Mostrando entradas con la etiqueta DERECHOS HUMANOS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta DERECHOS HUMANOS. Mostrar todas las entradas

domingo, 9 de noviembre de 2014

El dictador Vlademir Putin simbiosis de Hitler por la revista The Advocate. Personaje nefasto de año. "Dictator and nefarious"

The Advocate declara al presidente ruso como la mayor amenaza para los derechos de los homosexuales en el mundo y le nombra sarcásticamente persona del año.


The Advocate, una revista para la comunidad homosexual, ha colocado en su portada un retrato de Vlademir Putin que evoca inequívocamente a Hitler. En el lugar del indentificativo bigote corto figuran unas letras sarcásticas: "Persona del año". El subtítulo del reportaje despeja dudas: "Dirigiendo el desprecio popular, religioso y gubernamental contra gays y lesbianas, el presidente ruso se ha convertido en la mayor amenaza individual contra los gays y lesbianas del mundo en el 2014".

La publicación norteamericana recuerda que desde el 2012 Putin se ha convertido en un dirigente "más autoritario" y "su ideología antigay se ha vuelto más extrema". En el artículo rememora todas las medidas claramente homófobas adoptadas por el exagente del KGB y denuncia cómo ha conducido a la sociedad rusa a imitar su percepción hacia los colectivos homosexuales. Según una encuenta reciente, el 72% de los rusos consideran la homosexualidad como algo moralmente inaceptable.

Tanya Cooper, investigadora de Human Rights Watch, argumenta en el texto que la diversidad se hace rara en Rusia. "Cuando políticos, celebridades y periodistas respetables te dicen repetidamente, ya sea en televisión o diarios, que los gays son gente pervertida, sodomitas y pedófilos, siemplemente te los crees", explica.


Por: Diariocordoba.com
Imagen: Advocate.com
Arreglos: AC

sábado, 27 de septiembre de 2014

ONU: Consejo de DD.HH. Aprueban resolución contra la discriminación por Orientación sexual e Identidad de género. "Rights for All"

Aprueban  una resolución de la ONU en favor de la diversidad sexual.Un voto para no discriminar. El Consejo de DD.HH. busca ponerles límites a las leyes y prácticas discriminatorias y actos de violencia por orientación sexual e identidad de género. Cada dos años habrá un informe sobre la situación de cada país en esa área. La Argentina apoyó la iniciativa.


El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (ONU) dio un paso importante en su lucha por enfrentar, a nivel mundial, las violaciones a los derechos humanos referidas a la orientación sexual e identidad de género. Ayer, aprobó una resolución en la que solicita al Alto Comisionado de Derechos Humanos actualizar y presentar cada dos años un informe sobre leyes y prácticas discriminatorias y actos de violencia al respecto. La decisión, que contó con el copatrocinio de la Argentina, fue celebrada por distintas organizaciones sociales del país. “Por suerte, la Argentina está a la vanguardia y trabaja por la diversidad sexual. Estamos felices y orgullosos de que haya apoyado y votado la resolución”, señaló a Página/12 César Cigliutti, presidente de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA).

En el marco de su 27ª sesión ordinaria celebrada en Ginebra, Suiza, el Consejo aprobó ayer la resolución Derechos Humanos, orientación sexual e identidad de género. Esta decisión da continuidad a la primera resolución en materia de violaciones de derechos humanos basadas en la orientación sexual y la identidad de género, que fue adoptada en junio de 2011. Asimismo, actualiza otra similar presentada por Sudáfrica y aprobada con el apoyo de todas las regiones, en noviembre de 2011.

El dictamen “celebra el informe sobre leyes y prácticas discriminatorias y actos de violencia contra las personas basados en su orientación sexual e identidad de género, del 17 de noviembre de 2011”. Ante la necesidad de reafirmar la universalidad de derechos humanos en todo el mundo, también solicita la actualización y presentación de un nuevo informe cada dos años.

Además, “expresa su gran preocupación por los actos de violencia y discriminación en todas las regiones del mundo”. En todas partes del mundo hay personas que enfrentan violaciones a sus derechos humanos debido a su orientación sexual e identidad de género, que incluyen asesinatos, torturas, violaciones sexuales y sanciones penales.


El proyecto de resolución fue presentado por Brasil, Chile, Colombia y Uruguay, y contó con el copatrocinio de otros 42 países, entre los cuales se encuentra la Argentina. Fue aprobado por 25 votos a favor, 14 en contra y siete abstenciones. Con algunos matices en el debate, Latinoamérica mostró una postura sólida a favor de la medida.

