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sábado, 28 de enero de 2017

Lo nuevo de Troye Sivan - Heaven ft. Betty Who. Un canto LGBTI




Troye Sivan Mellet nacido Johannesburgo, Sudáfrica, el 5 de junio de 1995), mejor conocido como Troye Sivan, es un cantante, compositor, actor y youtuber sudafricano-australiano. Como actor, ha interpretado el papel del niño James (Wolverine) en la película X-Men Origins: Wolverine (2009), y el personaje principal de John Milton en la trilogía cinematográfica Spud. Troye también sube vídeos a YouTube en su canal. A partir abril de 2016 cuenta con más de 4 millones de suscriptores y más de 240 millones de visitas.

En octubre de 2014, la revista Time lo nombró como uno de los “25 adolescentes más influyentes del 2014”.

Sivan es abiertamente gay, habiendo salido del armario ante su familia en 2010. El 7 de agosto de 2013, reveló públicamente su orientación sexual a través de un video en su canal de YouTube, y ahora nos sorprende con este video musical titulado “Heaven” en donde participa Betty Who y a recibido todo tipo de criticas.

En otra señal de que Troye Sivan está haciendo su marca en la escena musical internacional, el músico australiano joven ha caído un poderoso nuevo video musical para su canción Cielo ft. Betty Who , perfectamente sincronizada para coincidir con la asuncion de Donald Trump.

El video es una dedicación punzante al movimiento por los derechos de los homosexuales, que se remonta a la época de Harvey Milk y siguiendo a través de la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo en el Estados Unidos.

Al salir de nuevo en YouTube en 2013, Sivan sigue siendo un pionero - Tras haber descifrado el lucrativo mercado estadounidense como un músico abiertamente homosexual que lleva su sexualidad como una insignia de honor.

Troye Sivan - Heaven ft. Betty Who

Troye Sivan - Heaven ft. Betty Who

sábado, 20 de junio de 2015

Vídeo: Jennifer Hudson "I Still Love You"

La cantante Jennifer Hudson sigue manifestando su apoyo a la comunidad LGBT. No es un secreto que Jennifer Hudson apoya mucho los derechos del colectivo LGBT, de hecho es embajadora de la campaña Turn it up por change, por lo que ahora captó la atención de todos al lanzar el video de su tema "I still love you" protagonizado por una pareja gay.


En el material de poco más de cuatro minutos de duración se aprecian los preparativos de una boda gay, mientras se escucha a la intérprete de fondo, pero no todo es color de rosa en la historia y tal y como les pasa a muchos gays en la vida real, uno de los jóvenes no cuenta con el apoyo de su padre, pues no ve bien que a su hijo le gusten los hombres, por lo que esto opaca su momento.


También hay varias escenas en donde se ve a lesbianas y travestis como invitados de la glamurosa boda, que termina con un final feliz.

"I still love you" forma parte del disco JHUD de la ganadora del Oscar, y con el lanzamiento del video se espera que la canción cobre más fuerza este verano. Otros artistas que recientemente se han mostrado a favor del matrimonio gay son Miley Cyrus, Sam Smith y Ed Sheeran.








martes, 17 de febrero de 2015

Madonna: Ese Puto pero Viejo y Fiel amor del colectivo LGBT hacia la reina madre del pop.

HABEMUS NUEVO DISCO DE MADONNA
¿Quién era esa chica? Un recorrido crítico por la historia de amor entre la Queer Queen y sus fieles lgbtti


MAMITA QUERIDA

La llegada de un nuevo disco de Madonna (acaba de aparecer el decimotercero, Rebel Heart) siempre augura multiplicidad de reacciones mariconas. ¿Por qué será? Reina que resiste su largamente anunciado ocaso, se enfrenta como torero y como cornuda a un set de prejuicios bien resistentes aun entre las pretensiones más progres: es una mujer poderosísima, política y sexualmente extrovertida y, lo que parece más grave, pretende seguir pisando los escenarios semidesnuda a los 56 años. Este compendio esencial de los puntos que sustentan el amor entre Madonna y los raros del mundo es también una posible respuesta a la pregunta sobre qué se entiende y qué se entendió por cultura gay, y qué filiación existe entre el pop, el puto y el pueblo.


Resulta abrumadora como tarea enciclopedista la perspectiva de elaborar un catálogo de argumentos y razones por los que el romance dulce entre Madonna y los putos ha conseguido atravesar (más bien, definir) épocas y moldear conductas. Uno recapitula y aparecen imágenes emblemáticas que constituyen el código genético de muchos de nosotros, como el bustier cónico de la gira Blonde Ambition (aunque en rigor todo ese show era un increíble puterío de hora y media); aparecen las cruces en llamas y el éxtasis místico-erótico de “Like a Prayer”; y por qué no también los destellos de afectación latina que van desde “La isla bonita” hasta el clip de la reciente “Living for Love”. Continúa el agobio: está el beso envenenado a Britney y a Christina Aguilera en 2003; está la arenga que detona “Express Yourself” desde sus acordes primeros; está el clip sadomaso para “Human Nature”. Están las múltiples encarnaciones, las Madonnas versionadas aludiendo a grandes divas, o la que impuso la moda cowboy cuando editó el disco Music. Son demasiados los argumentos e incontables los puntos de contacto entre su carrera, que supera las tres décadas, y la cultura gay.

