Mostrando entradas con la etiqueta VEJEZ. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta VEJEZ. Mostrar todas las entradas

domingo, 24 de septiembre de 2017

Geriatric Gay Geriátricos. Older adults LGTBI Adultos mayores

Planean abrir el primer geriátrico gay del país en General Rodríguez. En el mundo existen desde hace más de una década. El proyecto está impulsado por la ONG Puerta Abierta, que tiene un centro de jubilados para la comunidad LGBT.

Geriatric Gay Geriátricos. Older adults LGTBI Adultos mayores


Lo detectaron como una necesidad y no lo dudaron: la ONG Puerta Abierta, que hace casi diez años trabaja con la comunidad de adultos mayores LGBT generando encuentros, charlas y un espacio propio, planea construir el primer geriátrico para homosexuales, que se convertirá en el primero de América Latina. Esos centros, que dividen las aguas entre los especialistas en adultos mayores, ya son una tendencia consolidada en Europa y Estados Unidos. En países como España y Alemania ya existen desde hace más de una década (ver aparte).

Según las directoras de Puerta Abierta, las psicólogas Silvina Tealdi y Graciela Balestra, el centro –cuya construcción se iniciaría el año próximo– se ubicará en la localidad bonaerense de General Rodríguez, y surgió de “la gran soledad que afrontan los adultos mayores gays y la precariedad de vida que visibilizaron en las residencias tradicionales”, cuentan.

En 2009, Puerta Abierta fue pionera en el trabajo con la comunidad LGBT cuando fundó el primer centro de jubilados homosexual de la región. Su creación se debió a los relatos de los adultos mayores que asistían a cada encuentro de reflexión que realizaban. “Muchas señoras dicen que en otros centros sus amigas querían presentarles hombres, y ellas se sienten muy incómodas porque les gustan las mujeres”, explica Tealdi. Otras, agregan, no “blanquean” su sexualidad por temor a ser discriminadas.

Para Norma Castillo, primera mujer lesbiana en casarse en el país con Ramona Arévalo e integrante de Puerta Abierta, “rompimos con 2 mil años de silencio de los adultos mayores gays”.

Después del centro de jubilados, empezaron a soñar con un geriátrico propio, que “no sea un depósito de viejos que sólo pueden pagar unos pocos”, según Tealdi. “La generación actual de adultos mayores gays sufrió mucho maltrato. Por eso, queremos ofrecerles calidad de vida y un espacio donde estén contenidos. Llegar a grande siendo gay es muy difícil, porque hay mucha soledad. No existe un entorno familiar que acompañe y terminan enfermos, postrados”, agrega.

Según los planes de las directoras de la ONG, el geriátrico tendrá, entre otras comodidades, una biblioteca, una pileta para hacer aqua gym y un espacio común para replicar en ese lugar las actividades que ya realizan en el centro de jubilados ubicado en el barrio de San Cristóbal, como las obras de teatro y los talleres de reflexión. Además, estará abierto a cualquier persona, independientemente de su orientación sexual “para no volverse un gueto”. “Será totalmente accesible y el que no pueda pagarlo vendrá como ‘becado’, es decir, se lo mantendrá”, asegura Tealdi.

Salir o entrar del placard. Los especialistas se debaten entre lo pionero del proyecto y cuánto de ese tipo de construcción parecería fomentar una especie de clóset autoimpuesto.

Para Ricardo Iacub, psicólogo y gerontólogo, “la creación de un geriátrico LGBT es necesaria, porque en las instituciones se viven situaciones de encierro, donde la gente gay tiene que ocultarse porque cualquier expresión de su orientación sexual puede jugarle en contra”.

Por su parte, Luis Avalos, referente de la Secretaría de Mayores de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (Falgbt), considera que la iniciativa supone “una gran noticia”. “Estos espacios resultan importantes, porque las instituciones dan por sentado que las personas son, por defecto, heterosexuales. Entonces, no hay un marco que contemple la posibilidad de que haya alguien gay”.

En este sentido, Iacub explica que puede generarse un fenómeno de “volver al encierro” (o come in, en inglés). “Aquellos que lograron contar su sexualidad vuelven a ocultarse”, con efectos negativos sobre la salud: “A partir del estrés por el miedo a ser descubiertos, presentan mayores enfermedades cardiológicas y peores hábitos de vida, como tabaquismo o alcoholismo”.

Estados Unidos y España, los pioneros. El primer asilo para ancianos homosexuales que se creó en el mundo fue el Palms of Manasota, en el estado de Florida, en 2002. EE.UU. lidera, además, la mayor cantidad de geriátricos LGBT del mundo, con más de veinte centros –que incluyen algunos de alto lujo–, repartidos en varios estados. La tendencia se trasladó a Europa en 2008, con la inauguración del Village Care Home, en Berlín, Alemania. Sus creadores, que instalaron 23 habitaciones con camas matrimoniales, fueron los pioneros de otros espacios similares del continente, como el caso de Pink Godparents, un servicio de enfermería en Frankfurt, y Villa Diferente, un hogar ubicado en Colonia.

En España, en tanto, el primer geriátrico para homosexuales fue el Gaylife, en la zona de El Candado, en Málaga, que fue bautizada en los medios como “la capital gay de la tercera edad” europea. En 2014, la fundación 26 de Diciembre logró crear la primera residencia LGBT en Madrid, con 45 empleados para los servicios de enfermería.

Sin embargo, en Suecia, la organización Arco Iris tenía el proyecto de un asilo para homosexuales mayores desde 1999. Pudo concretarlo recién una década más tarde, en Estocolmo.

