Mostrando entradas con la etiqueta Gay Music. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gay Music. Mostrar todas las entradas

sábado, 28 de enero de 2017

Lo nuevo de Troye Sivan - Heaven ft. Betty Who. Un canto LGBTI




Troye Sivan Mellet nacido Johannesburgo, Sudáfrica, el 5 de junio de 1995), mejor conocido como Troye Sivan, es un cantante, compositor, actor y youtuber sudafricano-australiano. Como actor, ha interpretado el papel del niño James (Wolverine) en la película X-Men Origins: Wolverine (2009), y el personaje principal de John Milton en la trilogía cinematográfica Spud. Troye también sube vídeos a YouTube en su canal. A partir abril de 2016 cuenta con más de 4 millones de suscriptores y más de 240 millones de visitas.

En octubre de 2014, la revista Time lo nombró como uno de los “25 adolescentes más influyentes del 2014”.

Sivan es abiertamente gay, habiendo salido del armario ante su familia en 2010. El 7 de agosto de 2013, reveló públicamente su orientación sexual a través de un video en su canal de YouTube, y ahora nos sorprende con este video musical titulado “Heaven” en donde participa Betty Who y a recibido todo tipo de criticas.

En otra señal de que Troye Sivan está haciendo su marca en la escena musical internacional, el músico australiano joven ha caído un poderoso nuevo video musical para su canción Cielo ft. Betty Who , perfectamente sincronizada para coincidir con la asuncion de Donald Trump.

El video es una dedicación punzante al movimiento por los derechos de los homosexuales, que se remonta a la época de Harvey Milk y siguiendo a través de la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo en el Estados Unidos.

Al salir de nuevo en YouTube en 2013, Sivan sigue siendo un pionero - Tras haber descifrado el lucrativo mercado estadounidense como un músico abiertamente homosexual que lleva su sexualidad como una insignia de honor.

Troye Sivan - Heaven ft. Betty Who

Troye Sivan - Heaven ft. Betty Who

sábado, 20 de junio de 2015

Vídeo: Jennifer Hudson "I Still Love You"

La cantante Jennifer Hudson sigue manifestando su apoyo a la comunidad LGBT. No es un secreto que Jennifer Hudson apoya mucho los derechos del colectivo LGBT, de hecho es embajadora de la campaña Turn it up por change, por lo que ahora captó la atención de todos al lanzar el video de su tema "I still love you" protagonizado por una pareja gay.


En el material de poco más de cuatro minutos de duración se aprecian los preparativos de una boda gay, mientras se escucha a la intérprete de fondo, pero no todo es color de rosa en la historia y tal y como les pasa a muchos gays en la vida real, uno de los jóvenes no cuenta con el apoyo de su padre, pues no ve bien que a su hijo le gusten los hombres, por lo que esto opaca su momento.


También hay varias escenas en donde se ve a lesbianas y travestis como invitados de la glamurosa boda, que termina con un final feliz.

"I still love you" forma parte del disco JHUD de la ganadora del Oscar, y con el lanzamiento del video se espera que la canción cobre más fuerza este verano. Otros artistas que recientemente se han mostrado a favor del matrimonio gay son Miley Cyrus, Sam Smith y Ed Sheeran.








martes, 17 de febrero de 2015

Madonna: Ese Puto pero Viejo y Fiel amor del colectivo LGBT hacia la reina madre del pop.

HABEMUS NUEVO DISCO DE MADONNA
¿Quién era esa chica? Un recorrido crítico por la historia de amor entre la Queer Queen y sus fieles lgbtti


MAMITA QUERIDA

La llegada de un nuevo disco de Madonna (acaba de aparecer el decimotercero, Rebel Heart) siempre augura multiplicidad de reacciones mariconas. ¿Por qué será? Reina que resiste su largamente anunciado ocaso, se enfrenta como torero y como cornuda a un set de prejuicios bien resistentes aun entre las pretensiones más progres: es una mujer poderosísima, política y sexualmente extrovertida y, lo que parece más grave, pretende seguir pisando los escenarios semidesnuda a los 56 años. Este compendio esencial de los puntos que sustentan el amor entre Madonna y los raros del mundo es también una posible respuesta a la pregunta sobre qué se entiende y qué se entendió por cultura gay, y qué filiación existe entre el pop, el puto y el pueblo.


