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jueves, 6 de marzo de 2014

Nuevas opciones de género en Facebook: Bisexual, transexual e intersexual. Él, Ella y Ellos. "Adaptabilidad en diversidad"

Facebook ha anunciado que la información personal de género entre sus usuarios no se limitará a «Hombre» o «Mujer», por lo que ha añadido más opciones personalizadas que incluyen los términos bisexual, transexual o intersexual. Además de los géneros, los suscriptores también tendrán la opción de elegir el pronombre personal por el que quieren ser reconocidos. Además de «él» y «ella», incluyen la opción «neutral» (ellos).


El anuncio se ha hecho a través de la página oficial de Facebook Diversidad. «Hemos colaborado con Network of Support, un grupo que lucha por los derechos la comunidad de LGBT, para ofrecer una extensa lista de identidades de género que muchas personas usan para describirse a ellos mismos», han escrito en la página.

«Hemos añadido también la posibilidad de que la gente controle la audiencia con la que quiera compartir su nueva identificación. Reconocemos que hay personas que enfrentan muchos retos a la hora de compartir su verdadera identidad de género con otros, y esta configuración le da a la gente la capacidad de expresarse en una forma auténtica», han publicado. Por ahora se trata de un opción disponible para los usuarios que utilizan la red en inglés americano, pero Facebook tiene previsto extenderla a otras regiones en el futuro.


Por: ABC.es
Fotografía: Facebook Diversity
Arreglos: Alberto Carrera

domingo, 20 de octubre de 2013

Despatologización de la transexualidad

No todo es cuestión de ley, pero la ley lo dice en el artículo Nº 12 de la Ley 26.743 de IdG: “Deberá respetarse la identidad de género adoptada por las personas, en especial por niñas, niños y adolescentes”. La exigencia de la despatologización de la transexualidad no tiene nada que ver con la negación a la asistencia médica ni tampoco con el abandono de persona por parte de la ciencia y las instituciones de la salud.


La patologización convierte a las identidades trans y travestis en una cuestión de enfermedad. Genera un discurso de pánico moral y pánico social sobre nuestra sexualidad, nuestra subjetividad e identidad. ¿Por qué? Porque la medicina obedece y es funcional a un aparato de control disciplinario mucho más amplio. Su objetivo es reencauzar a quienes según la mirada médica y biologicista nos apartamos de la norma. La medicina construye esta idea de monstruosidad, pero además interviene siempre como normalización binaria en el sentido de que sólo reconoce como únicos orígenes y destinos a la sexualidad y estandarización, por un lado, del hombre y, por otro, de la mujer. Se combina desvalorización con locura y, en una misma operación, se nos infantiliza. Pasamos a ser sujetas tuteladas al amparo del androcentrismo y del discurso médico –con su fuerte mirada machista que usa como modo de dominación– que nada podemos decidir por nosotras mismas.

Cuando el Estado no se quiere hacer cargo de determinados sujetos y sujetas controla, por una vía, a través de la represión, con los brazos armados de las fuerzas policiales, y por la otra vía, que es el saber científico. Es este saber el que pone en un mismo rubro a los locos, los borrachos, los drogadictos, las prostitutas y prostitutos y las personas trans. Sorprende cómo todavía sobrevive este discurso ramificado, ya que a esta altura ha quedado demostrado que el travestismo nada tiene que ver con desviaciones, perversiones o atentados contra el futuro de la humanidad.

Lo que la Ley de Identidad de Género logró en este país es correr la identidad de una persona de su relación con la genitalidad y con la readecuación quirúrgica obligatoria. La medicina ahora se ve frente al desafío de reconocer las demandas de construcción de identidad como derecho humano, respetando además el derecho personalísimo de las personas trans y travestis a acceder al sistema de salud y a permanecer en él también como un derecho humano. Cuando hablamos de nuestro acceso a la salud, todavía hoy aparece la réplica reaccionaria: “¿Cambio de sexo? ¡Pero con todas las personas que hay en los hospitales esperando una operación!”. No es extraño que lo único que todavía no haya logrado reglamentarse de la Ley de Identidad de Género en la Argentina es la parte de salud.

