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martes, 17 de febrero de 2015

Madonna: Ese Puto pero Viejo y Fiel amor del colectivo LGBT hacia la reina madre del pop.

HABEMUS NUEVO DISCO DE MADONNA
¿Quién era esa chica? Un recorrido crítico por la historia de amor entre la Queer Queen y sus fieles lgbtti


MAMITA QUERIDA

La llegada de un nuevo disco de Madonna (acaba de aparecer el decimotercero, Rebel Heart) siempre augura multiplicidad de reacciones mariconas. ¿Por qué será? Reina que resiste su largamente anunciado ocaso, se enfrenta como torero y como cornuda a un set de prejuicios bien resistentes aun entre las pretensiones más progres: es una mujer poderosísima, política y sexualmente extrovertida y, lo que parece más grave, pretende seguir pisando los escenarios semidesnuda a los 56 años. Este compendio esencial de los puntos que sustentan el amor entre Madonna y los raros del mundo es también una posible respuesta a la pregunta sobre qué se entiende y qué se entendió por cultura gay, y qué filiación existe entre el pop, el puto y el pueblo.


Resulta abrumadora como tarea enciclopedista la perspectiva de elaborar un catálogo de argumentos y razones por los que el romance dulce entre Madonna y los putos ha conseguido atravesar (más bien, definir) épocas y moldear conductas. Uno recapitula y aparecen imágenes emblemáticas que constituyen el código genético de muchos de nosotros, como el bustier cónico de la gira Blonde Ambition (aunque en rigor todo ese show era un increíble puterío de hora y media); aparecen las cruces en llamas y el éxtasis místico-erótico de “Like a Prayer”; y por qué no también los destellos de afectación latina que van desde “La isla bonita” hasta el clip de la reciente “Living for Love”. Continúa el agobio: está el beso envenenado a Britney y a Christina Aguilera en 2003; está la arenga que detona “Express Yourself” desde sus acordes primeros; está el clip sadomaso para “Human Nature”. Están las múltiples encarnaciones, las Madonnas versionadas aludiendo a grandes divas, o la que impuso la moda cowboy cuando editó el disco Music. Son demasiados los argumentos e incontables los puntos de contacto entre su carrera, que supera las tres décadas, y la cultura gay.

Resistencia y reinvención

Empezaremos entonces por uno de los últimos episodios, al menos hasta el cierre de esta edición, en esta historia maricona que nos sigue imantando a la reina del pop. En la entrega de los premios Grammy del domingo último, Madonna ofreció la primera interpretación en vivo de su último single, “Living for Love”, poseída de matadora en traje de luces corto bermellón y negro, y rodeada de varias docenas de minotauros danzantes. La situación más reproducida de la noche, sin embargo, no tuvo lugar sobre el escenario sino en la alfombra roja, cuando Madonna llegó a la entrega luciendo una variante del estilo torero y tuvo que acomodarse la falda debido a un aparente problema de vestuario, mostrando de paso la cola a los fotógrafos. Shock: a los 56, aún se anima a provocar exhibiendo su cuerpo, que por otro lado ya es algo así como un bien de uso público desde que hace más de dos décadas editara el libro de imágenes y textos eróticos SEX. Es esta voluntad de causar conmoción al transmitir su mensaje la que la acerca a los putos como si nos conociera desde siempre. Son las ganas de armar un poco de revuelo, de hacer que el resto de lxs presentes se digan entre sí por lo bajo: “Miren, ya llegó la liera”. (Papa Francisco: ¡esto es lío!)

Así como a lo largo de su carrera se ha dedicado a agitar nociones de toda índole –religiosas, sociales, políticas, sexuales, de género, y más–, la Madonna que hoy existe es, desde hace algunos años, una destructora de las fronteras que limitan lo que solemos llamar “juventud”. Ella está dispuesta, y qué bien hace, a seguir mostrándose como la mujer dominante y sexual que es, ya sea por impulso o por utilidad, en su entrada a una entrega de premios o posando en topless para una producción de fotos. La resistencia general sigue firme ante esta etapa de la carrera de Madonna, incluso más que cuando el sangriento video de American Life tuvo que ser retirado del aire televisivo después de una oleada de salvaje nacionalismo yanqui en pleno conflicto con Irak. En ese caso tuvo que vérselas con sus compatriotas; ahora todo el planeta la señala.

Uno de los costados innegables del paso del tiempo es la distancia cada vez mayor entre ella y las generaciones nuevas del público que consume música y paga tickets, un nicho que desde que inició su carrera vio disminuido su promedio etario drásticamente y al que desea satisfacer por todos los medios. Esa distancia le viene causando hace ya tres discos una confusión de darkroom en las influencias musicales que escogió para cada caso. Otrora pionera y visionaria en sus elecciones, en Hard Candy (2008) capturó a Timbaland y Pharrell, productores de hip-pop con hartos éxitos en su haber, pero ya en ese entonces demasiado escuchados; MDNA (2012), a pesar de ser el mejor título de un disco en toda la historia del sonido, terminó por ser un desparejo amasijo electro pop sin una línea sólida; Rebel Heart, desde los primeros leaks en diciembre hasta la versión definitiva que hoy se conoce, carece de hits y suena alarmantemente chato.