El texto presentado sobrevivió a un total de siete enmiendas hostiles introducidas por Egipto, en nombre de diez estados que buscaban quitar de la resolución cualquier referencia a orientación sexual e identidad de género.

“La importancia de este tipo de declaraciones es que pone a todos los países en raya. Por dar algunos ejemplos, en países árabes todavía existe la pena de muerte por cuestiones de género, Rusia este año mostró una posición mucho más conservadora. Desde ahora, cuando cometan algún acto de discriminación o violencia van a tener que dar explicaciones”, sostuvo Cigliutti.

Pedro Paradiso Sottile, secretario de la CHA y director ejecutivo de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans para América latina y el Caribe, manifestó que “es un logro muy importante para la promoción de los derechos humanos de las personas LGTBI en todo el mundo. Luchamos para terminar con la violencia causada por la homofobia, lesbofobia y transfobia, avaladas por acción u omisión por los fundamentalismos religiosos y por los Estados que no promueven legislaciones o políticas públicas inclusivas”.

La Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (Falgbt) también celebró la resolución. Esteban Paulón, su presidente, expresó: “Celebramos otro gran avance del activismo LGBTI internacional, ya que este tipo de resoluciones muestran que el camino de reconocimiento y ampliación de derechos en el mundo para nuestro colectivo no tiene vuelta atrás”.

“Reconocemos la labor que nuestro país realiza en ámbitos internacionales, así como la de otros países de la región. Pero entendemos que esto implica que los gobiernos de la región deben comprometerse mucho más, a través de políticas públicas y del reconocimiento legal igualitario de todas y todos”, agregó Paulón.


Por: Pagina12.com.ar
Imagenes: Web
Arreglos: AC

viernes, 7 de marzo de 2014

El líder tibetano Dalai Lama da su apoyo al Matrimonio Igualitario y condenó la homofobia.

Dalai Lama apoya el matrimonio homosexual. El líder tibetano en el exilio condena la homofobia y asegura que "está bien" si es lo que deciden dos personas libremente.


Durante su última visita a Estados Unidos, el líder tibetano en el exilio, Dalai Lama, condenó la homofobia y entregó su apoyo al matrimonio entre personas de un mismo sexo.

El monje budista, pese a ser célibe, entregó su punto de vista respecto a las relaciones sexuales y a la homosexualidad.

En una entrevista, el Dalai Lama dijo que el matrimonio entre parejas de un mismo sexo era un "asunto individual".

"Si dos personas, como pareja, realmente sienten que de esa manera es más práctico, les entrega más satisfacción y ambos están de acuerdo entonces está bien", dijo el líder espiritual respecto al matrimonio entre personas de un mismo sexo.

Asimismo, agregó que cada individuo debe regirse por sus propias reglas religiosas sobre la sexualidad.


"Para los no creyentes, depende de ellos. Hay diferentes formas de sexo, hasta el momento, mientras sea seguro, está bien y si las dos personas están completamente de acuerdo está bien", agregó.

Durante la conversación, el Dalai Lama condenó la homofobia y la discriminación contra aquellas personas que tiene una opción sexual diferente a la heterosexualidad.

"El abuso está completamente mal. Eso es una violación de los derechos humanos" dijo.

En las naciones asiáticas, donde predomina el budismo, el matrimonio gay se ha transformado en un eje de discusión de las autoridades.



Por: 24horas.cl
Fotografìas: Web
Arreglos: Alberto Carrera

domingo, 14 de julio de 2013

COY MATHIS NIÑA TRANSEXUAL DE 6 AÑOS, GANA BATALLA LEGAL Y PODRÀ USAR LOS BAÑOS FEMENINOS DE SU ESCUELA

Coy Mathis, de 6 años, nació con sexo masculino, pero a los pocos meses de vida sus padres se dieron cuenta de que su verdadero género era femenino, por lo que decidieron tratarla como lo que era: una niña.


Ahora, la pequeña acaba de ganar una batalla legal que, según los expertos, podría tener importantes repercusiones para la protección de los derechos de los menores transexuales en todo Estados Unidos.

El pasado diciembre Coy debió abandonar el centro educativo de Colorado Springs en el que estudiaba después de que le notificaran que no podía seguir usando los baños de las niñas y que tendría que utilizar el de los niños o los baños individuales.

Los padres de Coy, Kathryn y Jeremy Mathis, presentaron una denuncia frente a la División de Derechos Civiles de Colorado, alegando que el centro había violado los derechos de su hija y el estatuto antidiscriminación del estado que se aplica a los transexuales.

