gemelos idénticos y mellizos del país. EEUU presume de una docena de registros, muchos de ellos por encima de los 20.000 miembros. Y, en América Latina, Cuba y Chile cuentan con bases de datos.

Ordoñana explica cómo estrujan estos registros para obtener información muy valiosa, incluso en la era de la genómica. Los gemelos idénticos proceden de un mismo óvulo fecundado por un solo espermatozoide. El huevo fecundado se divide en dos entre 4 y 12 días después de la fertilización, así que los hermanos son clones desde el punto de vista genético.

Sin embargo, los mellizos proceden de dos óvulos distintos, fecundados por dos espermatozoides también diferentes, pero ambos huevos se gestan a la vez. Comparten sólo el 50% del material genético, como dos hermanos nacidos en años diferentes, pero su valor científico reside en que se crían a la vez en el útero y viven los grandes acontecimientos de su infancia a la misma edad. Comen lo mismo, juegan a lo mismo y en los mismos sitios.
Dentro del útero

Si dos gemelos idénticos presentan la misma enfermedad, es lógico pensar que comparten los genes que la provocan. Y si a decenas, cientos o miles de otros gemelos les ocurre lo mismo, más razón para pensarlo. El problema es que los gemelos también se formaron en el mismo útero, así que la causa de la enfermedad puede ser una toxina o un déficit alimenticio presente durante el embarazo. Y es en este punto donde son esenciales los mellizos.

Si la raíz de la enfermedad fuera un agente tóxico durante el embarazo, las tasas de concordancia (la presencia de la enfermedad en los dos hermanos) entre gemelos idénticos y mellizos deberían ser similares, ya que lo relevante  es el tiempo compartido en el útero. Si no son similares es que pesan más los factores genéticos.

Pese a que todavía no ha levantado el vuelo, Ordoñana asegura que el Registro de Gemelos de Murcia ya ha servido para estudiar efectos genéticos la obesidad, la contribución relativa de factores genéticos y ambientales a la depresión y posibles factores para prevenir el cáncer de mama. Pero ahora todo está en el aire, tras la paulatina y agónica desaparición de sus fuentes de financiación, tradicionalmente la Fundación Séneca de la Región de Murcia y  el Ministerio de Economía y Competitividad.

“Los organismos públicos gastan mucho en edificios que son más para enseñar que para trabajar, pero se olvidan de proyectos como este que, al fin y al cabo, también son una infraestructura para el país”.


POR: Manuel Ansede ESMATERIA.COM

miércoles, 6 de junio de 2012

MADONNA = CALAMARO. "BALANZA COMERCIAL"

Para autorizar el giro de divisas con el que sería pagado el sustancioso caché de la artista, el gobierno le exigió a su productora "un plan de exportación" de artistas argentinos, según informó el diario argentino La Nación.

ANDRÈS CALAMARO - MADONNA - BALANZA COMERCIAL

De este modo, Madonna cumpliría con los controles impuestos recientemente por el gobierno de Cristina Fernández.

En los últimos meses, las autoridades han tratado de impulsar la producción local, controlar la entrada de importaciones y contener la salida de dólares del país.

La artista estadounidense tiene previsto actuar en diciembre en Buenos Aires y Córdoba, en conciertos promovidos por Time 4 Fan (T4F), una empresa de capitales brasileños que tiene un acuerdo de asociación con Live Nation, la mayor productora de espectáculos del mundo.

"El gobierno nos pidió un esfuerzo para aumentar la presencia de artistas argentinos en el exterior, para aumentar la exportación de artistas nacionales y así tener una balanza comercial más equilibrada", le dijo Fernando Moya director de T4F al diario La Nación.

Según el reportaje, la productora pidió audiencia con el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, ante los problemas de pago en dólares a los artistas internacionales que representa, debido a la rigidez para comprar moneda.

De acuerdo con lo que le dijo Moya a La Nación, Time 4 Fan está analizando hacer una gira internacional con Andrés Calamaro y también llevaron a Miranda a Ecuador y Bolivia.

