sábado, 31 de marzo de 2012

BESO NEGRO

Vive orgasmos 100% masculinos.

¿Puedes volver loco a un hombre? Y no nos referimos a que le quites el control remoto del televisor, sino a volverlos locos en la cama. Está claro que es más fácil para ellos que para ellas llegar al orgasmo por medio de la penetración, pero existen otras formas de hacerlos llegar a este punto, ¿sabes cuales?

El sitio electrónico nosotras.com y cosmoenespanol.com, explican que hay varias formas  de hacer llegar a tu pareja al éxtasis. Seguro ya conoces alguna de ellas como los juegos de seducción, pero si quieres complementar lo que sabes, sigue esta guía sexual para que los dos queden satisfechos y extasiados.


1. Recuerda que la mente es poderosa y por medio de ella se pueden alcanzar grandes niveles de excitación. ¡Quítate la pena! Es momento de agarrar todo tu valor y sacar a relucir toda tu picardía, echa a volar tu imaginación y regálale un baile erótico a tu pareja, verás que después de eso... la pasaras muy bien. Se trata de ganar o ganar.

2. Una extraordinaria forma de hacer llegar a tu chico al orgasmo es por medio del sexo oral. Definitivamente es una garantía de placer donde no se ocupa la penetración, lo único que necesitas es tu lengua y todos los músculos de tu boca para provocar un tremendo orgasmo. Una forma de hacerlo más interesante es vendándole los ojos, esposándolo a la cama y recorrer con tu lengua todo su cuerpo hasta llegar a la zona... Consulta aquí algunos tips.


3. ¡Juega con su pene! Atrévete a disfrutar de su cuerpo sin temor alguno, la masturbación será una forma ideal para que él se sienta complacido mientras tú lo miras disfrutar. Haz realidad cualquiera de sus fantasías, siguiendo estos consejos sobre la técnica correcta.

4. Algunos hombres tienen miedo de hablar de su punto G, pues se encuentra en la próstata, una zona a la que se puede acceder únicamente a través del ano. Pero quien no se atreva a probar, se estará perdiendo de horas de placer. Lleva a tu hombre al orgasmo con un dedo, sí, con un dedo; solo tienes que introducirlo lentamente para que tu pareja sienta el máximo placer. Puedes practicar el "beso negro", que consiste en lamer el ano de tu pareja y aplicar las técnicas anteriores como el sexo oral y la masturbación.


 5. Tócalo sin que toques lo que él quiere que toques. Suena complicado, pero no lo es, se trata de un juego para elevar la oxitocina, la sustancia que fluye en el cerebro durante el orgasmo. El chiste de esto es que logres que se excite lo más posible sin que toques las típicas partes de su cuerpo. Sé creativo/a y encuentra esos lugarcitos donde le gusta ser tocado y aún no lo sabe.

6. Juega con los testículos y también con el perineo, esa parte que se encuentra entre sus testículos y el ano. Como una extensión al sexo oral y al beso negro.


7. Sorpréndalo en una actividad cotidiana con algunas caricias, por ejemplo, en los pezones, zona sensible casi siempre olvidada; busca también otras zonas erógenas.

8. Date placer a ti mismo/a y déjalo ver. Complaciendo esa parte voyerista de tu pareja, sedúcelo al grado de que tú termines dándote placer sin su ayuda, pero sí con los ojos encima de ti. No dejes que te toque por un largo rato, hasta que ya no pueda más y se abalance sobre ti.


9. Dale un masaje en las nalgas. Además de que lo ayudarás a relajarse un poco, llegarás a un punto lleno de terminaciones nerviosas, la base de la columna vertebral, que le enviará señales positivas al cerebro.

10. Despierta sus pensamientos sucios con comentarios XXX en el lugar y momento menos apropiado, puede ser al oído para que le des más emoción. Enséñale que no llevas ropa interior puesta y así seguro llamarás su atención. Mantenlo así un rato, hasta que encuentres el momento adecuado de darle placer con las técnicas anteriores... Hasta que tú tampoco puedas más y pidas a gritos la penetración.





POR: EL UNIVERSAL.  ZÒCALO.COM.MX
ARREGLOS: ALBERTO CRARERA


SABER PARA LA INCLUSIÒN??

 ¿Eres gay? Bienvenido a las universidades públicas de California.
Algunos ven esta pregunta como una clara intromisión en la intimidad.

Para un bando es una victoria desde el punto de vista social y para el otro una invasión de privacidad. Son las dos caras de un plan de las universidades públicas de California para preguntarle a los estudiantes sobre su orientación sexual cuando se matriculen en septiembre, convirtiéndose en la mayor coalición de centros educativos del país en acometer semejante proyecto.


 El objetivo de la iniciativa, que sería una opción voluntaria para los estudiantes, es cuantificar el número de personas que conforman el colectivo LGBT (lesbianas, gays, transgénero y transexual), un cálculo que le permitiría a las universidades evaluar si están atendiendo sus necesidades de forma adecuada a través de orientación pedagógica y otros servicios.

"Sería muy útil saber si estamos descuidando a esa población", dice a 'Los Angeles Times' Jesse Bernal, coordinador de la Universidad de California. Bernal cree que preguntarle a los estudiantes, lejos de comprometerles, sería una manera de enviar un mensaje de inclusión en el sistema y de darles una especial bienvenida.