Líneas sucesorias

De las popstars que ocupan la escarpada brecha existente entre Madonna y el público sub-25, Lady Gaga es la única que por ambición, talento como compositora e inteligencia en sus declaraciones logró acariciar por un buen rato el cetro real. Sin embargo, el atrevimiento que demostró al copiar parte de “Express yourself” en la melodía de “Born this way” hizo que Madonna reaccionara y la desmenuzara a fuego lento, llegando incluso a versionar parte del tema de Gaga en su gira de 2012. La disputa entre ambas es comidilla de maricas desde hace años, y cada nuevo capítulo suscita toda clase de debates y conjeturas.

Otras divas pop de relevancia mucho más reciente que son banda sonora de putos teen y no tanto, como Lorde o Miley Cyrus, pueden estarle agradecidas por haber sido una popstar pionera en la toma de partido en debates sociales y políticos. Es más: su cuerpo de obra ayudó a abrir discusiones álgidas de diversas clases, y sigue haciéndolo, aunque en menor medida. Así como Gaga ha peleado desde siempre por la igualdad de las minorías, principalmente las sexuales, otras divas flamantes se manifiestan, por ejemplo, sobre tópicos de derechos civiles, entre otros temas antes ajenos al horizonte de opiniones de una estrella del pop. Es más: hoy es esperable que una figura de estas características se exprese políticamente. Téngase por caso a las raperas Azealia Banks e Iggy Azalea, que se trenzaron tweet tras tweet después de que la primera (afroamericana, nacida en Harlem) le reclamase a la segunda (blanca, australiana) no haber emitido parecer alguno luego del asesinato del joven afroamericano Michael Brown en manos de un policía blanco. Estas son las voces a las que hoy prestan atención muchas de aquellas personas que en no demasiado tiempo más habrán adquirido el poder de producir y profundizar cambios a nivel sociocultural.

La voz que nos orienta

No es Madonna quien les habla a esos gays, aunque mucho se encapriche en querer hacerles llegar su mensaje. La “cultura gay” como se la conoció durante años y hasta hace no tanto, a estas alturas ya deschavada en su anacronismo, fue durante al menos dos décadas fuente de información y a su vez destinataria de material por parte de Madonna. Es que una de las claves del buen funcionamiento del pop es el feedback incesante entre lo que la gente necesita consumir y lo que la industria pretende vender, y esto es algo que ella comprendió, aun con altibajos, desde muy temprano en su carrera y hasta mediados de los años 2000. Recuérdese por ejemplo la genial perspicacia con que, en 1990, tomó para sí el surgimiento del voguing en los ballrooms de los barrios neoyorquinos de afroamericanos y latinos pobres, convirtiéndolo tan luego en destello histórico para la comunidad cuando lo volvió furor entre todas las maricas del mundo que no tenían idea de su existencia.

Mucho más tarde, en 2005, tuvo el atrevido gesto de escribir personalmente una misiva a los miembros de ABBA para pedirles autorización y poder así samplear “Gimme, Gimme, Gimme”, con seguridad la canción más gay del cuarteto sueco –lo cual es muchísimo decir–, resultando en el temazo “Hung up”, cuyo estribillo posee una potencia tan mareante que resulta muy arduo escuchar la composición original sampleada sin silbar la letra que Madonna le cantó encima. Es decir, ella actuó una vez más como catalizadora cultural y de la iconografía pop más primaria, de modo tal que el contenido de origen fue transformado en algo nuevo y distinto, volviéndolo suyo, firmado por ella. Y si en estos dos casos hablamos de mariconadas primigenias como el voguing o el éxito de ABBA, los resultados respectivos vinieron a ser mariconadas al cuadrado. Hay muchos más hitos de la cultura popular que Madonna volvió obra propia: la figura de Marilyn y su secuencia en Los caballeros las prefieren rubias, vuelta video de la canción con que la prensa preferiría apodarla a partir de entonces, “Material Girl”; la androginia sugestiva de Marlene Dietrich, citada sobre comienzos de los ’90 en look y en preferencias sexuales; el papel de Evita en el conocido musical, rol por el que se dijo en muchas ocasiones que la monarca pop peleó un buen trecho; la diva disco Raffaella Carrà, referenciada en toda la era Confessions, o las mujeres de ABBA, que inspiraron a Jean Paul Gaultier para calcar el diseño de uno de los outfits de esa gira.

Mamá, no sermonees

Volvamos ahora a procurar una nómina, incompleta pero bienintencionada, de aquellos vínculos que durante veinticinco años sostuvieron en pie este templo de idolatría recíproca dada entre los putos y Madonna. Ella conoció muy temprano las pistas de baile de las discotecas gay y se sintió libre solamente allí, comprendiendo con instinto que era ése el ámbito en que se darían los pasos evolutivos de mayor importancia en la música pop venidera; son esas mismas pistas las que musicalizó con himnos en los que habló de amor y desencanto, de la obsesión por lo material y la obsesión por lo espiritual, de virginidad acalorada, de sexo anónimo, de derecho al aborto. Se dedicó a señalar a la Iglesia Católica en épocas en que hacerlo podía costarle un arresto, como estuvo a punto de ocurrir en más de una ocasión. Se pronunció desde las etapas más tempranas de la epidemia de VIH/sida, promulgando la prevención y condenando la estigmatización de la población homosexual. Mantuvo el pulso firme sobre aquello que ebullía en las subculturas y lo volvió espectáculo masivo, eligiendo bailarines en discotecas o favoreciendo a productores musicales casi desconocidos.