Un tema que llegó a Hollywood. Cuando un tema es retratado en alguna serie o película hecha en Hollywood, es que se trata de un hecho que ya está instalado en las sociedades de distintos lugares del mundo. Y la tercera edad gay no fue la excepción: Netflix, siempre pionero en detectar esos nichos, creó uno de los éxitos más notables de los últimos años. Grace & Frankie es la serie de capítulos de media hora –que ya terminó su tercera temporada y promete más– interpretada con inteligencia y humor por –nada menos– que Jane Fonda y Lily Tomlin. Las mujeres, que pasan los 70 en una forma envidiable, interpretan a la pareja de amigas que descubre, en el primer capítulo, que sus maridos (Martin Sheen y Sam Waterston) de toda la vida no sólo son gay, sino que las dejan y van a casarse. La adaptación a una nueva vida, las formas en las que las familias deberán volver a relacionarse y más desnudan un tema complejo pero cada vez más real.


Por: Santiago Carrillo / Perfil 
Imagen: Web 
Arreglos: MercoSurGay

domingo, 30 de noviembre de 2014

Colombia: Ismael el sacerdote gay. Vejez homosexual, indiferencia, arrogancia y omisión de todos.

Diez años de Colombia Diversa. La historia del sacerdote Ismael. 'He sido atacado por ser homosexual'. El religioso asegura que ha sido víctima de discriminación en su comunidad. Su caso es parte de una investigación sobre la vejez gay en Colombia, en la que se concluye que es urgente la atención psicosocial para esta población.


Con más de sesenta años, Ismael**, proveniente de una familia conservadora compuesta por tres hermanos gays, continúa dedicando su vida al sacerdocio. Desde muy joven tuvo claro que era homosexual. Siendo monje benedictino optó por ser eremita, que, en sus propios términos, se trata de llevar una vida en soledad con la opción de estar acompañado. En su mente está presente aquel día de junio de 1978, fecha en la que presenció la celebración del Día del Orgullo Gay en Nueva York y conoció el entonces popular bar Stonewall Inn.

Desde su ingreso al seminario fue blanco de distintas formas de violencia por ser homosexual. Al narrar los insultos, los golpes y la incansable persecución que aún enfrenta, su voz se quiebra: “Inclusive en el monasterio en Bogotá llegué a ser atacado físicamente por otros monjes”. Oficialmente está vetado por la arquidiócesis para ejercer labores sacerdotales. Sin embargo, tras el apoyo y respaldo de sus feligreses, sigue celebrando la eucaristía. Ismael asegura que, a pesar de la norma de celibato o castidad, en suma a la homofobia institucional, muchos de los otros monjes y sacerdotes también son homosexuales.


Se atrevió a desafiar a la iglesia católica y lo hizo de distintas maneras. Escribió una tesis que desarrollaba argumentos inclusivos de la homosexualidad en la vida sacerdotal. Sin embargo, su trabajo fue criticado, censurado y, al día de hoy, desaparecido de las fuentes de información físicas y digitales en las que se encontraba. El intento de apoyar a otros sacerdotes con una condición como la suya fue infructuoso. Recibió amenazas, golpes y calumnias por querer ayudar. No obstante, y en sus propias palabras, su mayor logro lo obtuvo al conformar un grupo de encuentro que le permitió a un buen número de adultos mayores gays compartir experiencias y encontrar otros caminos para conciliar sus creencias religiosas ante la discriminación constante que sufren por su orientación sexual.

La discriminación no sólo se enmarca en su vida religiosa. De varios bares y discotecas ha tenido que retirarse por las actitudes despectivas y las burlas de otros clientes, o sencillamente porque los porteros o dueños de estos establecimientos se lo impiden.


Ismael sigue luchando para superar los obstáculos que ha llamado retos. Permanece su batalla contra un cáncer de próstata, por el que fue intervenido quirúrgicamente recientemente, así como por lograr condiciones dignas de trabajo y ser reconocido como igual por sus semejantes.

Investigaciones recientes en el campo de la vejez homosexual se han desarrollado en países como Estados Unidos, España, Argentina y Brasil. Dichos estudios concluyen la importancia de volver la mirada hacia aspectos relacionados con la salud física y psicológica, así como la garantía de políticas públicas y programas sociales encaminados a satisfacer las necesidades particulares de esta población. En nuestro país, y en el caso particular de Bogotá, no se conocen investigaciones o iniciativas al respecto, aunque existen pocas organizaciones que trabajan a favor del reconocimiento de los derechos de la población adulta mayor.


Por medio de mi investigación Discriminación social y estrategias de afrontamiento en los procesos de envejecimiento y la vejez de hombres homosexuales, presentada a la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, pude identificar varios aspectos a través de relatos de adultos mayores homosexuales mayores de 60 años que asisten al Centro de Atención Integral a la Diversidad Sexual de Bogotá. Entre los participantes estuvo Ismael.

Los resultados muestran que las características de la discriminación más comunes son la homofobia, la pérdida de vínculos y la violencia emocional por parte de las familias, condiciones de salud desatendidas por los altos costos de los servicios, el ocultamiento forzado de la orientación sexual en los ambientes laborales y el trato desigual en espacios de homosocialización. Además se evidencia un sentimiento de soledad generalizada.

Pero lo más importante de este estudio es invitar a ahondar en investigaciones que busquen mejorar las condiciones de la vejez homosexual en Colombia. Es urgente adelantar acciones para la atención psicosocial con enfoque diferencial para contribuir con un mejoramiento en la calidad de vida de estas personas.


