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domingo, 12 de abril de 2015

Mujeres casada con homosexuales. Mi marido es gay. Tóngqī. Married women with homosexual. Straight Spouse

"Tenemos que hablar". En cuanto escuchó esas tres palabras, Ana, de 41 años, comprendió que su vida iba a cambiar. Alberto, el que era su amor desde la universidad, con quien había vivido ocho años de un matrimonio tan normal como cualquier otro -pensaba ella-; con quien había tenido dos niños preciosos; el marido detallista que la seguía haciendo reír con sus chistes de colegio, estaba allí sentado, mirándola con un gesto de angustia infinita.


"No añadió nada más durante unos segundos. Imaginé primero que lo habían despedido del trabajo o que me iba a decir que estábamos en la ruina", recuerda Ana, "no quería ni pensar que podía haber otra mujer. Entonces lo soltó: 'Lo siento, lo siento muchísimo..., pero soy gay y he conocido a otra persona'. Y se echó a llorar. Era una situación irreal. Yo sentía una mezcla de incredulidad y de dolor. No fui capaz de decir nada y me puse a llorar también".

La confesión de Alberto llegó como un torrente con el que desahogó toda una vida de negación y engaño. "Me dijo que antes de casarnos estaba convencido de que iba a ser capaz de controlar el deseo que sentía por los hombres, y que durante mucho tiempo lo logró. También me aseguró que nos quería mucho a mí y a los niños. Y sé que es verdad. Pero cuando conoció a su actual pareja... Una mentira no puede mantenerse para siempre".

Mucho tiempo después Ana seguía preguntándose cómo había sido posible que nunca hubiera percibido nada. Que no hubiese existido algo, ni fuera ni dentro del dormitorio, que la hiciera sospechar. Y todavía hoy no ha encontrado una explicación.

Marta Campo Ruano, jefa del Servicio de Psicología del Hospital de La Zarzuela (Madrid) y especialista en problemas de pareja, duda sin embargo de que en estos casos no haya ningún indicio sobre la auténtica condición sexual de la pareja. "Como se suele decir", argumenta, "no hay mayor ciego que el que no quiere ver. A veces se niega que exista un problema porque se necesita que ese matrimonio funcione. Pero siempre hay señales que indican que uno de los dos no tiene una relación plena y satisfactoria, al menos en el terreno sexual. Aunque eso dependerá también de lo que considere cada uno que es una relación física satisfactoria".

La doctora Campo Ruano recuerda a una mujer que acudió a su consulta en busca de ayuda para afrontar la misma difícil experiencia de Ana. Ella y su pareja se habían casado tras un año de noviazgo. Ni antes ni después de la boda hubo sexo entre ellos. Ella encontraba la explicación a este hecho en el carácter "muy respetuoso" de su pareja y en las profundas convicciones religiosas que ambos compartían. Hasta que él le reveló la verdadera razón. Cuando llegó a la consulta, estaba furiosa con el que ya era su exmarido por haberla hecho vivir un engaño que le había obligado a replantearse todo en lo que creía. Pero también se había enfadado con ella misma por no haber sabido ver lo que luego le había resultado tan evidente.

Es un hecho que la homofobia sigue empujando a muchos hombres a crear una pantomima en la que representan un papel que no resulta creíble sin una mujer a su lado. El New York Times publicó hace varios años un estudio que calculaba entre 1,7 y 3,5 millones el número de mujeres estadounidenses que estaban o habían estado casadas con un homosexual. Eso significaría que entre un 15% y un 20% de los gays de Estados Unidos oculta su verdadera naturaleza con una boda. El porcentaje es reducido, sin embargo, cuando lo comparamos con otros lugares donde la condición sexual puede significar la absoluta exclusión social. Organizaciones locales estiman que la cifra se eleva al 85% en la India y hasta el 90% en China. En este país es un hecho tan habitual que incluso existe un término para los millones de mujeres casadas con homosexuales, las tongqi. Una de ellas, Xiao Yao, creó tras divorciarse la primera web de asistencia para ellas: la Casa de las Esposas de Hombres Gays en China, que además cuenta con una línea telefónica de ayuda psicológica.


Existen plataformas similares en Estados Unidos, como Straight Spouse, también fundada por otra víctima colateral de los convencionalismos y el miedo. En su blog, donde se recogen todo tipo de experiencias, una tal Joanna relataba cómo la sospecha de una infidelidad convencional le llevó a espiar a su marido y a descubrir que mantenía una vida paralela con un compañero de trabajo. "Durante meses guardé silencio por mis hijos. Él seguía siendo igual de cariñoso y dulce, e igual de distante y desinteresado por el sexo. Por lo menos en eso me sentí aliviada, al saber que no era culpa mía por ser poco atractiva o poco hábil. Sencillamente, es que no podía satisfacerle". Cuando Joanna ya no pudo soportar ese extraño statu quo, una tarde, en el coche, delante del supermercado, le hizo una pregunta sabiendo de antemano la respuesta: "Paul, ¿eres gay?". "No quiero serlo", contestó él tras el desconcierto inicial. Solo añadió que al menos había intentado ser el mejor marido y un estupendo padre.

"En algunos casos, estos hombres pretenden compensar el engaño a sus parejas dándoles todo lo que ellas desean. También sexo", explica la doctora Campo Ruano, "pero siempre hay grietas, un déficit que suele aparecer en el contacto físico, aunque sea de forma inconsciente. Por eso, además del golpe que produce en esas mujeres un descubrimiento así, también es frecuente cierto alivio al encajar las piezas y comprender el desinterés sexual".

El sentimiento de culpa, tan habitual en el fracaso de otras relaciones, es menos usual en estas: ellas no fallaban, se trataba de que ambos jugaban en divisiones diferentes. Una razón que también podría explicar por qué estas rupturas suelen resultar menos traumáticas que las provocadas por el típico triángulo amoroso, como asegura Marta Ibáñez Sainz-Pardo, psicóloga especialista en terapia sexual: "Cuando hay otra mujer, entra en juego la comparación y la rivalidad. ¿Qué tiene ella que no tenga yo? ¿Qué la hace mejor? Es obvio que cuando el problema es la orientación sexual, la autoestima sufre menos".

Para Ana, tampoco hay duda: "Desde luego, prefiero que hubiera otro y no otra. Yo siempre dije que no iba a pasar nunca por una infidelidad y, en cambio, en esa situación veía a Alberto más como una víctima que como un cerdo que me hubiera puesto los cuernos. Por eso ahora, después de tres años, podemos seguir siendo amigos. No hay resentimiento. Y además su actual pareja es un chico que me cae muy bien".