Despatologizar no es salir corriendo del hospital. Nuestras demandas por supuesto que no van a hacer colapsar el sistema público de salud. Ni siquiera se necesita un presupuesto extra, los profesionales que pueden atendernos están ya trabajando en cada hospital de la Argentina. Los pasos que están faltando son los de la capacitación, no en temas profesionales, ya que la calidad de nuestros médicos y médicas es muy alta, sino en la comprensión de las demandas de salud como una cuestión integral. Es necesario ir deshaciendo el imaginario que existe alrededor nuestro de que nuestros temas médicos son cosméticos, que nosotrxs recurrimos al sistema de salud por vanidad. Y empezar a pensar la construcción de la identidad como un tema profundo. En muchos casos quitarse la barba puede ser igual de importante o más que tener el DNI. Cada uno encuentra su desarrollo pleno de la persona a su manera.

Entonces, el imaginario de lo trans y salud ha ido siempre por dos caminos. Uno es tratarnos como enfermas o incapaces de tutelarnos a nosotras mismas. El otro es frivolizar la cuestión, diciendo que en temas de salud pública se deben establecer prioridades. Pero, ¿y a esas prioridades quién las dicta? La tarea hoy es ir despojando a lxs médicxs de los conceptos de normalidad, y desmantelar el perverso sistema que a través de la medicina nos ha presentado siempre como bichitos de frasco, rareza total, otredad y el fenómeno más sobresaliente del circo.



Por: Lohana Berkins - Pagina12.com.ar
Fotografìa: Web - Manuel Antonio Velandia Mora
arreglos: Alberto Carrera

sábado, 19 de octubre de 2013

Mendoza: Consultorio de Hormonización Transexual. Inclusiòn e Igualdad al sistema sanitario. Cambios paso a paso.

Dan terapia hormonal a transexuales. El hospital Central tiene un consultorio para darles los medicamentos gratis. El tratamiento incluye asesoramiento psicológico. El Ministerio de Salud planea extender al servicio a otros hospitales.


La discriminación que sufren las personas transexuales o el temor a que esto ocurra los ha transformado en un grupo excluido del sistema sanitario. Sin embargo, desde hace unos meses, y a partir de ahora con mejor organización, funciona en el hospital Central un servicio para dar respuesta a sus necesidades. 

El consultorio de Hormonización Transexual busca acercarles un tratamiento médico adecuado, que incluye asesoramiento psicológico y la posibilidad de realizar derivaciones a cualquier especialidad que se requiera. 

La iniciativa responde a lo estipulado en la Ley de Identidad de Género y por lo cual una agrupación trans solicitó acciones hace unos días al Ministerio de Salud. 

Es que es muy habitual que estas personas se automediquen con hormonas que pueden conseguir fácilmente en las farmacias y de acuerdo a las indicaciones que algún conocido les sugiere. Sin embargo, muchos desconocen que esto puede tener consecuencias graves sobre su salud. Así lo expresó el médico Pablo Ferrada, coordinador de este consultorio que pertenece al servicio de Enfermedades endocrino-metabólicas. 

"La consecuencia más grave y más frecuente es la enfermedad tromboembólica en los miembros inferiores y que puede impactar en el corazón o el cerebro", explicó. Esto puede producir un accidente cerebral con daño neurológico que puede ser permanente e incluso poner en riesgo la vida. 

Pero además, la ingesta de dosis excesivas puede causar un daño hepático severo y llevar a una hepatitis tóxica. Otra posibilidad de menor incidencia es el desarrollo de cáncer hormono-sensible en el sexo elegido. Ferrada afirmó que esta práctica es habitual en los mayores de 30 años, mientras que entre los más jóvenes hay mayor conciencia o menos temor a acudir al médico. 



