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lunes, 21 de abril de 2014

Abdellah Taïa es el primer escritor Àrabe en declararse homosexual. Musulmán, gay, y sin ofrecer disculpas. ''Homosexual Against All Odds’'

Hace ocho años, el autor Abdellah Taïa, se dio a conocer al público marroquí en sus libros y en los medios de comunicación, apareciendo en la portada de una revista con el título ''Homosexual Against All Odds’'.


Nació dentro de la biblioteca pública de Rabat en Marruecos, donde su padre trabajaba como conserje y donde su familia vivió hasta que él cumplió dos años. Durante la mayor parte de su infancia, ocultó su sexualidad lo mejor que pudo, pero su comportamiento afeminado le trajo burlas y abusos, aun cuando más tarde se convertiría en una fuente de inspiración artística.

Hace unos ocho años, el autor Abdellah Taïa, ahora de 40 años, se dio a conocer al público marroquí en sus libros y en los medios de comunicación, apareciendo en la portada de una revista con el título ''Homosexual Against All Odds’'.

Fue un acto que lo convirtió en una de las pocas personas que públicamente declararon su orientación sexual en Marruecos, donde la homosexualidad es un delito. Recuerda que la parte más difícil era enfrentar a su familia. Probablemente siempre lo supieron, dijo, pero simplemente nunca hablaron de ello. Aun así, pasaron años antes de superar las desavenencias.

''Ellos lloraron y gritaron,'' dijo Taïa, que ahora vive en París. ''Lloré cuando me reclamaron. Pero no voy a pedir disculpas. Nunca’'.




En febrero, Taïa presentó su película ''Salvation Army’', en el Festival Nacional de Cine de Tánger, una adaptación de su libro del mismo título y un prometedor debut del director que dio al mundo árabe su primer protagonista gay en pantalla. La película, que ya se ha exhibido en los festivales de Toronto y Venecia y ganó el Gran Premio en el Festival Fílmico de Angers, en Francia; se presentó en el Festival de Nuevos Directores en Nueva York en marzo.

“Salvation Army” se basa en la vida del autor que crece en Marruecos, su despertar sexual, su fascinación por un hermano 20 años mayor, sus encuentros con hombres mayores en los oscuros callejones y su compleja relación con su madre y seis hermanas que se burlaban de él por ser demasiado femenino o muy unido a ellas.

El rodaje de la película se hizo en dos países y le planteó claras opciones artísticas: no hay voz en off, no hay música, no hay escenas de amor explícitas. La película detalla un viaje con su hermano en la que los dos hombres se unieron y, unos años más tarde, una aventura con un hombre suizo. Después se trasladarse a Suiza cuando tenía unos 20 años, se conecta de nuevo con su madre.


Pero la película también muestra la ira y la frustración del joven Abdellah, que mantiene a raya los avances de hombres de edad avanzada en una sociedad que rechaza públicamente a los homosexuales.

''Una gran cantidad de hombres en Marruecos tienen relaciones sexuales con hombres, pero me veía femenina, así que, era el único homosexual’', dijo. ''En Marruecos, la tensión sexual está en todas partes y yo quería mostrarlo en mi película sin tener escenas de sexo crudo; mantenerme fiel a esas conductas secretas.

Una noche, cuando tenía 13 años y estaba con su familia, unos borrachos le llamaron por su nombre desde fuera de la casa, y le pidieron que bajara a entretenerlos; una escena traumática que recordó en un artículo de opinión del New York Times, ''A boy to be Sacrrificed" . Después de eso, decidió cambiar su personalidad, eliminar sus gestos afeminados para evitar que los hombres le pidiesen favores sexuales.

Estudió intensamente, aprendiendo francés para poder trasladarse a Europa y escapar de la opresión; se trasladó a Suiza en 1998 y luego a Francia al año siguiente.

''No puedo vivir en Marruecos '', dijo Taïa en una entrevista en una brasserie parisina.'' Todo el barrio quería violarme. Una gran cantidad de personas en Marruecos son abusadas por un primo o un vecino, pero la sociedad no los protege. Allí, la violación es insignificante. No hay nada que se pueda hacer’'.

El autor dice que él se considera musulmán porque es muy espiritual, y cree que la libertad ha existido en el Islam a través de personas como el filósofo árabe Averroes y el poeta iraní Rumi, y en obras como ''Las 1001 Noches’'.