La actriz estadounidense Fran Drescher (famosa por su interpretación en la serie La niñera) también fue capaz de convertir un matrimonio equívoco en una amistad duradera. Después de 21 años junto al productor Peter Marc Jacobson pidió el divorcio porque, como ella misma reconoció, su marido había salido por sorpresa del armario: "Al principio le odiaba, pero luego me di cuenta de que no podía castigarle por haber sido consecuente con sus sentimientos. Lo gracioso es que yo pensaba que teníamos una vida sexual mejor que la de cualquiera de nuestros amigos... Pero lo más importante es que seguimos queriéndonos". Tanto es así que llegaron a trabajar juntos en una serie titulada Happily Divorced, que estuvo basada en su propia historia.


"No solo es posible que los sentimientos se mantengan, sino incluso que la relación sobreviva si los miembros de la pareja son capaces de diferenciar el plano emocional del físico", aclara Marta Ibáñez, quien añade: "Ocurre cuando ninguno de los dos quiere renunciar a lo que les aporta su convivencia. Lo mismo sucede con las parejas asexuadas. El amor puede sobrevivir sin sexo".

Lo cierto es que hay muchas formas de vivir en pareja y de obtener de ese vínculo aquello que se necesita. Un colega de la doctora Campo Ruano trató durante mucho tiempo a un hombre de cierta posición e intensa actividad social, casado y con hijos, que no se sintió obligado a renunciar a sus inclinaciones homosexuales gracias al apoyo de su mujer. Ella lo sabía desde siempre y aunque nunca lo hablaron de forma explícita, establecieron un acuerdo tácito por el que ambos podían hacer su propia vida siempre que no comprometieran la imagen familiar.



"Cuando hay acuerdo no hay engaño", añade Campo Ruano, "otra cosa es si ese es el mejor modelo de pareja que puede ofrecerse a los hijos, basado en la apariencia. Hay que ser consciente de que tarde o temprano ellos lo descubren, por eso es mejor ser honesto y afrontarlo de la forma más positiva. El hecho de que su padre sea gay no significa que desaparezca todo lo bueno que han vivido juntos, ni cambian los sentimientos". Los niños de Ana y Alberto, que tienen ocho y seis años, saben que su padre está con un amigo que ya forma parte de la familia. Nada más ha cambiado. "Entienden los sentimientos de él como algo natural y ven que los sigue queriendo muchísimo", concluye Ana, "ellos van a tener la suerte de crecer sin tabúes, por eso sé que nunca cometerán el error de vivir la mentira que vivimos nosotros".


Por: Hugo de Lucas - Elmundo.es
Imagenes: Web
Arreglos: AC

domingo, 23 de marzo de 2014

"El primer abrazo gay" ¿Qué sucede cuando una persona homofóbica y una gay se juntan por primera vez? "First Kiss" Vídeo

¿La homofobia dura para siempre? ¿La gente puede dejar de pensar así? Estos realizadores se inspiraron en el video "First Kiss" para hacer su propia versión que deja de lado la discriminación por orientación sexual.


"El primer abrazo gay" es el nombre de este corto en donde se juntó a personas homofóbicas con personas homosexuales a fin de ver cuál era su reacción.

Si bien al principio los homofóbicos se mostraban recelosos, luego de charlar un poco lograron tener cierto acercamiento a quienes creían "odiar" pero que finalmente eran iguales que ellos.


Es más, uno de los heterosexuales le dice a su compañero "pareces un tipo genial, es sólo que creo que el sexo en tu género es algo asqueroso", a lo que el gay le contesta "yo creo que en el tuyo también lo es", una discusión que terminó a las risas.

El video ha sido compartido miles de veces en todo el mundo y se califica como "un experimento homofóbico" que demuestra que las personas, con información correcta, puede dejar de lado sus prejuicios.








Por: Diariocorreo.pe
Fotografías: Web - Youtube 
Arreglos: Alberto Carrera

martes, 10 de septiembre de 2013

James Franco, un transgresor heterosexual. "Ojalà fuera gay"

James Franco explica por qué la gente piensa que es gay.  James Franco es consciente de que el mundo entero piensa que es gay. Los rumores de su homosexualidad son constantes en la prensa rosa estadounidense, que no duda en asegurar que es homosexual. Pero el actor tiene claro el porqué de esa equivocada percepeción: sus papeles en la fición.


En una entrevista a «The Daily Beast» el actor aseguró que los personajes que interpreta son los culpables de estos rumores: «Las películas son un lugar donde la gente puede proyectar cosas e identificar con los personajes, y es lo mismo con los actores fuera de sus funciones», argumentaba.

Así, parece que la convicción con la que da vida a los personaejs homosexuales en la ficción ha sido el motivo de que varios medios de comunicación hayan alimentado los rumores sobre su orientación sexual. Pero el actor no da importancia a los mismos. «Si querían burlarse de mí, ¡estupendo! No se trata de insultos en absoluto. Ni siquiera me importa si la gente piensa que soy gay», de hecho, ojalá fuera homosexual'', bromeó el carismático artista al diario The Daily Beast.


A pesar de tener clara la causa que alimenta los rumores sobre su homosexualidad, el actor se niega a entrar en el juego. Lo ha desementido en más de una ocasión pero sus papeles no lo dan tregua: desde un matrimonio gay, a un activista por los derechos de este colectivo, continúan engordando el bulo.


POR: BBC.ES  /  TERRA.COM.PE
FOTOGRAFÌAS: WEB
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA


domingo, 8 de septiembre de 2013

Asexuales: "A" la letra que falta a la sigla LGTTBIQ

Preferiría no hacerlo

Hacer deporte, comer sano y una vida sexual activa aparecen como ingredientes básicos en la receta contemporánea del bienestar y el éxito. Amor y buen sexo, matrimonio y consumado, vienen juntos o no vienen. Pasar el parte de con cuántxs “lo hiciste”, cuántas veces, o sufrir por lo que te está faltando es un trámite común a heterosexuales y al resto del mundo. Personas que no sienten atracción sexual siempre existieron, sólo que ahora deciden correrse del consultorio médico o psiquiátrico, y además conectarse. La asexualidad como factor aglutinante de una comunidad que exige su lugar en la sigla tiene una historia bastante breve. ¿Será un respiro disidente a la omnipresencia de lo sexual? o, al revés, ¿compulsión a seguir hablando de eso, aun cuando no pasa nada?


Personas que no se tocan ni con un palo, parejas que duermen separadas, jóvenes que se aburren de las charlas sobre levantes, vírgenes que no les importa, gente que elige vivir su cuerpo como no disponible a la práctica sexual. Se aman, pueden soñar con hijxs, pueden ser seductorxs, eternamente enamoradxs, incluso onanistas, voyeuristas y fetichistas, todo eso, sí, pero sin ganas de intimar sexualmente con alguien. Así habitan en la omisión que les propicia el prefijo privativo “A” para retirarse del imperativo sexual. Se identifican como asexuales.