Atención integral

Hace un año, en el servicio a cargo de Javier Bringa comenzaron a darle forma a esta idea. "Empezamos a ver casos aislados que llegaban a la consulta en forma espontánea y de manera esporádica", señaló Ferrada. Por eso se avanzó y se buscó darle mayor organicidad y, con el respaldo del Ministerio de Salud, éste proveerá la medicación durante este año y a partir del próximo se espera que se incluya una partida específica dentro del presupuesto del nosocomio. La intención final es, en el lapso de tres años, instalar consultorios similares en cada hospital de referencia de la provincia.

Ayer, el psicólogo Germán Morassutti, del programa provincial de Salud Sexual y Reproductiva, participó de una reunión del servicio como parte de los primeros pasos para su integración al equipo. La intención del encuentro fue introducir a los médicos en los parámetros de atención de pacientes transexuales. "Conceptos como el rol de género, identidad de género u orientación sexual son temas con los cuales los médicos no tienen mucho contacto", explicó. 

Profundizó además en la realidad sanitaria que vive este grupo: "Están totalmente excluidos y se ha detectado maltrato relacionado con la falta de conocimiento del personal de salud sobre la temática".

Explicó que en ocasiones se les han negado anticonceptivos aduciendo que los usan para prostituirse, pese a que por ley deben tener acceso a ellos. De todas formas, el doctor Ferrada destacó que quienes se han acercado por el servicio ninguno se dedicaba a esta actividad y que varios incluso avanzan en sus estudios profesionales.

Según la estadística del servicio, sus edades van de los 20 a los 42 años y en tres de cada cuatro casos se trata de transexualidad de hombre a mujer (el cuarto es una mujer que eligió ser varón). 

Los profesionales aclararon que en realidad son muy pocos los que buscan llegar a la cirugía y de ellos la mayoría solo aspira a la reasignación quirúrgica parcial. Esta es una etapa de complejidad que todavía no está contemplada en el ámbito público local, al igual que en la mayor parte del sistema sanitario nacional. En cuanto a la reasignación total, sólo se hace en La Plata.

"Recién empiezo y los cambios son lentos"

Mujeres transexuales consultadas se mostraron muy conformes con el consultorio del hospital Central, que consideraron un avance para concretar el derecho a la identidad de género. 

"Siempre quise ser mujer, desde chiquita", contó Lucila (22), una de las dos pacientes que que ya tiene el servicio y que estudia profesorado de Historia. "El año pasado tomé la decisión de hacerlo y empecé por preguntar en centros de salud y por la posibilidad de un tratamiento en el Central", agregó. Allí, en abril le hicieron análisis de sangre y orina y hace un mes comenzó con la terapia hormonal

"Sabiendo lo de la ley (de Identidad de Género) suponía que había posibilidad de hacerlo", dijo, y destacó: "Me ha ayudado a liberarme bastante, aunque recién empiezo y los cambios son lentos". 

Por su parte, María Victoria, perteneciente a Red Nuevas Fronteras, también se mostró muy conforme mientras esperaba ser recibida por uno de los médicos. En su caso, ya realiza terapia hormonal, por eso hizo la salvedad de que "para nosotros la lista de medicamentos que van a dar es de laboratorios de segunda línea, no son de primera calidad. Y nosotros sabemos por la práctica que no son iguales. La diferencia de precio es mucha (de hasta un tercio de su valor), pero yo he tenido diferentes reacciones".


POR: Verónica De Vita - LOSANDES.COM.AR
Fotografìas: Web
ARREGLOS: Alberto Carrera

sábado, 24 de agosto de 2013

Alemania: Opciòn del tercer gènero para recièn nacidos hermafroditas. Femenino - En Blanco - Masculino.

Alemania introduce un "tercer género" legal para recién nacidos. A partir del 1 de noviembre Alemania ofrecerá a los padres tres opciones para rellenar el certificado de nacimiento de sus bebés: "masculino", "femenino" y "en blanco".