Las autoridades acaban de dar la razón a la familia Mathis, con lo que en breve Coy podrá regresar a estudiar a la escuela con sus compañeros.


"Esperanza y optimismo"

Tras conocerse la noticia, Kathryn Mathis aseguró que no se trata solo de una victoria para Coy, sino también "para todos los niños transexuales" que "no tendrán que pasar su infancia siendo discriminados ".

Los responsables de Fondo para la Defensa Legal y la Educación de los Transexuales (TLDEF, por sus siglas en ingles), quienes se encargaron de presentar la denuncia en nombre de la familia Mathis, creen que esta resolución es un hito en la lucha por la igualdad.

"Este caso nos da mucha esperanza y optimismo sobre el futuro de los transexuales en EE.UU.", le dijo a BBC Mundo Noah Lewis, uno de los abogados del TLDEF.


"Con esta decisión las autoridades han enviado un mensaje alto y claro: que a Coy se la ha de tratar como a cualquier otra chica, como lo que realmente es", señaló Lewis.

Según el letrado, "la resolución es histórica y tendrá repercusiones en otras escuelas del país", ya que especifica "que a todos los transexuales se les debe dejar utilizar el baño de acuerdo con su identidad sexual".

Elisabeth Ricks, abogada del Proyecto de Justicia Transformadora de Illinois (TJLP, por sus siglas en inglés), cree que casos como el de Coy hacen que "los niños aprendan desde pequeños lo que es tratar en igualdad a la gente que es diferente".

"Repesenta un paso adelante importantísimo para reconocer la igualdad de los transexuales, algo que debe suceder en todos los ámbitos de la vida", señaló Ricks en conversación con BBC Mundo.


Trato en igualdad

Coy Mathis nació con rasgos sexuales masculinos. Al poco tiempo, sus padres se dieron cuenta de que quería ser tratada como una niña, negándose incluso a salir de casa con ropa de niño.

A los cuatro años fue diagnosticada con un trastorno de identidad sexual, una categoría que el pasado año la Asociación Estadounidense de Psiquiatría eliminó de la lista de desórdenes mentales, al existir consenso entre la comunidad médica que la identificación con un género no puede ser cambiada.

Desde que empezó a acudir a la escuela, Coy siempre fue tratada por los profesores y sus compañeros como una mujer, usando los baños de las niñas.

Pero a finales del año pasado la situación cambió, después de que las autoridades escolares comunicaran a los padres de la pequeña que debía empezar a utilizar los baños de los niños o los lavabos individuales del centro.

En ese momento, tras tener que sacar de la escuela a la pequeña, Kathryn y Jeremy Mathis decidieron acudir al TLDEF para que presentaran una denuncia contra las autoridades escolares.

"La madre de Coy no quería que su hija tuviera que sufrir acoso y discriminación al ser obligada a utilizar un baño diferente al que utilizaban las otras niñas", explica el abogado Noah Lewis.

"La ley antidiscriminación de Colorado señala que a los transexuales se les debe permitir usar el baño que corresponde a su identidad sexual", recuerda el experto.


Desde el TLDEF escribieron una carta a los responsables escolares del distrito haciéndoles saber lo que decía la ley y pidiéndoles que dejaran utilizar el baño de las chicas a Coy, a lo que contestaron que no pensaban cambiar su posición.

Fue entonces cuando, en nombre de los padres de Coy, presentaron una denuncia ante la División de Derechos Civiles del estado, que les acaba de dar la razón.

Según Noah Lewis, "Coy es un símbolo de esperanza para los transexuales de todo el país, ya que demuestra que las cosas están mejorando para las nuevas generaciones".

"Los compañeros de clase de Coy van a crecer conociendo desde pequeños a una transexual y van a aprender a respetarla", señala.




POR: BBC.CO.UK
FOTORGAFÌAS: AP - HUFFINGTONPOST.COM
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA

sábado, 18 de mayo de 2013

MUERTE DEL DICTADOR JORGE RAFAEL VIDELA. LA MUERTE LE SIENTA BIÈN. EL LADO OSCURO ARGENTINO

MURIO EL DICTADOR JORGE RAFAEL VIDELA

Golpe en el infierno. Falleció en el penal de Marcos Paz, donde estaba preso, condenado por delitos de lesa humanidad. Fue el principal brazo ejecutor del terrorismo de Estado y, como tal, responsable de asesinatos, torturas y robo de niños. Murió Jorge Rafael Videla y escapó así de su infierno. Del infierno de saberse preso, condenado y repudiado. El dictador, principal brazo ejecutor del terrorismo de Estado en todo el país entre 1976 y 1983, murió a los 87 años en la cárcel de Marcos Paz de muerte natural, a diferencia –como se ha dicho hasta el cansancio, pero no por eso deja de ser cierto– de las miles de víctimas, en su mayoría jóvenes, que ordenó secuestrar, torturar, asesinar y tirar al mar para ocultar sus cuerpos.