Facundo recuerda con pesar su salida del armario: “En la universidad cometí el error de decir que era virgen. Desde entonces llevé el estigma para ser el chiste fácil”. Quique, para no ser tildado de loser, tuvo relaciones sexuales sólo para cumplir con sus compromisos maritales. Pero no quería; básicamente tenía fiaca: “La sociedad entera va camino a la asexualidad”. Impulso evolucionista y raro. Quique amplía su reclamo cuando señala que “la medición de cualidad y calidad de las relaciones las proporciona el sexo y no debiera ser así”. De hecho es muy difícil distinguir pareja de amistad cuando no es el sexo el que impone los límites. Los varones parecen acordar que su rol de machos sexuales es una presión social demasiado pesada. Aunque también encontramos al asexual con discurso alfa. Sergio es “el más respetuoso con las mujeres porque no las trata para tener sexo”.

Entre las mujeres, el espectro va desde casos trágicos de solteras crónicas –las mal llamadas solteronas– hasta las más poliamorosas y alegres. Marta en su momento pensó que su inapetencia provenía de un posible lesbianismo mal encaminado, pero finalmente descubrió que quiere ser madre y tener pareja estable con un tipo, aunque le repele la idea de tener intimidad. Para explicar su experiencia recurre a la metáfora culinaria “podés no comer torta de chocolate porque estás a dieta o simplemente porque no te gusta”. Los discursos más festivos se acercan a la parafilia (experiencias de placer que no se centran en la cópula). Marina, una joven colombiana, mantiene varias relaciones sensuales simultáneamente y se hiperexcita mirando, escuchando, pero sin tocar. De personas trans e intersex asexuales, ni noticias.


Experiencia ameba

Aparentemente, la asexualidad como movimiento identitario surge con una tribu urbana japonesa, vinculada con chicos nipones herbívoros que formaron una subcultura hace menos de una década. Ellos declaraban su aversión por el trabajo y el sexo. En 2001, David Jay –un hombre fornido, estadounidense y nacido en los ’80– fundó AVEN (Asexual Visibility and Education Network), vendiendo remeras con slogans como “Asexualidad: ya no es más sólo para amebas”. Y en los últimos años, celebridades como Janeane Garofalo, Morrissey y Deerhunter se declararon públicamente asexuales. La asexualidad tiene ya los años suficientes como para haber creado sus propios estereotipos (como el protagonista de Doctor Who, por ejemplo).

La comunidad virtual AVEN es el sitio web oficial que los recoge (mejor dicho, acoge). Allí hay foros, salas de debate, videos, artículos, encuestas, iconografía –la bandera de franjas negra, gris, blanca y violeta– y una cantidad de consignas bien variadas. La página en su versión hispana (AVENes), revela que la mayoría de asexuales son mujeres inscriptas al nacer, con estudios universitarios, sin religión y que se consideran hétero sin sexo. ¿Serán una versión 2.0 de las feministas de los ’80 antisexo? Johanna Villamil, responsable de la plataforma virtual de habla hispana, sostiene que en la web conviven tres objetivos: “El primero es tener un lugar de encuentro para nosotros, donde podamos conocer a más personas y crecer como comunidad. El segundo es tener un espacio de educación para nosotros, los que nos rodean y para quienes estén interesados. Y la tercera es la visibilidad de nuestra comunidad hacia la sociedad”.


En las redes sociales también están presentes. En la comunidad “Soy asexual y qué” encontramos distintas estrategias discursivas; desde las más esencialistas: “No sufrí de abusos sexuales cuando chic@, tampoco ando decepcionad@ de las relaciones, nací así, soy así”. O las que se encuentran en casi todo activismo: “La asexualidad es la orientación sexual que más discriminación recibe, principalmente porque no es ni siquiera aceptada como algo real”. Acá, la típica lucha interna por quién sufre más también está presente. La ecuación del marginal se aminora con otras consignas más pedagógicas: “Ser asexual es la falta de interés, tu cuerpo funciona de la misma manera que el cuerpo de cualquier sexual, puede recibir placer con igual facilidad, pero lo que te hace asexual es que sencillamente no te interesa hacerlo”. O sea, parecen reconocer que los cuerpos son sexuados.

En todas las consignas subyace una crítica al paradigma psi que tan hondo caló en nuestra cultura. Es que la asexualidad dispara sobre el corazón mismo de la psicología, la psiquiatría, la sexología y las infinitas narrativas que prescriben el contenido de una vida sexual normal. No se trata de represión, dicen lxs asexuales, ni de fobia, ni de ninguna de las formas que toma el discurso patologizante. Tampoco un tipo de enfermedad mental o trastorno de deseo sexual hipoactivo (uno de los trastornos de enfermedad mental vinculado con la inapetencia sexual eventual que se les achaca). No son antisexo, dicen, no tienen revulsión, rechazo ni asco, menos que menos están guiados por una causa religiosa: no son célibes, aunque parezcan angelitos.


La teórica Eve Kosofsky Sedwick, en su célebre introducción de Epistemología del armario, reconoce la poca imaginación clasificatoria para entender la sexualidad. Así, de un tiempo a esta parte, la necesidad de utilizar etiquetas distintivas es una política propia del activismo multicolor, justamente para no quedarnos atrapadxs en un vacío de reconocimiento mutuo y dejar de dar por supuesto lo que la heterosexualidad enseña: la proliferación de categorías parece ser un hábito propio de nuestra era que, por su parte, el sistema capitalista bien sabe absorber.

En estos esfuerzos taxonómicos no sólo emergen asexuales sino una subdivisión interna entre dos grandes grupos: asexuales románticxs y arrománticxs. Entre lxs románticxs, existen asexuales bi-románticxs, homo–románticx y hétero-románticx, incluso también están con preferencias monógamas o poliamorosas. Llama profundamente la atención que utilicen el término “romántico” para aludir a la elección de su objeto de ternura. Los arrománticxs directamente no sienten ningún tipo de atracción sensual por nadie. Todo el abanico de preferencias se incluye en la A, pero nunca en la cama.


Dame la A, ¿te doy la A?

Las incesantes dudas emergen: si la atracción sexual no es necesariamente genital, ¿cómo es que hablan de inclinación romántica? ¿Acaso el deseo sensual y la excitación con algunas personas no sería también un tipo de inclinación sexual? Quizá la disputa radica en que “sexo” se dice de muchas maneras. Parece que la asexualidad es ante todo agenitalidad. Partidarios de maneras alternativas de hacer el amor –nunca mejor dicho–, lxs asexuales románticxs eligen variaciones y nuevos repertorios para las conductas eróticas que excluyen el uso de sus genitales.