Por: Marlon Ricardo Acuña Rivera - Psicólogo investigador del Centro Nacional de Memoria Histórica - Elespectador.com
Imegenes: Web
Arreglos: AC

viernes, 10 de mayo de 2013

JOHN DARBY (86)Y JACK BIRD (84), 50 AÑOS DE AMOR. LAS COSAS DEL QUERER....SEGÙN PASAN LOS AÑOS!!!

Para John Darby y Jack Bird, dos ancianos estadounidenses que llevan más de medio siglo juntos, el amor que sienten uno por el otro permanece intacto, lo que ha cambiado es el paisaje social. Darby, de 86 años, y Bird, de 84, se conocieron en 1959 y mantuvieron su relación en secreto, excepto para un círculo íntimo de amigos gays. Hoy, como muchas otras parejas casadas, caminan de la mano y comparten besos y palabras dulces.


"Siempre recordaré cuando le puse la alianza", dijo Darby, en entrevista con AFP en la casa de la pareja en una comunidad de jubilados en el corazón de San Francisco. "Fue un día maravilloso". Ambos celebrarán en septiembre su quinto aniversario de boda, pero en julio cumplirán 54 años juntos.

"Es muy importante darse cuenta de que la vida gay es mucho más que sexo; es amor", agregó, mientras Bird asentía. "Sería maravilloso si pudiéramos morir juntos, dormirnos de la mano y dejar que los familiares resuelvan todo".

Darby conoció a Bird en una fiesta en casa de un amigo en San Francisco para celebrar el Día de la Independencia en 1959. Había llegado de México y Cuba y se sentía como un "turista encerrado" y solo en su sexualidad. "Había mucha homofobia a finales de 1950 y comienzos de 1960", dijo Darby.

Era una época en que los hombres solteros, profesionales vivían con "ayudantes masculinos" y se mantenía en privado lo que pasaba a puerta cerrada. Se toleraba que un hombre fuera gay o una mujer lesbiana, siempre y cuando no se comentara. "No hablábamos de eso con nuestras familias", dijo Darby. "Sólo esperábamos que entendieran".


Darby vivía entonces con otro hombre, pero Bird le robó el corazón ese 4 de julio. "Me enamoré", dijo, evocando el primer beso que le robó a Bird.

En seis meses la pareja estaba comprometida, tenía una cuenta corriente compartida -una rareza entonces- y se mudó a un apartamento en la ciudad de Sausalito, en la bahía de San Francisco. Mucho más tarde se enteraron de que sus vecinas de al lado eran lesbianas, pero para entonces no tenían desarrollado el "gaydar", o radar sobre preferencias sexuales.

En el verano de 1960 Darby y Bird fueron a la ciudad de Carmel, en la costa de California, para para visitar a su familia. Pero no todos vieron con buenos ojos la relación: una tía hizo llorar a Darby cuando le dijo que dejara a Bird y se centrara en su carrera como otorrinolaringólogo. Pero siguieron juntos y en dos años se habían comprado una casa.

La mayoría de los familiares no sabía de su unión. Bird tenía unos tíos que se alegraron de que tuviera un compañero de apartamento. Un cuñado de Darby incluso acusó a Bird de tener una aventura con su esposa. "¿Cómo podía ser tan ingenuo?", se preguntó Darby.

Darby y Bird compartían su relación con amigos gays y socializaban poco con heterosexuales. A Bird le iba muy bien como inspector de una empresa de transporte. Darby era el director de la Sociedad de Audición local. "Nunca nos tomábamos de la mano, nunca nos besábamos o nos demostrábamos abiertamente afecto en esos días", dijo Darby. "Actualmente, diablos, nos tocamos bastante a menudo".


Poco a poco, confiaron en sus colegas, pero los prejuicios en el lugar de trabajo se mantuvieron. Darby recordó incluso una broma ofensiva sobre el sida en una conferencia en Ohio (norte) en los años 1980.

La pareja llevaba 49 años junta cuando consiguió su licencia de matrimonio en la comunidad vecina de Marin, California. Se casaron en San Francisco en 2008. Un amigo les diseñó los anillos de boda en sólo dos días. La pareja brindó con champán y compartió un pastel de chocolate, adornado arriba con dos muñequitos.

"Lo realmente increíble fue que dos días después encontramos una bolsa colgando en la puerta de casa con una botella de champán y una carta de una anciana viuda que pensábamos que ni siquiera sabía lo que significaba la palabra gay", dijo Darby.
Para entonces, la pareja vivía en un apartamento en San Francisco Towers, un centro de atención residencial de la Iglesia Episcopal para las personas mayores "Un grupo de residentes hizo una gran fiesta para felicitarnos", dijo Darby. "Algunas personas nunca más nos hablaron".


Cuando la pareja se mudó al complejo San Francisco Towers en 1998, se les dijo que dos hombres no podían compartir un apartamento de un solo dormitorio, así que optaron por un apartamento de dos dormitorios y utilizaron el segundo como fachada y oficina.

Ahora, la foto de la pareja aparece en el material promocional de San Francisco Towers.

Darby se rió al recordar todas las veces que les preguntaron quién hace de esposo y quién de esposa en la relación. "Preguntarle a una pareja gay quién es la mujer es como preguntarle a los palillos chinos quién es el tenedor", dijo. "Sólo trabajamos juntos. Pasamos de ser amigos a ser novios; nos convertimos en compañeros y luego en cónyuges. No en marido y mujer".