El proyecto está inspirado parcialmente en un reporte de la propia universidad que resalta los altos índices de depresión entre los estudiantes homosexuales de los centros educativos, más elevados que los del resto de los alumnos. Responde además a una ley redactada por el demócrata Marty Block para prevenir el acoso escolar a estudiantes por su condición sexual.


Las universidades públicas de California no serían las primeras en realizar semejante encuesta. El pasado otoño, el Elmhurst College, un centro privado de Illinois, tomó la iniciativa de preguntar a sus estudiantes sobre esa parte de sus vidas y recibieron un 85% de respuestas de forma voluntaria. Del total, solo el 3% se declaró ser gay, bisexual o transgénero.

La otra cara es la de los estudiantes que prefieren no ser preguntados por algo así, pues consideran que se trata de una intromisión de sus derechos. Es un tema, dicen algunos, espinoso y que podría acarrear discriminación, tanto negativa como positiva. Es un debate, en cualquier caso, que sigue abierto en California.


POR: Pablo Scarpellini. ELMUNDO.ES
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA

CASA BRANDON, LA DÈCADA QUEER

La casa propia

El 16 de marzo, Lisa Kerner y Jorgelina De Simone recibían acompañadas por amigxs la distinción en la Legislatura porteña: Casa Brandon fue declarada “de interés social, cultural y para la promoción y defensa de los derechos humanos”. Pero la casa es una historia que comenzó hace muchos años, con un amor, con una película, con la intención de renovar las prácticas militantes, malos entendidos y espíritu de fiesta. Gran parte de esa historia está grabada en las paredes, en la bandera que flamea siempre en la ventana y ahora también en esta nota, narrada por las dos anfitrionas.


Tal vez la primera década del siglo XXI en la Argentina, en algún libro de historia del futuro, de este futuro que vivimos en el presente de 2012, se pueda bautizar como la década queer o de la diversidad o Glttbiq o simplemente Brandon. Es una década larga, que se pasó de la decena y que pide más pista porque tiene mucho vuelo propio, porque siempre está despegando para conquistar nuevos territorios, para superar los propios límites, como si refundarse fuese su destino camaleónico. Y Brandon, como estandarte para acompañar estos años de crecimiento, empezó justo tras de la muerte anunciada de un siglo, cuando el contador volvía a cero el calendario: si había otra historia, era el momento de construirla. Y Brandon sabía que era su tiempo. O mejor dicho, las chicas que se convirtieron en Brandon querían vivir otra historia. Y, como siempre sucede en los grandes relatos, otra vez todo comienza con una gran historia de amor: el romance de Lisa Kerner y Jorgelina De Simone nació en enero de 2000, y ese mismo verano se estrenó en Buenos Aires la película Los muchachos no lloran, sobre la historia real de Brandon Teena, un hombre trans asesinado, un crimen de odio de principios de los ’90 en Estados Unidos que se convirtió en una película que le hizo ganar un Oscar a Hilary Swank. Como a Lisa y a Jorgelina el amor les sobraba, lo extendieron hasta enamorarse al unísono de Brandon Teena, y concretaron un triángulo amoroso que tenía que convertirse en orgía de felicidad al descubrir la resistencia como forma de vida. Por eso, para celebrar la libre expresión de la sexualidad como una fiesta colectiva, pagana, crearon, con la complicidad de su amiga Violeta Uman, Brandon Gay Day, bautizando con doble apellido a su pequeño lugar germinal de complicidad. “En aquel momento, para nosotras, gay abarcaba todo, desde la completa ignorancia. Nosotras decíamos que éramos unas chicas gays. El mundo trans no lo conocíamos. Incluso nuestra lectura de Los muchachos no lloran no era acertada. Si bien le pusimos Brandon y nos conmovió hasta el tuétano la historia de alguien que quería vivir a su manera frente a lo que otros le imponían, para nosotras era una lesbiana zarpadamente masculina, pero no pudimos hacer la lectura del trans”, recuerdan ambas, hablando en primera persona del plural, sabiendo que su amor las unió para siempre, a pesar de que ahora no sean pareja en el sentido romántico, pero siguen construyendo juntas el espacio que crearon en medio de una relación que ramificaron para que las contenga en su mutación, en un principio como fiestas para convocar desde otro lugar, cambiando el paradigma que dominaba esos años. Porque bautizarse Brandon era una vuelta de página de lo que más circulaba: “Queríamos despegarnos de un discurso activista de aquella época donde la homosexualidad estaba muy pegada a algo sufrido. Y también despegarnos estéticamente del flyer gay con el chongo encerado, en cuero, rubio, escultural, de gimnasio”. El activismo y el incipiente mercado Glttbiq que surgió en los ’90 perfilaron un tipo de imagen de la cultura gay que comenzó a multiplicarse como un discurso asfixiante. Por un lado, visto como un homenaje a alguien que defendió su identidad y su deseo, Lisa y Jorgelina invocaban con Brandon la historia de exterminio de la comunidad Glttbiq, con un sentido activista para traducirlo en una poética identitaria personal, como si, cada vez que aparecía ese nombre, se oyese un eco similar al del “Hay cadáveres” de Néstor Perlongher, poema célebre que, de alguna manera, fundó una cierta sensibilidad Glttbiq postdictadura. Pero también al elegir llamar Brandon a una fiesta, hay una rebeldía que traduce en celebración el lugar oscuro al que se quiere llevar la orientación sexual y la identidad de género, una estrategia de inversión, igual a cuando se transforma en orgullo celebratorio la vergüenza que se trata de imponer a quienes rechazan la heteronormatividad. Es la misma dicha de las últimas ediciones de la Marcha del Orgullo, en las que alguna vez Casa Brandon participó con un camión de bomberos, burlándose y homenajeando al arquetipo de la torta bombero. Por todo eso, cada vez que se dice Brandon Gay Day es como nombrar una utopía alegre, es un rito de creación para regalar días gays, días felices, a Brandon Teena, como una forma de eternidad para una víctima de la transfobia. En la película Los muchachos no lloran hay una escena donde un Brandon enamorado saca a patinar sobre hielo a su novia, interpretada por Chloë Sevigny, y juntos son tan felices que las sonrisas simétricas les parten ambas caras. El proyecto Brandon es una felicidad compartida igual a ésa, que se desliza sensual y patinosa, que te parte al medio, que te tatúa la cara de una alegría diversa, que no se baila en cualquier lado, que es difícil de contener.