Resulta abrumadora como tarea enciclopedista la perspectiva de elaborar un catálogo de argumentos y razones por los que el romance dulce entre Madonna y los putos ha conseguido atravesar (más bien, definir) épocas y moldear conductas. Uno recapitula y aparecen imágenes emblemáticas que constituyen el código genético de muchos de nosotros, como el bustier cónico de la gira Blonde Ambition (aunque en rigor todo ese show era un increíble puterío de hora y media); aparecen las cruces en llamas y el éxtasis místico-erótico de “Like a Prayer”; y por qué no también los destellos de afectación latina que van desde “La isla bonita” hasta el clip de la reciente “Living for Love”. Continúa el agobio: está el beso envenenado a Britney y a Christina Aguilera en 2003; está la arenga que detona “Express Yourself” desde sus acordes primeros; está el clip sadomaso para “Human Nature”. Están las múltiples encarnaciones, las Madonnas versionadas aludiendo a grandes divas, o la que impuso la moda cowboy cuando editó el disco Music. Son demasiados los argumentos e incontables los puntos de contacto entre su carrera, que supera las tres décadas, y la cultura gay.

Resistencia y reinvención

Empezaremos entonces por uno de los últimos episodios, al menos hasta el cierre de esta edición, en esta historia maricona que nos sigue imantando a la reina del pop. En la entrega de los premios Grammy del domingo último, Madonna ofreció la primera interpretación en vivo de su último single, “Living for Love”, poseída de matadora en traje de luces corto bermellón y negro, y rodeada de varias docenas de minotauros danzantes. La situación más reproducida de la noche, sin embargo, no tuvo lugar sobre el escenario sino en la alfombra roja, cuando Madonna llegó a la entrega luciendo una variante del estilo torero y tuvo que acomodarse la falda debido a un aparente problema de vestuario, mostrando de paso la cola a los fotógrafos. Shock: a los 56, aún se anima a provocar exhibiendo su cuerpo, que por otro lado ya es algo así como un bien de uso público desde que hace más de dos décadas editara el libro de imágenes y textos eróticos SEX. Es esta voluntad de causar conmoción al transmitir su mensaje la que la acerca a los putos como si nos conociera desde siempre. Son las ganas de armar un poco de revuelo, de hacer que el resto de lxs presentes se digan entre sí por lo bajo: “Miren, ya llegó la liera”. (Papa Francisco: ¡esto es lío!)

Así como a lo largo de su carrera se ha dedicado a agitar nociones de toda índole –religiosas, sociales, políticas, sexuales, de género, y más–, la Madonna que hoy existe es, desde hace algunos años, una destructora de las fronteras que limitan lo que solemos llamar “juventud”. Ella está dispuesta, y qué bien hace, a seguir mostrándose como la mujer dominante y sexual que es, ya sea por impulso o por utilidad, en su entrada a una entrega de premios o posando en topless para una producción de fotos. La resistencia general sigue firme ante esta etapa de la carrera de Madonna, incluso más que cuando el sangriento video de American Life tuvo que ser retirado del aire televisivo después de una oleada de salvaje nacionalismo yanqui en pleno conflicto con Irak. En ese caso tuvo que vérselas con sus compatriotas; ahora todo el planeta la señala.

Uno de los costados innegables del paso del tiempo es la distancia cada vez mayor entre ella y las generaciones nuevas del público que consume música y paga tickets, un nicho que desde que inició su carrera vio disminuido su promedio etario drásticamente y al que desea satisfacer por todos los medios. Esa distancia le viene causando hace ya tres discos una confusión de darkroom en las influencias musicales que escogió para cada caso. Otrora pionera y visionaria en sus elecciones, en Hard Candy (2008) capturó a Timbaland y Pharrell, productores de hip-pop con hartos éxitos en su haber, pero ya en ese entonces demasiado escuchados; MDNA (2012), a pesar de ser el mejor título de un disco en toda la historia del sonido, terminó por ser un desparejo amasijo electro pop sin una línea sólida; Rebel Heart, desde los primeros leaks en diciembre hasta la versión definitiva que hoy se conoce, carece de hits y suena alarmantemente chato.

Líneas sucesorias

De las popstars que ocupan la escarpada brecha existente entre Madonna y el público sub-25, Lady Gaga es la única que por ambición, talento como compositora e inteligencia en sus declaraciones logró acariciar por un buen rato el cetro real. Sin embargo, el atrevimiento que demostró al copiar parte de “Express yourself” en la melodía de “Born this way” hizo que Madonna reaccionara y la desmenuzara a fuego lento, llegando incluso a versionar parte del tema de Gaga en su gira de 2012. La disputa entre ambas es comidilla de maricas desde hace años, y cada nuevo capítulo suscita toda clase de debates y conjeturas.