Por otro lado, gran parte de las críticas hacia asexuales se comparten con las esgrimidas al colectivo lgtb. Hagamos la prueba y reemplacemos la asexualidad por otra identidad disidente. Por ejemplo, “si todos fueran asexuales, se acabaría la especie humana”. ¿No te suena? La máxima universal como criterio moral no hace otra cosa que tachar nuestra singularidad (mientras los kantianos se retuercen). También se oyen voces que pretenden desestabilizar la utilización de la categoría con comentarios autoevidentes tales como: “No sabés lo que te va a ocurrir en cinco años, no podés definirte ahora”. ¿Nunca te la dijeron? O la persuasiva: “No diste con la persona indicada. Si probaras conmigo, se te pasaría”, que no convencen ni al loro.


La genealogía de personas asexuales también coincide bastante con varios de los hitos gay. Morrissey, el cantante de The Smiths, es conocido por sus odas a los fracasos del amor. “Pretty Girls Make Graves” o “Will Never Marry” parecen dar cuenta tanto de su homoerotismo como de su dificultad para intimar. Ambas canciones bien podrían ser himnos asexuales. Otra de las figuras que los asexuales se apropian es, ni más ni menos, Andy Warhol. Si bien los biógrafos del rey del pop lo desmienten, el libro de Warhol Mi filosofía de la A a B y de B a A parece ser motivo de identificación asexual, ante todo, por cómo se vincula afectivamente sin contacto carnal hasta el paroxismo. La obsesión del artista por la belleza humana, la reconfiguración de modelos para amar, su voyerismo, son también estandartes del movimiento A. Ellxs, asexuales, reclaman su pertenencia en el colectivo de diversidad sexual, y no sólo como parte del largo etcétera que acompaña la sigla lgtb.



POR: Magdalena De Santo - PAGINA12.COM.AR
FOTOGRAFÌAS: WEB
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA


miércoles, 7 de agosto de 2013

Las diez preguntas que jamás debés hacerle a un homosexual. Por Favor......!!

Muchas veces por ignorancia o por intolerancia, ciertas personas llenan de preguntas absurdas a las personas que son homosexuales. Acá un cuestionario de 10 para no quedar como un homofóbico.


La ignorancia y los tabúes sexuales provocan que muchas personas hagan preguntas francamente ridículas a los gays. Sólo es cuestión de recurrir a nuestro sentido común para no caer en estas "faltas".

Por si las dudas, a continuación les presentamos 10 preguntas que no se deben hacer a los gays.Las respuestas están acompañadas de un gráfico que ejemplifica la reacción sobre los absurdos cuestionamientos:


1. ¿Quién es la mujer en la relación?

R. Es obvio que no hay mujeres en una relación homosexual, los dos son hombres.

2. ¿Sabías que la Biblia condena tu estilo de vida?

R. Tus creencias son respetables, pero no debés usarlas para agredir a los gays.

3. ¿Intestaste salir con una chica?

R. ¿Has intentado salir con un simio que tenga el mismo nivel intelectual que vos?


4. ¿Querés ser mujer?

R. La respuesta es simple: NO. La homosexualidad no está relacionada con el deseo de ser mujeres, se trata de atracción física entre dos hombres, en el caso masculino.

5. ¿Cuándo decidiste ser gay?

R. Nunca, no es como elegirse un par de zapatos.

6. Que desperdicio, estás muy lindo para ser gay, ¿sabés?

R. Los gays no son un "desperdicio" y que estén guapos no te da el derecho de acosarlos con preguntas como esta.


7. ¿No te da miedo infectarte de VIH y morir de SIDA?

R. Todos debemos temer al VIH, pues todos estamos expuestos a contraerlo . Los homosexuales no son más propensos a infectarse, según estudios.

8. No tengo ningún problema con que seás gay pero, ¿por qué sos tan afeminado?

R. Porque si, ¿algún problema?

9. ¿Creés que sólo estás pasando por una fase?

R. Esto no es una fase, se trata de la vida misma.

10. ¿No se supone que todos los gays tienen un gran sentido de la moda?

R. No todos los gays se visten bien. De hecho, a muchos no les interesa en absoluto el mundo de la moda.


Esperemos sigan nuestras recomendaciones y entiendan que hay preguntas que no se hacen, no es cuestión de orientación sexual, se trata de educación y sentido común.



POR: sdpnoticias.com / DIARIOUNO.COM.AR
FOTOGRAFÌAS: WEB / Paxton por Edwin Cabrera
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA

domingo, 16 de junio de 2013

EL LEGADO DE LAS PAREJAS HOMOSEXUALES A LAS HETEROSEXUALES. "DIFERENCIAS EN LA VIDA COTIDIANA"

El legado gay a los heterosexuales. Recientes estudios muestran que las parejas homosexuales tienen mucho que enseñarles a las heterosexuales sobre reparto de las labores domésticas, el manejo de los conflictos y la sexualidad.


No hay duda de que el matrimonio está en crisis. No solo las personas están casándose menos sino que entre los que finalmente deciden hacerlo, un alto porcentaje se divorcia antes de los cinco años, según datos de la Registraduría Nacional.

Ante ese panorama, muchos se preguntan por qué las parejas del mismo sexo quieren que se apruebe el matrimonio para ellas. Pero a la luz de nuevos estudios, la razón sería que las parejas de homosexuales son más felices y armónicas que las heterosexuales.

En ese sentido podría cambiar el modelo de matrimonio, pero no para mal como piensan los detractores, sino todo lo contrario, para darle un nuevo aire.

Esther Rothblum, profesora de estudios de género de la Universidad de San Diego, señala que si bien las parejas gay y lesbianas bregan con conflictos y expectativas similares a las tradicionales, podrían enseñarles mucho a las demás sobre “cómo reparten el trabajo, el cuidado de los hijos y las finanzas equitativamente, así como en la solución de los conflictos”, dijo la experta a SEMANA.


El manejo del dinero, la crianza y las peleas son las causas más frecuentes de conflicto entre las parejas heterosexuales, pero todo indica que la fórmula gay para manejar este tipo de situaciones ha probado ser más exitosa. Jennifer Powers, investigadora de la Universidad La Trobe en Australia le preguntó a un grupo de parejas de lesbianas quién lavaba los platos, quién dormía a los niños y cómo se repartían otras labores domésticas.

La sorpresa fue encontrar un reparto mucho más equitativo de las tareas del hogar. Por el contrario, entre las parejas heterosexuales la queja más frecuente de las mujeres es que sus maridos no colaboran, especialmente cuando hay hijos. Y si ella trabaja, el problema es mayor porque debe asumir una doble jornada, todo lo cual genera una desigualdad que resulta en una gran insatisfacción. En el otro frente, según comprobó Power, las parejas de mujeres no sienten que la una se recueste en la otra.

