domingo, 10 de julio de 2011

Cuando el gobierno provincial dejó de ser kirchnerista " TRAICIÒN"

CABE DESTACAR QUE NO PUBLIQUE LAS FOTOS DE LOS AQUÍ NOMBRADOS PARA NO DARLES IDENTIDAD, YA QUE NO MERECEN SER FUNCIONARIOS PUBLICO, YA QUE POR TAL TIENE QUE REPRESENTAR AL PUEBLO EN SU TOTALIDAD SIN DIFERENCIA ALGUNA.

El Justicialismo mendocino sacó chapa de conservador y decidió no avalar la ley impulsada por el Gobierno nacional. A un año de la histórica sanción, MDZ recuerda el papel que jugaron ministros, legisladores nacionales y provinciales. Y una pregunta final: ¿es prejuiciosa y conservadora la clase política mendocina ante estos cambios culturales?


Hace un año atrás, el proyecto de matrimonio igualitario ponía sobre el escenario nacional un debate significativo sobre los derechos civiles. La discusión alcanzó también a una provincia que históricamente ha sido tildada de conservadora, movilizando posturas a favor y en contra. Un contrapunto que dejó en offside al Gobierno provincial en relación a los mandatos nacionales y que, en líneas generales, puso a prueba los prejuicios de la clase política mendocina.


El debate en el recinto del Congreso nacional afortunadamente tuvo capítulos provinciales. Y así fue como en el invierno de 2010, una comisión del Senado de la Nación arribó a una Mendoza que ya se venía caldeando en los días previos.

Un repaso previo en la Legislatura iniciado por este diario on line, ya arrojaba algunos indicios de cómo pensaban nuestros legisladores provinciales. La mayoría de los consultados se proclamaba a favor de la unión civil -en rigor, cierto es que miraban el debate bien de lejos-, pero se mostraban cautos y recelosos de lo que consideraban un tema espinoso: la adopción por parte de una pareja de homosexuales. Hubo singulares traspiés, como éste que protagonizó un diputado radical.

Jaque: "La familia es el núcleo de la patria"

Desde un principio, el gobernador Celso Jaque honró sus raíces religiosas y se plantó en contra del proyecto de matrimonio igualitario, aunque sí se mostró más favorable a la unión civil, lo que puede tomarse como un signo de independencia.

"La nueva sociedad debe ser inclusiva pero no deformadora de nuestra idiosincrasia y familia argentina", definió el gobernador, en un acto patrio que compartió en su Malargüe natal junto al obispo de la diócesis de San Rafael, Eduardo María Taussig. Y ofreció una arriesgada concepción de familia vinculada a los valores patrióticos: "El desafío es consolidar a la familia como núcleo de la patria".

Llamativo en un mandatario que, cada vez que ha recibido el llamado desde Casa Rosada, ha acudido solícito e incluso ha desistido de realizar acciones legales contra la Nación -como en el caso de la demanda por la promoción industrial-. Pero que se negó a otorgar crédito político a un proyecto de ley que buscaba ampliar los derechos ciudadanos de parejas del mismo sexo y que el kirchnerismo tomó como bandera emblemática en el Congreso. Tan llamativo como el hecho de que, al ratificar su postura, dejó automáticamente de ser el gobernador de los mendocinos para dar paso a "el ciudadano Jaque".

"Vivimos en democracia, hay que acatar la ley", sostuvo el mandatario mendocino, posteriormente.

Mario Adaro: "Es un snobismo porteño"

La misma postura que Jaque tomó el por entonces ministro de Gobierno, Mario Adaro -actualmente, juez de la Suprema Corte de Justicia-. Curiosamente, poco tiempo después Adaro llegó a ser el más kirchnerista de los hombres de Jaque, por sus vínculos con algunos referentes kirchneristas y por encabezar -entre otros- el espacio "Mendoza con Cristina", que lo posicionó y destacó del resto del gabinete.

Meses antes, aquel que pretendía ser el más kirchnerista de los ministros, adhería a una marcha en contra del matrimonio igualitario. Y declaraba esto: "El matrimonio gay es una iniciativa propia del snobismo porteño y una moda que probablemente se ha establecido en las macro ciudades, pero que no tiene que ver con la realidad del interior del país".