Otras divas pop de relevancia mucho más reciente que son banda sonora de putos teen y no tanto, como Lorde o Miley Cyrus, pueden estarle agradecidas por haber sido una popstar pionera en la toma de partido en debates sociales y políticos. Es más: su cuerpo de obra ayudó a abrir discusiones álgidas de diversas clases, y sigue haciéndolo, aunque en menor medida. Así como Gaga ha peleado desde siempre por la igualdad de las minorías, principalmente las sexuales, otras divas flamantes se manifiestan, por ejemplo, sobre tópicos de derechos civiles, entre otros temas antes ajenos al horizonte de opiniones de una estrella del pop. Es más: hoy es esperable que una figura de estas características se exprese políticamente. Téngase por caso a las raperas Azealia Banks e Iggy Azalea, que se trenzaron tweet tras tweet después de que la primera (afroamericana, nacida en Harlem) le reclamase a la segunda (blanca, australiana) no haber emitido parecer alguno luego del asesinato del joven afroamericano Michael Brown en manos de un policía blanco. Estas son las voces a las que hoy prestan atención muchas de aquellas personas que en no demasiado tiempo más habrán adquirido el poder de producir y profundizar cambios a nivel sociocultural.

La voz que nos orienta

No es Madonna quien les habla a esos gays, aunque mucho se encapriche en querer hacerles llegar su mensaje. La “cultura gay” como se la conoció durante años y hasta hace no tanto, a estas alturas ya deschavada en su anacronismo, fue durante al menos dos décadas fuente de información y a su vez destinataria de material por parte de Madonna. Es que una de las claves del buen funcionamiento del pop es el feedback incesante entre lo que la gente necesita consumir y lo que la industria pretende vender, y esto es algo que ella comprendió, aun con altibajos, desde muy temprano en su carrera y hasta mediados de los años 2000. Recuérdese por ejemplo la genial perspicacia con que, en 1990, tomó para sí el surgimiento del voguing en los ballrooms de los barrios neoyorquinos de afroamericanos y latinos pobres, convirtiéndolo tan luego en destello histórico para la comunidad cuando lo volvió furor entre todas las maricas del mundo que no tenían idea de su existencia.

Mucho más tarde, en 2005, tuvo el atrevido gesto de escribir personalmente una misiva a los miembros de ABBA para pedirles autorización y poder así samplear “Gimme, Gimme, Gimme”, con seguridad la canción más gay del cuarteto sueco –lo cual es muchísimo decir–, resultando en el temazo “Hung up”, cuyo estribillo posee una potencia tan mareante que resulta muy arduo escuchar la composición original sampleada sin silbar la letra que Madonna le cantó encima. Es decir, ella actuó una vez más como catalizadora cultural y de la iconografía pop más primaria, de modo tal que el contenido de origen fue transformado en algo nuevo y distinto, volviéndolo suyo, firmado por ella. Y si en estos dos casos hablamos de mariconadas primigenias como el voguing o el éxito de ABBA, los resultados respectivos vinieron a ser mariconadas al cuadrado. Hay muchos más hitos de la cultura popular que Madonna volvió obra propia: la figura de Marilyn y su secuencia en Los caballeros las prefieren rubias, vuelta video de la canción con que la prensa preferiría apodarla a partir de entonces, “Material Girl”; la androginia sugestiva de Marlene Dietrich, citada sobre comienzos de los ’90 en look y en preferencias sexuales; el papel de Evita en el conocido musical, rol por el que se dijo en muchas ocasiones que la monarca pop peleó un buen trecho; la diva disco Raffaella Carrà, referenciada en toda la era Confessions, o las mujeres de ABBA, que inspiraron a Jean Paul Gaultier para calcar el diseño de uno de los outfits de esa gira.

Mamá, no sermonees

Volvamos ahora a procurar una nómina, incompleta pero bienintencionada, de aquellos vínculos que durante veinticinco años sostuvieron en pie este templo de idolatría recíproca dada entre los putos y Madonna. Ella conoció muy temprano las pistas de baile de las discotecas gay y se sintió libre solamente allí, comprendiendo con instinto que era ése el ámbito en que se darían los pasos evolutivos de mayor importancia en la música pop venidera; son esas mismas pistas las que musicalizó con himnos en los que habló de amor y desencanto, de la obsesión por lo material y la obsesión por lo espiritual, de virginidad acalorada, de sexo anónimo, de derecho al aborto. Se dedicó a señalar a la Iglesia Católica en épocas en que hacerlo podía costarle un arresto, como estuvo a punto de ocurrir en más de una ocasión. Se pronunció desde las etapas más tempranas de la epidemia de VIH/sida, promulgando la prevención y condenando la estigmatización de la población homosexual. Mantuvo el pulso firme sobre aquello que ebullía en las subculturas y lo volvió espectáculo masivo, eligiendo bailarines en discotecas o favoreciendo a productores musicales casi desconocidos.