''No quiero distanciarme del Islam’', dijo. ''Es parte de mi identidad. No porque soy gay voy a rechazarlo. Necesitamos recuperar esa libertad que ha existido en el Islam’'.
Sus libros han despertado algunas críticas y reacciones negativas. Sus escritos, en particular, han sido criticado como indisciplinados, como si hubiera sido dictado. Otros dicen que se trata de la crudeza de su escritura lo que hace que su trabajo sea auténtico y conmovedor.



Taïa dice que siempre quiso ser director de cine. Se convirtió en escritor por accidente al escribir todos sus pensamientos y experiencias en un diario para aprender francés. Si bien él se inspira en sus experiencias durante su crecimiento, dice que nunca ha visto al arte como un medio para exorcizar el dolor y el abuso que sufrió cuando era niño y adolescente.

''Los libros, como la película, no resuelven nada’', dijo. ''Mis neurosis son, en cierto nivel, lo que podríamos llamar mi creatividad. Pero lo que produzco artísticamente no me ayuda en absoluto en mi vida real. Nada ha sido resuelto. Todo es complejo, complicado. Sinceramente creo que sólo el amor puede sanar y calmar a las almas atribuladas’'.

Dice que no tiene ninguna preferencia entre la escritura y el cine. ''Para mí, los dos tienen el mismo origen: las maravillosas películas egipcias que descubrí con mi familia en la televisión marroquí durante mi infancia. Todo viene de las imágenes. Durante años, mi cerebro se ha estructurado a partir de imágenes de películas que pensé y repensé, de una manera a la vez ingenua y grave. Voy a seguir escribiendo libros inspirados por las imágenes – y por mis neurosis, por supuesto’'.

Hoy en día ha restaurado las relaciones con la mayoría de los miembros de la familia, aunque todavía hay momentos incómodos. Su hermano mayor, siempre frío y distante, se mantiene alejado, un punto de especial dolor para Taïa. El hermano fue siempre adorado por toda la familia, no sólo por su carisma, sino porque él los sacó de la pobreza cuando tomó varios puestos en el gobierno antes de casarse a la edad de 35.

Su madre murió poco después de que Taïa saliera de Marruecos, y ahora tiene una relación cordial con sus hermanas. Cuenta con más de 40 sobrinas y sobrinos, que simbolizan una nueva generación de marroquíes, con mente más abierta – que a menudo le envían mensajes de aliento en su página oficial de Facebook.

Aún así, a Taïa le resulta muy difícil volver a casa.

''No puedo hablar con ellos’', dijo. ''Sólo soy un ser humano. Se avergonzaban de mí. Siempre lo sentí. No quiero que estén orgullosos de mí. Y de todos modos, no lo están’'.

Fue uno de los pocos autores marroquíes que denunció las políticas opresivas del reino y respaldó fuertemente el movimiento del 20 de febrero, que encabezó las protestas en Marruecos en 2011 exigiendo reformas democráticas. Sus pensamientos sobre esta experiencia se detallan en algunos capítulos del libro ''Arabs Are No Longer Afraid’', que fue lanzado en la Bienal del Whitney Museum de Nueva York, en marzo pasado.

''No podemos decir que no hay cultura de libertad dentro de un pueblo que tuvo a alguien como Mahmud Darwish,'' dijo, refiriéndose al poeta palestino que murió en 2008.

Taïa está trabajando en su próximo libro: una historia sobre las prostitutas marroquíes de edad que al final de sus carreras, de gira por el mundo, han aterrizado en París. Vive en un pequeño apartamento cerca de la céntrica Place de la République, y laboró como niñera por más de 10 años para poder financiar su trabajo. Todavía no ha encontrado el amor, pero está convencido de que eso curará sus heridas.

''Lloran mucho, pero luego buscan venganza’', dijo refiriéndose a sus amantes anteriores. ''Tienen razón. Es el amor. No hay reglas’'.


Por: The New York Times - Elfinanciero.com.mx
Fotografìas: Web
Arreglos: Alberto Carrera

sábado, 12 de octubre de 2013

Literatura Gay: Los diez libros de temática homosexual que no te puedes perder.

10 novelas de temática homosexual. En la literatura clásica, los episodios de relaciones homosexuales han estado presentes en los diferentes géneros. La poesía de Safo, “El Banquete” de Platón, “La Ilíada” de Homero, o “El Asno de Oro” de Apuleyo son solo algunos de los ejemplos de letras en las que las relaciones entre personas del mismo sexo tenían un protagonismo destacado.