BBC Brasil trató de contactar con la productora pero esta no respondió a las llamadas y correos electrónicos.


POR: Marcia Carmo. BBC.CO.UK
ARREGLO FOTOGRÀFICO: ALBERTO CARRERA


sábado, 2 de junio de 2012

DESDOLARIZACIÒN: PENSANDO EN PESOS, PENSANDO EN MI PAÌS

La patológica relación de los argentinos con el dólar.
Colonización verde.
La Argentina es el país del mundo dónde más se atesoran dólares, luego de Estados Unidos. Razones y consecuencias culturales, psicológicas y económicas de una obsesión que lleva décadas dañando al país. Cómo se gana esta batalla clave.



Una vez más en la Argentina, el dólar vuelve a dar que hablar. En esta ocasión, el disparador fueron las restricciones que el gobierno nacional interpuso en el mercado cambiario y que derivaron, por la lógica de la oferta y la demanda, en un aumento del dólar paralelo –que como no podía ser de otra manera se denomina “blue”–. En la última semana, el dólar blue ascendió día a día hasta superar la barrera de los 6 pesos, lo que generó un estado de alarma en un sector de la sociedad que ve a la moneda extranjera como refugio de valor ante eventuales tempestades económicas que, auguran, sucederán más temprano que tarde. Un dato del primer trimestre del año, difundido por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), sirve de espejo para reflejar la relación que el argentino medio vive con respecto la divisa: el 55 por ciento de quienes compraron moneda norteamericana lo hizo a través de operaciones mensuales menores a U$S 10.000. Es decir que más de la mitad de las compras de moneda extranjera en los primeros meses del 2012 provino del sector minorista –que, en su mayoría, terminó depositando los billetes en una caja de seguridad o en una caja de zapatos escondida en el armario–. ¿Qué razón profunda se esconde detrás de este deseo por la divisa? ¿Es posible que la Argentina se quite el karma de pensar su vida económica en moneda extranjera? ¿Es viable una desdolarización cultural?

“Para lograr una desdolarización es necesario romper un patrón estructural de comportamiento. Y eso es muy complejo –afirmó Mariano Kestelboim, director ejecutivo de la Fundación ProTejer y economista del Grupo de Estudios de Economía Nacional y Popular (Geenap)–. Pero se trata de un paso esencial para que la Argentina se transforme en un país desarrollado. Los cambios que se están produciendo a nivel mundial abren la oportunidad para pensar que podemos lograr que la moneda nacional pase, paulatinamente, a considerarse como reserva de valor”.


Para Carlos Heller, presidente del Banco Credicoop y diputado nacional por Nuevo Encuentro, “es necesaria una desdolarización. Y es posible, claro. Pero para modificar la cultura debemos trabajar sobre el sentido común, el deseo y los hábitos de la sociedad. Eso lleva mucho tiempo y necesita de mucho poder”.

En este sentido, el banquero sostuvo que la compra minorista de divisas –a la que catalogó como “dolarización de portafolios”– es producto del miedo. “Eso sucede porque la gente no maneja la macroeconomía y les cree a ciertos medios. En octubre del año pasado sucedió lo mismo. Pero llegará un punto en que ya nadie creerá en lo que vaticinen los grandes medios y habremos superado esta etapa”.


Según Kestelboim, en relación con la etapa de la convertibilidad y la crisis del 2001-2002, “tenemos un fuerte proceso de desdolarización en diferentes aspectos: menos del 20 por ciento de los depósitos en los bancos está en dólares. Mientras que ciertos contratos de la economía también lentamente se fueron pesificando”. En este punto, Heller recordó que, al 2001, el sistema financiero era un sistema altamente dolarizado. “Hoy el sistema financiero opera en dólares en pequeñas proporciones”, sumó. Los números son contundentes: en el período 1995-2001 las colocaciones en dólares en los bancos representaban en promedio el 56 por ciento del total, porcentaje que alcanzó el 66 por ciento en el 2001. En la actualidad, esa suma representa el 13 por ciento de los depósitos totales.