El ocaso de la cultura gay y el arribo al mercado de consumo de las generaciones criadas en la era Internet, no obstante, la vienen descolocando hace rato, a veces de manera vergonzosa. Es incomprensible que ya haya pasado casi una década desde la última vez que convocó a un músico dispuesto a crear para ella un sonido que la empape de relevancia (que no es lo mismo que forzarla a innovar en falso). Su equipo de management actual no sabe contener situaciones como las filtraciones recientes: el disco masterizado completo está en la red hace más de diez días y, sin embargo, la versión oficial aún no puede adquirirse en iTunes. Y mejor no hablar de Madonna y las redes sociales, a las que se sumó muy tarde y con torpeza casi imperdonable, y que fueron plataforma de exabruptos dignos de una millonaria quejosa, como cuando el leak de algunos demos y de fotos sin retocar la llevó a decir en un post de Instagram (que luego eliminó) que se sentía “violada” y que lo acontecido no era otra cosa que “una forma de terrorismo”. Todo esto pocas semanas antes de publicar, en la misma cuenta de la misma red social, la infame frase “Je suis Charlie Hebdo” post-ataques a la redacción de la revista francesa. Con el aparato promocional funcionando a toda potencia entre apariciones y entrevistas, eso sí, recurrió a la popular aplicación de levante Grindr para premiar a cinco trolos afortunados que podrán chatear con ella (!!!) si salen sorteados después de subir una foto suya emulando la tapa del álbum.

Basta de enojo y quejas. Este artículo concluirá con una breve reflexión personal de quien escribe, en un intento final de hacer honor a la estrella pop de mayor influencia en la historia junto con Michael Jackson. Un día después del último show que Madonna ofreció en 2008 en la Ciudad de Buenos Aires con su gira Sticky and Sweet, fui a visitar a mi madre, quien inmediatamente después de saludarme con un abrazo me preguntó: “¿Y qué tal estuvo la Reina?”. Fue en ese instante cuando supe, más claro que un rayo, que Mami no hay una sola.


Por: Ignacio D’Amore
Imagen: Web
Arreglo: AC

lunes, 11 de agosto de 2014

Música: Ben Haggerty es Macklemore (Same love) El mismo amor. El nuevo himno "Gay" anthem.

Ben Haggerty el rapero "heterosexual" compone el himno gay del momento. Macklemore triunfa con temas reivindicativos y se desmarca del machismo del hip hop de EE UU.


Una noche de hace unos seis años, Macklemore se preparó un potente cóctel de cocaína y éxtasis. Su cuerpo estaba habituado a todo tipo de sustancias alucinógenas, mezcladas la mayoría de las ocasiones con alcohol. Pero aquel día calculó mal su capacidad de resistencia. Se empachó. Su corazón se desbocó. Sintió pavor. Acudió a un hospital, donde consiguieron calmar lo que amenazaba su vida. Superar esa situación límite le llevó a cambiar de hábitos. Salió de la sala de urgencias del hospital y entró en un centro de desintoxicación. Su forma de concebir el hip-hop también se transformó. Macklemore rompe con los tópicos en las proclamas raperas: coches, joyas, violencia y machismo, muchas veces confluyente en la homofobia. Macklemore es un rapero con conciencia social, que alerta sobre la alienación del ser humano a través del consumismo y, sobre todo, que denuncia el acoso a los colectivos gays. Y lo hace desde su condición de heterosexual. No es el único. Pero sí el que más vende en la actualidad.


Ben Haggerty, de nombre artístico Macklemore, que nació en Seattle (Washington, Estados Unidos), cuenta 31 años y lleva limpio desde 2008. Su único vicio actual son esos deliciosos caramelos crujientes llamados Nerds. Los engulle con pasión. La misma que puso al componer Same love (El mismo amor), la proclama anti homofóbica más escuchada del momento. Reproducimos parte de la letra:

"Si fuera gay pensaría que el hip-hop me odiaría./ ¿Has leído últimamente los comentarios en Youtube?/ 'Tío, eso es gay', se puede leer diariamente./ Nos hemos vuelto insensibles a todo lo que decimos./ Nuestra cultura está creada desde la opresión./ Todavía no les toleramos./ Nos llamamos unos a otros 'maricones' detrás de las teclas de un foro de Internet./ Es una palabra enraizada en el odio./ Aunque todavía lo ignoramos./ Utilizamos 'gay' como sinónimo de inferior. Es el mismo odio que causan las guerras por la religión,/ género y el color de tu piel./ Derechos humanos para todos, no hay diferencia./ Vive y sé tú mismo/".