Resistencia y reinvención

Empezaremos entonces por uno de los últimos episodios, al menos hasta el cierre de esta edición, en esta historia maricona que nos sigue imantando a la reina del pop. En la entrega de los premios Grammy del domingo último, Madonna ofreció la primera interpretación en vivo de su último single, “Living for Love”, poseída de matadora en traje de luces corto bermellón y negro, y rodeada de varias docenas de minotauros danzantes. La situación más reproducida de la noche, sin embargo, no tuvo lugar sobre el escenario sino en la alfombra roja, cuando Madonna llegó a la entrega luciendo una variante del estilo torero y tuvo que acomodarse la falda debido a un aparente problema de vestuario, mostrando de paso la cola a los fotógrafos. Shock: a los 56, aún se anima a provocar exhibiendo su cuerpo, que por otro lado ya es algo así como un bien de uso público desde que hace más de dos décadas editara el libro de imágenes y textos eróticos SEX. Es esta voluntad de causar conmoción al transmitir su mensaje la que la acerca a los putos como si nos conociera desde siempre. Son las ganas de armar un poco de revuelo, de hacer que el resto de lxs presentes se digan entre sí por lo bajo: “Miren, ya llegó la liera”. (Papa Francisco: ¡esto es lío!)

Así como a lo largo de su carrera se ha dedicado a agitar nociones de toda índole –religiosas, sociales, políticas, sexuales, de género, y más–, la Madonna que hoy existe es, desde hace algunos años, una destructora de las fronteras que limitan lo que solemos llamar “juventud”. Ella está dispuesta, y qué bien hace, a seguir mostrándose como la mujer dominante y sexual que es, ya sea por impulso o por utilidad, en su entrada a una entrega de premios o posando en topless para una producción de fotos. La resistencia general sigue firme ante esta etapa de la carrera de Madonna, incluso más que cuando el sangriento video de American Life tuvo que ser retirado del aire televisivo después de una oleada de salvaje nacionalismo yanqui en pleno conflicto con Irak. En ese caso tuvo que vérselas con sus compatriotas; ahora todo el planeta la señala.

Uno de los costados innegables del paso del tiempo es la distancia cada vez mayor entre ella y las generaciones nuevas del público que consume música y paga tickets, un nicho que desde que inició su carrera vio disminuido su promedio etario drásticamente y al que desea satisfacer por todos los medios. Esa distancia le viene causando hace ya tres discos una confusión de darkroom en las influencias musicales que escogió para cada caso. Otrora pionera y visionaria en sus elecciones, en Hard Candy (2008) capturó a Timbaland y Pharrell, productores de hip-pop con hartos éxitos en su haber, pero ya en ese entonces demasiado escuchados; MDNA (2012), a pesar de ser el mejor título de un disco en toda la historia del sonido, terminó por ser un desparejo amasijo electro pop sin una línea sólida; Rebel Heart, desde los primeros leaks en diciembre hasta la versión definitiva que hoy se conoce, carece de hits y suena alarmantemente chato.

Líneas sucesorias

De las popstars que ocupan la escarpada brecha existente entre Madonna y el público sub-25, Lady Gaga es la única que por ambición, talento como compositora e inteligencia en sus declaraciones logró acariciar por un buen rato el cetro real. Sin embargo, el atrevimiento que demostró al copiar parte de “Express yourself” en la melodía de “Born this way” hizo que Madonna reaccionara y la desmenuzara a fuego lento, llegando incluso a versionar parte del tema de Gaga en su gira de 2012. La disputa entre ambas es comidilla de maricas desde hace años, y cada nuevo capítulo suscita toda clase de debates y conjeturas.

Otras divas pop de relevancia mucho más reciente que son banda sonora de putos teen y no tanto, como Lorde o Miley Cyrus, pueden estarle agradecidas por haber sido una popstar pionera en la toma de partido en debates sociales y políticos. Es más: su cuerpo de obra ayudó a abrir discusiones álgidas de diversas clases, y sigue haciéndolo, aunque en menor medida. Así como Gaga ha peleado desde siempre por la igualdad de las minorías, principalmente las sexuales, otras divas flamantes se manifiestan, por ejemplo, sobre tópicos de derechos civiles, entre otros temas antes ajenos al horizonte de opiniones de una estrella del pop. Es más: hoy es esperable que una figura de estas características se exprese políticamente. Téngase por caso a las raperas Azealia Banks e Iggy Azalea, que se trenzaron tweet tras tweet después de que la primera (afroamericana, nacida en Harlem) le reclamase a la segunda (blanca, australiana) no haber emitido parecer alguno luego del asesinato del joven afroamericano Michael Brown en manos de un policía blanco. Estas son las voces a las que hoy prestan atención muchas de aquellas personas que en no demasiado tiempo más habrán adquirido el poder de producir y profundizar cambios a nivel sociocultural.

La voz que nos orienta

No es Madonna quien les habla a esos gays, aunque mucho se encapriche en querer hacerles llegar su mensaje. La “cultura gay” como se la conoció durante años y hasta hace no tanto, a estas alturas ya deschavada en su anacronismo, fue durante al menos dos décadas fuente de información y a su vez destinataria de material por parte de Madonna. Es que una de las claves del buen funcionamiento del pop es el feedback incesante entre lo que la gente necesita consumir y lo que la industria pretende vender, y esto es algo que ella comprendió, aun con altibajos, desde muy temprano en su carrera y hasta mediados de los años 2000. Recuérdese por ejemplo la genial perspicacia con que, en 1990, tomó para sí el surgimiento del voguing en los ballrooms de los barrios neoyorquinos de afroamericanos y latinos pobres, convirtiéndolo tan luego en destello histórico para la comunidad cuando lo volvió furor entre todas las maricas del mundo que no tenían idea de su existencia.