Artivismo queer

“Queríamos que el flyer dijera Gay”, recuerda Lisa como base ideológica que completaba el concepto Brandon, una visibilidad que parece mínima, pero que tuvo y tiene gran poder rupturista. A inicios de este siglo y aún hoy, doce años después, la mayoría de las discos, pubs y demás espacios que se proponen como parte de la comunidad Glttbiq no promocionan sus actividades desde la visibilidad, esas siglas no están asociadas oficial y públicamente a esos lugares, casi ninguna señal en las publicidades, los flyers o en las puertas revelan o difunden algún tipo de afinidad o compromiso con la diversidad. Como si preservaran el espacio público, como si toda la identidad se tuviese que comenzar a vivir puertas adentro, la gran mayoría de los espacios de la comunidad no promueve ninguna denotación diversa. Brandon se sintió orgulloso de ser gay desde siempre, por eso la bandera flamea siempre en la puerta de la actual Casa Brandon, que desde 2007 tiene la agenda cultural más diversa de Argentina, ampliando ese germen que surgió en las fiestas que se iniciaron un 17 de mayo de 2000, en un lugar llamado Cápsula. La fecha de la primera fiesta fue una casualidad calendaria, pero también un acierto más, porque ese día se recuerda que la homosexualidad fue excluida de la lista de enfermedades por la Organización Mundial de la Salud en 1990 y pasó a ser el Día Internacional contra la Homofobia. Para Brandon, gay no es un concepto restrictivo, no quiere decir simplemente hombre homosexual, sino que significa estar parado en un lugar del mundo que abraza lo diverso, gay es una forma de ecumenismo, un espíritu que nos posee según el grado de compromiso con la belleza de las otras y otros. Gay es quien piensa otras formas de belleza como una responsabilidad propia que se debe mantener viva, sentirla, pensarla, replicarla, cobijarla, atesorarla. En Brandon, desde un primer momento fue expandir el significado de gay a través del arte hasta que se vuelva queer, hasta que pierda la limitación que la cultura le impone. El Gay-Day es un diario compromiso de búsqueda, una manera de “artivismo”, como dijo Susy Shock, sabia siempre, en su lectura poética de la Legislatura porteña, cuando el 16 de marzo Brandon fue “declarada de interés social, cultural y para la promoción y defensa de los derechos humanos”. Los primeros flyers decían “Brandon te quiere y que el amor se contagie a todo el mundo”. ¿Algo que empezó como una fiesta de amor viral fue celebrado como un gesto político a reivindicar? Esa, por fin, es una política lúcida, alerta a entender la dimensión ideológica de la cultura diversa. Porque la fiesta de Brandon siempre fue una celebración con filosofía propia, con una forma política de rechazo a los VIP fuese donde sea que se asentaran, como una fiesta de la igualdad, donde no hay zonas veladas, ni privilegios, donde todas y todos tienen las mismas oportunidades de recorrer y ser recorridxs: amar en todos lados, sin exclusiones. Al unísono, Lisa, Jorgelina y Violeta se enorgullecen de doce años de ausencia de VIP, como si ese rasgo de resistencia esencia para las fiestas que siguen convocando a un público que difícilmente pueda definirse con claridad, porque, como Brandon, siempre está en expansión, aprendiendo a reinventarse a partir del deseo propio y del ajeno.