Será sin embargo en el último siglo cuando nace la literatura gay como fenómeno narrativo. En RAGAP hemos elaborado un listado con las novelas gays del último siglo que no te puedes perder, las más leídas, aquellas que marcaron un antes y un después en las carreras de sus autores.


De profundis, de Oscar Wilde. La obra toma la forma de una larga y emocional epístola épica a su amante Alfred Douglas, hijo de los marqueses de Queensberry, escrita por el mismo Wilde desde la prisión, donde cumplía una pena por comportamiento indecente y sodomía. Lo que venía a ser una carta de amor real, terminó siendo una novela de éxito con un contenido extensamente revelador.


El peso de la paja. Memorias, de Terenci Moix consta de tres títulos: El cine de los sábados, El beso de Peter Pan, Extraño en el paraíso. En un mundo dominado por la el cine, un niño primero y, más tarde, un adolescente, busca su identidad personal, cultural y erótica en una aventura que acabará en una melancólica celebración de los fabulosos años sesenta. El autor barcelonés, abiertamente gay, incluye elementos autobiográficos en la trilogía.


El sueño del celta, de Mario Vargas Llosa. Sir Roger Casement (Dublín, 1864 - Londres, 1916) fue un cónsul británico famoso por sus denuncias contra las atrocidades y abusos del sistema colonial existente en el Congo Belga, donde las autoridades practicaban torturas y asesinatos. Partidario de la independencia de Irlanda, intentó conseguir la ayuda alemana para esta causa durante la I Guerra Mundial, lo que provocó su detención por las autoridades del Reino Unido que lo acusaron de traición y también de homosexualidad, un delito muy grave en la época, tras registrar su domicilio y hacer público el contenido de su diario personal.


El Viaje de Marcos, de Óscar Hernández. Fue Premio Odisea en 2002. Marcos y Álex se conocieron muchos antes, durante un verano de descubrimientos y revelaciones personales. Los campos de un pequeño pueblo manchego, fueron los únicos testigos de su primer encuentro a escondidas, que cambiaría sus vidas para siempre. En el futuro, no todo sería tan hermoso.


La muerte en Venecia, de Thomas Mann. Es una novela corta publicada en 1912 en Alemania. El argumento se desarrolla en un hotel de la ciudad italiana. Uno de los protagonistas, Gustav von Aschenbach, es un escritor alemán que se enamora de un joven polaco durante sus vacaciones en una Venecia asediada por la peste. No se atreve a confesarle su admiración por temor al rechazo. La historia fue llevada al cine en 1971 por Luchino Visconti.


Los Novios Búlgaros, de Eduardo Mendicutti. Daniel Vergara, un señor español bien posicionado, conoce a Kyril, un joven que llega a Madrid procedente de Europa del Este. El sexo y el dinero empiezan a complicar la situación. Surge entonces una extraña relación que lleva a Daniel a un punto en que tiene que plantearse algunas cuestiones.


Maurice, de E. M. Foster. El libro trata de una historia de amor homosexual en la Inglaterra de principios del siglo XX y describe la vida de Maurice Hall, quien a sus 14 años, recibe una charla de su maestro sobre el sexo y las mujeres. Esta escena establece el tono del resto de la novela, pues Maurice se siente aislado, y excluido de la idea adulta del matrimonio con una mujer como meta en la vida.


Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar. Editada en 1947, cuanta a modo de autobiografía, la vida del emperador romano Adriano, y su relación con las guerras, la política y las artes. Pero sobre todo, nos acerca a su relación sentimental y carnal con Antinoo, a quien deificó, dio su nombre a una ciudad y le dedicó una innumerable cantidad de estatuas.


No se lo digas a nadie, de Jaime Bayly. Joaquín es el hijo de un hombre machista y una mujer extremadamente religiosa. Darse cuenta de que es homosexual a muy tierna edad le confunde, pero aún mucho más la relación de sus amantes. Algunos llegan a utilizarlo. Con el rechazo de sus padres hacia su condición, Joaquín se hace adulto entre drogas y vicios.


Yestergay, de Miguel Fernández. Premio Odisea en 2003. Thriller divertido e imprescindible, novela de pasiones, sentimientos y complejos lazos de amistad. Con esta obra el autor se sirve de las leyes del relato policial para desentrañar los vínculos del mundo gay en una ciudad de provincias.