En otra parte de la extensa letra de la canción (es una pieza de más de cinco minutos), Macklemore carga contra su país, Estados Unidos: "América, la valiente [el rapero utiliza the brave de forma irónica], todavía tiene miedo de lo que no conoce./ Y, de alguna manera, se olvida de lo de 'Dios ama a todos sus hijos/".


También ataca a los políticas intolerantes: “Los conservadores de derechas creen que es una elección,/ y que te puedes curar con un poco de tratamiento y religión”.

Same love, que comparte en la parte vocal con la cantante Mary Lambert, ha vendido en Estados Unidos más de dos millones de unidades, y ha sido número uno en países como Australia y Nueva Zelanda. El vídeo oficial ha recibido 124 millones de visitas. Estamos, pues, ante una canción con una gran repercusión que se ha convertido en símbolo del colectivo gay. La pieza fue interpretada por el coro de la comunidad homosexual de Los Ángeles en la entrega de premios solidarios Do Something. También sonó en la serie The Fosters, producida por Jennifer Lopez, en un capítulo en el que dos de las protagonistas, lesbianas, bailan el día de su boda.


Vídeo:


El vídeo de Same love, una minipelícula donde se cuenta la vida de dificultades de un homosexual, desde que nace hasta que fallece. Macklemore solo aparece un instante, en el minuto 4.29, con una bengala, en la boda



La motivación para escribir Same love nace de varias inquietudes. Están las generales, como el apoyo a la aprobación del matrimonio entre homosexuales en Estados Unidos, que finalmente se consiguió en varios estados. También es un canto en contra de la actitud peyorativa con la que algunos tratan el tema en el hip-hop. “La homofobia es un recurso muy aceptado en el hip-hop. Debemos ser responsables. El hip-hop siempre ha sido un reflejo de lo que es la sociedad, y estamos evolucionando. El hip-hop no se puede quedar atrás”, comenta el artista. A Macklemore también le incitó a escribir el gran número de casos de acoso escolar a jóvenes gays, algunos de ellos con el final trágico del suicidio. Pero, además, existe una inquietud personal: ha reconocido que la canción se inspiró en la relación de su tío con su pareja. De hecho, la portada del disco se ilustra con una imagen de esta pareja homosexual.


Macklemore, blanco, de clase media, con pareja estable (Tricia Davis, con la que lleva ocho años y que trabaja como mánager del músico), fue el gran triunfador de los Grammy 2014, al llevarse cuatro premios, el que más acumuló junto a Darf Punk. Todos por su segundo disco, The Heist, que comparte con el productor Ryan Lewis, y donde se incluye Same love. Algunos críticos denominan a su música “hip-hop para la gente que no le gusta el hip-hop”.

El compromiso social de Macklemore no se acaba en Same love. En The Heist se escucha la canción Wings (Alas), donde critica los peligros del consumismo. “Trata sobre la búsqueda de tu identidad, que no se consigue a través del consumismo salvaje. La ropa que llevas puesta no te define como persona”, apunta.


La letra de Wings dice así: "Queremos lo que no podemos tener,/ la comodidad nos hace desearlo./ Es tan caro; joder, quiero lucirlo./ Cien dólares por unas zapatillas con las que nunca encestaré/. Mírame, mírame, soy un chico guay./ Soy individual, sí, pero parte de un movimiento./ Mi movimiento me ha dicho que sea un consumidor, y consumo./ Mira lo que ha conseguido: han consumido mis pensamientos".

Vídeo:




Afortunadamente existen raperos que se han declarado homosexuales, otros que se declaran antiviolencia y algunos que expresan en sus textos preocupaciones sociales (Angel Haze, Azelia Banks, Big Freedia, Big Dipper…). Pero ninguno con la repercusión y popularidad de Macklemore. A la espera de sus nuevas (y reivindicativas) canciones, al músico lo que más le preocupa es una cosa: la recaída en los viejos hábitos.