“No es que las lesbianas sean más eficientes para el trabajo en casa”, dice Powers. Lo que sucede es que las parejas del mismo sexo no pueden solucionar los problemas bajo los roles tradicionales, sino que deben recurrir a soluciones lógicas y justas que van más allá de esos estereotipos. En contraste, aunque entre las parejas heterosexuales hoy hay más equidad que hace 40 años, los psicólogos todavía observan que aún se guían por la brújula de los roles de género.

Según Rothblum, cuidar a los niños es una tarea de las mujeres, así como la plata es asunto de los hombres; la responsabilidad de controlar la natalidad es de ellas, y así sucesivamente. Aun más, Pepper Schwartz, socióloga experta en el tema, ha observado que muchos hombres que tuvieron matrimonios heterosexuales y hoy tienen relaciones gay, relatan que antes no ayudaban a sus esposas pero ahora sí comparten esas labores con sus parejas.

El sociólogo Manuel Velandia ha visto que para la división del trabajo los homosexuales muchas veces aplican el principio de la especialización, muy promovido por los economistas, que consiste en que cada uno se desempeña según sus gustos y talentos. Así, en muchos de estos hogares al que le gusta cocinar, cocina y el que es bueno en su profesión, mantiene la casa. Pero en otros, dice Velandia, la repartición de estos papeles es totalmente equitativa. “A veces uno cocina y el otro lava los platos; otro día uno los ve con esos papeles invertidos”.


Velandia señala que como en dichas relaciones no hay nada escrito, se están ideando maneras diferentes de manejar el dinero. Cuenta el caso de Juan, un homosexual que se sentía mal porque su pareja ganaba más y por lo tanto asumía casi toda la carga económica del hogar. Cuando le planteó a su compañero ese malestar, decidieron que cada uno pondría el 25 por ciento de su sueldo en una cuenta común para los gastos de la casa.

Esta situación en una pareja heterosexual posiblemente no habría sido un dilema porque se asume que el hombre sostiene la casa. Schwartz, por su parte, ha notado que las lesbianas son mucho más estrictas en dividir los gastos centavo por centavo.
La equidad no solo se imparte con el dinero sino también con el cuidado de los niños.

Aunque aún muy pocas parejas homosexuales adoptan o tienen hijos, Charlotte Patterson, una psicóloga de la Universidad de Virginia, ha notado en sus experimentos que las parejas de padres heterosexuales se comportan frente a sus hijos bajo el modelo tradicional, es decir, la mamá juega con ellos mientras el papá está chequeando su celular o juega por su cuenta con un juguete del niño. Cuando ambos se involucran es para criticarse mutuamente o para sugerir nuevos juegos. En las parejas homosexuales, por el contrario, ambos interactúan armónicamente en los momentos lúdicos de sus hijos.

La periodista Liza Mundy, autora del libro The Richer Sex exploró el tema y encontró que 33 por ciento de las parejas gay con hijos, uno de ellos optaba por quedarse en casa, una cifra muy similar a la de parejas heterosexuales. Esa proporción es significativa porque muchas mujeres sienten ansiedad de hacerlo, tal vez porque el mandato feminista es buscar la igualdad emulando a los hombres, pero el dato demostraría que ese arreglo es la mejor opción para ser eficientes en la crianza. “La buena noticia es que la decisión acerca de quién lo hace no tiene que ver con el género”, escribió Mundy en un artículo sobre el tema en la revista The Atlantic.

 Las relaciones de homosexuales también tiene conflictos pero los abordan de otro modo. “No son discusiones sino diálogos, nadie grita, solo se habla”, dice Velandia. Hace un par de años, el psicólogo John Gottman encontró que los homosexuales resuelven sus problemas positivamente porque no usan tácticas de manipulación y en cambio muestran más afecto y humor en las peleas.

“Entre los gay hay una sensación de ‘estoy muy bravo pero esto es chistoso’”, dice Gottman. El experto explica que dicha reacción se debe a que ninguno asume el papel de sometido ni dominante, mientras que entre heterosexuales es más común que exista una jerarquía que lleva, sobre todo a las mujeres, a sentirse con menos poder.

Los homosexuales también se llevan mejor en el plano sexual, tal vez porque la infidelidad, otra fuente de peleas en las parejas tradicionales, no ocupa un papel tan protagónico entre ellos. Aunque muchos están asumiendo el compromiso de la fidelidad para demostrarle a la sociedad que pueden tener matrimonios intachables, un estudio hecho en la Universidad de San Francisco con parejas gay encontró que el 50 por ciento de estos hombres tenía sexo por fuera de la relación con el conocimiento y aprobación de sus parejas.

“Los heterosexuales lo llaman engaño pero en los gay no tiene esa connotación”, dice Colleen Hoff, autora del estudio. Velandia señala que muchas veces el tema de la infidelidad se vive en forma relajada.“Si mi pareja no viene una noche nunca se me cruza por la cabeza que tiene otro”.

No obstante, algunos señalan que no se puede generalizar pues algunas parejas gay no hablan tranquilamente de la infidelidad. “Mi tesis es que estos matrimonios son casi iguales o muy parecidos a los heterosexuales”, dice Silvestre, un gay de 34 años.

Hasta el momento es muy pronto para saber si todo esto se traduce en relaciones más duraderas. Lo interesante es que, de aprobarse el matrimonio entre iguales, podría ayudar a constatar cuáles aspectos de la relación se deben al género y cuáles son intrínsecos a la convivencia. Por lo pronto se sabe que las esposas en uniones heterosexuales son las que con más frecuencia inician el divorcio.

En estudios hechos en Noruega y Suecia las lesbianas también se separan más que los gay. Como dice Mundy, “de pronto nos vamos a dar cuenta de que el problema con el matrimonio no es el hombre. Quizá las mujeres son muy particulares y aún no saben lo que quieren”. 


POR: SEMANA.COM
FOTOGRAFIAS: WEB
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA 

jueves, 9 de mayo de 2013

HOMBRES: PUNTO G MASCULINO. EL LADO OSCURO DEL PLACER DE UN MACHO

Me interesa hablar del Punto H o Punto P (lo de H es por hombre y lo de P es por próstata). Aunque si vamos a hablar sin rodeos, es imposible dejar de usar la palabra ano. Es ese conducto el que justamente conduce a uno de los placeres más desconocidos y poderosos que puede sentir un hombre en su vida sexual.


