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lunes, 14 de abril de 2014

Multitudinaria Marcha del orgullo Gay en Miami Beach 2014. "Gay pride parade Miami Beach"

La cantante cubana Gloria Estefan ejerció de maestra de ceremonias durante el desfile del Orgullo Gay que se celebró hoy en Miami Beach, durante el cual instó a las autoridades para que trabajen con miras conseguir "más igualdad" entre todas las personas.


"Es importante que ellos protejan los derechos de todos los seres humanos, que quiere decir, definitivamente, igualdad para todos y que la ley los proteja", indicó la intérprete a Efe, en referencia a los pedidos dirigidos a la legalización de los matrimonios homosexuales en el estado de Florida.
"Muchas personas quizás nunca cambien su mentalidad, pero tiene que existir la igualdad a nivel de leyes para todo ser humano", remarcó.

Gloria Estefan se confesó "muy feliz de apoyar" al colectivo LGBT, al que agradeció por el apoyo que le ha brindado desde el inicio de su carrera, cuando la cantante solía actuar en discotecas gays.


"Conocieron mi música antes que nadie, antes de que llegáramos a la radio. Han sido muy leales, los quiero mucho", afirmó.
La marcha de hoy, que empezó a mediodía, contó con la presencia de varias organizaciones que luchan por los derechos de los homosexuales, así como de entidades y negocios locales que se sumaron al desfile celebrado en la popular calle Ocean Drive, en el corazón de South Beach.

Entre ellos se encontraba el presidente de la Universidad Internacional de Florida (FIU), Mark Rosenberg, que encabezó la carroza de la institución educativa.


"Estamos mostrando nuestro compromiso para asegurar la igualdad de derechos", apuntó el rector, quien saludó que la actual generación de estudiantes entienda la importancia de que los derechos beneficien a toda la población, sin importar la orientación sexual.

Daniela León, que acudió junto a su novia al desfile, confía en que "las cosas cambien para bien" y que se regularicen los derechos de este colectivo. "Todo somos iguales", explicó León, mientras observaba las variopintas carrozas que pasaron por Ocean Drive.


En esa línea, Tony Lima, director ejecutivo de SAVE, una organización que protege los derechos humanos de la comunidad LGBT, explicó que la marcha del orgullo gay "reafirma la importancia de que todos tenemos los mismos derechos". "Necesitamos celebrar lo que somos, y cómo somos", remató.

"Ha sido un evento que ha crecido con los años. Todo el mundo quiere venir a verlo para apoyar a la comunidad", dijo Álvaro Ferrey, otro asistente al desfile.
La de este año es la quinta edición del desfile del Orgullo Gay en Miami Beach y de acuerdo a sus organizadores el evento atrajó a más de 20.000 personas, una cifra que supera la asistencia de años anteriores.








Por: Agencia EFEUSA
Fotografías: Web 
Arreglos: Alberto Carrera

viernes, 3 de mayo de 2013

LAS GRANDES URBES SEGÙN PASAN LOS AÑOS. MOVIDA GAY Y COSTUMBRES

RELIEVES DEL PLANO. METRÒPUTIS

Buenos Aires. Madrid. Miami. San Pablo. La vida gay en las ciudades según pasan los años y avanza Internet. Además, desde París, entrevista a Frédéric Martel, el autor de Global Gay, un libro que explora la diversidad en el mundo de hoy. Una mirada atenta a la circulación de la población gay por las grandes ciudades descubrirá cambios sorprendentes en las últimas décadas y muchas paradojas. Si Chueca se perdió a manos del hastío y el consumo, al mismo tiempo se ganó Madrid entero como espacio de visibilidad y yire, Buenos Aires, considerada una ciudad gay friendly, ha perdido el hábito de circular a favor del puertas adentro y con entrada paga, San Pablo parece un milagro interclase y Miami un diseño a medida. ¿El mundo es nuestro o es ancho y ajeno?


