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miércoles, 20 de noviembre de 2013

Jack Andraka: Joven de 16 años, científico genio y gay, premiado por el vaticano por desarrollar un método para diagnosticar el cáncer de páncreas, ovarios y pulmones durante las primeras fases. Increible historia.

Genio de 16 años, premiado por el vaticano entre otros, exige “acabar con la aristocracia científica” Jack Andraka, galardonado por desarrollar un método para diagnosticar cáncer, reprochó que solo 0.08% del mundo tiene acceso a ese conocimiento.


Jack Andraka, un joven de 16 años originario de Maryland, Estados Unidos, quien fue galardonado hace un año con un premio de 75 mil dólares por desarrollar un método con papel y nanotubos de carbono para diagnosticar cáncer de páncreas, comentó en México que es necesario acabar con la “aristocracia científica”, para democratizar el conocimiento. 

En el evento Ciudad de las Ideas que se celebra este fin de semana en Puebla, donde algunas de las mentes más brillantes del mundo inspiran a los jóvenes con sus ponencias, Andraka reprocho que “estamos viviendo en una aristocracia científica donde 0.08 por ciento de las personas en el mundo son las únicas que tienen acceso a ese tipo de conocimiento”.

El joven ejemplificó que “es como si en la Ciudad de México tomáramos a 60 personas y solo ellas pudieran leer los artículos científicos”.

Al preguntarle cómo logró él superar a estas barreras, comento a MILENIO que no fue fácil, “tuve que ser muy persistente”. ¿Por qué no se dio por vencido? “Porque mi invento puede salvar 400 vidas al día de gente que fallece de cáncer, como ocurrió con mi tío”, contestó.

SU INVESTIGACIÓN

“Hacer un sensor de papel para detectar el cáncer de páncreas es casi tan sencillo como hacer galletas de chispas de chocolate”, comentó en tono de broma el joven genio; sin embargo, lo difícil para él fue encontrar el método, pues consiste en detectar una proteína específica que se incrementa cuando los pacientes desarrollan esa enfermedad.

“No es nada fácil detectar estas proteínas, estos cambios, hay litros y litros de sangre en el cuerpo (…) Cuando estamos buscando un aumento pequeñito en una pequeña cantidad de una proteína es casi como tratar de encontrar una aguja en un saco de agujas idénticas”, explicó Andraka.

“Sin darme por vencido, por mi ignorancia completa del tema, fui a la mejor fuente que puede tener un adolescente cuando tiene dudas: Google y Wikipedia. Básicamente, encontré una base de datos de más de 8 mil proteínas que están presentes en el torrente sanguíneo cuando hay cáncer”, agregó.

El adolescente se encerró en su cuarto en el verano y comenzó a estudiar las 8 mil proteínas hasta que encontró una que tenía el potencial de ayudar a detectar el cáncer de páncreas, pues en ese caso se encuentra en niveles muy altos en la sangre.

La ventaja del método “es que funciona en las etapas más tempranas de la enfermedad, cuando alguien tiene casi 100 por ciento de probabilidades de sobrevivir y es más de 90 por ciento exacto para detectar el padecimiento” explicó.

“Finalmente terminé con un sensorcito de papel que cuesta tres centavos de dólar y funciona en cinco minutos, 168 veces más rápido, casi 26 mil veces menos caro y más de 400 veces más sensible para detectar el cáncer de páncreas que los métodos actuales”, comentó Andraka.

BARRERAS

Para hacer la investigación “redacté un procedimiento de laboratorio de 32 cuartillas y lo mandé por correo electrónico a 200 diferentes catedráticos de las universidades y los institutos nacionales de salud (de Estados Unidos); de pronto recibí 199 rechazos, me di cuenta de que los profesores no son tan buenas personas como aparecen en sus perfiles”, narró el adolescente.

“Una de las adversidades a las que me enfrenté en este proyecto fueron los muros en la ciencia; uno tiene que pagar 35 dólares nada más para leer 11 hojas de papel, esto hizo muy difícil mi investigación, no podía conseguir artículos que necesitaba” recordó.