Fantasmas del arco iris

“El festival Anormales en 2010 fue un quiebre tremendo. A Susy Shock la conocimos en ese festival; la había escuchado nombrar, pero no la conocía. También la conocimos a la Negra (Carla Morales), que ahora es la cocinera de Casa Brandon. Y en una reunión, en esa época, Marcela Romero de ATTTA nos dijo que estaba cansada de que ‘todas las organizaciones que tenían la t de trans, la tuviéramos pintada’. Y a mí me repegó. Fui a hablar con ella y me hice cargo de que la t estaba medio pintada. Y le dije que si vos conocías a alguien trans que esté haciendo algo dentro de las actividades que nosotras hacemos, que me llame. Y así apareció Daniela Ruiz, con Presas de la Vida. Y ahí también fue otro giro, de empezar a laburar a la par con las chicas trans. Me parece que el tema de la diversidad se ejercita todo el tiempo, no está en el discurso, está en los hechos, sucede todos los días. ‘Si yo puedo abrir un camino, voy a hacerlo’”, concluye Lisa, citando un verso de Susy Shock como declaración de principios Brandon, abierta siempre a la sabiduría de lxs otrxs, y marcando el giro actual que tiene que ver con incluir un compromiso intenso con la comunidad trans, que históricamente fue relegada de los espacios culturales Glttbiq. Porque Brandon siempre fue más allá de sus propios límites, porque si primero eran sólo fiestas (especiales y democráticas, pero fiestas al fin), y después vinieron ciclos itinerantes de cine y de lecturas, era imperativo cumplir el sueño de la Casa, para que una cultura comunitaria pueda desarrollarse. Y ellas lo hicieron posible, con un tesón único para generar y sostener espacios inclusivos. Y tras casi seis años de funcionamiento, con muchas etapas de naufragio, la Casa Brandon prosperó y ahora atraviesa uno de sus mejores momentos, abriéndose caminos con actividades que nunca antes ni después se programaron en otros ámbitos. Y eso es porque Lisa y Jorgelina siempre están alertas a lo nuevo, aunque sea efímero y dure una sola noche. Es imposible enumerar la diversidad de programación de la Casa, tanto las muestras de la Galería de Arte como del espacio multipropósito donde suceden encuentros lúdicos o activistas y shows de todo linaje, o de esa barra del entrepiso que es un bar de copas y canciones sin la estridencia de una disco, donde una noche cualquiera puede ser ese Gay Day que visibiliza la felicidad, el verdadero sentimiento de diversidad. Difícil describir la identidad de Brandon con una enumeración de sus actividades (ver la agenda aparte), y esto sucede porque el proyecto tiene la evanescencia mágica de un fantasma, algo burlón y camp, como el que inventó Oscar Wilde en su célebre cuento. Las chicas Brandon, tan dandies como el escritor victoriano, comentan que cada vez que alguien se queda sola en la Casa aparece Brandolina, una fantasma amigable y nada tétrica, cuya presencia es hacer ruidos como si las paredes crujiesen. Es que Brandon no es un lugar sólido, un lugar de encierro, es lo opuesto a un ghetto, principalmente porque aunque se llame Casa ahí no vive nadie, no hay personas que permanezcan, es un lugar de tránsito puro, donde se puede pasar a cargar combustible cultural diverso para luego arrancar: es una estación de servicio Glttbiq (de nafta súper, por supuesto, especial para entrar en combustión). Como Brandolina, la cultura Brandon atraviesa paredes, derriba muros, para demostrar al mundo otras voces, fuera de leyes disciplinarias que controlan el lugar mínimo en que algunas personas quieren ubicar el deseo de ser y hacer: “Una Noche Drag nos cayó una inspección. Y yo estaba dragueada de bigotes y me olvidé. Para empezar, le abrió la puerta al inspector una chica cross. Y cuando van a buscar a la encargada o encargado, aparezco yo de bigotes. Como siempre que viene una inspección, yo estaba nerviosa y re-seria. Les doy la mano a los inspectores y se quedaron perplejos; no sabían cómo tratarme, por supuesto, si tratarme de él o de ella. Fue la inspección más rápida de la historia. No soportaban quedarse, miraron dos boludeces, firmaron el libro y se fueron. Y a la policía que estaba afuera también fui a hablarle de bigotes”. Tal vez esa anécdota de una de las tradicionales Noches Drag sean una síntesis del mecanismo dinámico con que se desregula el género de manera festiva en Brandon, con total naturalidad y sin programa común, para que cada cual pueda desafiar la ley del binomio hombre o mujer, o cumplirla como le cante, para sorprender y sorprenderse, siempre sin encapsularse en los mismos sótanos que obturan la visibilidad. El objetivo actual de Lisa y Jorgelina es poder convertirse en un lugar diurno, no estar solamente abierto durante las noches, para extender las posibilidades de actividades durante el día, para salir de la condena de que toda propuesta Glttbiq esté destinada a la misma franja horaria, y así seguir expandiéndose fuera de las barreras impuestas. Saben que eso puede llegar recién dentro de dos años, porque experimentar otras formas de relacionarse no es fácil, lleva su tiempo y su trabajo. Pero lo importante para ellas es no quedarse quietas, proyectarse.