La nueva ley aprobada en mayo, pero dada a conocer sólo hasta ahora, convierte a Alemania en el primer país europeo en oficializar la tercera opción de género.

El cambio en la normativa permite a los padres la posibilidad de dejar en blanco la casilla de género para aquellos bebés nacidos físicamente con ambos sexos, conocidos como bebés hermafroditas.

La nueva legislación brinda la posibilidad de que más adelante, en edad adulta, esas personas con sexo indeterminado puedan escoger si quieren estar bajo la categoría masculina o femenina.

Pero también se ofrece la opción de quedarse bajo la categoría del tercer género o indeterminado y no tener que escoger en ningún momento de su vida entre ninguna de las dos opciones.

En Alemania, algunos medios de prensa están calificando a esta nueva ley como una "revolución legal".

Sin embargo, todavía no hay detalles sobre cómo la nueva ley afectará el uso del género en otros documentos oficiales como los pasaportes, donde hay que escoger entre una "M" y una "F".


Las implicaciones del tercer género

La publicación alemana dedicada al derecho familiar FamRZ ha pedido que esa tercera categoría sea identificada con la letra "X".

La nueva ley ya aprobada se apoya en una decisión de la corte constitucional que establece que mientras una persona "sienta profundamente" que pertenece a un cierto género, tiene también el derecho de escoger cómo se identifica legalmente.

La ley, conocida como del "tercer género", también tendrá un efecto sobre las leyes que conciernen al matrimonio ya que, hasta este momento, en Alemania sólo se pueden casar mujeres con hombres.

Hace seis semanas Australia se convirtió en el primer país del mundo en aprobar una legislación sobre el tercer género, si bien ya desde 2011 las leyes australianas permitían a sus ciudadanos marcar con una "X" la casilla de género en el pasaporte, algo que también puede hacerse en Nueva Zelanda desde 2012.



Libertad para el cambio

Demian McGuinness, corresponsal de la BBC, explica cómo ha sido recibida esta nueva ley en Alemania: "Ha sido vista como un paso adelante en cuanto a los derechos de género".

La normativa también permitirá a los bebés hermafroditas cambiar su género en diferentes momentos de su vida.

McGuiness explicó que todavía hay muchos puntos sobre los que no hay claridad total en casos específicos como matrimonios y adopciones.

Un ejemplo de estos casos específicos es qué pasaría si alguien con un sexo indeterminado fuera sentenciado a prisión. ¿A qué tipo de cárcel debería ir?

En todo caso, señala el corresponsal, la nueva legislación se enmarca en una tradición alemana de tolerancia al tratar derechos de género.

"Es algo lógico pero no es una ley tan progresista como nos gustaría que fuera", explicó a la BBC Richard Köhler, del grupo activista Transgender Europe.

Köhler detalló que esta ley se limita a casos donde un doctor tiene que hacer una diagnosis de hermafrodita.

Sin embargo, apunta, la normativa no brinda esta posibilidad de escogencia a personas no entren dentro de ese diagnóstico.

Köhler indicó que lo que grupos como su organización pretenden es provocar un debate para cuestionar si es necesario que una persona tenga que marcar obligatoriamente en una casilla cuál es su género.


POR: BBC.CO.UK
FOTOGRAFÌAS: WEB / Louise Lacante
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA

lunes, 19 de agosto de 2013

LA MUJER NO NACE, SE DIBUJA. Maitena y Laerte al lìmites de los gèneros. "Reportaje"

MAITENA Y LAERTE SE ENCUENTRAN, SE MIRAN ESPEJO DE POR MEDIO Y DESDIBUJAN LOS LÍMITES DE LOS GÉNEROS

Género estampado

El humor, en su versión de broma pesada o de burla, ha sido históricamente uno de los más poderosos métodos correctivos de la diversidad en cualquiera de sus expresiones. Pero el humor en buenas manos puede ser bandera hilarante de las diferencias: Maitena y Laerte confirman con sus trabajos la potencia transformadora de la ironía y del trazo fino. Laerte ya era muy conocido en Brasil cuando hace muy poco, y cerca de cumplir sesenta años, decidió presentarse en sociedad como mujer trans. En esta conversación ambas estrellas de la historieta analizan los alcances de sus propios personajes.