Andraka dijo que, como cualquier adolescente, tuvo que ponerse creativo y piratear muchos artículos. Cuando no lo podía hacer, recurrió a otros textos, pero no eran de los autores intelectuales del reporte y tenían información insuficiente.

“Hubo un caso en el que tuve que pagar los 35 dólares, bueno, mis papás, porque ellos fueron los que me compraron el artículo”, comentó.

Acerca de las iniciativas de querer acercar a los niños al mundo de la ciencia, Andraka dijo que es “un mensaje confuso si hay que pagar 35 dólares, porque el mundo de la ciencia debería ser tan accesible como la cultura pop, como una canción que puedes comprar por 10 centavos, porque si no, vamos a acabar con un montón de Kim Kardashians y Miley Cyruses”.

El adolescente aseguró que “al poner estas barreras estamos imponiendo un sistema clasista, tenemos laboratorios corporativos y grandes universidades que pueden pagar por este conocimiento, hay una jerarquía como Yale y Harvard que tienen mucho más dinero que mi universidad local”.

Además, concluyó el genio, “es lo mismo con los países, hay mucho más acceso en Estados Unidos, pero acabo de estar en Ucrania y me dijeron, ‘simplemente no podemos pagar estos artículos’, eso sin contar que hay una clase más baja, la gente que no tiene internet en lo absoluto y no puede leer ni los resúmenes, no tienen acceso al conocimiento”.


Claves

Los premios

- Jack Andraka es tan solo un estudiante de secundaria en Maryland, que llevó a cabo su investigación científica en la Universidad Johns Hopkins.

- Es ganador del premio Gordon E. Moore de la Feria Internacional de Ciencia e Ingeniería de Intel y del Premio Smithsoniano al Ingenio Estadunidense.

- Es el orador más joven de la Real Sociedad de Medicina (Royal Society of Medicine) y ha participado en la revista Ciencia Popular (Popular Science) y las conferencias de científicos TED.

- Jack actualmente trabaja con un equipo de adolescentes (Gen Z) en el Premio Tricoder X de la Fundación Qualcomm y forma parte de la selección nacional júnior de kayak en aguas peligrosas

- Ha ganado premios en varios concursos nacionales e internacionales de matemáticas y le gusta jugar con su perro y hacer figuras de papiroflexia.

Y ahora el joven recibió el Premio Internacional Giuseppe Sciacca, el nombre de una excelente estudiante de arquitectura que murió a los 26 años, que reconoce a jóvenes excepcionales.

Por primera vez, la Santa Sede reconoce la labor de investigación de un joven declarado abiertamente homosexual, "Es realmente increíble ser premiado por El Vaticano, especialmente siendo un científico gay. Algo así hubiera sido imposible sólo hace unos años. Formar parte de este puente, de este progreso, es verdaderamente maravilloso".

En su numerosos discursos, Jack Andraka ha criticado el excesivo coste para acceder a artículos de investigación que, en su opinión, separa a los jóvenes de la ciencia.

"Tenemos una gran desconexión entre los jóvenes y la ciencia. Acceder a una publicación de Katy Perry cuesta 99 centavos. Un artículo científico cuesta 35 dólares, por lo que hay gran mensaje confuso ."

Inspirado por el triste fallecimiento de su tío afectado por un cáncer de páncreas a los 15 años creó un sensor de papel no invasivo que detecta células cancerígenas en páncreas, ovarios y pulmones durante las primeras fases cuando hay una mayor probabilidad de curación.

La sencilla prueba tiene una eficacia de casi 99% de exactitud. Actualmente, Andraka está en conversaciones con dos empresas de biotecnología para estudiar y fabricar el nuevo ensayo. Cree que probablemente no llegue al mercado hasta dentro de cinco a diez años.

El nuevo proyecto consistirá en desarrollar en desarrollar un dispositivo (del tamaño de un teléfono móvil) para detectar muchas enfermedades.









Por: Gabriel Bolio - Milienio.com - Cascaraamarga.es
Fotografìas: Web
Arreglos: Alberto Carrera


domingo, 20 de octubre de 2013

Despatologización de la transexualidad

No todo es cuestión de ley, pero la ley lo dice en el artículo Nº 12 de la Ley 26.743 de IdG: “Deberá respetarse la identidad de género adoptada por las personas, en especial por niñas, niños y adolescentes”. La exigencia de la despatologización de la transexualidad no tiene nada que ver con la negación a la asistencia médica ni tampoco con el abandono de persona por parte de la ciencia y las instituciones de la salud.