“Para concretar el proceso de desdolarización –agregó Kestelboim– hay ciertos ejes sobre los que hay que avanzar: entre ellos se destaca la pesificación del mercado inmobiliario y la normalización progresiva de la evolución de los precios relativos. Hay que ir logrando que no haya tantos desfasajes entre la evolución del tipo de cambio en relación a los precios de la economía. Hay que zanjar la inflación o por lo menos lograr un pacto social que permita estabilidad en términos de incrementos”.


El licenciado en Economía Política y doctor en Historia Mario Rapoport aseguró a Veintitrés que se debe terminar de pesificar la economía argentina, por lo que es necesario terminar con los mercados dolarizados porque facilitan la especulación. “El sector esencial a pesificar es el rubro inmobiliario”, especificó. En este punto también coincidieron Kestelboim y Heller. Pero Rapoport, para quien la transformación debe realizarse en el corto plazo, fue más lejos aún: “Hay que lograr que la gente no tenga necesidad de tener dólares para vivir. El dólar no es una moneda que se emite aquí. Hay que cambiar la costumbre de la gente, que compre lo nacional”.

Aldo Abram no piensa lo mismo. El director de la Fundación Libertad y Progreso afirmó: “Prohibir que la gente opere en dólares no lograría cambiar la situación, todo lo contrario”. Y detalló sus fundamentos: “Cuando sube el dólar paralelo, se suele hablar de una demanda fuerte de dólares. En realidad eso no es correcto. Lo que sucede es que la gente no quiere pesos. No quiere activos domésticos que tengan riesgo argentino. Entonces buscan cobertura en activos extranjeros en los que confía más. Cuando se habla de desdolarizar la economía, primero se debería plantear por qué la gente no confía en la moneda local. Si la gente confiara no se dolarizaría. Ahí creo que corresponde que el Gobierno revise las medidas que ha estado tomando porque evidentemente la gente con su bolsillo le esta diciendo que no confía en el resultado de las medidas”.


Si bien Abram reconoce que el dólar está enraizado en la cultura argentina y una desdolarización se vuelve necesaria, se pregunta: “¿Cuántos ceros les sacaron a los pesos a lo largo de su historia? Trece –se responde–. Eso implica que necesitamos 10 billones (millones de millones) para tener un peso del primero. Con esa historia pretendemos que confíen en la moneda argentina. Lejos de tener un BCRA que prioriza sostener el valor de la moneda, tenemos un banco que genera una depreciación monetaria que lleva a una inflación de más del 20 por ciento. Es muy difícil que así la gente se desdolarice”, sostuvo.

“La historia nos condena –sentencia el economista Eduardo Curia–. La desdolarización plena es un ideal porque es bastante preferible que la moneda local cumpla bien todas las funciones, incluso en el ahorro. Ahora, hay que considerar que una serie de zafarranchos políticos motivan la dolarización y el bimonetarismo. No es que las cosas surgen por casualidad. Hay un arraigo histórico. Tuvimos una hiperinflación no tan alejada en el tiempo”.

“Debemos sortear el problema de los continuos cambios en las reglas de juego de nuestra historia –aportó Daniel Artana, jefe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL)–. Tuvimos pesos indexables hasta que interpretamos que había que cambiar las normas”.

Para Curia, la mejor manera de tratar de acercarse a la desdolarización es a través de un esquema “de afianzamiento macroeconómico, donde las políticas estén sedimentadas y que no haya un problema de apremio de dólares”, explicó este economista para quien la pesificación es una meta a cumplir pero a largo plazo ya que en la coyuntura traería más problemas que soluciones. Abogando esta perspectiva, Artana sostuvo que “forzar la desdolarización de la economía no parece viable. Si el Gobierno lo intenta puede generar una parálisis mayor que la ya observada en las transacciones inmobiliarias”.