El ocaso de la cultura gay y el arribo al mercado de consumo de las generaciones criadas en la era Internet, no obstante, la vienen descolocando hace rato, a veces de manera vergonzosa. Es incomprensible que ya haya pasado casi una década desde la última vez que convocó a un músico dispuesto a crear para ella un sonido que la empape de relevancia (que no es lo mismo que forzarla a innovar en falso). Su equipo de management actual no sabe contener situaciones como las filtraciones recientes: el disco masterizado completo está en la red hace más de diez días y, sin embargo, la versión oficial aún no puede adquirirse en iTunes. Y mejor no hablar de Madonna y las redes sociales, a las que se sumó muy tarde y con torpeza casi imperdonable, y que fueron plataforma de exabruptos dignos de una millonaria quejosa, como cuando el leak de algunos demos y de fotos sin retocar la llevó a decir en un post de Instagram (que luego eliminó) que se sentía “violada” y que lo acontecido no era otra cosa que “una forma de terrorismo”. Todo esto pocas semanas antes de publicar, en la misma cuenta de la misma red social, la infame frase “Je suis Charlie Hebdo” post-ataques a la redacción de la revista francesa. Con el aparato promocional funcionando a toda potencia entre apariciones y entrevistas, eso sí, recurrió a la popular aplicación de levante Grindr para premiar a cinco trolos afortunados que podrán chatear con ella (!!!) si salen sorteados después de subir una foto suya emulando la tapa del álbum.

Basta de enojo y quejas. Este artículo concluirá con una breve reflexión personal de quien escribe, en un intento final de hacer honor a la estrella pop de mayor influencia en la historia junto con Michael Jackson. Un día después del último show que Madonna ofreció en 2008 en la Ciudad de Buenos Aires con su gira Sticky and Sweet, fui a visitar a mi madre, quien inmediatamente después de saludarme con un abrazo me preguntó: “¿Y qué tal estuvo la Reina?”. Fue en ese instante cuando supe, más claro que un rayo, que Mami no hay una sola.


Por: Ignacio D’Amore
Imagen: Web
Arreglo: AC

miércoles, 9 de abril de 2014

El Tercero "The Third One" de Rodrigo Guerrero. El día despuès de un trió. "Love three - Amor de tres"

Tras el éxito de “Weekend” y ”Keep the lights on”, el cine argentino presenta este drama cuyo estreno mundial se lleva a cabo en Atlántida Film Fest previo paso a su premiere argentina en BAFICI. Próxima función 10-04-2014 en El Cultural San Martin 1 a las 21.55 hs.


Después de conocerse por chat, Federico llega a un edificio céntrico de la ciudad para tener un encuentro intimo con una pareja gay mayor que él. En el devenir paulatino de esa noche, Federico vive una experiencia intensa y reveladora, como también lo son los tríos cinematográficos que resuenan en "El Tercero" según su director, Rodrigo Guerrero.


"Estas películas no son como referencias directas, la verdad no siento que sean inspiraciones, pero son las que me surgieron al reflexionar en torno a los tríos cinematográficos. Quizás serían películas con las que podría resonar "El tercero" de alguna manera".  Rodrigo Guerrero con Carlos Echevarría, Emiliano Dionisi y Nicolás Armengol.









Trailer: 



Por: Filmin.es
Fotografías: Web - Youtube 
Arreglos: Alberto Carrera

domingo, 30 de septiembre de 2012

FESTIVAL DE CINE QUEER DE LISBOA.

El festival gay Queer Lisboa premia la cinta brasileña "A Novela das 8" y a "Keep the Lights on"

El festival de cine de temática homosexual "Queer Lisboa" premió hoy a la cinta brasileña "A Novela das 8" con el galardón a la mejor actriz femenina, que ganaron de forma conjunta sus intérpretes Claudia Ohana y Vanessa Giacomo.


Cintas de España, Chile, Uruguay y Cuba competían también en la sección de concurso del certamen, cuyo jurado destacó que las actrices galardonadas juntan las fuerzas de lo opuesto en una cinta centrada en la telenovela, "el alma de una expresión de la cultura popular de Brasil".

La película, de Odilon Rocha, está ambientada en el Brasil de la dictadura de los años setenta, cuando hacían furor las discotecas al calor de la telenovela "Dancin' Days".

"A Novela das 8" fue premiada también el año pasado en el Festival de Cinema de Río de Janeiro por el mejor argumento y en 2012 obtuvo el galardón al mejor filme en el Festival de Cine LGBT de Turín (Italia).

El galardón al mejor largometraje de la XVI edición del "Queer Lisboa" fue para el filme estadounidense "Keep the Lights On" de Ira Sachs, que obtiene un premio simbólico de mil euros.

El festival otorgó también de forma conjunta el premio al mejor actor a Thure Lindhart, intérprete de "Keep the Lights On", y a Deon Lotz, por su trabajo en la producción sudafricana "Beauty", de Oliver Hermanus.