Adaro fue el encargado de explicitar la postura "tibia" del Gobierno provincial: "en contra del matrimonio gay y a favor de la unión civil". Aún más amplio, el ministro había sostenido: "Esta ley, tal cual está planteada no tiene viabilidad social ni política y deberá modificarse y tener un contexto de equiparación de derechos, pero no utilizando la figura del matrimonio. Equiparar derechos no significa tergiversar figuras que están en la matriz social e histórica de este país".

Meses después, el ministro político de Jaque logró llegar al parnaso K, el programa de televisión "678", aferrado a un fuerte discurso reinvindicatorio de los derechos humanos.

Adolfo Bermejo: "He tratado de ser coherente"

Fue difícil encontrar, por aquellos días, la opinión de Adolfo Bermejo. El senador nacional y ex intendente de Maipú se mostró bastante esquivo a la hora de manifestar su postura en un principio. Toda la presión del oficialismo recayó sobre él, pero luego se declaró en contra de la iniciativa. Esto le valió el recelo de un poder central no acostumbrado a que la propia tropa se rebele, aún más después del cisma provocado en 2008 por Julio Cobos en ese mismo recinto, con una ley clave en el aspecto económico del país.

Sobre todo, porque Bermejo terminó firmando un despacho alternativo a la ley: la propuesta de unión civil, que no autoriza a las parejas del mismo sexo a adoptar o a realizarse la inseminación artificial.

"He tratado de ser coherente con lo que pensaba y con lo que he escuchado todo este tiempo de la gente del interior del país", sintetizó posteriormente en un comunicado de prensa. "Quiero aclarar que hace bastante tiempo que había hecho pública mi posición con respecto al matrimonio gay y había expresado que quería trabajar a favor de una figura jurídica que contemplara todos aquellos derechos que estaban reclamando las parejas homosexuales", sostuvo el ex intendente de Maipú.

Fadel, fuera de las listas, y Félix, el que tiene amigos gays

Algunas fuentes justicialistas aseguraron que Patricia Fadel -que pertenece, al igual que Bermejo, al sector Azul del peronismo local- quedó al margen de las listas de candidatos a diputados nacionales -que Cristina definió recientemente- porque militó a favor de la unión civil en desmedro del proyecto oficialista. Fadel es una conocida operadora de los mandatos del kirchnerismo en la Cámara Baja, pero en esta instancia se desligó mostrándose
los deseos de la bancada encabezada por Agustín Rossi.

Así, se la sindicó como aquella que reunió una centena de voluntades contrarias al proyecto impulsado por la hiperkirchnerista Vilma Ibarra.

Finalmente, Fadel ya no tendrá otra oportunidad en las listas de octubre para seguir en el Congreso. Su lugar fue ocupado por una desconocida militante de La Cámpora, la agrupación que responde al kirchnerismo más ortodoxo, sin ambages.

En esa misma línea, votaron los diputados sindicalistas Guillermo Pereyra y Dante González, también de la bancada justicialista.

Tradicional, si puede decirse de esta manera, fue el argumento de Omar Félix para rechazar el matrimonio igualitario. Leáse: "Quiero aclarar que tengo grandes amigos gays, pero la verdad es que no creo que esté comprobado que dos homosexuales o dos lesbianas puedan brindarle a un chico la imagen de lo que debe ser una familia".

"Pampa" Alvaro

Alvaro es un reconocido hiperkirchnerista. A la postre, un border en un peronismo mendocino que pecó de cautela y se olvidó del kirchnerómetro por un rato. Alvaro fue el único legislador justicialista que se vio apoyando una de esas batallas culturales en las que el kirchnerismo propiamente dicho arremete con toda su voluntad.

En el polo opuesto del justicialismo se encuentra Enrique Thomas, que milita en el PJ antikirchnerista. Sin embargo, a pesar de esta diferencia que lo distancia con Alvaro, ambos coincidieron en apoyar el matrimonio igualitario.

Ernesto Sanz: "No puedo explicar lo que estoy viviendo por estar a favor"

No había sido un buen comienzo de año para Ernesto Sanz en 2010. Una declaración suya que pronto alcanzó la primera plana a nivel nacional y que hizo engranar al universo K lo dejó mal parado: "Desde el momento en que se implementó el Programa de Asignación Universal por Hijo, los datos marcan que lo que se venía gastando en juego y en droga ha tenido un crecimiento". De allí que algunos sostengan que su aval a la ley de matrimonio igualitario haya estado orientada en ese sentido, en recuperar el crédito político.