Por: Carlos Marcos - Elpais.com
Imeges:Web
Arreglos: AC

domingo, 18 de mayo de 2014

Vídeo: It Gets Better. "Blake McIver"

El niño estrella favorito de "The Little Rascals" y "Full House" Blake McIver está de vuelta con un vídeo contra el acoso escolar titulado "It Gets Better", similar en tono a la famosa campaña del mismo nombre.


"Escribí esta canción hace dos años", McIver señala en la descripción del vídeo . "Tenía la esperanza de que a estas alturas sería terriblemente anticuado e irrelevante. Lamentablemente no lo es."

Y añadió: "Quiero dedicar este vídeo a los que viven en la desesperanza. Ya hemos perdido demasiados tiempo en la oscuridad. Aunque no siempre lo parezca, el amor es más fuerte que el odio. Recuerden, ustedes son un milagro, a pesar de lo que digan ".




Vídeo: 



Imagenes: Web - Youtube

lunes, 12 de mayo de 2014

Vídeo: Leticia Sabater "Universo Gay"

Para quienes no la conocíamos Leticia Sabater es una presentadora de televisión y actriz española, que se dio a conocer en la década de los noventa con sus programas infantiles. Ahora lanza su nuevo hit  "Universo Gay".
Su estilo bizarro te pude gustar o no, pero de seguro nuevamente dará que hablar.


Universo Gay:







Yo Quiero Fiesta:


Mr. Policeman:


Por: Alberto Carrera
Imágenes: Web - Youtube
Arreglos: Alberto Carrera


viernes, 14 de marzo de 2014

Los sonidos del porno gay. Así suena una película porno por Patrick Cowley. "Sounds gay porn"

Un disco doble reúne el trabajo del productor y pionero Patrick Cowley utilizado en el cine porno homosexual de principios de los años ochenta. Conocido por sus himnos de música disco, Cowley mostró su lado más experimental e íntimo en las composiciones que forman 'School Daze'


Ya saben ustedes cómo funcionan estas cosas. Dos tíos a los que les gustan las motos. En vaqueros apretados. Y un garaje. Uno le pide al otro que le pase el destornillador. Beben cerveza. Una cosa lleva a la otra, las manos que no se están quietas y acaban montándoselo porque en el fondo todo era un paripé para follar. Así es el porno: importa el contexto, porque de él nace el morbo, pero las razones son lo de menos. Durante toda la escena suena una música de sintetizador que lo mismo podría funcionar en una película de ciencia-ficción que en un corto experimental. Música cósmica aplicada al sexo, menudo viaje.

Patrick Cowley (1950-1982) ha pasado a la historia dentro del capítulo de la música disco. Es señalado como un pionero que ya estudiaba y experimentaba con sintetizadores a comienzos de los años setenta y también como uno de los padres del sonido Hi-NRG, una variante acelerada y futurista de la música disco que se popularizó a finales de los setenta y principios de los ochenta. Una música fundamentalmente electrónica, marcada por el sonido del sintetizador, dirigida al baile y considerada como un antecedente del house y el techno. Entre otros hits , suyos son aquel You Make Me Feel (Mighty Real) de Sylvester  y ese otro titánico y célebre megamix de 15 minutos del I Feel Love de Donna Summer que disparaba a la diva hacia el espacio. 


Menos conocida es la aportación de Cowley a las bandas sonoras de películas porno gay. A principios de los años ochenta, la productora (de porno gay) Fox Studio llegó a un acuerdo con el músico para utilizar algunas de sus composiciones instrumentales, muchas de ellas experimentales y compuestas en su época de estudiante, como banda sonora en sus filmes. Y de la clandestinidad a la luz: sacadas directamente de los archivos de Fox Studio en Los Ángeles, fueron lanzadas a finales del año pasado como disco doble doble bajo el título School Daze , coincidiendo con el que hubiera sido el 63 cumpleaños del músico.

Que estos once temas fueran grabados entre 1973 y 1981 da una idea de lo adelantado a su tiempo que estaba el sonido de Cowley, que en su primera época también hizo jingles para la radio y trabajó como técnico en algunos clubs. Su música entonces estaba influida por pioneros de la electrónica como Wendy Carlos (que ya en 1968 había traducido Bach al lenguaje de los sintetizadores y que fue el encargado de la banda sonora electrónica de La naranja mecánica de Kubrick), Brian Eno y Giorgio Moroder, reivindicado ahora por Daft Punk. Pero escuchadas hoy, sus composiciones no desentonan entre lo que hacen otros músicos contemporáneos retrofuturistas como Oneohtrix Point Never, Emeralds o Com Truise.