Mucho más tarde, en 2005, tuvo el atrevido gesto de escribir personalmente una misiva a los miembros de ABBA para pedirles autorización y poder así samplear “Gimme, Gimme, Gimme”, con seguridad la canción más gay del cuarteto sueco –lo cual es muchísimo decir–, resultando en el temazo “Hung up”, cuyo estribillo posee una potencia tan mareante que resulta muy arduo escuchar la composición original sampleada sin silbar la letra que Madonna le cantó encima. Es decir, ella actuó una vez más como catalizadora cultural y de la iconografía pop más primaria, de modo tal que el contenido de origen fue transformado en algo nuevo y distinto, volviéndolo suyo, firmado por ella. Y si en estos dos casos hablamos de mariconadas primigenias como el voguing o el éxito de ABBA, los resultados respectivos vinieron a ser mariconadas al cuadrado. Hay muchos más hitos de la cultura popular que Madonna volvió obra propia: la figura de Marilyn y su secuencia en Los caballeros las prefieren rubias, vuelta video de la canción con que la prensa preferiría apodarla a partir de entonces, “Material Girl”; la androginia sugestiva de Marlene Dietrich, citada sobre comienzos de los ’90 en look y en preferencias sexuales; el papel de Evita en el conocido musical, rol por el que se dijo en muchas ocasiones que la monarca pop peleó un buen trecho; la diva disco Raffaella Carrà, referenciada en toda la era Confessions, o las mujeres de ABBA, que inspiraron a Jean Paul Gaultier para calcar el diseño de uno de los outfits de esa gira.

Mamá, no sermonees

Volvamos ahora a procurar una nómina, incompleta pero bienintencionada, de aquellos vínculos que durante veinticinco años sostuvieron en pie este templo de idolatría recíproca dada entre los putos y Madonna. Ella conoció muy temprano las pistas de baile de las discotecas gay y se sintió libre solamente allí, comprendiendo con instinto que era ése el ámbito en que se darían los pasos evolutivos de mayor importancia en la música pop venidera; son esas mismas pistas las que musicalizó con himnos en los que habló de amor y desencanto, de la obsesión por lo material y la obsesión por lo espiritual, de virginidad acalorada, de sexo anónimo, de derecho al aborto. Se dedicó a señalar a la Iglesia Católica en épocas en que hacerlo podía costarle un arresto, como estuvo a punto de ocurrir en más de una ocasión. Se pronunció desde las etapas más tempranas de la epidemia de VIH/sida, promulgando la prevención y condenando la estigmatización de la población homosexual. Mantuvo el pulso firme sobre aquello que ebullía en las subculturas y lo volvió espectáculo masivo, eligiendo bailarines en discotecas o favoreciendo a productores musicales casi desconocidos.

El ocaso de la cultura gay y el arribo al mercado de consumo de las generaciones criadas en la era Internet, no obstante, la vienen descolocando hace rato, a veces de manera vergonzosa. Es incomprensible que ya haya pasado casi una década desde la última vez que convocó a un músico dispuesto a crear para ella un sonido que la empape de relevancia (que no es lo mismo que forzarla a innovar en falso). Su equipo de management actual no sabe contener situaciones como las filtraciones recientes: el disco masterizado completo está en la red hace más de diez días y, sin embargo, la versión oficial aún no puede adquirirse en iTunes. Y mejor no hablar de Madonna y las redes sociales, a las que se sumó muy tarde y con torpeza casi imperdonable, y que fueron plataforma de exabruptos dignos de una millonaria quejosa, como cuando el leak de algunos demos y de fotos sin retocar la llevó a decir en un post de Instagram (que luego eliminó) que se sentía “violada” y que lo acontecido no era otra cosa que “una forma de terrorismo”. Todo esto pocas semanas antes de publicar, en la misma cuenta de la misma red social, la infame frase “Je suis Charlie Hebdo” post-ataques a la redacción de la revista francesa. Con el aparato promocional funcionando a toda potencia entre apariciones y entrevistas, eso sí, recurrió a la popular aplicación de levante Grindr para premiar a cinco trolos afortunados que podrán chatear con ella (!!!) si salen sorteados después de subir una foto suya emulando la tapa del álbum.

Basta de enojo y quejas. Este artículo concluirá con una breve reflexión personal de quien escribe, en un intento final de hacer honor a la estrella pop de mayor influencia en la historia junto con Michael Jackson. Un día después del último show que Madonna ofreció en 2008 en la Ciudad de Buenos Aires con su gira Sticky and Sweet, fui a visitar a mi madre, quien inmediatamente después de saludarme con un abrazo me preguntó: “¿Y qué tal estuvo la Reina?”. Fue en ese instante cuando supe, más claro que un rayo, que Mami no hay una sola.


Por: Ignacio D’Amore
Imagen: Web
Arreglo: AC

sábado, 7 de febrero de 2015

Madonna "Living for love" del disco Rebel Heart. El regreso de la reina eterna del pop. The Queen of Pop

Esta semana ha sido de lo más intensa para Madonna, quien ha tenido que hacer frente al terrible trance de ver cómo su disco programado para el mes de marzo se filtraba por internet como si de un gigantesco colador se tratase (funesto suceso que se suma a la filtración previa ya el pasado diciembre de maquetas y canciones varias).