Fuera de esta mera especulación, en concreto, Sanz fue uno de los radicales que no dudó en apoyar la ley de matrimonio igualitario al tiempo que cuestionó la alternativa de la unión civil, a la que que consideró como "discriminatoria".

"Soy mendocino y no le puedo explicar lo que estoy viviendo por estar a favor de esta ley. Muchos me dicen que me votaron y estoy traicionando su voto", aseguró a una de las principales radios de la Ciudad de Buenos Aires.

El PD, en contra, plebiscitario y, también, a favor

Con matices se mostró el tradicional partido conservador de Mendoza, el Partido Demócrata. Hubo una clara y mayoritaria postura en contra del proyecto, que legisladores como Antonio Spezia se encargaron de precisar durante la marcha que familias enteras protagonizaron por las calles de Mendoza, con el apoyo de entidades religiosas.

Precisamente, el diputado nacional Omar De Marchi se manifestó en contra y hasta se animó a presentar un proyecto de ley para impulsar un plebiscito nacional, con el fin de poner a consideración el proyecto del oficialismo.

Carlos Aguinaga- fue el único legislador "ganso" que se mostró a favor. Y fue el único senador provincial que se acercó a la marcha a favor del matrimonio igualitario en la Plaza Independencia. Aguinaga fue uno de los pocos que adelantó su opinión a través de su blog personal.

El cobismo, ese "ni"

Salvo Sanz, el resto de los legisladores nacionales del radicalismo oriundos de Mendoza votó en contra del matrimonio igualitario y prefirió la salida de la unión civil. Tanto Laura Montero, en el Senado, como Mariana Juri, Ricardo Mansur y Sergio Pintos se definieron por el despacho alternativo, el más elegante y menos chocante.

Cobos, por su parte, sacó a aflorar ese ciudadano común que lo caracteriza y evitó pronunciamientos contundentes. Apenas manifestó que el debate dividió a la sociedad argentina, al tiempo que pidió cautela y responsabilidad a la hora de entrar a tallar en la polémica. De hecho, para evitar esas vueltas cíclicas que tiene la historia política, Cobos tuvo que hacerse cargo de la presidencia en función de un viaje de Cristina que lo privó de estar en el recinto durante la histórica sesión.

"Siamo fuori", dicen que afirmó un allegado al vicepresidente cuando se enteraron que no estarían presentes en el Senado, esa madrugada.

Los prejuicios de la clase política mendocina

Habían pasado años y años luego de la última gran discusión sobre sexualidad que se había dado en estas tierras, un tema que en otros tiempos era tabú y que generaba rechazo inmediato. Las manifestaciones en contra de la ley fueron multitudinarias y el sentido de superviviencia de la clase política actuó en consecuencia, entre la oposición lisa y llana y una alternativa que seguía negando derechos a las parejas de mismo sexo.

Al día siguiente de la histórica sanción, el Gobierno provincial optó por el silencio, bajar el tono y silbar bajito.

Jaque amagó con ir más lejos. Sostuvo que daría vía libre a los funcionarios del Registro Civil si estaban contrarios al matrimonio entre personas del mismo sexo, contrariando la flamante ley que no indicaba en ningún aspecto la "objeción de conciencia". La idea cayó por su propio peso, pero cobró relevancia nacional. Otra vez, el gobernador mendocino en evidencia ante el Gobierno nacional por los medios de comunicación.

"En la Nación, no quieren a Mendoza", se sinceró una fuente proviniente del PJ, para dejar en evidencia ese quiebre en la relación con la Casa Rosada a partir de la postura tomada en lo referido a esta ley por un Gobierno provincial que hace publicidad a la hora de promocionar y financiar la Vendimia Gay.

Y que refleja a su vez que, a pesar de las fotos de campaña con Cristina, el Justicialismo mendocino no lleva en su sangre la dosis suficiente de kirchnerismo que se le exigió rendir en aquella hora.

POR: MAXI QUINTEROS. MDZ

ARREGLOS FOTOGRAFICOS: ALBERTO CARRERA

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