En el "Queer Lisboa", que concluye este domingo con la exhibición de las cintas premiadas, se presentaron, en diversos categorías, siete filmes brasileños así como las cintas "Andamio" (España), "El casamiento" (Uruguay), "Habana muda" (Cuba-Francia) y "La santa" (Chile), entre otras.

El brasileño Joao Federici, comisario y director artístico del Festival Mix Brasil da Cultura da Diversidade, fue uno de los miembros del jurado internacional del festival.

Federici declaró a EFE que los festivales sobre películas de temática "LGTB" (lésbica, gay, transexual y bisexual) serán necesarios mientras existan agresiones homófobas o los medios "creen confusión" con tratamientos estereotipados.

Además de la proyección de las cintas a concurso, el "Queer Lisboa" ha exhibido varios filmes y organizado debates relacionados con la temática del certamen.



TRAILER:


TRAILER:





POR: AGENCIA EFE. TERRA.COM.AR
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA


sábado, 22 de septiembre de 2012

FESTIVAL DE CINE QUEER EN LISBOA.

Cintas de Latinoamericana y España compiten en el festival gay Queer Lisboa. Cintas de España, Chile, Uruguay y Cuba compiten en la sección de concurso del festival "Queer Lisboa", dedicado a la temática homosexual y cuya XVI edición, abierta hoy, protagoniza la producción cinematográfica de Brasil.


De la nación sudamericana se presentan siete filmes a competición, entre ellos el largometraje brasileño "La novela de la 8", dirigido por Odilon Rocha, que opta al premio al mejor largometraje con otras diez cintas.

En el festival, que concluye el 29 de septiembre, se presentan también, entre otras, la cinta uruguaya "El casamiento", la francocubana "Habana muda", la chilena "La santa" y la española "Andamio", que compiten en varias categorías.

Entre los miembros del jurado internacional del Queer Lisboa está el brasileño Joao Federici, comisario y director artístico del Festival Mix Brasil da Cultura da Diversidade, un encuentro fílmico sobre la diversidad sexual.

Federici declaró a EFE que en las películas de temática "LGTB" (lésbica, gay, transexual y bisexual) él busca un contenido "importante para la comunidad, para el mundo" más allá de visiones limitadas o de la idea, en su opinión extendida, de que es una moda.


"No somos ropa", sentencia.

Después de diecinueve ediciones del Mix Brasil, dieciséis del Queer Lisboa o cuarenta y dos del famoso festival que se organiza en San Francisco, el más antiguo del mundo, Federici cree que estos eventos serán necesarios mientras existan agresiones homófobas o los medios "creen confusión" con sus tratamientos estereotipados.

"Tenemos que mostrar lo que tiene que cambiar en el mundo", afirma al defender la introducción del tema al estilo de la comedia "Modern family", que considera un buen ejemplo de tratamiento de una pareja gay, "porque la trama no se centra en su homosexualidad sino que está integrada en la familia".

El brasileño también participará este sábado en el primero de los debates que el "Queer Lisboa" organiza esta semana.

En él se discutirá cómo el exitoso cine del país suramericano, reconocido en los últimos años gracias a directores como Fernando Meirelles, ha reflejado las cuestiones sobre la sexualidad.

Se ha producido una evolución que Federici ve retratada en la selección de los filmes de su festival, donde han pasado de tener dificultades en encontrar material brasileño a recibir más de doscientos cortos para la próxima edición.

Además, se ha producido un cambio de las temáticas, que comenzaron por centrarse en "existimos" para después reclamar derechos, pasar a hablar del matrimonio y, en los últimos tiempos, resaltar la "homoparentalidad".

Los temas, aunque condicionados por las circunstancias de cada país, se han ido homogeneizando con los años a lo largo del mundo, señala, aunque hay que seguir mostrando las diferencias en distintas zonas del mundo, como hace el documental "Call me Kuchu", sobre la represión ugandesa, que ganó el premio Teddy en Berlín.

El Festival "Queer Lisboa" arrancó con la exhibición de "Weekend" el primer largometraje de Andrew Haigh, con premios del Festival de Rotterdam, el de Austin y el Círculo de Críticos de Londres, entre otros.



POR: AGENCIA EFE./  TERRRA.COM.AR
ARREGLOS FOTOGRÀFICOS: ALBERTO CARRERA

martes, 28 de agosto de 2012

TANGO QUEER. TANGO GAY FRIENDLY

El brazo de la joven rodea el talle de su compañero. Suavemente, presiona con la punta de los dedos sobre su espalda, luego los separa pero mantiene el contacto con la palma de la mano. La pareja baila mejilla con mejilla un tango en una milonga de Buenos Aires.


Ella guía, él la sigue. A su lado bailan dos mujeres. El cabello de una cae sobre los hombros de la otra.

En el “Buenos Aires Club” del barrio porteño de San Telmo, cada martes por la noche se ponen en duda los roles tradicionales del tango. Aquí se baila el tango “distinto”, “queer”.

Los varones bailan entre ellos, las mujeres con mujeres. El lugar es “gay-friendly”, pero la homosexualidad no es la razón del cambio de roles en el baile.

“El que baila tango queer y juega con el cambio de roles, conoce al tango desde ambos lugares, de forma integral”, afirma Mariana Docampo, una de los organizadores de la milonga queer.