La inútil lucha de Madonna

Así las cosas, la reina del pop ha tenido que adelantar los plazos de su calendario, y este pasado jueves estrenaba como respuesta el videoclip de Living for love, primer single de su nuevo disco Rebel Heart, a través del servicio de mensajería instantánea Snapchat, que viene a ser algo así como Whatsapp, pero en otras latitudes (tiene 200 millones de usuarios en Estados Unidos, sobre todo adolescentes, ojo a la jugada para captar nuevo público).


La cuestión es que después de la exclusiva de Spanchat, el videoclip de Living for Love ya está disponible para todos los mortales en las plataformas habituales, y en él podemos ver a Madonna (56 años) convertida en una matadora de toros (otra vez, pues ya se vistió de luces en el vídeo de Take a Bow en 1994) con entregada tendencia al contoneo descontrolado.


Madonna contraataca y estrena su vídeo directamente en tu móvil

Rebel Heart, el nuevo álbum de Madonna, está previsto oficialmente para el 10 de marzo, aunque está por ver si su adelanta su lanzamiento, en la línea de lo hecho por Björk después de la filtración de su Vulnicura. Lo que sí es seguro es que Madonna actuará este domingo en la 57 edición de los Grammy Awards, cuya ceremonia de entrega tendrá lugar en el Staples Center de Los Angeles. ¿Tendrá algún as en la manga este corazón rebelde?








Video:



Por: Rollingstone.es
Imegenes: Web - YouTube
Arreglos: MercoSur Gay

viernes, 3 de octubre de 2014

Nick Jonas al desnudo para la revista Flaunt.

Con un cuerpo como este, no es de extrañar que Nick Jonas haya abandonado su anillo de castidad…
Si te sorprendiste con su abdominales de en la portada de la revista Flaunt, cuando veas el resto de las fotos tendrás que llamar a un médico…


Como ya lo habíamos comentado, Nick adoptó una actitud de chico malo irresistible, y no es para menos, con esa increíble puede hacer lo que le venga en gana.

Sin camisa, con gorra, sin camisa, con un abrigo, sin camisa, agarrándose el paquete y sin camisa, el cantante y actor sin duda vuelve a demostrar por qué es uno de los favoritos y más admirados de la industria.

Nick Jonas se quita su anillo de castidad

La fotografía en la que el joven de 22 años aparece sujetándose “el bulto”, es referencia a la icónica imagen de Marky Mark para Calvin Klein, con la que dejó boquiabiertos a todos en 1992.















Por: La.eonline.com
Imagenes: Web
Arreglos: AC

viernes, 5 de septiembre de 2014

Gustavo Cerati: El silencio no es tiempo perdido. "The best one" Te verè volar

Un hombre alado

El doloroso proceso iniciado con el ACV de mayo de 2010 terminó ayer: el ex líder de Soda Stereo falleció por un paro cardiorrespiratorio. La multiplicación de reacciones aquí y en Latinoamérica son reflejo de la huella que deja un músico que hizo historia.


Gustavo Cerati falleció ayer por la mañana en la clínica Alcla, a casi 18.500 kilómetros de Japón. Alguna vez, el músico que impuso una nueva forma de modernidad en la Argentina anticipó que su muerte ocurriría en esa isla asiática. Era, según contó en una entrevista con la edición local de la revista Rolling Stone, su “único sueño de grandeza”. En él, Cerati daba un gran concierto para el público nipón a sabiendas de que sería el último. Por eso, intentaba “un solo de guitarra increíble”, y lo lograba. Como cada vez. Luego simplemente caía dentro de un cajón, acomodaba la tapa y juntaba sus párpados. Desde ayer, su cuerpo permanecerá en Buenos Aires, a treinta horas vuelo de Japón, pero sus más de treinta ediciones oficiales, entre CD y DVD, podrían hilar un solo eterno que cubra todo el viaje. Situaciones como ésta, que desnudan el caudal de su obra, aparecen hoy entremezcladas con el dolor de su familia, sus amigos y sus fanáticos y con el de todo el ambiente artístico latinoamericano, cuando se hace el intento de abrir las ventanas de la angustia y de la añoranza. El llanto es público y privado, aunque en ese campo no haya más por hacer que solidarizarse con sus afectos. Desde la obra pública de Gustavo Adrián Cerati Clark, que falleció a unos jóvenes y flamantes 55 años (cumplidos hace tres semanas), se puede apenas intentar abrazar aquello que el ex Soda Stereo dejó aquí y para todos: una música osada, inteligente y conmovedora que abrió las fronteras de la música nacional para siempre. Al cierre de esta edición, una multitud empezaba a desfilar por la Legislatura de Buenos Aires, donde sus restos eran velados hasta el funeral de hoy; el Gobierno nacional dictó un decreto que instituye un duelo nacional de dos días. Entretanto, en la entrega de los Premios Gardel en el Teatro Gran Rex, anoche los artistas trataban de superar el estupor rindiendo toda clase de tributos.