Hay algo cierto en que la condición migrante es una recurrencia de la cultura lgtbiq, y que cualquier tipo de fijación es siempre amenaza de estereotipo cristalizado, de deseo petrificado, de final del juego de las identidades que exhiben su sensualidad en el andar sin rumbo. Mejor, por lo tanto, que no haya recorridos pautados que dejen poco o nulo espacio para el desvío, el despiste, el descubrimiento, la sorpresa. Las ciudades, esas metas que la cultura lgtbiq supo construir como paraísos de un deseo en circulación vertiginosa, permitieron que la modernidad inscribiese territorios sexualizados por las prácticas informales, creativas, de la deriva homo. Yirar, crear circuitos a puro taconear empedrado o asfalto, dejar las huellas de los fluidos entre baldosas, escandalizar con una torsión impúdica, bamboleos, tremendas performances de seres que surgían para visibilizar otra ciudad a su paso doble pero nunca doblegado.


“En vez de seguir los rumbos prefijados, el extraviado, el derivante, los mezcla, los salta, los confunde, en una palabra, los transversaliza. En la deriva del pasear ‘sin ton ni son’ –en realidad todo un viaje deseante– no importan tanto a dónde se va como el fluir en sí del trecho que se recorre”, escribió Perlongher en su texto sobre “poética urbana” a fines de los ’80. Cuando la derecha de la tolerancia decía que no tenía nada en contra de la diversidad sexual siempre que hagan lo que hagan “entre cuatro paredes”, el movimiento lgtbiq llamaba a reclutarse en las calles, a salir del armario inmobiliario, de demoler esos cimientos que suponen que la orientación sexual y la identidad de género son expresiones recluidas a cárceles de ladrillos. Hacer desaparecer a la diversidad sexual de la esfera pública era simplemente hacerla desaparecer. “Es el momento de salir de las camas y de los bares y de lanzarse a las calles”, era la primera frase del manifiesto de las Lesbianas Vengadoras, en una Nueva York de 1993, una de las capitales gay friendly del mundo que había creado otra forma de reclusión con una cultura de bares, discos y circuitos exclusivos y excluyentes que asfixió a Reynaldo Arenas al inicio de esa década. La revuelta de Stonewall salió del pub para dar batalla en la calle y hacer del espacio público un territorio de conquista; aunque, paradoja del destino neoliberal, aquella victoria fundamental para el activismo volvió a meter a la mayoría de la comunidad lgtbiq dentro de pubs, discos, saunas y otros reductos.


De la casa al sauna del sauna a la web.

La geografía lgtbiq de Buenos Aires de unas décadas atrás tuvo a la avenida Santa Fe, con epicentro en el cruce con Pueyrredón, como territorio colonizado por la visibilidad (aunque mayoritariamente gay y nocturna), donde se llegó a homoerotizar el espacio público de formas creativas y transformadoras. El último lustro esa conquista se desvaneció frente al crecimiento de una cultura lgtbiq puertas adentro: fiestas, discos, saunas, shows. Las guías orientadas a la comunidad traían recorridos, calles de yiro y lugares públicos de encuentro que ya no están marcados en sus mapas. La ciudad perdió sus circuitos de yire y con esa pérdida se diluye la historia de resistencia de una generación que ganó las calles. Y si bien Internet cambió la modalidad de las relaciones, muchas ciudades del mundo menos pobladas que Buenos Aires y más tecnológicamente expandidas, crecieron notablemente en visibilidad urbana. Es válido que la sensibilidad lgtbiq se desparrame en el laberinto citadino sin límite, libérrima y sin un sitio de pertenencia específico, tampoco sucede que la visibilidad porteña se haya expandido. Y tampoco hay tantos negocios que hagan flamear la bandera del arco iris, pocas vidrieras tienen imágenes diversas, la gran mayoría de los boliches aún son puertas neutras escondidas en las fachadas sin rasgos del orgullo a la vista.


“Vivir la ciudad es sentirla, y en ese sentimiento inventarla. No es una invención individual subjetiva, sino colectiva, ‘impersonal’ y se transmite, a la manera de un contagio entre cuerpos en contorsión tremolante, a través de un plano de percepción que es el de la intuición sensible”, cita Perlongher a Pierre Sansot y su “entología de lo sensible urbano”. A pesar del avance de derechos de la comunidad lgtbiq, aún falta un cambio cultural que haga a Buenos Aires una ciudad más sensualmente diversa. Aunque se ven más parejas de la mano que hace una década, son muy pocas comparadas con ciudades latinoamericanas que están más atrasadas legislativamente hablando. Falta que reinventemos un sentimiento colectivo que abra la puerta para ir a pasear.