Maitena es Maitena, no necesita presentación. Su nombre evoca una legión de mujeres con pequeños problemas y grandes soluciones, todo en el mismo cuadrito. Mujeres que perdieron la vista a causa de la presbicia pero igual leen la letra chica porque están superadas, chicas de treinta que se están sacando la bombacha en la portada de un libro, pero están alteradas, que se ajustan el pantalón, pero lo llevan puesto. Maitena está en la agenda año tras año pero, sobre todo, instalada como el gato de Cheshire en la conciencia de las inconscientes, en el superyó de todas y todas. Su nombre es contraseña para abrir la tranquera a la autocrítica maliciosa y a la denuncia con gracia aquí y en todos los países donde se consumen sus mujeres (en esta Feria del Libro de Guadalajara se llevará el premio La Catrina, destinado a autores destacados internacionalmente en los campos de la caricatura y la historieta). Con un trazo aparentemente simple, Maitena descubrió un territorio y una serie de situaciones donde personas hiperlúcidas son “pescadas” por ellas mismas o sus amigas justo en el momento de la caída en el clisé de la feminidad. ¿El mundo femenino es lo mismo que decir el mundo de las mujeres? Esta pregunta y otras que apuntan a las botas (y tacones) de la dictadura de género, incluido el profundo malhumor que ésta provoca, es el tema de conversación entre Maitena y Laerte, dos potencias que se encontraron en San Pablo en el marco del Encuentro entre caricaturistas en el Centro Cultural Belenzinho. Laerte no necesita presentación en Brasil, prócer del humor desde lo más under hasta las páginas de diarios y revistas mainstream desde hace ya un largo tiempo, ha sido considerada uno de los mejores historietistas (hoy es una de las mejores). En 2004 se presentó en sociedad como cross dresser y en 2010, a los 59, hizo pública su decisión de ser mujer transgénero. Como en la Argentina es necesario hacer algunas presentaciones, Soy le ha pedido que antes de reproducir la conversación se presente con sus propias palabras. Y lo hizo así:

No he pensado mucho sobre las etapas de mi vida. Pero bueno, veamos... Hice la escuela superior, en Música, después en Periodismo, pero jamás me recibí ni en una ni en otra. En aquellos tiempos, a los 17, tuve mis primeras relaciones sexuales, siempre con hombres, y durante algunos años todo estuvo bien. Pero de pronto entré en pánico y me metí en el armario por décadas. Me casé con mujeres, tuve hijos, etc. Por fin, cuando se estaba terminando el siglo XX reconocí y acepté mi deseo exclusivo por los hombres, aunque no fue tan fácil como suena, tuve mis dificultades. Lo de la transgeneridad es todavía más reciente. Hugo siempre ha sido mi alter-ego, desde que lo creé, en los años ’80. Hay muchas historietas que se inspiran en hechos de mi vida, principalmente mis dificultades con los aparatos de informática... Les envío un ejemplo. A veces Hugo se travestía, pero siempre con una justificación más o menos consistente, como por ejemplo escaparse de la mafia. Pero en 2004 aparece en una historieta travistiéndose sin razón obligada, digamos que se traviste por nada, por el puro placer de la cosa. Allí fue que una amiga –hoy amiga– me contactó por email y me preguntó si eso que estaba haciendo Hugo no podría tratarse de un deseo mío, me preguntó si no me interesaría conocer a otras personas con el mismo deseo. Allí comprendí que no se trataba de una ficción sino de un deseo real y –lo mejor– ¡posible! Todo eso representó un salto muy grande en mi vida y una abertura enorme para mi modo de ver las cosas y también de crear, de trabajar. En 2010, al declararme públicamente transgénero, en una entrevista, no encontré más razones para mi travestimiento esporádico y semiclandestino.