“Considerando que la parte más sensible, más erógena, más placentera del hombre no es ni su pene ni sus testículos ni nada de eso, sino que algo que está al otro lado de esa zona del cuerpo, ¿cuántas veces ha escuchado confesar a un macho, uno que gusta únicamente de las mujeres por cierto, que ha sentido placer por detrás? Apuesto que nunca o muy poco, porque si el hecho de decir que otro tipo es guapo nos hace tiritar, enfrentarnos a nuestro rincón más oscuro y misterioso simplemente nos aniquila”.


Me interesa hablar del Punto H o Punto P (lo de H es por hombre y lo de P es por próstata). Aunque si vamos a hablar sin rodeos, es imposible dejar de usar la palabra ano. Es ese conducto el que justamente conduce a uno de los placeres más desconocidos y poderosos que puede sentir un hombre en su vida sexual. Claro, nuestra cultura e idiosincrasia poco ayudan a hablar del tema. Te censuran de inmediato porque es “cosa de gays”, porque “es una rotería hablar de ese lugar”, porque simplemente “de eso no se habla”. Y, entre tanto tabú, nos perdemos la mejor parte de la fiesta.


Ya sé que varios de ustedes deben estar poniendo cara de “¿qué le pasa a este huevón?”, pero antes de que la mueca sea tan grande como el prejuicio, pregunto: ¿sabes de qué estoy hablando? ¿has tenido alguna vez sexo de esta manera? ¿has permitido que tu pareja, tu novio/a, tu hombre/mujer, deslice sus dedos por tu ano? ¿has sido masturbado mientras con la otra mano te recorren? Pongo mis manos al fuego que así como existe el dicho “no hay maricón arrepentido”, tampoco hay heterosexual arrepentido después de abrirse a esta experiencia.


“La principal barrera a la hora de probar nuevas formas de placer es nuestra propia mente. Obtener placer mediante la estimulación anal no tiene nada que ver con la orientación sexual de cada uno, se mire por donde se mire”, se lee en un artículo de la edición digital del diario El País. Lo voy a decir de otra manera: el culo no es monopolio de nadie. Y, por lo tanto, entender que en esa zona estamos llenos de terminaciones nerviosas, muy superiores en sensibilidad a casi todo el resto de nuestra anatomía, es permitirse sentir algo absolutamente diferente y poderoso.


Además, un heterosexual que se enfrenta a esta dimensión desconocida, se siente mucho más macho después del viaje. Si la experiencia es con su pareja estable, esto sólo ayudará a sumar complicidad, amor, deseo y una historia común más sabrosa. Obviamente es fundamental que ambos quieran –en este tipo de materias las cosas nunca funcionan cuando vienen de un solo lado- pero no me cabe duda de que la mayoría de los/las hombres/mujeres se sentirán honrados/as y felices de dar este placer a sus hombres. Además, si a él le gusta tocar el ano de el/ella, ¿porqué el/ella no podría hacer lo mismo?


Pero no se trata de equilibrio de géneros: aquí hablamos de placer. Con mayúscula. De sensaciones. De dejarse llevar y vivir esa pequeña muerte por algunos segundos. Hablamos de perder el control, algo que a los hombres nos cuesta. Hablamos de ser penetrados por los dedos de nuestro/a amante, algo que todavía nos cuesta mucho más. Hablamos de, por una vez, dejar de ser el falo y ser la cavidad. Un choque cultural, ciertamente, pero que vale la pena experimentar. En serio, no hay hétero arrepentido.


 POR: Rodrigo Guendelman / ELDINAMO.CL
FOTOGRÀFIAS: WEB
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA 

domingo, 25 de noviembre de 2012

BULLYING, MALDITO BULLYING. OTRA VICTIMA MÀS

Bullying: Se suicida al no resistir que lo creyeran homosexual.
Con apenas 15 años, un joven italiano se suicidó ahorcándose con una bufanda al no poder resistir la burla de la que era víctima por su aparente homosexualidad.

TERMINEMOS CON EL BULLYING, NO MÀS ACOSO

Su manera extravagante de vestir hizo que Andrea S. no pasara desapercibido en el liceo Cavour, en el centro de Roma, hasta el punto de que alguien creó un perfil falso en Facebook dedicado al "chico de los pantalones rosas".

El adolescente no pudo resistir más el acoso, y la tarde del pasado martes decidió acabar con su vida.

Según la familia de Andrea y sus amigos íntimos, el joven estaba enamorado en secreto de una chica en su liceo, pero falleció sin habérselo confesado.

Las expresiones de solidaridad por su muerte llegaron primero a través de Facebook, donde crearon el estatus "¿Cómo puedes seguir siendo homófobo?".

A través de la Red la gente organizó encuentros en las calles de Boloña, Roma, Milán o Bari para mostrar su duelo por la muerte de Andrea. Uno de los lemas que pudo verse en una de las concentraciones rezaba: "¡No a la homofobia! Adiós Andrea".

La Fiscalía de Roma ha iniciado una investigación para determinar si hay responsables en la muerte de Andrea, refiere RT.com.


POR: RPP.COM.PE
ARREGLO: ALBERTO CARRERA

miércoles, 14 de noviembre de 2012

SPOT: SOLDADO GAY - SOLDADO HETERO. CUÀL ES LA DIFERENCIA??

SPOT QUE MUESTRA LAS DIFERENCIAS ENTRE UN SOLDADO GAY Y OTRO HETEROSEXUAL. ¿QUE HACE QUE UN SOLDADO GAY SEA DIFERENTE A OTRO SOLDADO HETERO??




SPOT:


lunes, 18 de junio de 2012

ETIQUETAS: HETEROSEXUAL. HOMOSEXUAL. BISEXUAL

Este término, acuñado en 1868, es una etiqueta que muchos hoy creen que hace parte de la naturaleza humana. Hanne Blank, en su libro ‘Straight’, habla de por qué este concepto hoy se queda corto para explicar las emociones y experiencias sexuales de los seres humanos.


La barba no hace al filósofo, dice el refrán. Y de la misma forma, los órganos genitales no necesariamente dicen toda la verdad sobre si esa persona es un hombre o una mujer. Esto lo señala Hanne Frank en la introducción de su libro Straight, en el cual relata la historia del término Heterosexual. La autora cuenta que esta palabra surgió en 1868 cuando se necesitó establecer cómo la gente debía existir en relación a la sexualidad, pero hoy el vocablo se ha quedado corto. “Es inadecuado para describir todo lo que pasa en el comportamiento humano y en la experiencia de la gente en campos como la emoción, la actividad sexual, la reproducción y el deseo”, le dijo la autora a SEMANA.