“Si la mujer es guiada siempre, nunca llega a aprender todo”, advierte Docampo. Por ello muchos bailarines profesionales de tango suelen visitar la milonga queer para aprender los pasos de ambos integrantes de la pareja.





Y pese a que el tango queer obtuvo aceptación y un reconocimiento creciente en los últimos años, no está presente en el programa del Buenos Aires Tango Festival y Mundial que se celebra hasta el 28 de agosto. El hecho de que el tango queer no figure explícitamente en alguna de las 200 actividades que organiza el festival este año no significa que esté afuera de la escena, asegura el director artístico del evento, Gustavo Mozzi.

“Queremos crear un ambiente libre en el festival”, asegura. “Esos cambios se reflejan en muchos cruces desde la danza y desde la música, hay códigos que empiezan a romperse”, agrega.

Juana Cristanchoza y Oliwia Janckio visitan regularmente la milonga queer y no creen que su estilo de bailar el 2x4 sea bien recibido en el marco del festival.

“Allí sólo se presenta el lado tradicional del tango”, sostiene Cristanchoza. “Y en el tango salón debes cumplir con el papel que le toca a la mujer”. Cuando bailan juntas, primero deben ponerse de acuerdo quién asumirá cada rol. “A nosotras nos interesa el baile y no con quién bailamos”, coinciden.

La profesora de danza Olga Besio aplica el cambio de rol a propósito en sus clases de tango para niños y adolescentes. Esto les brinda una base sólida para comprender la danza. “No es raro si se plantea desde la primera clase. Le resulta raro a alguien que viene por primera vez a un grupo que está trabajando desde hace mucho tiempo, pero al rato viéndolos se da cuenta de que no hay nada extraño y se suelen adaptar bastante rápido”, asegura.

Docampo considera asimismo que la práctica del intercambio de roles en el tango queer no sólo abre muchas posibilidades de experimentación, sino también brinda una nueva perspectiva de la danza de la música ciudadana.

Gustavo Mozzi no descarta que en alguna de las próximas ediciones del festival se ponga el acento en el tango queer. Para él, es indispensable integrar las nuevas tendencias al programa. “En el Mundial de baile se pueden inscribir parejas del mismo sexo, pero hasta ahora ninguna lo hizo”.



POR: ELLITORAL.COM
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA

miércoles, 18 de abril de 2012

EE.UU: EDUCACIÒN QUEER

Abre primera escuela gay en Phoenix.
Ofrece clases sobre cómo aceptar su sexualidad
La primera escuela gay de Arizona ha abierto sus puertas para adolecentes gays, lesbianas, bisexuales y transgéneros que buscan un ambiente en el que se sientan aceptados y libres de hostigamiento.
La secundaria pública Q High ofrece cursos en línea en matemática, ciencia, inglés, entre otras materias, pero también opera un centro para jóvenes que funciona durante todo el día donde estudiantes pueden hacer sus tareas con la supervisión de un maestro.


Para algunos de sus estudiantes, Q High fue una luz al fin de un túnel lleno de humillación y prejuicio.
“Cuando salí del closet por primera vez, no podía caminar por la escuela sin que hicieran comentarios”, dijo Tyler, una estudiante de 16 años de edad a la estación local KTVK. “Terminé recibiendo notas F, todo iba muy mal”.

MEJOR AUTOESTIMA, MEJORES NOTAS

Q High es una entre pocas escuelas de su tipo en el país. La escuela virtual ofrece una opción para estudiantes que han enfrentado hostigamiento en otras escuelas públicas, y también prepara sus alumnos para enfrentar las críticas de la sociedad cuando ya tengan su diploma.

 “El acoso de sus propios padres, de su comunidad y de sus compañeros puede causar a jóvenes que se depriman, que sus notas empeoren, y claro, hasta el suicidio”, dijo Joaquín Mota, Coordinador de Programas de One n Ten, una organización local sin fines lucrativos.

El alcalde de Phoenix Greg Stanton estuvo presente en la inauguración de la secundaria y aseguró que ésta representa “un avance para la comunidad”.


LA PRESENCIA HISPANA

Cerca de 14 estudiantes ya se han matriculado en la escuela, incluyendo hispanos y nativo-americanos. Cerca de 40 por ciento de los participantes de One n Ten son hispanos, según Mota.

“La escuela ofrece todo lo que ofrece una escuela normal”, añadió Mota. “Mas allá, One n Ten Ofrece programas sobre cómo aprender a ser si mismo, como ser un líder en tu comunidad, donde los estudiantes se den apoyo”.

Además, los estudiantes pueden disfrutar de cursos de baile, música, campamentos de recreación, y también programas de apoyo a los padres.

“Que abran sus corazones, que abran sus mentes, que aprendan que hay muchas diferentes clases de personas”, añadió Mota. “Y no importa a quién amas, no más que ames, a si mismo y al otro”.

Matrículas están abiertas para jóvenes gays, lesbianas, bisexuales y transgéneros de 13 a 20 años de edad que buscan un diploma de secundaria.