La muerte

Estaba preso en el pabellón 6 del módulo IV de Marcos Paz. El jueves lo revisó un médico y lo encontró bien, teniendo en cuenta las dolencias que tenía, propias de una persona mayor. Hipercolesterolemia, hipertensión, arritmia y cáncer de próstata eran algunas de las cuestiones por las que era atendido regularmente en la cárcel. A las 6.40 de la mañana de ayer los agentes encargados realizaron una recorrida por el lugar y reportaron que no había novedades. A las ocho, en el recuento general, el celador miró por la ventana de la celda y vio a Videla en el inodoro. Quince minutos después, el hombre volvió a pasar y como el represor no respondía al llamado solicitó la presencia de un médico. Cuando llegó, el profesional verificó que no tenía signos vitales e hizo un electrocardiograma que confirmó la muerte. Por la tarde se practicó la autopsia que ordenó el juez federal de Morón Juan Pablo Salas, a quien la familia sondeó para saber si el genocida podía ser cremado, cosa que no fue autorizada al menos hasta que estén los resultados de los estudios toxicológicos, lo que ocurrirá en tres semanas. El juez devolvió a la familia la ropa y los efectos personales del dictador, pero preservó la documentación.

Vida y obra

Videla nació en Mercedes el 2 de agosto de 1925 y fue bautizado con el nombre de sus hermanos mellizos muertos Jorge y Rafael. Hijo de un militar conservador, en 1943 entró en el Colegio Militar de la Nación, de donde egresó con el sexto lugar de su promoción, de la que también formaron parte los represores Roberto Viola y Carlos Guillermo Suárez Mason. En 1948 se casó con Alicia Raquel Hartridge, con quien tuvo siete hijos. El tercero, Alejandro, sufría de oligofrenia y epilepsia y fue internado en la Colonia Montes de Oca, donde murió antes del golpe de Estado. El 27 de agosto de 1975 fue designado comandante en jefe del Ejército.

El 24 de marzo de 1976 a la una de la mañana la asonada encabezada por Videla por el Ejército, Emilio Eduardo Massera por la Armada y Orlando Agosti por la Fuerza Aérea derrocó a la debilitada presidenta María Estela Martínez de Perón. Las Fuerzas Armadas tomaron el poder y pusieron en práctica un plan para asesinar a militantes políticos, gremialistas, estudiantes y todo aquel que fuera necesario para impartir el terror en la población e imponer el modelo económico que reclamaba el establishment y que diseñó José Alfredo Martínez de Hoz. Para eso, con la Doctrina de Seguridad Nacional norteamericana y la Escuela Francesa de la guerra de Argelia como sostén y el apoyo espiritual de la Iglesia, se montaron centros clandestinos de detención, tortura y exterminio y se decidió ocultar los cuerpos de las víctimas.

“La existencia de los campos de concentración-exterminio se debe comprender como una acción institucional, no como una aberración producto de un puñado de mentes enfermas o de hombres monstruosos; no se trató de excesos ni de actos individuales sino de una política represiva perfectamente estructurada y nombrada por el Estado mismo”, explica Pilar Calveiro, en Poder y Desaparición. “Los campos concebidos como depósitos de cuerpos dóciles que esperan la muerte fueron posibles por la diseminación del terror (...) Un terror que se ejercía sobre toda la sociedad, un terror que se había adueñado de los hombres desde antes de su captura y que se había inscrito en sus cuerpos por medio de la tortura y el arrasamiento de su individualidad”, dice Calveiro.

Anticomunista, antiperonista, Videla trabajó su imagen de “profesional, austero y buen católico” en oposición a su colega de la Marina, Emilio Eduardo Massera, que era el político y farandulero. Pero la imagen más recordada del dictador es, tal vez, la de la conferencia de prensa que dio en 1979 en la que, gesticulando con sus manos levantadas explicaba: “Frente al desaparecido en tanto está como tal, es una incógnita el desaparecido. Si el hombre apareciera tendría una tratamiento x, si la aparición se convirtiera en certeza de su fallecimiento tiene un tratamiento z, pero mientras sea desaparecido no puede tener un tratamiento especial: es un desaparecido, no tiene entidad, no está ni muerto ni vivo, está desaparecido. Frente a eso no podemos hacer nada”. El año pasado, él mismo reconoció ante la Justicia que “la figura del desaparecido era una figura ‘cómoda’, entre comillas, porque no impactaba en la sociedad (...) Se puede discutir el procedimiento aplicado en ese momento a personas desaparecidas, que no era el impacto de un fusilamiento público porque la sociedad no lo iba a tolerar”.