POR: Diego Trerotola / PAGINA12.COM.AR
FOTOGRÀFIAS: WEB
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA

lunes, 16 de abril de 2012

MIAMI: DESFILE DEL ORGULLO EN OCEAN DRIVE, FLORIDA DEL SUR.

Comunidad gay celebra parada en Miami Beach.

Con un espíritu de libertad, miles de personas se congregaron en Ocean Drive el domingo por la tarde para celebrar la diversidad de la comunidad gay en el sur de la Florida y el derecho de todos los seres humanos a la autenticidad.


El Desfile de Orgullo Gay de Miami Beach, en su cuarta edición, atrajo a un colectivo integrado por familias homoparentales, hombres, mujeres y adolescentes gay lesbiana bisexual y transgénero (LGBT), así como a heterosexuales que apoyan a la comunidad homosexual y disfrutan de estos pintorescos eventos.

El abanico de todos los estilos de gays estuvo representado. Desde los chicos musculosos sin camisa tradicionales de South Beach, hasta los más fuertes y velludos, los que usan atavíos de cuero, los que prefieren vestirse de mujer y los que se acicalan incansablemente frente al espejo.

Por un día, todos pudieron expresarse a su manera, sin miedo.

“Es una oportunidad de ser libre y de expresar mi sexualidad, mi identidad, sin tener consecuencias”, expresó Paul Crespo, cubanoamericano de 41 años. “Como hombre gay quiero tener las mismas oportunidades que el hombre heterosexual”.

“También es impresionante ver la unión y el amor de nuestra comunidad”, agregó Crespo, que trabaja como asistente legal.

Este año se presentaron 67 carrozas y comparsas que marcharon a lo largo de Ocean Drive. Los participantes eran muy diversos; incluían iglesias, escuelas, departamentos de policía y bomberos, hospitales, gobiernos municipales y empresas. El mariscal fue Chaz Bono, el hijo transgénero de la cantante Cher.

A la 1 p.m., se pidió un momento de silencio para recordar a las personas del colectivo LGBT que han muerto de VIH/sida o han caído en las fuerzas armadas. Inmediatamente después, la multitud rompió el silencio con un rugido en apoyo a las víctimas del acoso escolar y la intimidación.

Christian García, director ejecutivo del Centro de Carreras Toppel de la Universidad de Miami, indicó que los asistentes al festival podían ser auténticos sin preocuparse de los prejuicios que subyacen en sectores de la población general.

“Esto también nos sirve para recordar a todas las personas gay que nos antecedieron y que pavimentaron el camino para que pudiéramos llegar a esta libertad”, comentó García, de 38 años y origen costarricense.

“En la cultura hispana, muchas personas gay no son aceptadas en sus núcleos familiares”, agregó. “Aquí encuentran un ambiente seguro”.

Angélica Córdova, puertorriqueña de 32 años, asistió al desfile con su bebé de 1 año, Mari, en solidaridad con su cuñada, quien es lesbiana.

“No debería haber ningún tipo de discriminación porque todos somos iguales”, expresó Córdova, que se identifica como bisexual. “Existe solo un tipo de amor, y cada quien tiene derecho a amar a quien quiera”.

No todo el desfile reflejaba rasgos de superficialidad. Una tradición que originó hace cuatro años continuó coronándose como el momento favorito de los asistentes más sentimentales. Se trata de la presencia de parejas del mismo sexo que han mantenido relaciones estables durante más de 20 años.

Fueron 60 las parejas que marcharon en el desfile. Entre ellas, se encontraban Dick Dehn y Gary Payne, de Fort Lauderdale, que han compartido su nido de amor durante 54 años. El secreto: la paciencia.

El reportero de The Miami Herald Steve Rothaus contribuyó a esta información.


POR: Daniel Shoer Roth.  elnuevoherald.com

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