Empecé a vestirme en conformidad con mis sentimientos, cambié todas las ropas que tenía.

Al vivir la posibilidad de ser mujer, conocía a muchas otras personas, muchas vidas con historias dolorosas parecidas –o no tan parecidas, pero sintonizadas–. Retomé mi vida de compromiso político –formé parte del Partido Comunista en los años ’70 y ’80–, ahora por una causa relacionada con la intimidad de los sentimientos, algo que está muy vivo dentro de mí, más que por una motivación ideológica, por justa y sincera que fuera. Por lo que he comprendido a través de mis lecturas por cierto nada profesionales de Beatriz Preciado, Judith Butler y conversaciones con activistas, tiene mucho sentido la idea de que hombre y mujer son conceptos culturales, creaciones de la cultura que cambian con el tiempo y el contexto. Así que, para mí, la autoconstrucción de una identidad de mujer es algo que se va moldeando y, al mismo tiempo, abriendo posibilidades de expresión en las que no había pensado antes. Para algunos hombres, construirse mujer significa nada más que el intento de copiar un modelo preexistente. Para otras personas la cosa es más compleja, y más dinámica también. Me gusta usar el nombre Laerte. No le vi sentido a cambiarlo. Tengo identidad masculina y femenina a la vez. Al hospital voy travestida o, mejor dicho, vestida. Realizo exámenes médicos masculinos por eso allí me definí como hombre. Las mujeres no tienen próstata. Pero en los hoteles, me registro como “Laerte Countinho, sexo femenino”.



Al borde de un ataque

Laerte: Creo que las mujeres viven, desde el siglo XIX, un proceso de “revolución permanente”, que las ha llevado a nuevas vivencias sociales, laborales, políticas, existenciales. Creo que a los hombres les toca hacer su parte en esa revolución del género humano... Vos fuiste durante mucho tiempo considerada una humorista de temas femeninos o, mejor dicho, representante de las mujeres. ¿Cómo se llega a eso?

Maitena: Sí, fui vista así, pero tuvo que ver sobre todo con que no había muchas mujeres haciendo historietas. Por ejemplo, una pregunta que me hacían siempre es cómo me llevaba con mis compañeros en las revistas, cómo era recibida teniendo en cuenta que es un ambiente muy de hombres, muy hétero. Y la respuesta siempre era que me recibían genial, justamente porque son machistas. Como cuando entrás por equivocación a un baño de hombres: te reciben bien, con un “hoooola, rubia”. Es cierto que yo hablaba de otras cosas, tocaba temas de los que comúnmente no se hablaba. No sé si eran temas que tenían que ver tanto con la mujer, pero sí con lo doméstico, la vida de todos los días. Pero a ese humor también lo podría haber hecho un hombre.

Laerte: Yo, que pienso en un momento en que no existan las diferencias de género, que no existan separaciones, me pregunto hasta cuándo se van a mantener estos muros, imaginarios pero tan sólidos. Pero bueno, entiendo que todo pasado fue peor.

Maitena: Cuando empecé a trabajar hacía humor erótico. Todos mis compañeros eran varones. La visión mía sobre sexo era muy diferente de la de los demás. Yo no tenía el patrón del humor masculino y eso a ellos les resultaba muy fuerte, les molestaba. Tenía un personaje que se llamaba “La fiera” que salía a la calle a buscar hombres para tener sexo, salía con el impermeable cerrado. Lo abría y cada semana estaba con un hombre de una profesión diferente. Les parecía muy agresivo porque “La fiera” se los cogía y los escupía como quien escupe el carozo de una aceituna. Se espantaban y, sin embargo, ¿cuántos hombres hacen eso con las mujeres? Fundamentalmente les resultaba chocante que el deseo fuera femenino porque en los comics siempre el deseo es masculino y la mujer es el objeto de deseo. Llegaban cartas de lectores dirigidas a mí pensando que yo era un hombre, que Maitena era mi apellido, les resultaba imposible imaginar que quien escribía las historias en las que alguien está caliente fuera una mujer.