Sin embargo, Rapoport recordó: “En Brasil las transacciones inmobiliarias se realizan con el real. Brasil es un país más nacionalista que la Argentina. No es sólo desde el punto de vista económico sino también cultural. En la Argentina hubo dos corralitos y quienes jugaron con el dólar perdieron pero así y todo se sigue apostando por la divisa. Algo falla. La inflación no alcanza para explicar lo que está pasando. La diferencia entre el dólar paralelo y el oficial es ridícula: no se justifica desde el punto de vista del comercio exterior, ni de la balanza comercial favorable, ni en las reservas. Es un juego especulativo”, concluyó Rapoport.

Un juego que, según Kestelboim, se enraizó en el ser argentino en la década del ’90, cuando se extranjerizó el país. “El proceso de dolarización de la economía, la concepción del ahorro en dólares, se rubricó con la convertibilidad”, explicó. Desde entonces, esa concepción se volvió determinante en la vida política, social y económica del país. Cambiar ese paradigma es un desafío que, si se supera, premiará con mayor soberanía. Un premio mayor. 


Opinión

A desdolarizar
Por Adrián Murano / Periodista

Paul es taxista en Johannesburgo. Tiene base en el aeropuerto y trata a diario con viajantes extranjeros. Pero no quiere saber nada con cobrar en dólares: “No conozco los billetes, no sé cuánto cotiza y es un problema porque el banco cobra por cambiarlos. Prefiero que me pague en rands”, me dice, firme pero cordial. Viví experiencias similares en otros países de África, Asia, Europa y América latina. Salvo en localidades con alta densidad turística, en la mayoría de los lugares que tuve la suerte de conocer, la gente piensa en moneda local. No saben, ni les importa saber, cómo cerró el cambio del día. No están desesperados por acumular dólares bajo el colchón. No sufren la obsesión verde que desde hace décadas martiriza a los argentinos. ¿Cómo hacen?

En 2006, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos elaboró un completo informe sobre la tenencia de billetes verdes en el exterior. Con un atesoramiento promedio de 1.300 dólares per cápita, la Argentina lideró el ranking global. El podio se completó con Panamá –cuya economía está dolarizada– y Rusia. Nada parece haber cambiado desde que se difundió aquel trabajo. La devoción de los argentinos por los billetes decorados con el rostro de George Washington se percibe en las casas de cambio, las cuevas, las mesas de café, los diarios y los noticieros de tevé. Los medios, de hecho, fueron y son cruciales para que el tema permanezca inalterable en las sobremesas: no existe noticiero que omita la bendita placa con la cotización del día, como si conocer el valor del dólar fuera tan relevante para las mayorías como el pronóstico del clima o el estado de los servicios de transporte.

Así, desde hace décadas, se naturalizó una extraña patología social: los argentinos –aun muchos que jamás vieron un dólar– viven obsesionados por el valor de una moneda extranjera que no se usa para pagar en la verdulería, en el quiosco, en el almacén o en el bar del barrio. Es más: en la última década, por efecto de la crisis estadounidense, ni siquiera fue una buena inversión. ¿Por qué, entonces, vivimos obsesionados por el “lechuga” –término para nostálgicos–?

Existen razones históricas, económicas, culturales y psicológicas que explican este comportamiento. El proceso de colonización económica iniciado en los ’70 con la reforma del sistema financiero y, luego, con la implantación a sangre y fuego de la doctrina ortodoxa-neoliberal durante la dictadura alumbró una casta de ricos surgidos de las cuevas y las mesas de dinero donde se hicieron buenos negocios con la larga sucesión de deuda externa, devaluaciones e hiperinflación. En los noventa, esa generación de timberos enriquecidos, convertidos en respetables banqueros, sellaron la colonización monetaria con la convertibilidad, un invento que derivó en la ruina casi terminal de la Argentina. Pero la crisis de 2001 no alcanzó a desarmar el dispositivo cultural que, al primer excedente de activos, empuja a los ahorristas locales sobre el dólar.