La patologización convierte a las identidades trans y travestis en una cuestión de enfermedad. Genera un discurso de pánico moral y pánico social sobre nuestra sexualidad, nuestra subjetividad e identidad. ¿Por qué? Porque la medicina obedece y es funcional a un aparato de control disciplinario mucho más amplio. Su objetivo es reencauzar a quienes según la mirada médica y biologicista nos apartamos de la norma. La medicina construye esta idea de monstruosidad, pero además interviene siempre como normalización binaria en el sentido de que sólo reconoce como únicos orígenes y destinos a la sexualidad y estandarización, por un lado, del hombre y, por otro, de la mujer. Se combina desvalorización con locura y, en una misma operación, se nos infantiliza. Pasamos a ser sujetas tuteladas al amparo del androcentrismo y del discurso médico –con su fuerte mirada machista que usa como modo de dominación– que nada podemos decidir por nosotras mismas.

Cuando el Estado no se quiere hacer cargo de determinados sujetos y sujetas controla, por una vía, a través de la represión, con los brazos armados de las fuerzas policiales, y por la otra vía, que es el saber científico. Es este saber el que pone en un mismo rubro a los locos, los borrachos, los drogadictos, las prostitutas y prostitutos y las personas trans. Sorprende cómo todavía sobrevive este discurso ramificado, ya que a esta altura ha quedado demostrado que el travestismo nada tiene que ver con desviaciones, perversiones o atentados contra el futuro de la humanidad.

Lo que la Ley de Identidad de Género logró en este país es correr la identidad de una persona de su relación con la genitalidad y con la readecuación quirúrgica obligatoria. La medicina ahora se ve frente al desafío de reconocer las demandas de construcción de identidad como derecho humano, respetando además el derecho personalísimo de las personas trans y travestis a acceder al sistema de salud y a permanecer en él también como un derecho humano. Cuando hablamos de nuestro acceso a la salud, todavía hoy aparece la réplica reaccionaria: “¿Cambio de sexo? ¡Pero con todas las personas que hay en los hospitales esperando una operación!”. No es extraño que lo único que todavía no haya logrado reglamentarse de la Ley de Identidad de Género en la Argentina es la parte de salud.

Despatologizar no es salir corriendo del hospital. Nuestras demandas por supuesto que no van a hacer colapsar el sistema público de salud. Ni siquiera se necesita un presupuesto extra, los profesionales que pueden atendernos están ya trabajando en cada hospital de la Argentina. Los pasos que están faltando son los de la capacitación, no en temas profesionales, ya que la calidad de nuestros médicos y médicas es muy alta, sino en la comprensión de las demandas de salud como una cuestión integral. Es necesario ir deshaciendo el imaginario que existe alrededor nuestro de que nuestros temas médicos son cosméticos, que nosotrxs recurrimos al sistema de salud por vanidad. Y empezar a pensar la construcción de la identidad como un tema profundo. En muchos casos quitarse la barba puede ser igual de importante o más que tener el DNI. Cada uno encuentra su desarrollo pleno de la persona a su manera.

Entonces, el imaginario de lo trans y salud ha ido siempre por dos caminos. Uno es tratarnos como enfermas o incapaces de tutelarnos a nosotras mismas. El otro es frivolizar la cuestión, diciendo que en temas de salud pública se deben establecer prioridades. Pero, ¿y a esas prioridades quién las dicta? La tarea hoy es ir despojando a lxs médicxs de los conceptos de normalidad, y desmantelar el perverso sistema que a través de la medicina nos ha presentado siempre como bichitos de frasco, rareza total, otredad y el fenómeno más sobresaliente del circo.