Tribunales

En 1985, en el Juicio a las Juntas, Videla fue condenado a prisión perpetua por 66 homicidios doblemente calificados, cuatro torturas seguidas de muerte, 93 tormentos, 306 privaciones ilegales de la libertad y 26 robos. Estuvo preso hasta 1990, cuando a través de dos decretos, el entonces presidente Carlos Menem lo indultó. Le “perdonó” la condena y lo liberó de otras causas que aún estaban en trámite. Vivió tranquilo como un buen vecino del barrio de Belgrano que iba a misa todos los domingos hasta que la confesión del ex marino Adolfo Scilingo hizo insoportable seguir escondiendo la basura bajo la alfombra. Comenzaron así los juicios en el exterior y finalmente se reactivaron algunos en la Argentina.

El 9 de junio de 1998 Videla volvió a prisión, acusado de ser responsable de apropiación de niños, hijos de desaparecidos. Esa mañana, el juez federal Roberto Marquevich había interrogado al médico militar Julio César Cassero-tto, quien se había desempeñado desde principio de 1977 como jefe del Servicio de Obstetricia del Hospital militar de Campo de Mayo, donde funcionó una maternidad clandestina de la dictadura. Casserotto explicó que el hospital dependía en última instancia del comandante en jefe del Ejército.

A las seis de la tarde el jefe de la Delegación San Isidro de la Policía Federal tocó el timbre del 5º A de Cabildo 639. El dictador abrió la puerta y el comisario le informó que el juez había ordenado su detención. Cuando el policía se enteró de que tenía que ir a cumplir con esa medida, había extendido sus brazos y preguntado: “¿Esto hay que hacerlo?”.

Videla estuvo 38 días en la Cárcel de Caseros, después se fue a su casa con el beneficio del arresto domiciliario hasta 2008, cuando fue llevado a Campo de Mayo. Murió en el penal de Marcos Paz, donde iba a la misa que oficiaba el cura condenado Christian Von Wernich.

Después de la anulación de las leyes de punto final y obediencia debida y los indultos se abrieron en todo el país decenas de procesos contra el dictador. El 22 de diciembre de 2010 fue condenado a perpetua por los crímenes cometidos en la Unidad Penitenciaria 1 de Córdoba, entre ellos, el asesinato de 31 presos políticos. En julio del año pasado recibió 50 años por su responsabilidad en la sustracción, retención y ocultamiento de menores, hijos de desaparecidos, aquellos delitos por los que había vuelto a prisión catorce años antes. Sin embargo, la única condena confirmada por la Corte Suprema es la de 1985. Su última aparición pública fue esta misma semana, al negarse a declarar en el juicio en el que se investigan los delitos del Plan Cóndor, la acción de coordinación represiva entre las dictaduras del Cono Sur.

La historia

En el prólogo de El Dictador, María Seoane y Vicente Muleiro señalan que Videla aceptó entrevistas porque el silencio que se había impuesto era “insoportable para su profundo y escondido deseo de seguir modelando la historia”. Seguramente por las mismas razones habló con Ceferino Reato para Disposición Final –que se convirtió en su testamento político– y quiso ser reporteado por la revista española Cambio 16, donde hizo la mejor propaganda para el Gobierno, al asegurar que su peor momento llegó “con los Kirchner” y hasta llamó a tomar las armas para derrocar a Cristina Kirchner, o como él dijo, “en defensa de las instituciones básicas de la República”.

Videla no será enterrado con honores porque fue destituido del Ejército y porque en 2009 la ministra Nilda Garré dispuso que los militares involucrados en delitos de lesa humanidad fueran excluidos de los discursos oficiales y fanfarrias. Pero su muerte tampoco fue festejada. Es que, como dijo ayer el nieto recuperado Manuel Gonçalves, “lo importante no es su muerte, sino lo que hizo con su vida”. Y la vida de Videla remite a muchas otras muertes. “Se fue un ser despreciable. Nunca se arrepintió”, aseguró Estela Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo. No había tristeza por Videla, pero sí por la información que se murió con él: los datos sobre el destino de los desaparecidos y los niños, hoy jóvenes treinteañeros, que fueron apropiados y no conocen su identidad.