POR: GLENN CHAPMAN / AGENCIA AFP
FOTOGRÀFIAS: WEB
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA


domingo, 10 de febrero de 2013

LOS INVISIBLES DE SÈBASTIEN LIFSHITZ. A NUESTROS VIEJOS....

“Los invisibles”: la doble discriminación de ser viejo y además homosexual. Este Sébastien Lifshitz pasó por Cannes y ahora puede verse en México.


“A los medios de comunicación no les interesan los viejos, y mucho menos los viejos homosexuales, quienes parecen aceptar su destino alejándose de la vida social. El término ‘invisible’ me parecía particularmente apropiado para designar a los hombres y las mujeres que carecen de todo tipo de representación”, declara el director de “Los invisibles”, Sébastien Lifshitz, que cuenta con una filmografía especialmente sensible a los asuntos LGTB (“Primer verano”, “Wild side”…).


Este documental es un mosaico de testimonios de ancianos que nacieron en la época de entreguerras y que solo tienen en común ser homosexuales y un discurso ajeno al de la “homosexualidad oficial”, es decir, con la vista puesta en otras cosas que nada tienen que ver con las conquistas legales.


Pasó por el pasado festival de Cannes y ahora puede verse en los cines de México. El film es valiente en sus planteamientos y no oculta cuestiones un tanto tabúes como la sexualidad en la tercera edad: “Es cierto que me gusta filmar personas que dan todo de sí para lograr lo que se proponen, que no temen a sus propios deseos, corriendo el riesgo de que esa posición les aleje del mundo que las rodea. Creo que es una forma de hablar de la libertad”, asegura el director a culturalmenteincorrecto.com.





TRAILER:





La temática de este documental me sensibilizó por el solo hecho de saber que en algunos años más llegare a anciano y por muchos que he llegado a conocer en mi vida, y me pregunto que sera lo que más me hará llenar el alma en ese momento??? estaré haciendo las cosas bien para poder afrontar ese desafió dignamente...??? en algunos años lo sabré, el hecho esta en que hoy tengo que tener la madurez y la conciencia de que puedo cambiar hechos y actitudes que me enorgullezcan en ese futuro próximo, pensando en el prójimo hoy, ayudando a que los ancianos homosexuales y no también, no sean invisibles para una sociedad obsesionada con el culto a la belleza y la juventud empezando tan solo con el respeto, palabra bastardeada por todos, y no pasarme facturas en un futuro por todo aquello que no logre hacer o mutar por la arrogancia de pensar de que tenia la juventud eterna y la vida comprada, hoy es el momento......... Alberto Carrera


POR: OCIOGAY.COM
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA

miércoles, 26 de septiembre de 2012

"BWAKAW" DRAMA HOMOSEXUAL POSTULADO AL OSCAR

Filipinas postula drama gay al Oscar.

Un drama de producción independiente que explora la soledad y las oportunidades que no se cumplieron para un gay de 70 años enfermo ha puesto a prueba la sensibilidad de los filipinos sobre la sexualidad y podría representar al país en la categoría de mejor película extranjera en los Oscar.


"Bwakaw" ha recibido reseñas positivas y premios locales, además de que se presentará en los festivales de Toronto, Nueva York, Hawai y Tokio.

El guionista y director Jun Robles Lana dijo que la película tomó su título de un perro callejero con un apetito voraz por la vida, con el que René, el personaje principal, comienza a relacionarse. El ánimo de Bwakaw contrasta con lo huraño del protagonista.

René, quien revela sus preferencias sexuales en los últimos años de su vida, cree que es demasiado tarde para el amor y simplemente espera a que llegue su muerte. Hace un testamento y dispone que sus pocas posesiones sean dadas a sus amigos. Incluso compra un ataúd en una barata de una funeraria.

Pero cuando Bwakaw muere por una enfermedad, René, interpretado por el actor veterano Eddie García, comienza a apreciar la vida de nuevo. "El perro le enseña a vivir al máximo", dijo Lana el miércoles en entrevista.

"Se trata en realidad de la soledad, aunque no se puede evitar que la etiqueten como una película gay simplemente porque el personaje es gay, pero en realidad eso no es el único punto", dijo.

Lana agregó que a pesar de que los filipinos suelen ser abiertos hacia los gays, la mayoría del público local podría no estar interesado en una versión seria sobre la homosexualidad en su sociedad conservadora y predominantemente católica.


"Solemos ver a los personajes gays como personajes cómicos en un solo molde", dijo. "Así que si haces una película como esta, tienes que presentarla de una manera que sea más interesante para ellos".

El director agregó que la película sí apeló al aspecto cómico para atraer a un público mayor, pero el cineasta espera que entre las risas, el público descubra que hay algo más que la comedia.

Agregó que hizo la cinta con la intención de honrar la memoria de su mentor, René Villanueva, quien murió en 2007. El director dijo que Villanueva, quien reveló que era gay hacia el final de su vida, era generoso y severo al mismo tiempo, como el René ficticio.

Lana dijo que el drama "se terminó convirtiendo en una historia sobre envejecer, las oportunidades que no se aprovecharon en la vida y sobre cómo el deseo no se puede excluir de nuestras vidas".

Para Lana, quien comenzó su carrera con películas de arte y se ha dedicado al cine comercial, dijo que "Bwakaw" también era una forma de regresar a sus raíces.

"No esperaba que esta película, que hice por razones muy personales, resonaría con tanta gente y no sólo con los filipinos", dijo. "Estoy muy agradecido por todas las cosas maravillosas que nos han pasado".