POR:  http://noticias.univision.com/
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA.

sábado, 31 de marzo de 2012

CASA BRANDON, LA DÈCADA QUEER

La casa propia

El 16 de marzo, Lisa Kerner y Jorgelina De Simone recibían acompañadas por amigxs la distinción en la Legislatura porteña: Casa Brandon fue declarada “de interés social, cultural y para la promoción y defensa de los derechos humanos”. Pero la casa es una historia que comenzó hace muchos años, con un amor, con una película, con la intención de renovar las prácticas militantes, malos entendidos y espíritu de fiesta. Gran parte de esa historia está grabada en las paredes, en la bandera que flamea siempre en la ventana y ahora también en esta nota, narrada por las dos anfitrionas.


Tal vez la primera década del siglo XXI en la Argentina, en algún libro de historia del futuro, de este futuro que vivimos en el presente de 2012, se pueda bautizar como la década queer o de la diversidad o Glttbiq o simplemente Brandon. Es una década larga, que se pasó de la decena y que pide más pista porque tiene mucho vuelo propio, porque siempre está despegando para conquistar nuevos territorios, para superar los propios límites, como si refundarse fuese su destino camaleónico. Y Brandon, como estandarte para acompañar estos años de crecimiento, empezó justo tras de la muerte anunciada de un siglo, cuando el contador volvía a cero el calendario: si había otra historia, era el momento de construirla. Y Brandon sabía que era su tiempo. O mejor dicho, las chicas que se convirtieron en Brandon querían vivir otra historia. Y, como siempre sucede en los grandes relatos, otra vez todo comienza con una gran historia de amor: el romance de Lisa Kerner y Jorgelina De Simone nació en enero de 2000, y ese mismo verano se estrenó en Buenos Aires la película Los muchachos no lloran, sobre la historia real de Brandon Teena, un hombre trans asesinado, un crimen de odio de principios de los ’90 en Estados Unidos que se convirtió en una película que le hizo ganar un Oscar a Hilary Swank. Como a Lisa y a Jorgelina el amor les sobraba, lo extendieron hasta enamorarse al unísono de Brandon Teena, y concretaron un triángulo amoroso que tenía que convertirse en orgía de felicidad al descubrir la resistencia como forma de vida. Por eso, para celebrar la libre expresión de la sexualidad como una fiesta colectiva, pagana, crearon, con la complicidad de su amiga Violeta Uman, Brandon Gay Day, bautizando con doble apellido a su pequeño lugar germinal de complicidad. “En aquel momento, para nosotras, gay abarcaba todo, desde la completa ignorancia. Nosotras decíamos que éramos unas chicas gays. El mundo trans no lo conocíamos. Incluso nuestra lectura de Los muchachos no lloran no era acertada. Si bien le pusimos Brandon y nos conmovió hasta el tuétano la historia de alguien que quería vivir a su manera frente a lo que otros le imponían, para nosotras era una lesbiana zarpadamente masculina, pero no pudimos hacer la lectura del trans”, recuerdan ambas, hablando en primera persona del plural, sabiendo que su amor las unió para siempre, a pesar de que ahora no sean pareja en el sentido romántico, pero siguen construyendo juntas el espacio que crearon en medio de una relación que ramificaron para que las contenga en su mutación, en un principio como fiestas para convocar desde otro lugar, cambiando el paradigma que dominaba esos años. Porque bautizarse Brandon era una vuelta de página de lo que más circulaba: “Queríamos despegarnos de un discurso activista de aquella época donde la homosexualidad estaba muy pegada a algo sufrido. Y también despegarnos estéticamente del flyer gay con el chongo encerado, en cuero, rubio, escultural, de gimnasio”. El activismo y el incipiente mercado Glttbiq que surgió en los ’90 perfilaron un tipo de imagen de la cultura gay que comenzó a multiplicarse como un discurso asfixiante. Por un lado, visto como un homenaje a alguien que defendió su identidad y su deseo, Lisa y Jorgelina invocaban con Brandon la historia de exterminio de la comunidad Glttbiq, con un sentido activista para traducirlo en una poética identitaria personal, como si, cada vez que aparecía ese nombre, se oyese un eco similar al del “Hay cadáveres” de Néstor Perlongher, poema célebre que, de alguna manera, fundó una cierta sensibilidad Glttbiq postdictadura. Pero también al elegir llamar Brandon a una fiesta, hay una rebeldía que traduce en celebración el lugar oscuro al que se quiere llevar la orientación sexual y la identidad de género, una estrategia de inversión, igual a cuando se transforma en orgullo celebratorio la vergüenza que se trata de imponer a quienes rechazan la heteronormatividad. Es la misma dicha de las últimas ediciones de la Marcha del Orgullo, en las que alguna vez Casa Brandon participó con un camión de bomberos, burlándose y homenajeando al arquetipo de la torta bombero. Por todo eso, cada vez que se dice Brandon Gay Day es como nombrar una utopía alegre, es un rito de creación para regalar días gays, días felices, a Brandon Teena, como una forma de eternidad para una víctima de la transfobia. En la película Los muchachos no lloran hay una escena donde un Brandon enamorado saca a patinar sobre hielo a su novia, interpretada por Chloë Sevigny, y juntos son tan felices que las sonrisas simétricas les parten ambas caras. El proyecto Brandon es una felicidad compartida igual a ésa, que se desliza sensual y patinosa, que te parte al medio, que te tatúa la cara de una alegría diversa, que no se baila en cualquier lado, que es difícil de contener.