POR: Ragap.es
IMAGENES: WEB
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA

domingo, 22 de septiembre de 2013

Exposiciòn de los momentos del escritor Witold Gombrowicz en la Argentina. "El Extranjero"

Un acento raro

La exposición Momentos singulares en la Argentina (1939-1966) reconstruye el largo viaje de placer de Witold Gombrowicz por estas pampas. Vino a la Argentina en un viaje de placer y se quedó 24 años. El circuito de ese placer y también el de su contracara, que comienza en las orillas, en los bares trasnochados y en los encuentros con los muchachos anónimos de Retiro, constituyen la lengua de Gombrowicz. Esta nota visita esa lengua extranjera y se detiene lo más posible en la zona roja.


“Tenemos bochornosa deuda con Gombrowicz”, advertía en el verano de 1969 Manuel Puig en una carta desde París para la revista Siete Días, a propósito del estreno teatral de Opereta, a pocos meses de la muerte de Witold Gombrowicz en Francia, donde se había convertido en el escritor de culto que nunca había logrado ser en Argentina, con novelas como Cosmos o La seducción. Aunque no le había gustado la puesta en escena de la obra de Gombrowicz, Puig aclaraba el saldo pendiente con el escritor polaco: “Le debemos una visión aguda e iluminadora de nuestro país: su Diario argentino”. Hoy, a 50 años de que haya abandonado la Argentina después de vivir casi un cuarto de siglo acá, ¿todavía hay una deuda con Gombrowicz? Tal vez aún no se haya desarrollado lo suficiente la visión libertaria de la sexualidad que hay en su obra. Por eso, la muestra curada por Miguel Grinberg para la Biblioteca Nacional puede ser una buena excusa para comenzar a saldar esta deuda.


Bruma sexual

Si se quisiera dibujar un punto rojo en el mapa de la literatura de Gombrowicz durante sus 24 años en Argentina, habría que ubicarlo entre las “brumas de Retiro”, entre el bajo porteño, los alrededores de la estación ferroviaria, las plazas como zonas liberadas y los bares y fondas de la zona. “Allí es donde la barraca se despeña en el río y la ciudad al puerto baja... Abundan los marineros jóvenes...” Es que en parajes de aquellos, como Witold reveló en su Diario argentino, descubrió la experiencia de la “liberación de la ‘virilidad’” que le permitió vencer el miedo a la feminidad, un paso para que, según sus propias palabras, pudiese tocar con la punta de la pluma al “joven dios de lo inferior, de lo peor, de lo insignificante”, porque para el escritor polaco es combustible fundamental de creación “la insuficiencia, la inferioridad, la inmadurez, lo que es propio de todo ser joven, es decir, vivo”. Esa literatura vital, libérrima, era una literatura menor, joven y para eso se necesitaba el despojamiento viril que la educación trata de imponer, hay que volver a la inmadurez de la mezcla indiferenciada de lo femenino y lo masculino, adolescente sin edad, lograr habitar un cuerpo indefinido sin un sentido genérico estable, esclarecido. Cuerpo brumoso, de yiro filoso. Ser habitante y no ciudadano, no tener patria, ser desterrado. Con Polonia invadida tras poco de llegar a Buenos Aires en 1939, Gombrowicz elige quedarse en Argentina y así elige el territorio del exilio, abandonando la propia patria a la que nunca volvió: liberarse de la virilidad es también dejar atrás la tierra del padre. “A veces me gustaría mandar a todos los escritores al extranjero, fuera de su propio idioma y fuera de todo ornamento y filigrana verbales para comprobar qué quedará de ellos”, recuerda Piglia en el catálogo de la muestra a Witold. Por su parte, Grinberg recuerda hoy que en el abandono del polaco y la adopción del español, a Gombrowicz le fue bastante bien, salvo que “confundía el masculino y lo femenino”, cuestión que en este contexto de indiferenciación genérica tiene su coherencia.