Su propia vivencia la motivó a investigar sobre el tema. Un día, en el consultorio de su médico, tuvo que llenar en un formulario la casilla sobre su orientación sexual. Sólo había dos opciones. Ella se quedó pensando: aunque en el pasado había tenido relaciones románticas, hoy está casada con un hombre. Pero resulta que su marido tiene un genoma diferente, y en lugar de XX, como un típico varón registraría, su ADN es XXY. Por esta razón, a pesar de tener genitales masculinos, tiene apariencia de mujer. Es entonces cuando todas esas categorías, homo, hetero y bi, generan problemas, pues dependen de la idea de que hay sólo dos sexos biológicos. No obstante, estas dos palabras no encajan en situaciones como la suya: la de una mujer que le atrae alguien que no es ni hombre ni mujer.


El problema con estas etiquetas, le dijo a esta revista, es que dan la impresión de ser cualidades inherentes a los seres humanos y no fórmulas que se establecen por cuestiones culturales. Además, son inadecuadas porque las investigaciones han mostrado que lo que sucede en los ámbitos sexual y afectivo es mucho más variado y complejo de lo que estas categorías sugieren. “Las etiquetas simplemente no pueden contar toda la historia”.

La ciencia ha descubierto que el sexo es una cosa y el género (el comportamiento, la experiencia), otra, y que una no necesariamente causa la otra. Aun el sexo biológico, es decir, el que se determina por el físico, no es tan fácil de definir como parece porque en él influyen muchos aspectos como los cromosomas, las hormonas la anatomía y la fisiología. “En algunas personas todos estos aspectos se alinean y no hay ambigüedad, pero en otros casos no”, afirma.

Todo esto lleva a decir que el cuerpo con el que una persona nace puede no corresponder al género. Frank cita el trabajo de Anne Fausto-Sterling, una bióloga de la Universidad de Brown quien en 1993 destacó que los seres humanos podían tener más de dos tipos de sexos genéticos, aunque la sociedad solo reconoce dos: hombre y mujer. Los otros tres (hermafroditas y sus dos subgrupos, los hermafroditas masculinos o merms y los femeninos o ferms) son totalmente ignorados. “Hay registro de que en tiempos de Platón se hablaba de estos tres sexos, masculino, femenino y hermafrodita, pero en algún momento en la historia el tercero se perdió”, dice en un ensayo Fausto Sterling.


PREGUNTA: ¿Qué sucede cuándo la sociedad les pone etiquetas a las personas de homosexual, heterosexual, bisexual?

Hanne Blank: Estas etiquetas son problemáticas por dos razones importantes: Primero dan la impresión de que no son simples etiquetas, sino cualidades de los seres humanos, así como si ser católico o vegetariano fueran partes intrínsecas de la naturaleza humana y no sólo etiquetas que les ponemos a las personas para describir aspectos de su cultura, de sus creencias o comportamientos.

Segundo, estas etiquetas son inadecuadas para describir lo que realmente sucede en el comportamiento humano y en la experiencia en los campos de la emoción, la actividad sexual, la reproducción y el deseo. Las investigaciones han mostrado repetidamente que lo que la gente hace y vive en estos campos es mucho más variado y complejo que lo que estas tres categorías sugieren. Las etiquetas simplemente no pueden contar toda la historia.



PREGUNTA: ¿Qué ha aprendido la ciencia sobre sexo y género?

H.B.: Lo que la ciencia sabe es que el sexo (la biología y el cuerpo físico) es una cosa y el género (comportamiento, experiencia, cultura) es otro asunto separado. El género no causa el sexo. El sexo, hasta donde sabemos, no causa el género, aunque hay preguntas abiertas sobre hasta dónde ciertos aspectos de la biología sexual pueden influir en aspectos del género.

Esto se complica más con el hecho de que aún el sexo biológico no es tan claro como parece. Tiene muchos aspectos: cromosomas, hormonas, anatomía, fisiología. En algunas personas todos estos aspectos se alinean y no hay ambigüedades, por ejemplo, cuando una persona tiene los cromosomas XX femeninos estándar, las hormonas, la anatomía y la fisiología.

En otras personas no están alineados. No es sólo posible, sino relativamente común para algunos tener, por ejemplo, cromosomas XXY, hormonas que están en cierto punto medio entre lo que es normal para hombres y normal para mujeres, anatomía masculina y fisiología que en cierta forma es normal en la fisiología masculina, pero no en otras.

Hay que aclarar que esto sólo tiene que ver con la biología y no con el género de la persona, es decir, cómo se ven y cómo actúan en relación con otra gente. La persona con un cromosoma XXY que yo describo puede ser masculina o femenina en términos de género, o posiblemente andrógena.

Lo que esto significa, funcionalmente, es que el cuerpo con el que alguien nace no necesariamente corresponde al género que esa persona vive cuando se pone la ropa o cuando habla con los amigos o camina por las calles. Lo que luce como un hombre o una mujer en la calle puede ser muchas cosas en el plano biológico, por muchas diferentes razones.


PREGUNTA: Háblenos de cómo surgió el término “heterosexual”.

H.B.: “Heterosexual” fue acuñado en 1868, al tiempo con la palabra “homosexual”, por el periodista austro-húngaro Karl Maria Kertbeny, junto con el abogado alemán Karl Ulrichs. Estaban protestando por una ley sobre sodomía en Alemania que prohibía los actos sexuales entre hombres, aun cuando esos mismos actos practicados entre parejas de hombres y mujeres eran considerados legales.

La idea detrás de esto originalmente era crear un lenguaje que mostrara que hetero (del griego ‘diferente’) y homo (del griego ‘igual’) eran dos maneras como los seres humanos podían ser sexuales.

Luego esta palabra fue adoptada por Richard von Kraft-Ebbing en su libro Psychopathia sexualis, que fue escrito en parte como un texto de referencia para asistir a los abogados a manejar los crímenes y las ofensas sexuales. En este trabajo, “heterosexual” fue usado como sinónimo del término “normal-sexual” para señalar a la gente cuyas actividades sexuales no revestían de problemas.

Antes de la llegada de los términos “homosexual” y “heterosexual” no había práctica de nombrar los tipos sexuales en occidente. Alguno se sentiría culpable por ciertas conductas sexuales, quizá, pero no había un tipo sexual, sino la presencia o ausencia de comportamientos permitidos o no permitidos.


PREGUNTA: En su libro usted habla de la teoría de Anne Fausto-Sterling sobre los cinco sexos. Háblenos de eso.

H.B.: La doctora Fausto Sterling es una profesora de biología de la Universidad de Brown. En un trabajo escrito en 1993 ella señaló que los humanos tienen más de dos sexos genéticos (o cromosómico), pero que sólo reconocemos dos de ellos. Hay tres patrones comunes para sexo cromosómico, que nosotros pretendemos que no existe.