Artivismo queer

“Queríamos que el flyer dijera Gay”, recuerda Lisa como base ideológica que completaba el concepto Brandon, una visibilidad que parece mínima, pero que tuvo y tiene gran poder rupturista. A inicios de este siglo y aún hoy, doce años después, la mayoría de las discos, pubs y demás espacios que se proponen como parte de la comunidad Glttbiq no promocionan sus actividades desde la visibilidad, esas siglas no están asociadas oficial y públicamente a esos lugares, casi ninguna señal en las publicidades, los flyers o en las puertas revelan o difunden algún tipo de afinidad o compromiso con la diversidad. Como si preservaran el espacio público, como si toda la identidad se tuviese que comenzar a vivir puertas adentro, la gran mayoría de los espacios de la comunidad no promueve ninguna denotación diversa. Brandon se sintió orgulloso de ser gay desde siempre, por eso la bandera flamea siempre en la puerta de la actual Casa Brandon, que desde 2007 tiene la agenda cultural más diversa de Argentina, ampliando ese germen que surgió en las fiestas que se iniciaron un 17 de mayo de 2000, en un lugar llamado Cápsula. La fecha de la primera fiesta fue una casualidad calendaria, pero también un acierto más, porque ese día se recuerda que la homosexualidad fue excluida de la lista de enfermedades por la Organización Mundial de la Salud en 1990 y pasó a ser el Día Internacional contra la Homofobia. Para Brandon, gay no es un concepto restrictivo, no quiere decir simplemente hombre homosexual, sino que significa estar parado en un lugar del mundo que abraza lo diverso, gay es una forma de ecumenismo, un espíritu que nos posee según el grado de compromiso con la belleza de las otras y otros. Gay es quien piensa otras formas de belleza como una responsabilidad propia que se debe mantener viva, sentirla, pensarla, replicarla, cobijarla, atesorarla. En Brandon, desde un primer momento fue expandir el significado de gay a través del arte hasta que se vuelva queer, hasta que pierda la limitación que la cultura le impone. El Gay-Day es un diario compromiso de búsqueda, una manera de “artivismo”, como dijo Susy Shock, sabia siempre, en su lectura poética de la Legislatura porteña, cuando el 16 de marzo Brandon fue “declarada de interés social, cultural y para la promoción y defensa de los derechos humanos”. Los primeros flyers decían “Brandon te quiere y que el amor se contagie a todo el mundo”. ¿Algo que empezó como una fiesta de amor viral fue celebrado como un gesto político a reivindicar? Esa, por fin, es una política lúcida, alerta a entender la dimensión ideológica de la cultura diversa. Porque la fiesta de Brandon siempre fue una celebración con filosofía propia, con una forma política de rechazo a los VIP fuese donde sea que se asentaran, como una fiesta de la igualdad, donde no hay zonas veladas, ni privilegios, donde todas y todos tienen las mismas oportunidades de recorrer y ser recorridxs: amar en todos lados, sin exclusiones. Al unísono, Lisa, Jorgelina y Violeta se enorgullecen de doce años de ausencia de VIP, como si ese rasgo de resistencia esencia para las fiestas que siguen convocando a un público que difícilmente pueda definirse con claridad, porque, como Brandon, siempre está en expansión, aprendiendo a reinventarse a partir del deseo propio y del ajeno.