El español volvió a ser un idioma nuevo, joven, para el polaco que llegaba a los cuarenta en Argentina y ya se sentía viejo. Y nunca Witold ocultó su culto a la juventud, al efebo, al colimba. “Lo único que me diferenciaba de los hombres ‘normales’ era que yo adoraba el resplandor de la diosa –la juventud– no sólo en la chica sino también en el chico... que me atreviera a admirar la juventud independientemente del sexo y la sustrajera de la dominación de Eros, que sobre el pedestal en que ellos colocaban a la mujer joven osara yo poner al chico.” La novela Ferdydurke de Gombrowicz, publicada en Polonia antes de su exilio, es, entre otras cosas, una apología de la inmadurez, una oda a lo juvenil. En 1946 comienza una traducción grupal al castellano de la novela por un equipo un poco espontáneo que se reunía en la confitería Rex de la calle Corrientes. Ese grupo de traductores improvisados estaba presidido por dos cubanos instalados temporalmente en Buenos Aires, Virgilio Piñera y Humberto Rodríguez Tomeu, lo que reforzaba la elección del destierro como lengua literaria. Además, lo que pocas veces se dice, Piñera era un maricón escandaloso, según lo describe Reinaldo Arenas, y tuvo una relación muy estrecha con Gombrowicz durante toda su estadía en Argentina. Y según la investigación de Grinberg, amigo de Witold a partir de los últimos años de su estancia en el país, también había otro gay entre los traductores, aunque prefiere no revelar la identidad. Esto bastaría para convertir la experiencia Ferdydurke en la gran traducción dionisíaca de la literatura argentina, un verdadero evento queer. En la primera foto de Miguel Grinberg que abre la muestra dedicada a Gombrowicz en la Biblioteca Nacional se ve al escritor tomando ginebra Bols del pico. Grinberg eligió esa foto de apertura porque logró sacar a Witold de su pose con pipa, que no tenía que ver con la elección de la informalidad literaria que desarrolló en su manifiesto “Contra los poetas”, que era en parte contra toda la veta de snobismo intelectual con tufo borgeano. Es que Gombrowicz siempre brindó por una literatura espirituosa.



Una literatura trans

“A través de unos amigos de un conjunto de ballet en gira por Argentina, entré en un ambiente de un homosexualismo extremo y enloquecido..., se componía de hombres enamorados de otros hombres más que de cualquier mujer, eran putos en estado de ebullición, incansables, siempre a la caza, ‘zarandeados por los jóvenes, desgarrados por ellos como si fueran perros’, igual que mi Gonzalo de Trans-Atlántico”, escribe Gombrowicz en su diario, uno de los fragmentos que luego no sería reeditado en el Diario argentino. El personaje de Gonzalo, que yira autobiográficamente por Retiro, es uno de esos putos, quizá fue el más extremo por mucho tiempo de una novela escrita y situada en Argentina, prefigurando a El mendigo chupapijas de Pablo Pérez. “Al ver aquellos labios que a pesar de ser Masculinos sangraban rouge femenino, no pude tener la menor duda de que el destino me había unido con un puto”, describe el Gombrowicz narrador de Trans-Atlántico a Gonzalo, paseante deseoso de jóvenes obreros o cadetes de la escuela militar. Esa unión hace la fuerza queer que describe una lógica del deseo que estalla en un relato con esa voz de alto volumen narrativo que caracteriza al polaco, un poco megalómana. “Trans-Atlántico es un poco de todo: una sátira, una crítica, un tratado, un divertimento, un absurdo, un drama..., pero nada de eso en forma exclusiva, porque, en definitiva, no es otra cosa sino yo mismo, mi ‘vibración’, mi desahogo, mi existencia.” La vibra Gombrowicz, tanto en esta obra semiautobiográfica como en los diarios, las dos obras escritas en Argentina, avanza por una gama de géneros que van del ensayo a la crónica, sin miedo al ridículo. Algunos pasajes de los diarios son una extensión de Trans-Atlántico, como los paseos por plazas de Santiago del Estero, su fascinación por los “changos”, los muchachos con rasgos indígenas, que son descriptos con ojos de Gonzalo, de puto extremista. Pier Paolo Pasolini, al leer esas crónicas, se admiraba de la nitidez seductora con que Gombrowicz forjaba su deseo, aunque le reprochaba también su lógica algo represiva.

Pero el juego liberación-contención es fundamental para la noción de sexualidad de Gombrowicz, que tenía una política queer para la identidad. Esto se evidencia en algunas de las entradas de su Diario argentino, pero especialmente en una carta que desde Berlín en 1963, año en que abandonó la Argentina, le escribe a su amigo argentino Juan Carlos Gómez: “Yo no soy ni nunca he sido un HOMOSEXUAL, sino que de vez en cuando suelo hacerlo cuando se me da la gana. Soy persona sencilla y, sobre todo en materia erótica, mi maestro es el pueblo, que muy felizmente desconoce totalmente la terrible HOMOSEXUALIDAD Y SE ACUESTA CON QUIEN puede y como puede”.