Su último concierto fue el cierre de la gira latinoamericana con la que presentó Fuerza natural, el disco que estrenó en diciembre de 2009 en la despedida del Club Ciudad de Buenos Aires como predio para recitales, con un concierto para 20 mil personas. El 15 de mayo de 2010 tocó casi dos horas en el estadio de fútbol de la Universidad Simón Bolívar, de Caracas. Según la prensa local, antes de hacer “Déjà Vu” (el corte difusión de Fuerza natural), preguntó: “¿Cómo les va? Este es el último concierto, por ahora, de la gira. ¡Y quién sabe hasta cuándo!”. Luego de ese show se descompuso y, tres días después, como consecuencia de dos ACV, fue intervenido en el Centro Médico Docente La Trinidad de la capital venezolana. Quedó internado, fue trasladado al instituto Fleni, luego a la Clínica Alcla, más tarde al Sanatorio Los Arcos y de vuelta a Alcla, desde donde salió el peor parte, firmado por el director médico de esa institución, Gustavo Barbalace: “Comunicamos que hoy, en horas de la mañana, falleció el paciente Gustavo Cerati como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio”. Unos días antes, la madre del músico había contado que Cerati aferraba su mano y empezaba a mostrar nuevas reacciones.

El último tema que Gustavo Cerati cantó sobre un escenario fue “Lago en el cielo”, de Ahí vamos, su disco de 2006: “El tiempo es arena en mis manos. Un lago en el cielo es mi regalo, para hacerte sentir algo que nunca sentiste”. Nada más queda. O toda su obra, en ese remolino insólito por el cual Cerati puso su cuota de modernidad a la posteridad.


Gustavo Adrián Cerati Clark nació en Buenos Aires, el martes 11 de agosto de 1959, día de paro nacional declarado por las 62 organizaciones y la CGT en apoyo a la Fotia, la federación tucumana de la huelga azucarera. Antes que cualquier Stratocaster, la Jackson Soloist, la acústica de doce cuerdas de Alvarez Yairi, la Paul Red Smith o la 335 de Gibson, su primera viola fue bien rústica: una escoba que azotó al ritmo de The Beatles y que sumó a otras en una banda de palos con amigos de la primaria. En la escuela tuvo un buen desempeño, cientos de amonestaciones, varios cuadernos dibujados con personajes de ficción, un segundo lugar en una competencia de velocidad y la dirección del coro del Instituto San Roque, que perdió cuando eructó durante una misa. Estaba terminando sus estudios secundarios cuando los militares volvieron a irrumpir en 1976.

A nivel mundial, entre la recesión de la posguerra europea, la guerra de los mundos sedada y los golpistas de la región, el mercado de productos y servicios ponía paños tibios al repliegue industrial. En 1979 nacía la década de la publicidad de segmento, orientada a los nuevos profesionales de las nuevas profesiones fantasmas, y el joven Gustavo comenzaba a cursar Publicidad en la Universidad de El Salvador y a trabajar como visitador para un laboratorio. En la música, el estallido del punk ya había devengado al postpunk y estaba pronto a acabar en new wave. Ese fue el detonante: cuando XTC, The Police y The Cure se cruzaron con David Bowie, Brian May, Jimmy Page, Frank Sinatra y Luis Alberto Spinetta en su formación, Cerati encontró la fórmula de su magia.

A los 25, cuando presentó a la prensa el debut de Soda Stereo, el grupo que compartió con Zeta Bosio y Charly Alberti, sólo había vivido diez años en democracia. Soda Stereo fue estrenado a la prensa en un local de Pumper Nic. Polisémica, su voz retumbó en la hamburguesería cuando “Dietético” anunció: “El régimen se acabó, se acabó”. Era irónico. Era 1984. Y era el cierre del primer cuarto de siglo de vida de los apenas dos de los que dispuso de forma plena.


Gustavo Cerati fue despabilado por el under porteño de los ’80 y, luego, fue él quién despabiló a la escena. Fue Soda Stereo el mayor crossover y, a partir de los ’90, la gran bestia pop latinoamericana. En 15 años, el trío diseñó un modelo, un modo y una moda infalibles de comportamiento mediático, hasta acabar su obra con una gira consagratoria sobre el cordón del milenio. En el medio, álbumes cruciales para definir al pop argentino como Nada personal, pero también discos inquietos como Dynamo o Canción animal, quizás el disco emblema de la música urbana moderna de la Argentina. Latinoamérica se rindió frente a sus melodías entre el ’86 y el ’87, y en esas giras se enhebraron las primeras conglomeraciones regionales masivas en torno de un espectáculo de rock. La expansión de esa estructura (la del rock como espectáculo) durante la década del ’90, desde Miami, el DF y Buenos Aires a toda capital posible, también es en gran parte mérito de un grupo que buscó sin pausa las posibilidades de ofrecer el mejor espectáculo musical posible.


Soda fue el primer grupo argentino en publicar un CD, en utilizar al videoclip (“Dietético” fue el primero, pero también fueron pioneros en su uso como estructura narrativa, con “En la ciudad de la furia”), en tener a una persona dedicada a la imagen de la banda (Alfredo Lois, desde 1983) y en recurrir al formato DVD. Sin contar que, además, brindaron las más intensas giras latinoamericanas de la historia, y que en 1991 reunieron un cuarto de millón de personas en un concierto gratuito en la avenida 9 de Julio, y poco después otro cuarto de millón en un aniversario de la ciudad de La Plata. Si a Gustavo Cerati le faltaba cantarle a alguien luego del final de Soda Stereo, su carrera solista alcanzó al resto y en marzo de 2007, finalmente, convocó a otras 200 mil personas en Pampa y Figueroa Alcorta. En ese concierto, se emocionó al presentar a su ídolo Spinetta en “Té para tres”, durante un show gratuito de esos en los que se brindó igual que si fuera con entrada paga fue a menos . El dato es que el Flaco fue uno de los mayores admiradores públicos de la obra de Cerati.