Laerte: Es que hay cosas que se consideran femeninas y otras masculinas. Y en la historieta también es así. Vos abriste una puerta para retratar a la mujer no como musa o como apéndice del hombre, sino una mujer que se parece más a la real.

Maitena: Estaba el prejuicio de que esa temática era femenina. Hablar de las cosas de todos los días, del cuerpo, las relaciones familiares, de que te mirás al espejo y te sentís fea, gorda, no eran temáticas muy exploradas por los historietistas hombres. En ese sentido me enorgullezco de haber abierto un camino porque ahora hay muchísimos varones jóvenes que hacen un humor hablando de sus cosas personales, de qué los hace sentir mal, del cuerpo. Pero bueno, también fue parte de un fenómeno de la época, de los noventa. Después vinieron todas esas series como Sex And The City, etc. Era la época en que estábamos de moda las mujeres. Ahora está de moda lo gay.

Laerte: ¿No ves en todo esto una intervención crucial del feminismo?

Maitena: El feminismo habló muy bien de las mujeres durante mucho tiempo. Pero creo que lo que yo hice fue hablar mal de las mujeres. Las partes débiles y las partes malas. Todo va cambiando. Creo que en algunos años ya no va a ser novedad que un hombre decida, como vos, ponerse ropa femenina o priorizar la parte femenina de su personalidad. Creo que con los años los hombres se van feminizando y las mujeres se van masculinizando.

Laerte: ¿Me lo prometes? (Risas.)


Vida y obra

Maitena: Pienso que tu trabajo cambió mucho en relación con tu propia transformación.

Laerte: En 2004 empecé un cambio, a hacer tiras más poéticas. Me acuerdo de que leí una entrevista en la que Chico Buarque decía que veía a la canción históricamente limitada al siglo XX, que tal vez el rap y otros géneros expresaban mejor el presente. Y me pregunté lo mismo sobre la historieta, sentí que mi trabajo había cumplido un ciclo. Así es que dejé a muchos de mis personajes. Me quedé con Muriel y también en Hugo. Fue este cambio en las tiras lo que me puso en contacto con la comunidad cross. Me llevó mucho tiempo decidirme a hacer una sesión de cross dressing en un lugar que encontré en Internet. Recuerdo que el primer momento fue el de la depilación con cera. Fue un hito de redención, de autodescubrimiento, como sentirme sin coraza. Lo segundo fue ponerme la ropa que me ofrecían, incluido el corpiño. Me tomaron una foto. Sentí la libertad.

Maitena: Después viene el trabajo de qué tipo de mujer ser. La tiranía de los modelos.

Laerte: Sí, a veces se ve en la población trans una recurrencia a pocos modelos que podrían resumirse en una diva, en una Marilyn Monroe. Creo que llevará su tiempo ir ampliando, y aquí juegan los modelos que ofrece la cultura, incluida la historieta. Tengo 62 años, no voy a tomar hormonas, ya no me hacen efecto, y todo lo relacionado con cambios quirúrgicos me asusta mucho. Creo que la práctica me ha hecho elegir mejor lo que me voy a poner, y entiendo que la ropa es una forma de expresión. Tuve una prótesis de cola que usaba con calzas, y ya no me la pongo. Tengo corpiños armados en casa, pero que no se pueden usar con cualquier vestido. Pero bueno, de a poco empecé a gustar de mi cuerpo sin pechos, tal vez me pondría siliconas. Uso láser para la barba y también crema antiarrugas, pero la verdad es que invierto más dinero en mi gata Celina que está parapléjica. Pienso que lo que le pasa a Hugo representa lo que le pasa a mucha gente. Y creo que con tus mujeres te ocurrirá lo mismo.