La resistencia de Gombrowicz a la identidad no tenía que ver con mera represión sino con la imposibilidad de pensarse como un lugar estancado, y esta postura es tributaria de la idea de que no existe la homosexualidad sino que sólo hay actos homosexuales. Una defensa de la orientación sexual como algo inorgánico es también una posición no determinista, basada principalmente en una dinámica de sensibilidad social, en la seducción como experimento grupal de interacción e intercambio. El deseo circula sin detenerse a pronunciar su nombre, porque habla una lengua siempre extranjera que es más canto de sirena que idioma. Es la lengua del migrante que revela y nos rebela. Todavía hoy. Basta comprobar que este mismo año, Rita Gombrowicz, la viuda de Witold, publicó Kronos en Polonia, un parte del diario de 1953 que el escritor escribió en Argentina y que aún estaba inédito, guardado debajo de un colchón durante 25 años, donde describe con detalles relaciones con hombres y mujeres en plan pornografía emocional. “Cuando nos conocimos, él me contó toda su vida y no ocultó nada, incluyendo sus relaciones con los hombres. Yo no estaba en absoluto sorprendida por eso. Lo que sí me sorprende en Kronos es el modo en el que describió a ciertas personas, así como el período de su vida cuando estábamos juntos. No coincidió con mis propios recuerdos, que eran diametralmente diferentes”, declaró Rita, que dejó sin publicar parte de las experiencias de Argentina porque tenía que madurar para poder leerlas con “distancia y una sonrisa”. Es que la literatura de experiencia de Gombrowicz siempre es cuestión de futuro. El que ríe último ríe más queer.

Momentos singulares en la Argentina (1939-1963) puede visitarse hasta el 13 de octubre en la Biblioteca Nacional, Agüero 2502.


POR: Diego Trerotola - PAGINA12.COM.AR
FOTOGRAFÌAS: WEB
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA

viernes, 5 de julio de 2013

LITERATURA: EL ARTE DE LA DEFENDA DE CHAD HARBACH. "MACHOS EN LA CANCHA"

El deporte y los hombres. En tiempos de salida del closet de deportistas, se publica por primera vez en castellano El arte de la defensa, de Chad Harbach, una novela de 2011 que fue un inesperado best-seller y que indaga sobre las relaciones homosociales y homosexuales en un lugar por excelencia de construcción de la masculinidad del imaginario social norteamericano: el béisbol universitario.


“¡Exprimir! ¡Exprimir! Durante toda la mañana exprimí ese esperma hasta que yo mismo me sentí fundido en él. Exprimí ese esperma hasta que se apoderó de mí una extraña especie de locura y descubrí apretando la mano de mis colaboradores entre esa sustancia, confundiéndolas con los delicados glóbulos. Tal era el sentimiento desbordante de afecto, amistad y apasionamiento que provocaba esa tarea que al fin les apretaba sin cesar las manos como diciéndoles: ‘¡Oh, mis amados compañeros de vida... apretémonos todas las manos; más aún apretémonos los unos contra los otros, apretémonos universalmente en la leche y el esperma de la bondad!’.”

Para cualquier lector no iniciado, éste podría ser el párrafo de un relato erótico. Pero no: es un fragmento del capítulo XCIV de Moby Dick llamado “Un apretón de manos”, para algunos críticos casi una oda a la masturbación colectiva y para otros, el grado máximo de simbolismo sexual de esta novela de marineros, de esta ficción de hombres sin mujeres, tal como la clasificó Hemingway.

No parece casual que este pasaje sea aludido y el propio Melville ocupe un lugar importante en la novela El arte de la defensa, de Chad Harbach. Resulta imprescindible la referencia al maestro si lo que se pretende es dar cuenta de los distintos afectos e intensidades que pueden alcanzar las relaciones masculinas.