Por: Lohana Berkins - Pagina12.com.ar
Fotografìa: Web - Manuel Antonio Velandia Mora
arreglos: Alberto Carrera

martes, 12 de marzo de 2013

TERAPIAS DE CONVERSIÒN GAY. LA ABSURDA POLÈMICA MÈDICA, CULTURAL Y POLÌTICA

La polémica detrás de las terapias de conversión gay. Cuando Gabriel Arana estaba en el secundario, su madre, hurgando sin permiso entre sus correos electrónicos, encontró uno en el que confesaba sentir una atracción especial por un compañero de clase. Confirmó así lo que sabía "desde que eras pequeño", según le dijo luego: que su hijo era gay.


Al día siguiente, le dejó sobre el escritorio una pila de folletos sobre un tratamiento, ofrecido por un psicólogo clínico en California, que prometía curarle las tendencias homosexuales.

"Mi madre me hizo una pregunta hipotética: 'si hubiera una píldora que te hiciera heterosexual, ¿la tomarías?' Le admití que mi vida sería más fácil si tal píldora existiera", señaló Arana, ahora de 29 años y periodista de profesión.

Así fue que comenzó sus sesiones semanales de terapia reparativa, que continuaron hasta que se graduó. Pese a sus esfuerzos, su inclinación por personas de su mismo sexo nunca se disipó.


Joshua Romero, por su parte, accedió ir a la conferencia "Love Won Out" para darle el gusto a sus padres: como miembros activos de una iglesia cristiana, querían hacer algo para que su hijo, que había "salido del closet" unos años antes, recuperara la "normalidad".

"Yo ya estaba en un punto en el que había alcanzado la paz con quien era, con lo que Dios pensaba de mí. Fui por ellos y no pensé el daño que me haría. Todo lo que enseñaban ahí se basaba en que había algo mal conmigo: que es pecado, es malo, te va a llevar al infierno. Yo sentía que no podía evitar ser gay ni volverme otro", reveló el joven, de 29 años.

Los dos testimonios ilustran los tratamientos polémicos que están en la mira de legisladores y jueces de Estados Unidos: las terapias de conversión, también llamadas reparativaso exgay, que proponen revertir las tendencias homosexuales de un individuo.

California se convirtió en el primer estado del país en aprobar una ley que las prohíbe para pacientes menores de edad, que en muchos casos son sometidos a tratamiento por decisión de sus padres. Pero la norma, que debía entrar en vigor en 2013, ha sido frenada por una serie de apelaciones ante la Corte.

Nueva Jersey podría seguirle los pasos, con un proyecto de ley similar en debate.

"Es responsabilidad del Estado mediar en esta cuestión, dado que no hay evidencia de que estas terapias funcionen y a muchos nos han hecho mucho daño", afirmó Arana a BBC Mundo.


Fuera de lista

Las idas y vueltas legislativas y judiciales han puesto las terapias reparativas en el ojo del público y han renovado la polarización entre quienes las practican -que ven la homosexualidad como un desorden mental o una consecuencia de la historia del paciente que puede, por tanto, ser modificada- y quienes las condenan por peligrosas y obsoletas.

Entre los últimos se cuenta Jack Drescher, miembro destacado de la Asociación de Psiquiatría Estadounidense (APA, en inglés) y una de las principales voces críticas de estos procedimientos.

"Hoy los psiquiatras y psicólogos no están siendo entrenados para tratar algo que no se considera un desorden mental. Nadie lo hace en un espacio serio y mainstream, esto ocurre en las márgenes de la profesión", señaló a BBC Mundo el experto en identidad de género.

A mediados del siglo XX no era inusual que algunos terapeutas trabajaran en el cambio de la orientación sexual mediante el psicoanálisis intenso y hasta la administración de electroshocks, todo bien documentado en revistas médicas.

Pero las teorías fueron revisadas en los años '60 y, en 1973, la APA quitó la homosexualidad de su Manual de Diagnóstico y dejó de considerarla un desorden. En 1990, fue eliminada también de la Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud.

"Tras un estudio de 2009 señalamos que no había evidencia científica de que la terapia resultara en cambios permanentes de la orientación sexual y, en cambio, consignamos los efectos adversos que tenía en algunos pacientes, como ansiedad, depresión y deterioro general de la salud mental", señaló Drescher, que estuvo detrás de esa investigación clave para avanzar en las leyes de prohibición de estas terapias en menores.