No hubo grandes emociones ante su muerte, sí una ola de repudio por lo que hizo en vida. El rechazo unánime a su figura contrasta con los buenos augurios que recibió cuando aceptó prestar sus servicios para “salvar a la Patria”. Es el reflejo de la gran tarea realizada por Madres, Abuelas y otros organismos de derechos humanos en estos 37 años. Y supone la esperanza de un Nunca Más ante la posible existencia de otros que se acerquen a los valores que él encarnó.


PANORAMA POLITICO

Alivio. La muerte de Videla generó alivio. En la sociedad, en general. Por supuesto, para los familiares de sus miles de víctimas hubo sentimientos más profundos. Pero las coberturas de la mayoría de los medios transmitieron esa sensación, alivio. Alivio por la muerte de alguien que estaba condenado, del genocida, del perpetrador de los crímenes más horrendos, la muerte de la muerte. Una muerte que hizo renacer culpas, que recuperó de la memoria aquellos años oscuros. Y alivio porque entre todo ese remolino de tiempo y conmociones hay un resquicio de consuelo: saber que al morir estaba juzgado, condenado y en una cárcel común. Cárcel común fue una frase que repitieron casi todos los periodistas y machacaron como si dijeran por suerte cárcel común. Por suerte había sido condenado. Por suerte la Justicia había alcanzado a cumplir. Por suerte, por suerte.

No fue por suerte. Y alivio es lo que se siente cuando algo que está mal hecho pudo corregirse, aunque sea en parte. Aunque podría haber sido por suerte, porque durante más de veinte años el reclamo de cárcel para los genocidas, de juicio y castigo, fue silenciado por los grandes medios que escondían esa información en sus páginas interiores o directamente la silenciaban. Podría haber sido por suerte porque durante todo ese tiempo, la Iglesia argentina usó una palabra importante, una palabra de amor, como es la palabra reconciliación, para cerrarle paso a la Justicia, para enfrentar a los que reclamaban justicia, para proteger a los genocidas y condenar a esta sociedad a la falta de este “alivio”.

Podría haber sido nada más que por suerte porque durante más de 20 años hubo jueces y fiscales que pusieron todo tipo de obstáculos. Jueces de la dictadura que avalaron secuestros y torturas, pero también jueces que ya en democracia hicieron todo para evitar que se juzgara a los asesinos. Y no fueron pocos, fueron muchos, porque el juicio a los dictadores ponía en evidencia sus silencios, sus faltas, sus miedos.

Debería haber sido por pura suerte porque gran parte de los empresarios más poderosos, como Carlos Pedro Blaquier o José Alfredo Martínez de Hoz, habían sido socios de la dictadura y porque la mayoría de las Fuerzas Armadas había sido educada como brazo armado de esos intereses y porque muchos de los políticos de todos los partidos, desde los radicales, hasta peronistas, demócrata progresistas y socialistas, habían negociado con el gobierno militar.

Pero la suerte no tuvo nada que ver porque, si hubiera sido por esa estructura de poder que se mantuvo incluso durante muchos años después de retirada la dictadura, los asesinos nunca hubieran sido juzgados. Muchos de los que formaron parte de esa estructura hoy miran para el costado o sólo están esperando el momento para recuperar espacio e influencia. Y gran parte del alivio que se sintió con el anuncio de la muerte de Videla es porque esa estructura de poder monopolizó la comunicación a través de los grandes medios y cooptó a parte de la sociedad que quiso pensar que no era para tanto lo que hacían los militares y que estaba bien que lo hicieran. Y la mayoría de esas personas son las que ahora se sienten más aliviadas porque de alguna manera la condena de la Justicia a Videla y los demás represores los redime de esa culpa vieja y persistente.

No fue por suerte. Nada de suerte. Porque durante todo ese tiempo en que la vieja estructura de poder sobrevivía en democracia ahogando los intentos por abrir camino a la justicia, las Madres, las Abuelas de Plaza de Mayo, Familiares y luego los HIJOS, junto a los demás organismos de derechos humanos, mantuvieron su lucha contra viento y marea.

Hubo intentos como el de Raúl Alfonsín, que tenía muy claro que la piedra basal de una democracia verdadera sólo podría ser colocada por la Justicia. Que la construcción de la democracia debería basarse en el juicio y la condena a su opuesto que es la dictadura. Pero se frustró, esa estructura fue más fuerte y le sacó el Punto Final y la Obediencia Debida. Alfonsín cedió, y aun así, esa estructura no se conformó y lo demolió. Con ese antecedente, Carlos Menem se cuidó de ponerse a disposición del poder fáctico y le dio los indultos y la economía. Fue su ejecutor, su presidente de confianza, su gerente, asumió el papel que antes habían cumplido los generales.