Fantasmas del arco iris

“El festival Anormales en 2010 fue un quiebre tremendo. A Susy Shock la conocimos en ese festival; la había escuchado nombrar, pero no la conocía. También la conocimos a la Negra (Carla Morales), que ahora es la cocinera de Casa Brandon. Y en una reunión, en esa época, Marcela Romero de ATTTA nos dijo que estaba cansada de que ‘todas las organizaciones que tenían la t de trans, la tuviéramos pintada’. Y a mí me repegó. Fui a hablar con ella y me hice cargo de que la t estaba medio pintada. Y le dije que si vos conocías a alguien trans que esté haciendo algo dentro de las actividades que nosotras hacemos, que me llame. Y así apareció Daniela Ruiz, con Presas de la Vida. Y ahí también fue otro giro, de empezar a laburar a la par con las chicas trans. Me parece que el tema de la diversidad se ejercita todo el tiempo, no está en el discurso, está en los hechos, sucede todos los días. ‘Si yo puedo abrir un camino, voy a hacerlo’”, concluye Lisa, citando un verso de Susy Shock como declaración de principios Brandon, abierta siempre a la sabiduría de lxs otrxs, y marcando el giro actual que tiene que ver con incluir un compromiso intenso con la comunidad trans, que históricamente fue relegada de los espacios culturales Glttbiq. Porque Brandon siempre fue más allá de sus propios límites, porque si primero eran sólo fiestas (especiales y democráticas, pero fiestas al fin), y después vinieron ciclos itinerantes de cine y de lecturas, era imperativo cumplir el sueño de la Casa, para que una cultura comunitaria pueda desarrollarse. Y ellas lo hicieron posible, con un tesón único para generar y sostener espacios inclusivos. Y tras casi seis años de funcionamiento, con muchas etapas de naufragio, la Casa Brandon prosperó y ahora atraviesa uno de sus mejores momentos, abriéndose caminos con actividades que nunca antes ni después se programaron en otros ámbitos. Y eso es porque Lisa y Jorgelina siempre están alertas a lo nuevo, aunque sea efímero y dure una sola noche. Es imposible enumerar la diversidad de programación de la Casa, tanto las muestras de la Galería de Arte como del espacio multipropósito donde suceden encuentros lúdicos o activistas y shows de todo linaje, o de esa barra del entrepiso que es un bar de copas y canciones sin la estridencia de una disco, donde una noche cualquiera puede ser ese Gay Day que visibiliza la felicidad, el verdadero sentimiento de diversidad. Difícil describir la identidad de Brandon con una enumeración de sus actividades (ver la agenda aparte), y esto sucede porque el proyecto tiene la evanescencia mágica de un fantasma, algo burlón y camp, como el que inventó Oscar Wilde en su célebre cuento. Las chicas Brandon, tan dandies como el escritor victoriano, comentan que cada vez que alguien se queda sola en la Casa aparece Brandolina, una fantasma amigable y nada tétrica, cuya presencia es hacer ruidos como si las paredes crujiesen. Es que Brandon no es un lugar sólido, un lugar de encierro, es lo opuesto a un ghetto, principalmente porque aunque se llame Casa ahí no vive nadie, no hay personas que permanezcan, es un lugar de tránsito puro, donde se puede pasar a cargar combustible cultural diverso para luego arrancar: es una estación de servicio Glttbiq (de nafta súper, por supuesto, especial para entrar en combustión). Como Brandolina, la cultura Brandon atraviesa paredes, derriba muros, para demostrar al mundo otras voces, fuera de leyes disciplinarias que controlan el lugar mínimo en que algunas personas quieren ubicar el deseo de ser y hacer: “Una Noche Drag nos cayó una inspección. Y yo estaba dragueada de bigotes y me olvidé. Para empezar, le abrió la puerta al inspector una chica cross. Y cuando van a buscar a la encargada o encargado, aparezco yo de bigotes. Como siempre que viene una inspección, yo estaba nerviosa y re-seria. Les doy la mano a los inspectores y se quedaron perplejos; no sabían cómo tratarme, por supuesto, si tratarme de él o de ella. Fue la inspección más rápida de la historia. No soportaban quedarse, miraron dos boludeces, firmaron el libro y se fueron. Y a la policía que estaba afuera también fui a hablarle de bigotes”. Tal vez esa anécdota de una de las tradicionales Noches Drag sean una síntesis del mecanismo dinámico con que se desregula el género de manera festiva en Brandon, con total naturalidad y sin programa común, para que cada cual pueda desafiar la ley del binomio hombre o mujer, o cumplirla como le cante, para sorprender y sorprenderse, siempre sin encapsularse en los mismos sótanos que obturan la visibilidad. El objetivo actual de Lisa y Jorgelina es poder convertirse en un lugar diurno, no estar solamente abierto durante las noches, para extender las posibilidades de actividades durante el día, para salir de la condena de que toda propuesta Glttbiq esté destinada a la misma franja horaria, y así seguir expandiéndose fuera de las barreras impuestas. Saben que eso puede llegar recién dentro de dos años, porque experimentar otras formas de relacionarse no es fácil, lleva su tiempo y su trabajo. Pero lo importante para ellas es no quedarse quietas, proyectarse.

Buenas nuevas

Este verano refaccionaron Casa Brandon y, entre los cambios del tuneado característico, aparecieron unos tubos de luz que irradian, cada uno, los distintos colores del arco iris. La decoración de Brandon siempre remitió a un imaginario pop, entre Warhol y Keith Haring, de colores un poco centelleantes, de casa de muñecas, de escenografía de musical de Hollywood. Como si fuese un decorado de El mago de Oz, ese icono de la cultura gay, esa fuga de la triste y pedestre realidad en blanco y negro para alucinar con un viaje a un reino de reposo quimérico, de colores vivos y seres fantásticos donde está permitido cantarle al arco iris. La androginia adolescente de Judy Garland y las brujas con fino sentido del camp que garantizaron el culto queer de la película podrían ser extras acodadas en la barra de cualquier noche de Casa Brandon. Según cuenta la película Stonewall, una de las razones de la resistencia en el célebre bar de Nueva York en 1969 fue que ese día había fallecido Judy Garland: las personas que enfrentaron la violencia de la razzia se inspiraron en esa niña que les cantaba a los pájaros libérrimos que vuelan sobre el arco iris. Para muchas personas, como las que aplaudieron y lloraron junto a Lisa y Jorgelina en el reconocimiento de la Legislatura, Brandon es la Garland del nuevo milenio que entona esa misma canción, y la Casa Brandon es la Stonewall vernácula. Hay una línea de diálogo al final de El mago de Oz donde Dorothy, el personaje que interpreta Garland, dice una frase célebre, cuando vuelve al hogar cambiada por su ensueño: “No hay lugar como casa”. Hoy, a la luz de esos neones del arco iris que resplandecen todas las noches, toda una generación podría parafrasearla fácilmente: “No hay lugar como Casa Brandon”. Y tal es su excepcionalidad que todo el proyecto llega a contradecir un refrán, porque esta Casa es tan grande como el corazón de unas mujeres enamoradas, donde late la más generosa diversidad.


POR: Diego Trerotola. PAGINA12.COM.AR
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA

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