El arte de la defensa cuenta varias historias, pero sobre todo cuenta, en el marco de una universidad del centro oeste americana, dos relaciones que pueden leerse en espejo: la de la amistad apasionada entre Mike Schwartz y Henry Skimshander, que surge como un enamoramiento cuando Mike ve a Henry jugar al béisbol por primera vez y, a partir de entonces, mueve cielo y tierra y realiza todos los sacrificios imaginables para que su amigo ingrese y triunfe en el mundo del deporte (¿cuánto estarías dispuesto a hacer por un amigo?); y la relación amorosa entre Owen y Affenlight, un declarado estudiante gay también beisbolista y el presidente del college, un sesentón hasta entonces hétero especialista en Melville y admirador de Whitman, respectivamente.

Si por momentos la novela parece perfectamente adaptable a una serie americana de universitarios (no parece casual que ya se hayan vendido los derechos a HBO), es interesante el juego casi queer de algunos de sus pasajes: así, la profundidad de la amistad entre Mike y Henry adquiere connotaciones homeróticas (desde la identificación amorosa inicial en el cual uno parece ser la media naranja platónica del otro, y pasando por el tópico clásico y remanido de que ambos se acuestan con la misma mujer y que el novio engañado perdona a su amigo antes que a su novia), los diálogos entre los deportistas hétero evidentemente metrosexuales versan en torno de lo erótico o no de las espaldas peludas y de la necesidad o no de la depilación, y se suceden como se precie en toda novela de deportes los toqueteos de nalgas y genitales en las duchas y la celebración de las victorias en el vestuario, pleno de cuerpos desnudos y musculosos, abrazados y chorreando champán.

Pero sin duda uno de los méritos —quizás el mayor— que hay que reconocerle a la novela es denunciar la persistencia de la homofobia y sus trágicas consecuencias en un mundo en el cual aparentemente todos y todas somos iguales y en el que, por ende, supuestamente no entraña ningún peligro y ningún riesgo social una relación amorosa entre hombres.

El arte de la defensa
Chad Harbach
Ed. Salamandra
541 págs.


POR: Adrian Melo - PAGINA12.COM.AR
IMAGENES: WEB
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA

viernes, 22 de marzo de 2013

ROB BELL, ESCRITOR Y CONFERENCISTA CRISTIANO A FAVOR DEL MATRIMONIO GAY

Robert Holmes Bell Jr.,conocido como Rob Bell, es un escritor y conferencista cristiano estadounidense y pastor fundador de la Iglesia Bíblica de la Colina de Marte en Grand Rapids, Michigan

"Creo que Dios nos va llevando cada vez más a una mayor aceptación de nuestros hermanos y hermanas gays, de pastores y amigos gays, vecinos y compañeros de trabajo", ha afirmado Rob Bell quien fuera pastor de la megaiglesia Mars Hill y uno de los autores cristianos que más ventas y polémicas ha creado en la actualidad.


Con estas palabras de apoyo al matrimonio gay ha asombrado a la comunidad cristiana en general. En una entrevista para Odyssey Networks publicada el pasado miércoles Bell expresó que se "estaba dando cuenta que Dios nos hace a algunos de una manera y a otros de otra, lo cual puede ser una cosa hermosa".

El ex Mars Hill Bible Church fundador y Amor polémico gana autor dijo a redes Odyssey en una entrevista publicada el miércoles que mucha gente está "dando cuenta de que Dios hace que algunos de nosotros de una manera y algunos de nosotros sí, y que puede ser una cosa hermosa."

La entrevista en vídeo ha sido titulada "¿Por qué Rob Bell apoya el matrimonio gay?" y allí el autor del polémico libro "Love Wins" (El amor gana) dio su apoyo a la unión de personas del mismo sexo. "Estoy a favor de la fidelidad. Fuimos creados para el amor, bien sea se trate de un hombre y una mujer, de una mujer y una mujer, de un hombre y un hombre. Creo que el barco ya salido y que la iglesia en el mundo en que estamos viviendo necesita afirmar a las personas donde se encuentren".


"Vivimos en un mundo donde tenemos amigos, vecinos, hermanos, hermanas, tías, tíos, personas que ha estado a nuestro lado durante muchos años y que son gays. Tenemos que amar, afirmar y tenemos que trabajar todos en los problemas reales tenemos en el mundo. Creo que esto es lo que estamos viendo ahora, que Dios nos está empujando a que comprendamos que necesitamos más amor, más fidelidad, más monogamia, que necesitamos más gente que este comprometida".