En tres décadas en la música, Gustavo Cerati fue reconocido por sus contemporáneos como un músico trascendental, por las generaciones siguientes como admirado y motivador y por las anteriores como un artista continuador de una tradición noble. Aquí queda, tocando “Vampiro” junto a Charly García, encarando un cover de The Police con Andy Summers, grabando con Roger Waters en una iniciativa de Fundación Alas. O retratado, junto a la también fallecida Mercedes Sosa, en el DVD de Cantora, allí donde La Negra le aconseja gárgaras de bicarbonato para poner a punto la voz. Como si fuera su madre, Lilian Clark, pidiéndole que deje de fumar 40 cigarrillos por día, una de esas pocas cosas que la fuerza enorme de voluntad de Gustavo Cerati no pudo lograr.

“No sé por qué se producen los cambios. Creo que tienen que ver con los prejuicios: tengo prejuicios de volver a hacer una cosa que ya hice, quiero hacer otra. Y está eso de la investigación que uno tiene, que lo pongo entre comillas, como lo de la experimentación, porque sigue siendo una especie de juego. Uno se divierte abarcando nuevas cosas y, a medida que uno crece como compositor, tiene que crecer en cuanto a producir emociones y producirse emociones”, un análisis registrado para siempre en Una parte de la euforia, esa reseña en DVD sobre la historia pública de Soda Stereo y su impacto en la cultura musical argentina y americana.

Cerati fue un científico del sonido y un alquimista de la música moderna. En Cerati convivieron el cambio y la permanencia: cambió para permanecer, nunca buscó ser igual a sí mismo. Si el debut de Soda Stereo era etéreo, Nada personal fue más existencial. Si Signos era una nueva búsqueda de estudio, Ruido blanco era el primer documento de una historia viva. Cuando Canción animal explotaba, Dynamo exploraba. Y desde el pico del monte, con su Sueño stereo se despedían con un eco amplificado. En soledad sintetizó canciones en Bocanada y luego hizo bailar con Siempre es hoy, entonces se calzó la guitarra y la mochila de pedales en Ahí vamos, antes de despedirse, sin quererlo, con Fuerza natural, una galería casi folk, liviana y de calidad extrema. “Para mí los discos siempre funcionaron como etapas”, solía decir. “El riesgo es el camino más intenso”, determinó en “Sueles dejarme solo”. Lo supo bien e, indudablemente, el factor riesgo, la valentía artística, es uno de los detalles más claros en su música.

En el quinto y último de los discos que llevan sólo su nombre, Cerati irradió optimismo: “Tengo todo por delante / nunca me sentí tan bien”, cantó. Este es, también, uno de sus álbumes más domésticos desde lo conceptual (entre noticieros para relaciones, amor sin rodeos y más de un déja vù) y lo estructural (compuesto en su chacra de Uruguay en tiempos de goce culinario): y donde al fin su máxima es entregada: “Nada me importa más que hacer el recorrido”, asegura en el tema “Magia”. Ese recorrido –algo bien distinto de una carrera de velocidad, en lo que fue muy bueno de niño– abarcó 50 años y más de treinta conjuntos de canciones. Por ese camino dejó más de 1500 conciertos y treinta discos de estudio, de remixes, en vivo, compilaciones, bandas de sonido y DVD. Sobre todo queda lo esencial: las canciones..


Cerati se fue como vivió: en la búsqueda. Se retiró a la fuerza de los escenarios (¿lo habría hecho de otro modo?), con un notable disco, habiendo cerrado el círculo con el regreso estacional de Soda Stereo (había que sanar aquellas lágrimas de la gira despedida), y con su talento, su creatividad y su gracia en perfecto estado. En el desglose, su voz fue infalible pero no por magia, sino por preparación. Seductor, quejoso, dulce, potente, iconoclasta o confesional, no desafinaba ni dejaba de hacer sentir. Desde los estándares del guitarrista de rock & pop de su época no le quedó nada por hacer. Pero no era estándar y se superaba técnica, sónica, estética, poética y sintéticamente de un disco a otro, en combo o por las suyas, hayan sido en experiencias eléctricas, acústicas, sinfónicas o electrónicas. Siempre a pleno en el rito musical.

Estrella pop, guitar hero, gran cantante, sex symbol, lo que se quiera. Pero el Cerati compositor es de una importancia notable. “Final Caja Negra”, por caso, es una de las obras de pop progresivo más intensas de la música en español. Pero Cerati también fue capaz de establecer un mundo feliz (por tan desdichado) en aquel debut de Soda, de anticipar algunos recursos del grunge en “De música ligera” o hasta de anteceder momentos estéticos y musicales del britpop en ciertos pasajes de Canción animal, su disco del ’90. Ya como solista, rumbeó con propiedad entre la vanguardia y el clasicismo, entre el rock de guitarras, el pop de canciones y la electrónica del ritmo. Y siempre, siempre, en una obra integral de sonido, emoción e imágenes (paganas o retro). Si lo de Cerati fue rock en lo sustancial, fue igualmente pop en lo espectacular.

En su sitio oficial, Cerati.com, quedan en audio sus comentarios sobre su último canto. Basta entrar en la ficha del disco Ahí vamos y bajar hasta el track 7, hacer click y oír: “‘Lago en el cielo’ es la perla del disco. Lamentablemente tomo partido por ese tema, digo lamentablemente porque a todos uno los quiere. Pero es la canción de amor del disco. Me sirvió para reforzar la idea de ir despacio. Vamos para el mismo lugar, sí, ahí vamos. Pero vamos despacio”. El ya llegó, contra su voluntad.