Buenas nuevas

Este verano refaccionaron Casa Brandon y, entre los cambios del tuneado característico, aparecieron unos tubos de luz que irradian, cada uno, los distintos colores del arco iris. La decoración de Brandon siempre remitió a un imaginario pop, entre Warhol y Keith Haring, de colores un poco centelleantes, de casa de muñecas, de escenografía de musical de Hollywood. Como si fuese un decorado de El mago de Oz, ese icono de la cultura gay, esa fuga de la triste y pedestre realidad en blanco y negro para alucinar con un viaje a un reino de reposo quimérico, de colores vivos y seres fantásticos donde está permitido cantarle al arco iris. La androginia adolescente de Judy Garland y las brujas con fino sentido del camp que garantizaron el culto queer de la película podrían ser extras acodadas en la barra de cualquier noche de Casa Brandon. Según cuenta la película Stonewall, una de las razones de la resistencia en el célebre bar de Nueva York en 1969 fue que ese día había fallecido Judy Garland: las personas que enfrentaron la violencia de la razzia se inspiraron en esa niña que les cantaba a los pájaros libérrimos que vuelan sobre el arco iris. Para muchas personas, como las que aplaudieron y lloraron junto a Lisa y Jorgelina en el reconocimiento de la Legislatura, Brandon es la Garland del nuevo milenio que entona esa misma canción, y la Casa Brandon es la Stonewall vernácula. Hay una línea de diálogo al final de El mago de Oz donde Dorothy, el personaje que interpreta Garland, dice una frase célebre, cuando vuelve al hogar cambiada por su ensueño: “No hay lugar como casa”. Hoy, a la luz de esos neones del arco iris que resplandecen todas las noches, toda una generación podría parafrasearla fácilmente: “No hay lugar como Casa Brandon”. Y tal es su excepcionalidad que todo el proyecto llega a contradecir un refrán, porque esta Casa es tan grande como el corazón de unas mujeres enamoradas, donde late la más generosa diversidad.


POR: Diego Trerotola. PAGINA12.COM.AR
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA

MARIO CASAS. EL SUEÑO ESPAÑOL


























ARREGLOS: ALBERTO CARRERA

CUBA: SUEÑOS DE LIBERTAD

La complicidad entre castrismo e Iglesia.

En Cuba, el proyecto de nación del catolicismo se presenta como extensión o complemento del proyecto oficial. Es un camino que no contribuye a la democratización ni a garantizar el pluralismo ideológico de la isla.


En la resaca de las tantas visiones promisorias sobre la visita del Papa a Cuba que circulaban desde fines del año pasado, hoy advertimos que los mayores beneficios del paso de Ratzinger por la isla tal vez no haya que buscarlos en Santiago o La Habana sino en Washington y Bruselas. La presencia en Cuba del líder de una iglesia que congrega a más de mil millones de fieles en el mundo tal vez ayude a consolidar el criterio de que la democratización cubana no se abrirá paso por medio de políticas basadas en el aislamiento diplomático de ese país o en sanciones comerciales contra su gobierno.

Al igual que en la visita de Juan Pablo II en 1998, la ciudadanía de la isla pudo escuchar a un jefe de Estado que habla de paz y libertad, de sociedad abierta y verdad cristiana. Todos, conceptos ajenos al discurso excluyente y confrontacional que ha caracterizado al gobierno cubano en más de medio siglo de poder. La forma manipuladora con que los medios oficiales enfocaron la visita y los mensajes del Papa y el modo abiertamente represivo con que las autoridades manejaron la seguridad nacional, antes y durante la estancia de Benedicto XVI en Cuba, fue una perfecta negación de esos mismos conceptos, serenamente formulados en las homilías del Papa.

De cara a la nueva sociedad que se viene construyendo en la isla, en las dos últimas décadas, la visita papal abre interrogaciones que no pueden silenciarse ¿Qué tipo de ciudadanía acabará constituyéndose en ese país caribeño, si se normaliza la hegemonía doble del Partido Comunista sobre la sociedad política y de la Iglesia Católica sobre la sociedad civil? ¿Qué sujetos políticos moldeará un sistema en el que la institución alternativa al Estado socialista, que cuenta con mayores derechos civiles para la trasmisión de sus valores a la sociedad, es la Iglesia Católica?


Existe la equivocada percepción de que Cuba ha sido y es una nación católica, como España o México, Irlanda o Polonia. El proyecto católico de nación nunca predominó en Cuba por muchas razones que podrían resumirse con la idea del antropólogo cubano, Fernando Ortiz, de que allí la nacionalidad se formó tardíamente, entre mediados del siglo XIX y principios del XX, por medio de un proceso de transculturación que incluyó, por supuesto, diversos cultos religiosos. La religión católica fue la más practicada por los cubanos hasta 1958, pero la Iglesia no era la institución hegemónica de la sociedad civil de la isla antes del triunfo de la Revolución.

Hoy los católicos no son mayoría demográfica en Cuba y, sin embargo, la Iglesia es tratada por el gobierno de Raúl Castro como si su feligresía acumulara las bases no representadas por el Partido Comunista. Este último ha concedido al clero católico derechos de asociación y expresión que, por ser negados a la ciudadanía, se convierten en privilegios, que le permiten crecer en condiciones excepcionales. Es cierto que los católicos cubanos han luchado por esos derechos en el último medio siglo, pero no menos que otras minorías de la sociedad, como las que conforman la oposición pacífica.

En su loable esfuerzo por abrir la esfera pública de la isla, la Iglesia y sus intelectuales insisten en que el crecimiento de esta institución se debe a que la misma no pertenece a la sociedad política sino a la sociedad civil y que, por tanto, su labor es estrictamente “pastoral”. Sin embargo, no dejan perder oportunidad alguna para presentar la manera en que la Iglesia se relaciona con el gobierno de Raúl Castro como el tipo de oposición leal que deberían practicar todas las asociaciones independientes para ser reconocidas. Nada más político que asumir un tipo de relación con un gobierno como paradigma de toda la sociabilidad de un país.