En el caso de Arana, que fue usado de "testimonio de éxito" por su terapeuta, el camino fue negar la sexualidad: se hizo pasar forzadamente por heterosexual por un tiempo, dejó las sesiones cuando se mudó para ir a la universidad y, poco después, comenzó a tener pensamientos suicidas y llegó a ser hospitalizado por prevención.

"En parte fue por la terapia... Ellos ya tenían una historia para mí antes de que yo empezara a hablar, así es como funciona: buscan por qué tienes tendencias homosexuales y, aunque yo no tuve abusos en casa, la terapia consistía en seguir rebuscando para ver qué experiencias podían constituir abusos que justificaran mis tendencias", recordó Arana.

Según el médico Drescher, las críticas a las terapias reparativas son múltiples: considera que quienes las practican no advierten sobre los posibles efectos adversos de suprimir sentimientos y tienen detrás un motor moral o religioso sin basamento científico.

"Se puede dar droga que suprima el deseo sexual si el paciente lo quiere, pero eso no es lo mismo que decir que se lo puede convertir en heterosexual. El problema de quienes prometen una cura es que creen saber cuál es el origen de la homosexualidad: nadie sabe el origen", insistió el psiquiatra.


En el pasado

Las terapias reparativas se colaron en el psicoanálisis desde su origen, con el mismo Sigmund Freud probando con hipnosis para concluir que podía incrementarse el sentimiento heterosexual aunque sin que despareciera su contracara.

Pero la escuela estadounidense actual tiene detrás a una organización creada en los años '90, la Asociación Nacional para la Investigación y Terapia de la Homosexualidad (NARTH, en inglés), bajo la figura del psicólogo Joseph Nicolosi.

Su propuesta clínica se basa en negar que la orientación sexual tenga una base biológica, tratándola como una secuela de experiencias pasadas.

"Hay muchos hombres que creen que la homosexualidad, más que ser una tendencia inmodificable, se origina en una relación causa-efecto. En general esa causa es una completa inseguridad en su identidad de género basada en heridas severas que sufrieron de niños", explicó el terapeuta David Pickup, portavoz de NARTH, que tiene su práctica en California.

Pickup, discípulo de Nicolosi, es un expaciente de terapias de conversión; se ha declarado víctima de abusos sexuales durante su niñez y considera que el tratamiento le "salvó la vida".

Según dice, cuando los traumas profundos se exponen y se tratan, las tendencias homosexuales comienzan a disiparse por sí solas.

"Muchos pacientes maximizan su potencial heterosexual porque esas heridas del pasado han sido curadas. No en todos los casos, pero muchos pueden acercarse a las mujeres en sentido sexual", indica el terapeuta a BBC Mundo.

Aaron Bitzer es uno de ellos: a los 36 años, asegura que su paso por el tratamiento le ha permitido establecer una relación amorosa con una mujer "mucho más rica y profunda que cualquiera de las que había tenido antes".

"La intensidad de mi atracción por los hombres se ha reducido dramáticamente a lo largo de la terapia. No tengo más vergüenza por causa de mi sexualidad... Tengo mucho más conciencia de lo que está pasando dentro mío y qué creencias falsas tenía circulando por la mente", relató el paciente a BBC Mundo.

Como en muchos otros casos, detrás de su consulta hubo una motivación religiosa.

"No encajaba quién era con la fe que profesaba", señaló Bitzer.


Con limitaciones

Para los críticos de las terapias reparativas, la ley aprobada en California marca un punto de inflexión en la práctica clínica. Argumentan que los daños colaterales no pueden ser pasados por alto y alertan que, incluso si la norma entra en vigor, queda un área gris por fuera de la regulación.

La ley sólo apunta a los psicólogos, a los que podría quitársele la licencia si atienden a menores, pero no afecta a pastores y grupos religiosos que promueven la conversión sin presentarla como tratamiento médico.

"Es un pequeño paso para un gran problema. Pero al menos es un mensaje de que el estado de California desaprueba estas terapias", opinó Drescher.

En cambio, sus defensores consideran que la ley es una afrenta contra las libertades religiosas y de expresión.