TRAILER:




POR: AP - The Associated Press./ TERRA.COM.AR
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA


viernes, 24 de agosto de 2012

LLEGAR A LA VEJEZ. VIEJA SOLTERONA, VIEJO PUTO. ESTIGMATIZADOS

Ausente sin aviso

La vejez ha sorprendido en el closet a muchas personas que ni soñaron con los cambios de los últimos años. Para bien y para mal, el destape y el sinceramiento vuelve a ponerlos en una disyuntiva: ser o no ser, aparentar o avalanzarse. Cómo ha cambiado la imagen estigmatizante del “viejo puto” o de la “vieja solterona” y cuáles son las ventajas de serlo ahora. Un experto americano en gerontología nos visita y da sus estadísticas, mientras nuestros propios expertos cuenta sus verdades.


“¿Dónde están los homosexuales viejos? ¿Adónde están los gays y lesbianas de mi edad? ¿Se evaporan, se diluyen, o se dan vuelta y dejan de ser gays?, se preguntaba Norma Castillo en el marco de un encuentro sobre envejecimiento glbttti que se realizó en el Biblioteca Nacional . A los 64 años –esos mismos a los que cantaban como quien le canta a un futuro muy lejano Los Beatles (Cuando me haga viejo y se me caiga el pelo/Dentro de muchos años/¿Seguirás enviándome una tarjeta el Día de los Enamorados?)–, las preguntas sobre cuán solos y cuán pelados estaremos en la vejez tienen en las personas lgbtt otros interrogantes más. Sobre todo para aquellos que habiendo vivido su juventud en tiempos de clandestinidad no han formado familias tipo, ni cuentan con ese “sistema de ahorro previo” o ilusión de cuidado amoroso en la vejez. Las preguntas de Norma y su esposa Ramona “Cachita” Arévalo encuentran como una de las respuestas posibles la existencia de Puerta Abierta, que apenas surgió tuvo su convocatoria (www.puertaabierta.com.ar), es el primer centro de jubilados lgtb de América latina. Pasaron desde su creación cerca de dos mil personas entre sus talleres y actividades y, además de haber capacitado cientos de terapeutas que trabajan con mayores en la tercera edad, en Puerta Abierta se preparan por estos días para capacitar al personal del PAMI. Aunque no es una residencia geriátrica donde puedan vivir, más de cien personas mayores participan en sus actividades para la tercera edad. Muchos de ellos, todavía dentro del closet, encuentran el único lugar donde ser ellos mismos. Y hacer amigos, que luego pueden transformarse en amores, retomar esa vida sexual más plácida y no por eso menos vida ni menos sexual, que sólo puede darse en la tercera edad. Algunos fueron por más: varias parejas formadas en Puerta Abierta terminaron firmando libretas de matrimonio ante un registro civil. Un lugar muy propicio para conocerse dentro de una comunidad donde todos los estigmas de la vejez parecen caer de modo más pesado sobre sus miembros mayores.


Pero esa pregunta que se hacía Norma también tiene su respuesta desde la sociología loca. En su libro Los últimos homosexuales, Ernesto Meccia hace referencia en un juego de palabras al célebre coming out: el proceso del coming in como una de las estrategias desplegadas por los homosexuales mayores. Un repliegue generado por la llegada de la vejez, modo de transitar, desde lejos, los enormes cambios de la vida gay en Argentina en los últimos años. A la vergüenza de la vejez dentro del mundo gay se le suma la extinción de ese mundo hipercodificado que era la homosexualidad en décadas anteriores: la disolución del “ambiente” como lugar de resguardo. “Llegar a esos lugares y ver que los conocidos y desconocidos de siempre seguían andando por allí la daba una sensación de inseguridad en medio de la opresión que hoy no puede reeditar porque no queda nada o, mejor dicho, parecería que no queda nadie.” Así, los replegados se van retirando de la vida gay pero también de toda vida pública: sin encontrar un lugar en la manada, su sociabilidad se disuelve en el aire hasta desaparecer.

“Invisibles y más invisibilizados que sus pares jóvenes”, como los define el psicólogo y especialista Ricardo Iacub, profesor de la materia Psicología de la tercera edad y vejez, Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires. “Esta invisibilidad también se reproduce en los estudios académicos y en las políticas públicas. En la segunda asamblea mundial sobre envejecimiento, de referencia obligada para estudiosos y trabajadores del área de la gerontología, no existió una sola mención a la temática lgtb. Las propuestas de aquellos miembros, Canadá y Argentina, que pretendieron poner el tema en agenda fueron rechazadas de plano.” Así la Argentina, como tantos otros países, carece de estadísticas fehacientes sobre la materia. ¿Cuántos son, en realidad? ¿Cómo viven? ¿Con quién viven? ¿Qué necesidades atraviesan? Todo un mundo social sumergido en las sombras y a la espera de ser investigado. “Al orgullo de ser gay hay que sumar el orgullo de ser viejito. Se trata del grupo etario que más internalizó la homofobia y la generación que más sufrió la irrupción del HIV y la estigmatización de la enfermedad.”