Habría entonces que empezar por admitir que el crecimiento del catolicismo cubano en las dos últimas décadas no ha sido meramente “natural” o “espontáneo”, sino que ha respondido a la coyuntura histórica del colapso ideológico del marxismo-leninismo en los 90 y a los privilegios concedidos a la Iglesia a partir de esa década. Todavía en los años previos y posteriores a la visita de Juan Pablo II a la isla podía hablarse de la recuperación de una fe reprimida o amordazada. Hoy habría que hablar ya de una fe ideológicamente sostenida por dos instituciones autoritarias, que encuentran un punto de entendimiento en el discurso y la práctica del nacionalismo excluyente.

El sentido excluyente de ambos nacionalismos comienza con la representación de toda la comunidad cubana como comunista o católica. Un editorial de Granma de mediados de marzo hablaba de la “Nación cubana”, no de la Revolución o el Socialismo, y presentaba a esta al Papa Benedicto XVI, casi, como un pueblo católico. El embajador de la isla ante la Santa Sede fue más allá y declaró que la “Revolución Cubana y la Iglesia Católica hablaban el mismo idioma porque perseguían lo mismo”. La homologación de discursos entre ambas instituciones fue tan clara en los medios oficiales que el Papa se vio obligado a declarar, antes de su viaje a México, que la “ideología marxista ya no responde a la realidad”.

Si lo que el Papa quiso decir era que la ideología oficial cubana no responde a la realidad de la isla, tal vez debió referirse a la ideología “marxista-leninista” o “estalinista” o, incluso, “comunista”. La teoría social e histórica del capitalismo moderno de Marx es, por el contrario, una de las ideologías que más contactos establece con la realidad global del siglo XXI. Lo curioso es que el gobierno tolere el anticomunismo de la Iglesia Católica, mientras subvalora, margina o silencia los marxismos críticos que se posicionan frente a la ausencia de democracia o al avance del capitalismo en Cuba.

La elección oficial del catolicismo como alternativa leal posee, además, el inconveniente de facilitar el arraigo de ideas conservadoras sobre la nueva comunidad multicultural que intenta articularse en la isla a principios del siglo XXI. La visión de la Iglesia sobre las alteridades sexuales, raciales y genéricas, sobre los cultos afrocubanos, el aborto y el matrimonio gay, es tradicionalista, por no decir reaccionaria. El gobierno cubano, que históricamente ha demostrado ser también conservador en esas materias, hace acompañar su cautelosa apertura económica de una reevangelización católica que se propone crear una mayoría moral, “obediente en la fe” y “buscadora de la verdad”.

El Papa, el cardenal Jaime Ortega, el arzobispo Thomas Wenski y casi todos los líderes católicos, dentro y fuera de Cuba, hablan de un “largo camino de reconciliación nacional” y de una transición gradual, que evite el capitalismo salvaje en Cuba. La pregunta que queda en pie es por qué para evitar ese tipo de capitalismo y avanzar en esa reconciliación nacional es necesario privar a la ciudadanía de derechos civiles y políticos elementales como la libertad de asociación y expresión. No estaría mal que, aprovechando los medios con que ya cuenta, la Iglesia fuera más transparente en la exposición del tipo de capitalismo y el tipo de democracia que desea para Cuba.

El catolicismo, como sostuviera el malogrado profesor de la Universidad de Cambridge, Emile Perreau-Saussine, en su póstumo estudio Catholicism and Democracy (2012), no es incompatible con la democracia. Pero sus mayores contribuciones a esta se han verificado cuando ha sabido renunciar a sus linajes antiliberales y anticomunistas y se ha secularizado por la vía del diálogo ecuménico y la convivencia con otras religiones, cultos e ideologías. Los católicos cubanos deberían ganar conciencia en que el crecimiento de su fe en Cuba sólo podrá consolidarse plenamente bajo un clima de tolerancia religiosa, diversidad ideológica y libertades públicas para todos.

La visita del Papa Benedicto XVI a Cuba ha sido beneficiosa para la democratización, toda vez que el pueblo de la isla entró en contacto con un líder mundial que trasmite ideas y valores diferentes a los del Estado cubano. Lo que no favorece la democratización de Cuba es que el proyecto de nación del catolicismo se presente como extensión o complemento del proyecto oficial. Lo que, definitivamente, no contribuye al creciente pluralismo ideológico de la isla es que la Iglesia Católica comparta con el Partido Comunista la hegemonía sobre la esfera pública cubana, aceptando la limitación de derechos de las demás asociaciones civiles y políticas del país.

 
POR: Rafael Rojas es historiador. ELPAIS.COM
IMAGENES: EVA VÀZQUEZ
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA

MÈXICO: MERCADO GAY

Discriminación, principal problema del mercado gay.
El principal problema que enfrenta el mercado lésbico-gay o también llamado rosa, es la discriminación, por lo que se requiere avanzar en educación en esta materia, aseveró el empresario Fernando Carbajal.


En la conferencia “Mercado gay: una nueva visión empresarial” impartida en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), destacó que parte de la sociedad mexicana aún se opone al desarrollo de negocios enfocados al segmento homosexual.

El empresario de bares y discotecas destacó que el segmento gay es un mercado con características particulares que requiere atención, pues representa un alto potencial de crecimiento, sobre todo en provincia.

“Hemos tenido un crecimiento, empezamos con una discoteca (gay) en 2008, hoy tenemos dos en el Distrito Federal y otra en Metepec, Estado de México” y se prevé abrir dos nuevos establecimientos más en Monterrey y Guadalajara.