"La gente no está maldita por tener tendencias homosexuales, pero hay gente a la que la homosexualidad le genera problemas. Para ellos es que tenemos terapia reparativa y esta ley abusiva lo quiere impedir, violando los derechos religiosos", refutó el portavoz de la NARTH, que estuvo detrás de la apelación judicial que frenó la norma.

¿Qué hay de los efectos secundarios severos, como los pensamientos suicidas de algunos expacientes o las denuncias por el uso de métodos de aversión, y hasta daño físico, como parte del tratamiento?

Según Pickup, se trata de anormalidades que se desvían de la práctica bien entendida.

"Si esas cosas realmente ocurrieron en un consultorio, a esos profesionales se les debe quitar la licencia. Deben haber dado con las 'manzanas podridas' que, como en todo, existen ahí afuera. Pero eso no quiere decir que por unos haya que quitarle la posibilidad de tratamiento a todos", argumentó ante BBC Mundo.

En cambio, para el gobernador californiano Jerry Brown -que firmó la ley en septiembre pasado- prohibir las terapias de conversión es una necesidad: deben ser relegadas, dijo, al "bote de la basura de la charlatanería".

La última palabra la tendrá un tribunal federal. Mientras tanto, el debate resuena en otros estados del país y se ha vuelto una batalla no sólo médica sino cultural y política.



POR: BBCMUNDO.COM / TERRA.COM.AR
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA

lunes, 4 de junio de 2012

ESPAÑA: 300.000 IMPLANTES DE PENE

Con disfunción eréctil 300.000 españoles necesitan implantarse una prótesis de pene. El 60% de los pacientes a los que se les implantó un dispositivo con una válvula inflable lo utilizaba al menos una vez a la semana.


Al menos 300.000 españoles con disfunción eréctil necesitan una prótesis de pene porque presentan disfunción eréctil severa o no responden a otros tratamientos, según el doctor Mariano Rosselló, coordinador del VIII Curso de Implantes de Prótesis de Pene, que organiza el Instituto de Medicina Sexual en el Hospital Universitario Madrid Sanchinarro.

De esta manera, Rosselló ha presentado una prótesis de pene más económica con un deposito en forma de trébol, que almacena el líquido que, mediante un sistema de bombeo, rellena los cilindros de la prótesis que se implantan en los cuerpos cavernosos del paciente y posibilitan una erección. "Su forma de trébol, a diferencia de los anteriores, en forma de botella, hace más cómoda su inserción y su anclaje en el espacio creado por el cirujano", ha precisado.

Por su parte, un estudio publicado en la revista 'Journal of Sexual Medicine' revela que el 60 por ciento de los pacientes a los que se les implantó un dispositivo con una válvula inflable lo utilizaba al menos una vez a la semana. Además, "la mayoría de los pacientes retornan a la actividad sexual relativamente rápido, con una alta frecuencia de uso de sus prótesis", recoge la publicación.

Asimismo, una investigación publicada en la revista 'World Journal of Urology' apuntó a que el 90 por ciento de los cerca de mil pacientes analizados que recibieron un implante en los últimos 30 años estaban satisfechos con el resultado. "La cirugía de prótesis de pene es segura y una opción de tratamiento durable en disfunción eréctil", matiza.


ACTITUD DE LA PAREJA

Por otro lado, la uróloga del Centro de Urología, Andrología y Salud Sexual de Palma de Mallorca, la doctora María Fernanda Peraza-Godoy, ha reconocido que la actitud de la pareja es determinante a la hora de que el hombre afronte el problema.

"El/la hombre/mujer es la primera que anima a su pareja a consultar por su problema; si la única solución es el implante, habitualmente suele apoyar a su pareja en beneficio mutuo, ya que la disfunción eréctil además problemas de ansiedad, nerviosismo y cambios de humor, puede llegar a producir una depresión", ha argumentado.

En general, más de 2 millones de españoles sufren disfunción eréctil. Se trata de una problemática que aumenta en número de afectados a medida que pasan los años. De esta manera, entre los 18 y 40 años afecta al 17 por ciento de los hombres; entre los 40 y los 70 años, al 47 por ciento; a partir de los 70 años, al 72 por ciento.





POR: EUROPA PRESS/  TELECINCO.ES
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA


POR:
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