Estas declaraciones han generado mucha polémica en los entornos cristianos pues consideran que Rob Bell cada vez más se está separando de la ortodoxia cristiana.


POR: ENTRECRISTIANOS.COM
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA



domingo, 6 de noviembre de 2011

CHILE: "RARO" una histiria gay de Chile por Oscar Contardo

Libro que revisa la historia gay de Chile relata detención de Claudio Arrau. Oscar Contardo, autor de Siútico, regresa con Raro, investigación sobre la homosexualidad local que se lanza hoy en la Feria del Libro.

¿Se lo digo a mi mujer o no se lo digo?, y si se lo cuento, ¿cómo lo hago? Probablemente preguntas como éstas pasaron por la cabeza de más de un agente de la Brigada de Vicios. Es que el suyo no era un trabajo común, no era como llegar y decir: "Cariño, ¿recuerdas el anuncio del concierto que dará ese que dicen que es el mejor pianista vivo? Pues bien, me acerqué a él en un baño para caballeros, lo suficiente para que se comprobara su conducta impropia y pudieran arrestarlo. Excelente, ¿no?".

Para Claudio Arrau, no. Cuarenta años antes del caso de George Michael, el pianista cayó en la misma trampa: un baño, un agente que seduce, otro que espera la falta para aparecer y detener. Era el 17 de junio de 1957 cuando sucedía la "conducta impropia" en Sydney, Australia.

Culpable y multado resultó Arrau en primera instancia. Apeló, argumentando un malentendido. Dos meses después abandonó el país, dejando su gira inconclusa y el caso abierto. En febrero de 1958 se retiraron los cargos, no por inocencia, sino por una cláusula que beneficiaba a los acusados sin historial.

La anécdota es parte de Raro, el último libro de Oscar Contardo (Siútico), que se lanza hoy a las 19.30 horas en la Feria del Libro. Descrito como una historia gay de Chile, desde la Colonia hasta el presente, según su autor no tiene la "morbosidad de sacar del closet" ni de "indagar en la vida sexual de nadie, sino en la repercusión que ésta tiene en la sociedad y en la forma en que las instituciones reaccionan". Y se nota. En esa línea, la aparición del caso de Arrau viene a graficar una época en la que la policía tenía un rol de control social. Pero, además, la historia muestra la invisibilidad del tema en Chile, porque acá poco y nada se supo.

Poco y nada se sabía en general de la historia de la homosexualidad local. Por eso el tono de Raro es el de la autocensura, de decir y desdecir, lo que según Contardo "no puede ser de otra forma, porque las fuentes son así, pero a pesar de todo queda un rastro, débil, pero queda". Como los informes judiciales y la prensa que perpetuaron el caso en Australia o como los diarios, cartas y libros que siembran de referencias homosexuales la cultura local.

"Encima tienen hombres tan importantes", le escribió Engels a Marx comentando la posibilidad de que los gays se agruparan. La historia mundial está llena de casos de homosexuales célebres, y Chile no es la excepción. El listado es particularmente fecundo en las artes, por eso Raro ahonda en una larga lista de artistas chilenos. Pero para Contardo no se trata de un área "más gay", sino más tolerante y expuesta: "Dadas las características del trabajo creativo y la necesidad de expresión que involucra, es más difícil en estas actividades ocultar o disfrazar la historia privada".

Los cruces aparecen claros. Augusto d'Halmar crea la que se considera la primera novela hispanoamericana en tocar el tema gay (Pasión y muerte del cura Deusto), mientras en vida se enamoró de su discípulo más destacado: Fernando Santiván. Alone escribe en La sombra inquieta el primer personaje afeminado de la literatura nacional, mientras vive una doble vida gracias al departamento que él llama "el palacio de todas las libertades". También aparece Víctor Jara, quien remontó en 1968 Entreteniendo al señor Sloane, la primera obra con un beso homosexual. Tres años después, en portada de diario lo acusaron de haber ido con el folclorista Rolando Alarcón a una fiesta con menores de edad, todos de sexo masculino. Sin pruebas que acrediten la acusación, Raro se la juega por el montaje en una época en que ser gay era ofensivo para cualquier bando político. Y para muchos sigue siéndolo, agrega Contardo. Un motivo más para entender por qué Raro es "un relato sobre la violencia, la vergüenza y el miedo".


POR: Estefanía Etcheverría. LATERCERA
ARREGLO FOTOGRAFICO: ALBERTO CARRERA
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