Agregó que este segmento de negocio como cualquier otro en el país tiene el reto de ofrecer productos y servicios de alta calidad y competir con altos estándares, pues “los empresarios mexicanos nos debemos exigir ser mejores”.

Por su parte, el director de marketing de la empresa Warnaco (dueño de licencias y marcas como Calvin Klein), Jesús Alvarado, dijo que ante las necesidades de consumo de este segmento de la población se ofrecen líneas diferenciadas, pero no explícitamente abiertas al mercado, porque también se trata de inclusión.

Destacó que los nichos de oportunidad para atacar el mercado gay se encuentran en la innovación de materiales, que deben de ser de más confort, junto a estampados de moda y diversos, y que estén asociados a las tendencias actuales.

Asimismo, subrayó que “el mercado rosa consume un porcentaje más alto que el mercado heterosexual”, por lo que es importante conocer bien las necesidades del mercado para atenderlas de la mejor manera y que sea redituable, consideró.


POR: JPS.  CRONICA.COM.MX
ARREGLOS FOTTOGRÀFICOS: ALBERTO CARRERA

jueves, 29 de marzo de 2012

AÌDA KEMELMAJER DE CARLUCCI JURISTA 3.0

Kemelmajer: "Los conservadores buscan dilatar los tiempos y que avance el embarazo"

La jurista mendocina, ex miembro de la Suprema Corte local, habló con Radio Universidad sobre el fallo que favorece al aborto no punible y la oposición generada por algunos gobiernos, como los de Mendoza, Salta y La Pampa.

Aída Kemelmajer de Carlucci
 La jurista mendocina y ex miembro de la Suprema Corte de Justicia, Aída Kemelmajer de Carlucci, consideró que “la interrupción voluntaria del embarazo debe ser despenalizada, lo que no significa la desprotección de la mujer ni de las personas por nacer. Lo que en verdad significa es que el derecho penal es una cosa y el derecho civil es otra”. Lo manifestó en alusión a la defensa de “los derechos del niño por nacer”. Dicha defensa es impulsada los grupos religiosos autodenominados “pro vida” con la intención de obstaculizar el avance del proyecto que vela por la integridad física y psíquica de las mujeres que deciden no continuar con un embarazo no deseado.

A través de un diálogo exclusivo con el programa "Café Universidad" de Radio Universidad 96.5 manifestó su posición favorable sobre la despenalización del aborto. En este sentido celebró la presentación en el Congreso Nacional de un nuevo proyecto que el último miércoles realizó la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

Tal como lo reflejó el portal Noticias Universitarias, para Kemelmajer la penalización del aborto en  Argentina “hace muchos años que es la penalización de la pobreza”. Es que según las cifras que maneja el Ministerio de Salud de la Nación son las mujeres provenientes de sectores de menores recursos las que terminan protagonizando las cifras mortales a causa de interrupciones de embarazos realizadas en condiciones de ilegalidad. Ya que las que pertenecen a clase media y alta tienen la posibilidad de costear las condiciones de salubridad necesarias para realizarse la intervención sin poner en riesgo su vida, pese que también se lleven a cabo dentro del sistema de ilegalidad.

La misma iniciativa se había empezado a discutir el año pasado en la Comisión de Legislación Penal del Congreso, pero en diciembre perdió estado parlamentario.  La presentación de ayer renueva las expectativas de las militantes del proyecto que ya alcanzó el apoyo de 53 diputados de un amplio espectro político. En este contexto, Kemelmajer se muestra expectante para que el tratamiento definitivo de la iniciativa que propone “despenalizar y legalizar el aborto para que toda mujer que así lo requiera sea atendida por el sistema de salud, tanto público como privado, y las obras sociales del país, hasta las doce semanas de gestación” sea próximo en el tiempo.

Ante la espera,  la jurista celebra el reciente fallo del máximo tribunal a favor del aborto en todos los casos de violación. Esa decisión de la Corte limitó el problema de interpretación que se presentaba en torno al procedimiento de los abortos no punibles contemplados en el inciso 2 del artículo 86 del Código Pena. El mismo libera de penas en casos de abortos  a “una mujer violada, una menor discapacitada, o que corra peligro la salud o la vida de la madre", y al médico que realizase la intervención.

Hasta el pronunciamiento, la ambigüedad constaba en que algunas instancias judiciales hacían una interpretación acotada del artículo y solo aplicaban la no punibilidad sobre las mujeres "dementes" embarazadas luego de una violación y no en todos los casos de ultraje. Aún así, en la mayoría de las ocasiones a las discapacitadas mentales también se las condicionaba a solicitar autorizaciones judiciales a partir de un requerimiento.

Por eso para la jueza el pronunciamiento del máximo tribunal significó “un paso muy importante porque hace una interpretación razonable de una norma muy antigua”, ya que el Código Penal vigente rige en el país desde hace más de nueve décadas.

En relación a este punto, el programa radial  "Café Universidad" consultó a Kemelmajer sobre el anuncio desfavorable a este tema del gobernador de Salta,  Juan Manuel Urtubey. El salteño confirmó ayer ante la prensa que en su provincia “los hospitales sólo realizarán abortos no punibles en casos de violación previa autorización firmada por un juez”.