ORGULLO DE DOBLE FILO

Doble orgullo entonces ante ese “disvalor”: palabra-eufemismo que esconde el agravio, el desprecio y la violencia. También el abandono familiar y la muerte violenta en manos de taxi boys que de vez en cuando refleja la crónica policial. En ese contexto tan complicado en el que se debate sobre la “ghetización”, la creación de geriátricos orientados llegó a la comunidad lgtb. Tal como ya había sucedido en otros lugares del mundo con experiencias similares, como Holanda, Miami y San Francisco en EE.UU., donde los geriátricos lgtb surgieron como un destino posible entre tantos otros para los últimos años de vida. La psicóloga Graciela Balestra, coordinadora del centro Puerta Abierta, señala que “nuestro objetivo es quedarnos algún día sin trabajo. Trabajamos para que Puerta Abierta pierda razón de existir y que cualquier persona mayor de la comunidad lgtb pueda integrarse a cualquier centro de la tercera edad sin sentir discriminación y tener que volver al closet por ello”. Mientras tanto, solamente una minoría de travestis y transexuales apenas sobrepasan los 35 años. Simplemente no sobreviven. Mueren antes, víctimas de la violencia y las cirugías clandestinas. La militante Lohana Berkins, que ya los pasó y con grandeza, no le teme a esa “ghetización” que pueden traer los centros de jubilados lgtb. “No me parece mal. Hay que tener cuidado con las voces que dicen que no hagamos cosas por separado y nos integremos a las instituciones que ya hay. Cuidado con esto, porque a veces se confunden los términos de la igualdad. En muchos casos, esa igualación que se proclama termina igualando pero hacia la heterosexualidad. Es un ‘vengan, vengan, que está todo bien’, pero después cuando hay besos todos se ponen incómodos. Ya hemos visto este tipo de situaciones en otros ámbitos. ¡Que haya entonces geriátricos lgtb! ¿Por qué no? Que haya centros de jubilados gays si se sienten bien.”


UNA DE CAL

En medio del desconocimiento, sociólogos y gerontólogos arriesgan dos teorías sobre el envejecimiento gay. La primera es la hipótesis conocida como de “envejecimiento precoz”, donde gays y lesbianas se autoperciben mayores de lo que en verdad son y los ciclos de la vida construidos social y culturalmente avanzan más rápido que en el resto. Estas teorías tuvieron su auge hace décadas y fueron analizadas por el antropólogo brasileño Julio de Assis Simoes, quien hizo foco en la homosexualidad masculina urbana. “Si la preferencia por la juventud y el rechazo por la vejez son recurrentes en la historia de la mirada de Occidente sobre el envejecimiento, parecen llegar a su punto más alto cuando se la considera en la llamada ‘cultura gay masculina’. En este escenario, aparentemente marcado por el hedonismo complaciente y la obsesión con atributos físicos, en donde todo parece girar en torno de un mercado sexual jerarquizado, no habría lugar para personas de más edad. A los más viejos sólo les quedaría pagar para disfrutar de compañía sexual fugaz y arriesgada.” Así, Assis Simoes señala que sólo queda “oscilar entre la imagen de ‘tía vieja’, desprovisto de atractivos y un poco gagá, y la del ‘viejo baboso’, capaz de abordar de súbito a cualquier joven incauto”, representando ambas una de las formas más salientes de la alteridad abyecta y excluida.


UNA DE ARENA

La segunda tesis, menos desoladora, es la de “competencia en crisis”. Personas que han sufrido episodios de discriminación a lo largo de su vida se vuelven más hábiles en el manejo de crisis personales y están mejor dotadas en resistencia y determinación para enfrentar otras crisis en el curso de la vida. Fue el sociólogo norteamericano Michael Kimmel el primero en plantear que la crisis personal que desencadena el envejecimiento se vuelve menos traumática en la población lgtb. Ellos obtienen destrezas que les sirven para los últimos años de su vida, algo que está siendo confirmado y debatido en estudios de campo por psicólogos y sociólogos norteamericanos por estos días.



EL INFORMANTE AMERICANO

Aunque aún retrasada en el avance de derechos, Estados Unidos cuenta con una artillería de estadísticas sobre su comunidad lgtb. El psicólogo y gerontólogo Brian de Vries suspira con un poco de envidia ante el estado actual de la comunidad lgtb en Argentina y confiesa que “tenemos mucho que aprender de ustedes los argentinos”. Especialista en envejecimiento lgtb, vive e investiga en San Francisco desde 1995, aunque todavía arrastra al hablar algunas vocales cambiadas que delatan su origen canadiense. Fue también en Canadá donde De Vries pudo casarse con su marido mientras ambos aguardan que las leyes norteamericanas se modifiquen. “Existen al menos 8 o 9 millones de personas lgtb de más de 50 años en los Estados Unidos. No es un grupo pequeño, por eso queremos conocerlos y saber sus necesidades.”

¿Qué particularidades encontraron?

–Las personas lgtb mayores de 50 años tienen menos propensión a estar en pareja que el resto de los norteamericanos, incluso en los estados en los que está permitido el matrimonio entre personas del mismo sexo. Tienen una mayor propensión a estar en parejas informales, es decir que tiene parejas que no puede ser reconocidas legalmente por el gobierno. Aun así, el grupo de personas con parejas informales es una minoría, ya que la mayoría reportan estar solteros. Y eso es especialmente cierto para los hombres gays. Las mayoría de las mujeres lesbianas de más de cincuenta años también están solteras, aunque en menor medida, y suelen tener más hijos que los hombres gays. Sin embargo, hombres gays y mujeres lesbianas de más de cincuenta años suelen, comparativamente, tener más hijos que gays y lesbianas menores de 50. Eso es en parte porque han estado involucrados en parejas heterosexuales en algún momento de sus vidas, principalmente durante su juventud. En todos los grupos, la mayoría de la población lgtb reportó vivir sola.

Es un cuadro muy difícil para enfrentar la tercera edad.