Esta teoría destaca las inconsistencias inherentes en la práctica de diagnosticar el sexo basado en la anatomía presente (pene o vulva/vagina) cuando hay muchos otros factores biológicos posibles involucrados. En lo que se considera “Masculino” se puede entonces incluir un número diferente de posibles configuraciones biológicas en las cuales el cuerpo puede existir, lo mismo sucede con “femenino”.

Sería más preciso científicamente, dice ella, y potencialmente más humano, si reconociéramos otros sexos. A la dra. Fausto-Sterling se le encuentra en internet aquí http://frank.mtsu.edu/~phollowa/5sexes.html


PREGUNTA: ¿Cuál es el mensaje para llevar a la casa?

H.B.: “Heterosexual” es un término hecho por el hombre que refleja una ideología sobre cómo la gente debe existir en relación con la sexualidad, con sus emociones sexuales y románticas, la reproducción y la creación de familias y de redes sociales. Nació y se desarrolló en una época particular por razones que podemos detectar en la manera como fueron usadas. No se trata de algo innato o de una cualidad inevitable de los seres humanos. No siempre la hemos usado y es posible que eventualmente la dejemos de usar.




POR: Silvia Camargo, editora de Vida Moderna.  SEMANA.COM
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA




lunes, 25 de julio de 2011

SALUD: LOS CUIDADOS QUE HAY QUE TENER PARA EL PENE

Cuida tu pene! El pene es el más popular órgano masculino de hoy y siempre!
Destaca por estar expuesto, vencer la gravedad en situaciones extremas, ser curioso y llamativo. Muchos consideran al pene como un instrumento autónomo y autoeficiente del placer masculino. Lo cierto es que, además de ser la manivela de la excitación y la sensibilidad sexual, también es un órgano importantísimo de la salud general y no solo de la salud sexual. 


Si bien muchos dicen que el pene no tiene jefe, la verdad es que hay que saber cuidarlo y darle mantenimiento, para que se encuentre en las condiciones óptimas que le permitan funcionar como buen soldado y quedar siempre a la altura de la situación. 
Así como el pene da placer, también puede ocasionar mucho dolor. Gracias a sus miles de terminaciones sensitivas, un dolor en el pene o en cualquier otro lugar del área genital resulta pavorosamente desastroso. 

Pequeños cuidados y algunas buenas costumbres pueden evitar esas molestias penianas tan temidas. 


Cuidados generales de la limpieza del pene
  • El pene se lava todos los días durante el baño diario
  • El pene se higieniza como cualquier otra parte del cuerpo, con agua y jabón neutro de preferencia, si no hay jabón neutro, utiliza el mismo jabón que usaste para el resto del cuerpo.
  • Si el pene no es circuncidado debes retraer con suavidad el prepucio hacia abajo, y dejar que le caiga agua en abundancia.
  • Si el pene es circuncidado, empuja hacia atrás la piel del pene y lava bien la cabeza o glande del pene.
  • Luego del baño, hay que secar muy bien toda el área genital. Esto evitará la formación de hongos. Si pudiera, seque esta zona con un paño diferente al que uso para el resto del cuerpo para asegurarse que esté totalmente seco y limpio.


Cuidados del pene en sus cotidianidades
  • Te despiertas con una erección matutina, ¿Qué haces? Empujas el pene hacia abajo y lo obligas a irse al sur? Mal hecho! Estas acciones pueden provocarte lesiones. Mejor dale algunos minutos y la erección desvanecerá sola.
  • Si tienes una de esas erecciones imprevistas en el momento menos oportuno, también tienes que esperar que se te pase.
    Piensa en algo poco sensual, continua lo que estés haciendo y lo de des importancia, ya que si empujas el pene erecto hacia abajo, lo aprietas con los calzoncillos o el pantalón, o haces cualquier acción parecida para desaparecer la erección estás provocando una lesión terrible del pene.
    Puedes lesionar los ligamentos, tendones y músculos del pene, lo que en un futuro, hará que no tengas erecciones donde el pene esté mirando hacia arriba, sino que estará desviado hacia abajo o a un lado.
  • Cuando cierres o abras la cremallera de tu pantalón, asegúrate que tu pene no esté en medio del camino o lo lamentarás! Sé precavido con el zipper del pantalón; abriéndolo o cerrándolo con cuidado evitaras un pellizco inolvidablemente doloroso.


  • Nunca untes nada en tu pene que no sea especialmente recomendado para esa zona. Recuerda que la piel de los genitales es mucho más sensible que la piel del resto del cuerpo. Así que en el pene solo va el lubricante que compraste en la farmacia o la crema que te recetó el doctor por alguna razón.
  • Si vas a una cámara de bronceado o a una playa nudista, mucho cuidado con la exposición de los rayos ultravioletas en tu pene. Estas exposiciones al sol, o al sol artificial, pueden hacer que la piel del pene se torne más gruesa, se irrite muchísimo y te cause gran malestar.
Hacer el amor en lugares inusuales como al aire libre o en una piscina también pueden irritar o infectar la piel del pene, por el agua clorada de la sensual piscina o por la hiedra, el zacate o la tierra de donde estés haciéndolo, mejor coloca una manta y así harás el amor con más comodidad.




El pene en forma!
 
Sabias que el pene también se pude poner en forma? Pues claro que si! Resulta que el pene esta formados por dos largos músculos llamados bulbo esponjoso y bulbo cavernoso. El primero se encarga de la eyaculación y el segundo de controlar la erección. Ambos son igual de importantes para una buena vida sexual. 

No vayamos a olvidar que además de esos elementos, el cerebro es un gran protagonista de la erección masculina. 

Si el pene se encuentra bien entrenado, tendrá mejores presentaciones, no sabrá que es eso de la eyaculación precoz y sentirá mejores orgasmos, inclusive… múltiples orgasmos! 



Para poner el sistema reproductivo masculino en forma, el hombre puede realizar los conocidos sexercicios, ejercicios para aumentar el placer sexual. Los sexercicios no trabajan directamente sobre los cuerpos cavernosos del pene, pero si sobre el resto de músculos aledaños relacionados con la erección y el orgasmo
Con la práctica, la perseverancia y el tiempo, los llamados ejercicios de Keggel, parte de los sexercicios, pueden proveer al hombre de varias erecciones sin eyaculación, lo que le brinda más de un orgasmo en la misma sesión de sexo y pasión. 

Si el hombre sufre de eyaculación precoz, ciertos ejercicios especializados pueden ayudarle a controlar su pene y lograr, más adelante, que este funcione de acuerdo a los deseos de su dueño. 

Con estos ejercicios mencionados, se aprende a controlar la parte muscular de la excitación y si a esto le sumamos un autocontrol de nuestro parte hacia nuestras ansias y deseos, el resultado será una gratificante noche de sexo!.
 

POR: TUGUIASEXUAL.COM
FOTOGRÀFIAS: WEB
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA
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