Según la gente de Dark Entries Records, sello encargado de esta cuidada edición que también incluye material gráfico de aquellos años y un ensayo de Joe Socarras (vocalista de Indoor Life, grupo al que Cowley produjo a principios de los ochenta y con quien colaboró de forma estrecha), su música no era sino un reflejo de su vida privada, de la vida de muchos homosexuales. Con School Daze , “el oyente entra en un mundo de oscuros vicios prohibidos, reflejo del tiempo pasado por Patrick en los baños públicos de San Francisco. Las canciones en School Daze abarcan desde el proto-techno hasta el funk de alto octanaje, del post-punk sombrío a la música concreta, y revelan el talento único de Cowley”. Su equipo: una colección de sintetizadores, guitarras modificadas y otros aparatos construidos por él mismo. 


Gemidos sexuales falsos

La música disco y la cultura gay han ido de la mano. Cowley se trasladó a San Francisco con 21 años y desarrolló allí su carrera como compositor, productor y remezclador. Sus creaciones y colaboraciones capturaron la tensión hipersexual y liberadora que había en el ambiente, esa celebración del amor y de la música tan típica del disco (por ejemplo, su Thank God For Music ). Abundan en su legado títulos que hacen juegos de palabras como Menergy (“The boys in the bathroom / Living it up, / Shootin' off energy”) o Do You Wanna Funk , ambas con Sylvester, y letras que describen rituales nocturnos modernos: salir, bailar, ligar y de vuelta a casa (la musculosa Right On Target , con Paul Parker; I Wanna Take You Home ).

Cuando John Coletti, propietario de Fox, ofreció a Cowley componer música para su estudio en 1981, lo hizo por recomendación de Sylvester: para entonces, la popular disco (drag) queen conocía al músico muy bien, no sólo habían trabajado juntos en el estudio desde 1978, también habían ido de gira por Sudámerica y Europa. A Cowley no terminó de interesarle del todo la propuesta, pero envió a Coletti parte de aquellas primitivas composiciones de su época de estudiante, que serían utilizadas en dos películas: School Daze y Muscle Up.


“Aquellas películas fueron originalmente filmadas en 16 milímetros sin micrófono, así que eran mudas. Más allá de insertar gemidos sexuales falsos, John Coletti decidió usar la música de Cowley como banda sonora. Coletti se encargaría de ajustar el pitch y la velocidad para sincronizarla con las escenas”, contaba Josh Cheon, de Dark Entries, a la revista Spin .

El resultado no tiene nada que ver con la pista de baile (salvo temas como Zygote o School Daze , que serían capaces de andar solos): son más bien paisajes electrónicos, ambientes sintéticos que deberían resultar demasiado abstractos y extraños para el contexto del sexo. Sería como intentar buscarle el erotismo a los rituales extraterrestres de los primeros discos de Tangerine Dream, como buscarle algún órgano sexual al Cyborg de Klaus Schulze.


Sin embargo, se integran perfectamente en esa utopía futurista encarnada en la música disco (una utopía donde obviamente cabe el amor libre y homosexual) que recogen álbumes como Mind Warp de Cowley o From Here To Eternity de Moroder. Si aquellos himnos reflejaron la euforia y el optimismo bajo las luces de la bola de espejos, el baile y la celebración en grupo, School Daze muestra su lado oscuro, privado, íntimo, clandestino. Es un ejercicio de tanteo. Es en ese contexto en el que se llega a entender un material como este, raro a priori, pero que de pronto adquiere todo el sentido del mundo.

Cowley murió en 1982 a los 32 años por complicaciones derivadas del sida, justo cuando su álbum Time Warp y el tema Do You Wanna Funk escalaban puestos en las listas de éxitos. Como suele decirse, la escena disco de San Francisco fue devastada por la enfermedad. Pronto llegarían otros estilos más duros que recogerían el testigo musical y sexual. Cowley se fue en el peor momento, justo cuando comenzaba la década en la que los sintetizadores dominaron el mundo y la música electrónica y de baile comenzaba a extenderse y multiplicarse con toda promiscuidad y en plena libertad. Cowley ahora mismo es cualquier cosa menos un tipo raro.










Por: Jesús Rocamora - Eldiario.es
Fotografías: Web 
Arreglos: Alberto Carrera

martes, 4 de marzo de 2014

"Libre soy" banda de sonido de Disney "Let it go de Frozen" Nuevo himno gay?? Salir del armario - Coming out.