Entre los lamentos, es notable ver el respeto y el cariño de la comunidad musical, de cada artista o técnico con el que trabajó, tanto como la admiración y el regocijo de miles hacia su música. Pero en el plano egoísta aparece la imposibilidad de continuación para su obra. El problema no es que ya no exista la posibilidad de nuevas canciones suyas. Lo más triste es tomar cuenta de la partida de una sensibilidad única, de un esteta moderno que fue cenital en la supervivencia y evolución de la música argentina moderna en la mayor parte de los últimos 25 años. De allí, que la pena vaya más allá de las relaciones personales, que se convierta en en mensaje compartido entre su público fiel y ocasional, en expresiones instantáneas de recuerdo y homenaje. De allí, que las despedidas saturen ahora las redes sociales y medios. Y de allí, que los servidores de la memoria sonora colectiva de Latinoamérica donde se alojan “De música ligera” se dejen ganar por emociones que solo se producen en la despedida de los artistas que dejan huella.








La vida medida en compases

El riesgo es el camino más intenso.
Gustavo Cerati, 1990


Ambición, audacia, sensibilidad y talento: semejante combinación sólo podía dar como resultado a un artista único, necesario, irrepetible. Aquí no corre eso de que “la muerte embellece”. La cultura argentina, no sólo la música, perdió a un nombre esencial. Algo sabido desde siempre, o desde que se acabó de una buena vez ese prejuicio que señalaba a Soda Stereo como una banda liviana, plástica, insustancial. Desde mucho antes de esta noticia, casi nadie se atrevía a relativizar el peso específico de la obra de Gustavo Cerati.

Es otro golpe en una cadena que enlaza a Miguel, Luca, Federico, Pappo, Luis Alberto: demasiadas pérdidas para el rock argentino, demasiadas canciones que producen un nudo en el alma. En todos estos años, Cerati protagonizó momentos felices de la música en estas tierras, que contagiaron a miles y miles de personas que ayer, ante cada tema que sonó en la radio o en su casa o en sus auriculares, sintieron que un cacho de sus propias vidas desfilaba ante sí. Los sifonazos del ‘83 en Zero o el Einstein, cuando se forjaba una nueva identidad del under; los Obras de Nada personal y Signos, o el Obras al aire libre en plena asonada de Seineldín, la música de Soda como antídoto al temor que flotaba en el ambiente; la noche del diluvio en el show de Tears for Fears de Vélez, preludio del estadio propio de fin de año en una Gira Animal que hizo historia; aquel show en un Trenque Lauquen transido de frío, que terminó con un Cerati alegremente calentado a whisky; los cuartos de millón de la 9 de Julio y La Plata y el escenario blanco y trapezoidal del Rex Mix; la fortísima apuesta de Dynamo en aquellos Obras con toda la vanguardia musical abriendo cada velada; la magia de Bocanada en el Gran Rex, aquel Obras de Ahí vamos con Ricardo Mollo sumándose a una versión inolvidable de “Crimen”; el rostro feliz de Gustavo al presentar el notable Fuerza natural a la prensa en Kika...

Se sabía que estos cuatro años de angustia no eran un buen signo, pero se soñaba con alguna esperanza rayana en el milagro. Ayer se cerró la historia, pero Gustavo Cerati, creador audaz, hombre alado, nunca temeroso de romper sus propios moldes y abrirse a algo nuevo, sigue y seguirá siendo una presencia ineludible. Pido perdón por la primera persona, usualmente vedada a la práctica periodística: como tantos, voy a extrañar a Cerati. Extrañaré sus canciones, sus conciertos, la espera por un disco; extrañaré las muy buenas entrevistas que se producían con él, que gustaba de pensar y analizar francamente su obra y sus instintos. Lo extrañaré como fan, eso que un periodista también es en la intimidad y despojado de lo objetivo. Para mí, y para millones en esta tierra, despedir a Gustavo es también despedir un poco de nuestras propias vidas. Y encontrar cierto consuelo en la convicción de que, aun así, hay cosas que se quedan para siempre.


Por: Luis Paz - Eduardo Fabregat - Pagina12.com.ar
Imagenes: Web
Arreglos: Alberto Carrera

lunes, 11 de agosto de 2014

Música: Ben Haggerty es Macklemore (Same love) El mismo amor. El nuevo himno "Gay" anthem.

Ben Haggerty el rapero "heterosexual" compone el himno gay del momento. Macklemore triunfa con temas reivindicativos y se desmarca del machismo del hip hop de EE UU.


Una noche de hace unos seis años, Macklemore se preparó un potente cóctel de cocaína y éxtasis. Su cuerpo estaba habituado a todo tipo de sustancias alucinógenas, mezcladas la mayoría de las ocasiones con alcohol. Pero aquel día calculó mal su capacidad de resistencia. Se empachó. Su corazón se desbocó. Sintió pavor. Acudió a un hospital, donde consiguieron calmar lo que amenazaba su vida. Superar esa situación límite le llevó a cambiar de hábitos. Salió de la sala de urgencias del hospital y entró en un centro de desintoxicación. Su forma de concebir el hip-hop también se transformó. Macklemore rompe con los tópicos en las proclamas raperas: coches, joyas, violencia y machismo, muchas veces confluyente en la homofobia. Macklemore es un rapero con conciencia social, que alerta sobre la alienación del ser humano a través del consumismo y, sobre todo, que denuncia el acoso a los colectivos gays. Y lo hace desde su condición de heterosexual. No es el único. Pero sí el que más vende en la actualidad.