–Son condiciones muy difíciles para la tercera edad en general. En los Estados Unidos, las personas en la tercera edad suelen recurrir en primer lugar a sus parejas o esposos, luego a sus hijos, luego a otros familiares y por último a los servicios públicos. En ese orden. En el caso de la población lgtb, los tres primeros ítem de esa lista es probable que no estén disponibles. Es por ello que es mucho más habitual que recurran a los servicios sociales para la tercera edad.

¿Encontró problemas de salud que estadísticamente afecten en mayor medida a la población lgtb?

–Es más común que sufran alguna discapacidad. También hay algunos tipos de cáncer más frecuentes en hombres gays mayores, en el ano. Creemos que es en parte por la mayor incidencia del virus del HPV. Con respecto a las mujeres, advertimos una mayor tasa de cánceres en el sistema reproductor en comparación con la población heterosexual, eso puede ser debido a que la maternidad actúa muchas veces como protección contra ciertos cánceres. También advertimos una mayor tasa de problemas cardíacos. Relacionamos ese problema con mayor tasa de sobrepeso y tabaquismo en lesbianas. Y con respecto a la población transexual, bueno, en verdad sabemos muy poco. Pero sí que, comparando con la población general, muestran mayores tasas de problemas cardíacos y mayor tasa de incidencia de cuadros depresivos, e incluso suicidios. Pero esto recién está comenzando, son los primeros patrones que hemos encontrado, creemos que puede haber muchos más. Incluso de aspectos que no parecen estar relacionados.

El cuadro de situación que muestran las estadísticas de De Vries es bastante complicado. Sin embargo, el investigador suscribe con mucha simpatía a la teoría de la “competencia en crisis”. “Lo que no mata me fortalece”, repite el psicólogo. “Me han segregado, humillado, me han puesto apodos y sin embargo aquí estoy: estos ancianos muestran gran fuerza y una actitud hacia los problemas mucho mejor que los heterosexuales. En particular, los hombres gays mayores parecen tener una destreza mucho mayor que sus pares heterosexuales en cuanto a autonomía. Parecen estar mejor preparados para afrontar problemas por sí solos en la tercera edad. Algo que es un problema para hombres heterosexuales, que dependen mucho más de sus esposas y sus hijos como parte de un proceso que han aprendido a lo largo de su vida.


¿Es la primera vez en la historia que existe una generación de ancianos que se autoperciben como gays y pueden sentir ese rótulo como parte de su identidad?

–Pienso que sí. Creo que hay una gran proporción de la población de la tercera edad que puede identificarse como lgtb. Aunque existen muchos que siguen dentro del closet, hay una proporción grande que vive hace mucho ya fuera del closet. Son los que han marcado el camino, los que han abierto el paso a las generaciones de gays que les siguieron, como mi generación. Siento que les debemos respeto y apoyo y debemos estar allí para ellos. Un estudio nacional en los Estados Unidos publicado el año pasado encontró que ellos han sufrido más episodios de violencia o agresión a lo largo de su vida que sus pares heterosexuales. Esa tasa es mayor aún en personas transexuales en la tercera edad.

¿Cree que las personas transexuales en la tercera edad requieren cuidados médicos especiales?

–(Se queda pensando.) No sé si cuidados médicos especiales pero sí médicos mejor entrenados. En Estados Unidos los profesionales de la salud están muy mal entrenados en el tratamiento de personas transexuales. Hemos hecho estudios que confirman que cuando una persona transexual encuentra un médico que sepa tratarlx se apega a ese profesional y lo recomienda a otras personas transexuales. Además de la falta de capacitación, tenemos poca información realmente acerca de cómo es la experiencia de las personas transexuales durante la tercera edad.

¿Hay muchos tabúes con respecto a su vida sexual?

–Se da una cuestión muy contradictoria: por un lado, en Estados Unidos hay cierta mirada sobre las personas mayores como asexuados. Por otra parte, a los ancianos lgtb se los identifica por su sexualidad.
¿Cree que tienen una vida sexual mucho más activa de lo que se supone?

–Creo que sí, hay un estudio de la Universidad de Chicago que nos da indicios al respecto, indican que su vida sexual es bastante más activa de lo que indican los prejuicios, e incluso más activa que la de los ancianos heterosexuales. Algunas investigaciones hablan del “Lesbian Bed Death”, eso habla de una frecuencia sexual mucho menor en parejas de lesbianas, aunque son estudios controvertidos y han sido muy criticados. Algo que sí sabemos es que la brecha de edad entre los miembros de la pareja es mayor en parejas de hombres gays que en lesbianas, e incluso en las parejas heterosexuales. Y también sabemos que entre las parejas lgtb hay más parejas interraciales que en las parejas heterosexuales.

En el modelo norteamericano, el mercado de bienes y servicios especializados y orientados a la comunidad lgtb se ha desarrollado mucho más rápido que la batería de leyes que éstos necesitan para equiparar sus derechos. Tal como en muchos espacios de sociabilización –bares, saunas, hoteles y playas– , también surgieron los geriátricos y centros de jubilados. Según De Vries, la explicación es muy clara y contundente: “La proliferación de geriátricos lgtb denota la homofobia de los geriátricos tradicionales. Hay estudios nacionales que analizan la experiencia de ancianos lgtb en geriátricos tradicionales o sistemas de cuidado similares. Cerca del 80 por ciento de estas personas lgtb dijeron que pueden ser víctimas de discriminación. La mitad de ellos temía ser agredida, otros dijeron que temían ser aislados o hechos a un lado por los encargados del lugar o los otros residentes. Muchos de ellos hablaron de “volver al closet” una vez que entraban a un geriátrico o a una casa de retiro para ancianos.