Al respecto, la prestigiada jurista explicó que Urtubey está en condiciones de decidir este tipo de medidas sobre su provincia, ya que nuestro país no cuenta con un sistema de obligatoriedad de cumplimiento de las sentencias de la Corte Suprema.

Es decir, la Corte no dicta una ley para toda la nación, lo que hace es interpretar una norma. “Esta modalidad que se ha adoptado en los últimos años permite una especie de consejo al resto para evitar la ligitiosidad”, profundizó Kemelmajer.

De todas maneras, explicó que cuando se presente un pedido de aborto en Salta - siempre y cuando haya sido producto de una violación - y un juez lo niegue,  la parte interesada podría apelar y  el caso terminaría llegando al máximo tribunal que, en coherencia con su fallo, avalaría la realización del aborto. Sin embargo, lo lamentable de este supuesto, es que para ese entonces el embarazo de la mujer ya habría avanzado. El progreso de la gestación implica riesgos físicos al momento de realizar la interrupción, por lo tanto la intervención en esta situación suele desestimarse.

“Este caso que estamos analizando es perverso”,  cuestionó Kelmelmajer, ya que a su entender forma parte del modus operandi de “los conservadores que saben que acá el asunto es dilatar los tiempos y que avance el embarazo. Saben  que los tiempos son fundamentales”.

 

POR: NU.   MDZOL.COM
ARREGLO: ALBERTO CARRERA

ALBANIA: DESFILE PARA REAFIRMAR NUESTRA EXISTENCIA

Primer acto público de los homosexuales albaneses frente al rechazo social.
En medio del rechazo social e incluso de las amenazas de parte del Gobierno, los homosexuales de Albania han anunciado que el próximo 17 de mayo saldrán por primera vez a la calle para reclamar sus derechos.


"No se trata de un desfile del orgullo gay, sino de una serie de actividades que hemos planificado celebrar en Tirana para reafirmar nuestra existencia y pedir los mismos derechos que los demás", explica a Efe Altin Hazizaj, presidente de la Embajada Pink, que agrupa al colectivo LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales).

Esta será la primera vez en la historia de Albania que los homosexuales, bisexuales y transexuales se atreverán a reivindicar públicamente su orientación sexual y se congregarán en una plaza de la capital para enarbolar la bandera con los colores del arco iris.

Los organizadores han solicitado al primer ministro albanés, Sali Berisha, permiso para izar el emblema del orgullo gay en la sede del Gobierno, junto a la bandera nacional.

Aunque Berisha no ha contestado aún a esta petición, sí ha confirmado la autorización para este Festival de la Diversidad, durante el que gays y lesbianas pretenden informar y reivindicar sus derechos, coincidiendo con la celebración del día internacional contra la homofobia.

Mucho menos tolerante que Berisha se ha mostrado Ekrem Spahia, viceministro de Defensa y líder del Partido Monárquico, socio de Gobierno de Berisha.

"No tengo ningún comentario que hacer, aparte de golpearlos con la porra", ha declarado el político conservador al ser preguntado sobre la concentración de los homosexuales.

El Partido Monárquico ha calificado la homosexualidad como "desvío, vicio y desgracia" y ha asegurado, en una declaración, que está en contra de una actividad que "menoscaba la moral social y ofende los sentimientos nacionales".

El también gobernante Partido Republicano, el minoritario Partido Democristiano y los líderes de las confesiones cristiana y musulmana, a la que pertenece la mayoría de la población, se han sumado al rechazo a la convocatoria de la Embajada Pink.

La declaración del viceministro Spahia ha sido criticada por medio centenar de organizaciones cívicas, así como por la misión de la Unión Europea en Albania, que la ha tachado de "retórica discriminatoria que promueve el odio y la violencia".

"Aquel día me temblaba todo el cuerpo por el miedo. Me he movido sólo en taxi para evitar el contacto con la gente porque me parecía que me iba a agredir", confiesa a Efe Shpetim H., un gay de 52 años, en relación a las amenazas del viceministro.

Pese a que Albania dio un paso adelante el año pasado con la aprobación de la Ley contra la Discriminación, la homofobia y el machismo imperan aún en la sociedad.

Muy pocas personas se atreven a vivir abiertamente sus relaciones con parejas del mismo sexo y la mayoría esconde su orientación para evitar ofensas, burlas, desprecios y malos tratos, incluso de la propia familia y los amigos.

"En el comunismo te metían en la cárcel, mientras que ahora hay palizas e insultos y te echan del trabajo", afirma Shpetim que, como la mayoría de los gays de Albania, aún no se ha atrevido a confesar su homosexualidad a su familia.

Los albaneses vivieron hasta 1991 bajo una férrea dictadura comunista que mantuvo a este país balcánico aislado del mundo y en el que ser homosexual era condenado con penas de hasta diez años de cárcel.

Aunque esa ley fue abolida en 1994, tres años después de la llegada de la democracia, la homosexualidad sigue siendo vista por gran parte de la población como una enfermedad y una ofensa al orgullo nacional.

"En estos 20 años de democracia hay dos derechos: derechos para ellos y derechos para nosotros. Simplemente queremos los mismos derechos que el resto de la sociedad", resumió Hazizaj a Efe. 


POR: EFE.  ABC.ES
ARREGO: ALBERTO CARRERA

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