Las consecuencias económicas de ese comportamiento patológico integran el ancla que desde hace décadas impide el despegue del país. Empujado por necesidades de coyuntura, el gobierno de Cristina Fernández redujo casi a cero la compraventa de moneda verde y –¿sin quererlo?– plantó una batalla cultural clave en un terreno minado. ¿Podrán los argentinos sobrevivir sin dólares en el bolsillo? El órgano más sensible de la Argentina fue puesto a prueba de estrés. Si pasa el examen, el país habrá dado un gran paso hacia la soberanía. Vale la pena intentarlo.



Opinión
Carlos Heller
Diputado Nacional por Nuevo Encuentro

“Hoy, la Argentina tiene reservas altísimas, viene de un período de crecimiento sin precedentes, tenemos niveles de desempleo muy bajos, se han fortalecido las políticas públicas con medidas que le devolvieron al Estado un rol protagónico que había perdido. En este marco, que se intente contener la dolarización de portafolio o fuga de capitales me parece una política virtuosa. Cuando se aplica esa política puede necesitar una afinación. Por lo pronto, al dólar blue hay que llamarlo por lo que es: un dólar ilegal. Hablamos de un mercado que funciona fuera de la ley”.

Opinión
Eduardo Curia
Economista

“Intentar una pesificación forzada es difícil. Se pueden obtener algunos logros pero se corren riesgos de que la actividad económica se limite o se trabe sobre todo en algunos sectores. En el inmobiliario lo que se percibe es que algunos emprendimientos tratan de manejar la pesificación con referencia al dólar. Puede llevar a la traba o disminución de la actividad. En el corto plazo impera más la traba que el beneficio de la pesificación. No veo margen para que no perjudique la actividad. Tenemos una estrechez restringida de dólares de la economía en general”.

Opinión
Aldo Abram
Director Fundación Libertad y Progreso

“A partir de finales de 2011 perdimos el mercado libre y pasamos a un cambio registrado de moneda. Eso generó mayor incertidumbre y más ganas de la gente de comprar dólares. La restricción genera más desconfianza. Y obligarla a demandar pesos es una locura. Viola la Constitución. Si bien la desdolarización es necesaria, lleva muchísimo tiempo implementarla. Puede llevar 20 años, 10 años, eso depende de la credibilidad que genere el Gobierno. Hay que actuar con prudencia y tomar buenas medidas de política monetaria. Si vamos por el camino que estamos implementando, vamos mal”.

Opinión
Mario Kestelboim
Economista / Fundación ProTejer

“Hay un proceso de inestabilidad constante por las crisis internacionales que deteriora la posibilidad de lograr que la moneda nacional sea reserva de valor. También influye nuestro pasado de crisis de alto voltaje. Lograr la desdolarización de la economía es un desafío para el que hay que generar un sustento básico. Sería el paso esencial para soñar con que la Argentina se transforme en un país desarrollado. Si no se logra la pesificación, la Argentina no será nunca un país desarrollado. Yo estimo que en unos diez o quince años, podemos lograrlo”.

Opinión
Mario Rapoport
Licenciado en Economía Política

“La desdolarización es un objetivo a corto o mediano plazo. Si se desdolariza la economía rápidamente se solucionarían parte de estos problemas, que no tienen que ver con la situación externa del país. Hubo una subasta de arte de pinturas hace poco y se pagó en pesos y no en dólares a pesar de su cotización. La gente sabe que no puede cobrar en dólares. Así debe ser en otros rubros como el inmobiliario y el automotor. Me parece la gente debe acostumbrarse a que esto debe ser así. No podemos volver a la convertibilidad que terminó con cepo a los ahorristas en serio”.



POR: Veintitres.infonews.com
ARREGLOS FOTOGRÀFICOS:  ALBERTO CARRERA



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