Podrían haberse callado o haberse exiliado en su soledad, podrían haberse cansado. El movimiento de los derechos humanos se mantuvo con esa imagen de estar a pie firme bajo una llovizna fría. No fue suerte para nada. Esa quizás sea la moraleja de esta muerte de Videla: había que hacer lo que hicieron ellos, sin importar la soledad, las desventajas ni los contratiempos.

El alivio, la suerte de que Videla estuviera juzgado, condenado y en prisión cuando murió no fue por suerte, fue por la lucha del movimiento de derechos humanos, pero también por la decisión política de Néstor Kirchner. No valorar esa decisión es lo mismo que no valorar la lucha del movimiento de derechos humanos para que alguien la tome. Si la decisión de Kirchner no valiera sería porque tampoco valdría la lucha de tantos años que la motivó.

El Kirchner que asumió esa decisión fue el mismo que la anunció en 1983, todavía en dictadura en un discurso de la campaña de ese año. No fue un Kirchner inventado, como dice parte de la oposición. El juicio a los represores no era para oportunistas, porque era una decisión que tenía muchos costos, como lo demostró el secuestro y desaparición de Julio López, las amenazas a los testigos de los juicios, el boicot de jueces, fiscales y camaristas, las amenazas de La Nación, el odio de la derecha que ahora marcha por la 125 o en los cacerolazos junto a esa supuesta izquierda que desprecia los juicios.

Si Videla hubiera muerto como Pinochet, en su casa y sin haber sido condenado, no habría alivio. Habría malestar o esa bronca de haber llegado tarde que les quedó a los chilenos. La diferencia entre ese malestar y este alivio fueron los juicios. Y los juicios también fueron alivio porque despejaron las pesadillas, atenuaron ese miedo incrustado en el cromosoma argentino a que los militares mantuvieran un poder superior al de las instituciones como había sido antes, siempre. Alivio porque la democracia ahora podía ser más fuerte que ellos. Esa sustancia tan sutil, esa sensación de alivio es la marca del fin de la transición democrática y el comienzo de la construcción de una democracia verdadera.

No es casual que el tema de los juicios a los represores haya sido tomado por gobiernos como el de Alfonsín y el de Kirchner. No eran gobiernos democráticos de derecha. Eran gobiernos democráticos que además tenían un proyecto progresivo, de cambios sociales y culturales. Porque la democracia tenía que demostrar dos cosas a las nuevas generaciones: en primer lugar, que las instituciones eran más fuertes que el golpismo de las Fuerzas Armadas y, en segundo lugar, la viabilidad de la democracia se apoya en la posibilidad de convertirse en cauce para cambios pacíficos, es decir, que las instituciones democráticas pueden ser más fuertes que los poderes fácticos, las corporaciones. Si no fuera así, Argentina sería un país con la violencia siempre en sus puertas como una navaja afilada en su cuello.

Alfonsín fue el comienzo de la transición, tuvo claros los desafíos, pero no pudo con ellos y lo más importante en ese momento pasó a ser que llegara a un traspaso democrático de la presidencia. Néstor Kirchner es el final de la transición. Vio los desafíos y los afrontó, sus enemigos fueron casi los mismos que los de Alfonsín y la reacción que desataron tensionó a todas las instituciones de la democracia, toda la estructura hizo ruido, puso a prueba la calidad de propios y ajenos, de oficialistas y opositores. Nadie aprobó con diez y el examen todavía no terminó, pero viene zafando. Por lo menos, los argentinos se pueden sentir aliviados porque el genocida Videla murió en prisión común. Porque hay una sociedad capaz de castigar al terrorismo de Estado.


EL GOBIERNO DESTACO QUE VIDELA PAGO SUS CRIMENES POR LOS JUICIOS IMPULSADOS DURANTE ESTOS AÑOS.

“Murió juzgado y preso en una cárcel común” Funcionarios y legisladores del kirchnerismo resaltaron la política de derechos humanos del Gobierno.

El oficialismo se hizo eco de la noticia acerca de la muerte de Jorge Rafael Videla: aunque la presidenta Cristina Fernández de Kirchner no habló sobre el tema, muchos funcionarios, dirigentes y legisladores afines se manifestaron destacando el hecho de que el represor falleció “condenado y preso”. El jefe de Gabinete, Juan Abal Medina, a través de su cuenta de Twitter destacó que “Videla murió juzgado, condenado, preso en una cárcel común y repudiado por todo el pueblo argentino”.