Frozen es una película sobre una princesa que sale del closet. El crítico y productor Axel Kuschevatzky publicó hace unas horas en su muro en facebook una interesante lectura sobre el film de Disney.


Exhausto después de la entrega de premios Oscar, en la que una vez más Axel Kuschevatzky entrevistó a las estrellas en la alfombra roja; el crítico y productor se tomó un tiempo para compartir con sus seguidores en la red social facebook un particular análisis sobre la película de animación de Disney Frozen. La lectura nos pareció tan lúcida como apasionante. Los invitamos a leer lo que dice Kuschevatzky.

"Esta es mi teoría: Frozen es la historia de una chica que sale del closet. Voy a los hechos: Elsa es diferente. Tiene un "poder" que la separa del resto de su reino. Ese poder solo se manifiesta en la intimidad cuando Elsa y su hermana entran en la pubertad. Los reyes - padres de Elsa y Anna - no quieren que el reino lo sepa por que puede poner en riesgo su continuidad. Para evitar que este rasgo diferenciador se haga publico, Elsa SE ENCIERRA EN SU CUARTO. Sí, con llave y todo.

Finalmente (y sin poder controlar ese poder en publico) Elsa se ve obligada a asumirlo. ¿Resultado? Huye del cuarto, del reino y de la corona. Deja atrás a sus subditos y a las personas que más la aman. ¿Está triste? NO. NOOOOOOO. Feliz entona una canción, Let it go ("Sueltalo" literalmente, "Libre soy" en la excelente adaptación latinoamericana). La cancion ganadora de un Oscar es un himno a la reafirmación de la identidad, a la aceptación del yo. Su letra en español dice: 

"Lo que hay en ti, no dejes ver
Buena chica tú siempre debes ser
No has de abrir tu corazón
Pues ya se abrió

Libre soy, libre soy
No puedo ocultarlo más
Libre soy, libre soy
Libertad sin vuelta atrás
Y firme así me quedo aquí
Libre soy, libre soy
El frío es parte también de mí".


Elsa canta el tema con aceptación y alegria, generando un reino de hielo. Es decir, un mundo con reglas propias lejos de su mundo de origen. Demás está decir que la película incluye happy ending (a fin de cuentas es una historia de princesas) pero que Elsa no se queda con el galan. O con ningún hombre.

Soy de los que creen que película tiene un altisimo nivel narrativo y una tremenda capacidad empatica: ¿quién no se ha sentido alguna vez incomprendido y marginado? Elsa y Anna son dos heroinas fenomenales, personajes sólidamente escritos y con arcos emocionales clarisimos. A este razonamiento sumo algo: el verdadero final feliz de la película no es el beso entre el heroe y la princesa si no el reino aceptando las diferencias.

Desde Pixar mi heroe John Lasseter supervisó varias películas sobre la vocación (Los Increibles y Ratatouile, por ejemplo). Hoy, como responsable mayor de la factoria animada Disney es capaz de llevar conceptos tan complejos a nuevos estadíos. Disculpenme, pero creo que estamos entrando a una alucinante y nunca explorada zona de la animación mainstream.

PD: Jamás hubiera imaginado que una película animada podía tener tanto en común con La Niña Santa."


La canción "Let it Go" se proclama como un nuevo himno gay

La canción ganadora del Oscar "Let it Go" pertenece a la película de animación "Frozen" que tras ser un interesante éxito de taquilla ha ganado el Oscar.

La ceremonia de los Oscar fue de lo más emotiva y tiene muchos detalles de momentos interesantes que podemos recordar. Muchos candidatos fueron premiados merecidamente y en la gala se encontró de todo; risas, lágrimas y algún que otro batacazo.

Uno de los premios más emocionantes fue el del Oscar a la mejor canción al tema "Let it Go" perteneciente a la película de animación "Frozen" y su letra y melodía a despertado la curiosidad del colectivo LGBT.

Desde siempre el colectivo gay se ha identificado con algunas canciones a lo largo de la historia y en muchas ha visto reflejado la alusión al reconocimiento de sus derechos. Según parece, muchos homosexuales han encontrado esta canción personal y directa y en su letra, se sienten identificados.

No sabemos si estaremos ante un nuevo "himno gay" pero lo que sí es cierto es que el galardón a la mejor canción lo tiene más que merecido.


Versión original en Ingles: 


Versión original en español: 


Versión en español solo letra: 


Por: Mdzol.com / Rocío Vega Musica.universogay.com
Fotografías: Web 
Arreglos: Alberto Carrera

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...