Maitena: Una vez me escribió una chica de 14 años diciendo que ella se depilaba los bigotes y que pensaba que era algo vergonzoso y que era la única a la que le pasaba. Y me contó el alivio que le dio ver en mis chistes que todas lo hacemos.

Laerte: Yo me pregunto si hay que crear otro lenguaje para incluir los temas de género. Para decir que lo masculino y lo femenino no están condicionados por la biología. Históricamente se van marcando las pautas para representar el modo de ser femenino y el modo de ser masculino. Hay que ver cómo hacer para que desde la forma en la que encontramos de contar las historias vayamos alejándonos de esa basura.

Maitena: El humor necesita romper con algo, reírse de algo, desarmar algo. Tiene que agarrar algo natural y tomarlo como raro o diferente. O agarrar algo muy diferente y tomarlo como algo natural. Pero ese proceso mental un poco tiene que suceder solo. Si me preguntan cómo se hace, yo no sé cómo se hace el humor. Cuando uno encuentra la fórmula, el humor deja de ser gracioso. Cuando se escribe humor hay que llevar adelante una pelea con los prejuicios hasta el límite, riéndote y burlándote de todo. Hay gente que dice “no te podés reír de esto”. Bueno, sí, yo creo que como ejercicio se puede hacer.

Laerte: Esa idea de corrección política aparece en un momento en el que los movimientos sociales han podido superar viejas consignas para desarrollar nuevos modelos de negros, homosexuales, judíos, lo que sea.

Maitena: Cada vez que uno se propone hacer humor sobre un tema específico, no le sale bien. Cuando se hace humor con el preconcepto de que tiene que ser de género, tiene que transmitir cierto mensaje determinado, no funciona.


El futuro aquí y ahora

Laerte: Es cierto que en estos últimos años han cambiado muchas cosas, están apareciendo muchas leyes que reconocen la diversidad. Pero bueno, me molesta un poco la palabra pareja. Pero más me molesta la palabra casamiento, porque en su raíz está la palabra casa. Es la pareja pensada en cuanto a mobiliario, a la familia, los hijos. Me gusta más como se dice en Uruguay, compañero.

Maitena: Y sí, en toda esta transformación tiene que haber también una transformación del lenguaje. Creo que estamos atravesando una revolución que va a llevar a que las parejas ya no vivan juntas. La única razón por la que un hombre y una mujer pueden vivir juntos muchos años es porque tienen hijos. Lo digo porque yo ya tuve varias parejas. La idea de una pareja sin hijos viviendo junta es un embole, es siniestro, porque la convivencia mata toda la gracia de la pasión. Váyanse juntos de vacaciones, pero vivir juntos... Dios mío.

Laerte: ...

Maitena: Hay mujeres que dicen “cada vez hay más gays”. No es así. Siempre hubo la misma cantidad, pero lo diferente de ahora es que lo pueden vivir. Lo pueden elegir desde mucho más temprano. La sensación para las mujeres heterosexuales es que cada vez hay menos hombres... bueno, empiecen a mirar a las chicas. Hay cada vez más maneras de armar familias. No tiene que ser visto como que cada vez hay menos hombres sino que cada vez hay más posibilidades. Todo eso se cae a pedazos. Claro que hay muchas mujeres que tienen todavía en la cabeza al príncipe azul que les metió la cultura, bueno, váyanse enterando: no existe. ¡Ningún hombre quiere hacer todo eso!

Laerte: ...

Maitena: ¿Por qué te quedás tan callada?

Laerte: No... Me quedé pensando... Vos creés que se está cayendo solo a pedazos ... ¿o que tendríamos que darle un empujón?



POR: PAGINA12.COM.AR
FOTOGRAFÌAS: WEB
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA

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