¿Usted cómo se siente con respecto a lo que le espera en los últimos años de su vida?

–Siento que los años me han liberado (se queda pensando). Cuanto más viejo, más libre me siento, menos atado a los lugares y mandatos con los que he crecido. Eso me alivia. Aunque me preocupa la decadencia física y quedar físicamente impedido, mi trabajo me ha hecho consciente de la vejez pero no angustiado por ello. Y tengo mucha fe en nuestra comunidad, en los vínculos y organizaciones que allí se gestan. Nuestra comunidad ha atravesado y luchado tan bien durante el surgimiento de la epidemia de HIV y luego en la lucha por derechos civiles que eso me llena de confianza en lo que está por venir.




POR: FEDERICO SIERRA. PAGINA12.COM.AR
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA


domingo, 13 de mayo de 2012

JUVENTUD: LOS 50 DE HOY, LOS 30 DE AYER

Nueva edad de oro: afirman que los 50 de hoy son los 30 de ayer.
La actitud mental, clave para llegar en forma. Cada vez son más los que arriban a esa etapa vital con estado físico, proyectos y energía de gente más joven. Además, redescubren la sexualidad y manejan las emociones negativas. Cómo lo hacen. 


En 1914 la esperanza de vida de un argentino era de 48,5 años. Parece mentira, pero es una estadística del Fondo de Población de las Naciones Unidas. Es decir, un siglo atrás no había fiestas de 50, ni segundos matrimonios, ni cruceros para jubilados. Lisa y llanamente, no había cincuentones. En fin, que pasamos de la abuela encorvada con el pañuelo en la cabeza a Sharon Stone diciendo Los 50 de hoy son los 30 de ayer, mientras sonríe y presenta a su novio treintañero. Pensemos en locales, como Rial, de paseo con su niña Loly, o Pettinato, criando a dos bebés. No serán ejemplos masivos, pero está claro que quienes hoy andan por los 50 están más cerca del gimnasio, las calzas y la remera de rock que de asociarse al club de la tercera edad.

Sobra decir que los medicamentos, las vacunas, los trasplantes y las angioplastías cambiaron el panorama. Pero si vamos más allá, los especialistas –médicos, psicólogos o sexólogos–, coinciden en darle un peso supremo a la actitud con la que se vive. Y los 50 tienen de positivo que ya pasó el temporal de la crianza de los pequeños, el estudio apurado, el estrés laboral intenso. Mucho está dado, y el reposo y la experiencia, ayudan.


“El envejecimiento es un fenómeno universal, inexorable, irreversible, pero su ritmo es modificable. Depende del lugar y la época. No es lo mismo envejecer en Santa Fe y Callao que en el Impenetrable. Cuando en la antigüedad la gente moría a los 30 años eran biológicamente muy viejos”, sostiene Juan Hitzig, especialista en biogerontología. Y cita una frase oriental: “Envejecemos y morimos porque imitamos a los que envejecen y mueren”. Lo que dice Hitzig es que un chico de 18 necesita ver bien a un señor de 80 para vislumbrar su futuro. Y que los cambios sociales, psicológicos y actitudinales contribuyen a retardar el deterioro y envejecer mejor. Explica que en estudios de longevos saludables, más que patrones de condiciones biológicas, comparten emociones y conductas que les permiten controlar y manejar mejor las emociones negativas.

Graciela Zarebski, especialista en gerontología de la Universidad Maimónides, habla del corrimiento del tiempo social: la adolescencia hasta los 30, la mediana edad hasta los 65... “Hoy no importa la edad sino cómo se la siente y significa. No hay etapas con tareas predeterminadas, cada uno las atraviesa a su modo y tiempo”.


Si se trata de vivir bien, un tema que no puede quedar afuera es el sexo. “La sexualidad en los 50, tanto para los varones como para las mujeres, mantiene una vigencia y una interesante expansión no esperada tiempo atrás -asegura la psicóloga y sexóloga Adriana Arias-. La sexualidad en los 50 es hoy más valorada y protagónica que en los 30 de ayer. Al interés y protagonismo que se le da, se suma la experiencia y la seguridad de los años. Tanto si estamos en un vínculo o solos, decidimos no soltar este territorio vital sino que lo desplegamos y disfrutamos. El interés por mantener y propiciar una buena sexualidad se ve especialmente en esta edad. Quienes sienten escasez en el sexo, se inquietan por el paso de los años, o que disminuye su interés sexual, consultan sobre el tema para resolverlo. Y están los que habiendo tenido una buena sexualidad se animan a desplegarla aún más, estirando límites, transgrediendo mandatos, dándole lugar a las fantasías, ampliando los permisos”.

Es interesante también ver cómo este segmento es la presa mayor del consumo, ya que tienen mayor solidez económica y tiempo. Mariela Mociulsky y Ximena Díaz Alarcón -directoras de Trendsity- lo explican bien: “Hoy a los consumidores de 50 no se los considera adultos mayores tradicionales. Se conservan las claves de la comunicación destinada al segmento más joven, y se les incorporan propuestas y códigos más premium y sofisticados, dado que por lo general se trata de un perfil de consumidor que, al conocer sus gustos y tener más out of pocket (plata a mano), puede darse gustos”. O sea: nada de cincuentones. A tirar la casa por la ventana que ahora, a los 50, empieza la segunda juventud.



POR: Mariana Iglesias. CLARIN.COM
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...