Ben Haggerty, de nombre artístico Macklemore, que nació en Seattle (Washington, Estados Unidos), cuenta 31 años y lleva limpio desde 2008. Su único vicio actual son esos deliciosos caramelos crujientes llamados Nerds. Los engulle con pasión. La misma que puso al componer Same love (El mismo amor), la proclama anti homofóbica más escuchada del momento. Reproducimos parte de la letra:

"Si fuera gay pensaría que el hip-hop me odiaría./ ¿Has leído últimamente los comentarios en Youtube?/ 'Tío, eso es gay', se puede leer diariamente./ Nos hemos vuelto insensibles a todo lo que decimos./ Nuestra cultura está creada desde la opresión./ Todavía no les toleramos./ Nos llamamos unos a otros 'maricones' detrás de las teclas de un foro de Internet./ Es una palabra enraizada en el odio./ Aunque todavía lo ignoramos./ Utilizamos 'gay' como sinónimo de inferior. Es el mismo odio que causan las guerras por la religión,/ género y el color de tu piel./ Derechos humanos para todos, no hay diferencia./ Vive y sé tú mismo/".

En otra parte de la extensa letra de la canción (es una pieza de más de cinco minutos), Macklemore carga contra su país, Estados Unidos: "América, la valiente [el rapero utiliza the brave de forma irónica], todavía tiene miedo de lo que no conoce./ Y, de alguna manera, se olvida de lo de 'Dios ama a todos sus hijos/".


También ataca a los políticas intolerantes: “Los conservadores de derechas creen que es una elección,/ y que te puedes curar con un poco de tratamiento y religión”.

Same love, que comparte en la parte vocal con la cantante Mary Lambert, ha vendido en Estados Unidos más de dos millones de unidades, y ha sido número uno en países como Australia y Nueva Zelanda. El vídeo oficial ha recibido 124 millones de visitas. Estamos, pues, ante una canción con una gran repercusión que se ha convertido en símbolo del colectivo gay. La pieza fue interpretada por el coro de la comunidad homosexual de Los Ángeles en la entrega de premios solidarios Do Something. También sonó en la serie The Fosters, producida por Jennifer Lopez, en un capítulo en el que dos de las protagonistas, lesbianas, bailan el día de su boda.


Vídeo:


El vídeo de Same love, una minipelícula donde se cuenta la vida de dificultades de un homosexual, desde que nace hasta que fallece. Macklemore solo aparece un instante, en el minuto 4.29, con una bengala, en la boda



La motivación para escribir Same love nace de varias inquietudes. Están las generales, como el apoyo a la aprobación del matrimonio entre homosexuales en Estados Unidos, que finalmente se consiguió en varios estados. También es un canto en contra de la actitud peyorativa con la que algunos tratan el tema en el hip-hop. “La homofobia es un recurso muy aceptado en el hip-hop. Debemos ser responsables. El hip-hop siempre ha sido un reflejo de lo que es la sociedad, y estamos evolucionando. El hip-hop no se puede quedar atrás”, comenta el artista. A Macklemore también le incitó a escribir el gran número de casos de acoso escolar a jóvenes gays, algunos de ellos con el final trágico del suicidio. Pero, además, existe una inquietud personal: ha reconocido que la canción se inspiró en la relación de su tío con su pareja. De hecho, la portada del disco se ilustra con una imagen de esta pareja homosexual.


Macklemore, blanco, de clase media, con pareja estable (Tricia Davis, con la que lleva ocho años y que trabaja como mánager del músico), fue el gran triunfador de los Grammy 2014, al llevarse cuatro premios, el que más acumuló junto a Darf Punk. Todos por su segundo disco, The Heist, que comparte con el productor Ryan Lewis, y donde se incluye Same love. Algunos críticos denominan a su música “hip-hop para la gente que no le gusta el hip-hop”.

El compromiso social de Macklemore no se acaba en Same love. En The Heist se escucha la canción Wings (Alas), donde critica los peligros del consumismo. “Trata sobre la búsqueda de tu identidad, que no se consigue a través del consumismo salvaje. La ropa que llevas puesta no te define como persona”, apunta.


La letra de Wings dice así: "Queremos lo que no podemos tener,/ la comodidad nos hace desearlo./ Es tan caro; joder, quiero lucirlo./ Cien dólares por unas zapatillas con las que nunca encestaré/. Mírame, mírame, soy un chico guay./ Soy individual, sí, pero parte de un movimiento./ Mi movimiento me ha dicho que sea un consumidor, y consumo./ Mira lo que ha conseguido: han consumido mis pensamientos".

Vídeo:




Afortunadamente existen raperos que se han declarado homosexuales, otros que se declaran antiviolencia y algunos que expresan en sus textos preocupaciones sociales (Angel Haze, Azelia Banks, Big Freedia, Big Dipper…). Pero ninguno con la repercusión y popularidad de Macklemore. A la espera de sus nuevas (y reivindicativas) canciones, al músico lo que más le preocupa es una cosa: la recaída en los viejos hábitos.




Por: Carlos Marcos - Elpais.com
Imeges:Web
Arreglos: AC
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