Por su parte, el secretario de Derechos Humanos, Martín Fresneda, hijo él mismo de desaparecidos durante la dictadura, destacó que “el Estado no debe nunca celebrar la muerte de nadie” pero sí que “la Justicia ha podido juzgar al principal responsable del genocidio en el país antes de su muerte”. El joven funcionario también señaló que este gobierno ha “podido reparar la mayoría de los crímenes que se han cometido” bajo el gobierno militar. “Es un día para reflexionar que otros tiempos se van acabando”, concluyó.

En un sentido similar se expresaron miembros del gabinete nacional, gobernadores alineados con la Casa Rosada, diputados y senadores del Frente para la Victoria y otras figuras relevantes del kirchnerismo, que coincidieron a grandes rasgos con el mensaje oficial.
Los Hijos

Además de Fresneda, otros familiares de víctimas del terrorismo de Estado que hoy forman parte del Gobierno dieron su opinión tras la muerte de Videla. Es el caso del legislador porteño Juan Cabandié, uno de los jóvenes que acompañaron a Néstor Kirchner el 24 de marzo de 2004, cuando el entonces presidente ordenó bajar el retrato del represor de las paredes del Colegio Militar. El jefe del bloque del FpV en la Legislatura porteña lamentó que el dictador se haya llevado “a la tumba información muy importante en relación a los nietos que faltan encontrar y a los cuerpos” de los desaparecidos.

“La única felicidad de los últimos años es que sus largos últimos días los haya vivido en una cárcel común, con prisión efectiva, gracias a la anulación de leyes de la impunidad, conseguida por la voluntad política de Néstor Kirchner”, agregó, sin embargo, Cabandié, quien confesó haber sentido “una enorme satisfacción” al “conocer de su propia boca que su peor momento había llegado con los Kirchner.”

Otro nieto recuperado, el diputado nacional Horacio Pietragalla, opinó: “En la última década, lo mejor que nos pasó fue empezar a condenar a estos personajes nefastos. La historia hizo que los podamos poner en el lugar que correspondía y que no queden impunes. Videla se va preso y condenado por la Justicia argentina”. Pietragalla también manifestó que el gesto de hacer retirar el retrato de Videla “no fue sólo bajar la foto de un genocida, sino bajar esa Argentina vieja que quedó atrás, de impunidad, y levantar una Argentina de justicia”.
El gabinete

A pesar de que la Presidenta todavía no habló públicamente desde la madrugada de ayer, cuando se conoció la noticia, algunos funcionarios que trabajan a pocos despachos de distancia sí lo hicieron. Además de Abal Medina, el ministro de Interior y Transporte, Florencio Randazzo, durante un acto en la provincia de Mendoza, comentó que Videla “representa una etapa trágica y nefasta de la Argentina”.

El titular de Trabajo, Carlos Tomada, también se refirió al fallecimiento del represor. “Ganamos nosotros y sin revancha, con memoria, verdad y justicia”, dijo el funcionario. “Estamos trabajando por un gobierno transformador, como la mayoría de los gobiernos latinoamericanos generando expectativas. Exactamente lo contrario que ellos querían”, señaló. También el titular de la Afsca, Martín Sabbatella, aseguró que Videla “murió donde y cómo deben morir los genocidas y sus cómplices civiles y militares: en la cárcel común y con condena firme por los crímenes que promovieron y cometieron”.
En el Congreso

Las principales figuras kirchneristas en el Parlamento también salieron a dar su opinión. El vicepresidente Amado Boudou, titular de la Cámara alta, utilizó Twitter. “La muerte de Videla trae a la memoria una etapa espantosa del país, de dolor y muerte por el genocidio de la última dictadura militar. Videla terminó su vida preso, juzgado por una justicia de la democracia argentina y condenado por genocidio”, publicó en la red.

El presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, consignó: “Videla murió juzgado, condenado y encarcelado por un gobierno democrático, viendo el renacer de la militancia que quiso exterminar. En la historia argentina quedará marcado para siempre que en esta década ganada la justicia les llegó a los que derramaron sangre inocente e hipotecaron los destinos del país, y esto lo condujeron Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner”.

También el senador Daniel Filmus opinó que “las circunstancias de la muerte del genocida Jorge Rafael Videla dejan una fuerte enseñanza para las futuras generaciones” y “reafirman que el plan de la dictadura fracasó, porque el objetivo del plan sistemático de secuestro, tortura y muerte fue el olvido y hoy la democracia avanza en poner fin a la impunidad”. En tanto, el diputado Roberto Feletti celebró que “en la Argentina de la década ganada también se derrotó a la impunidad”.
En las provincias

Los gobernadores más cercanos a la Casa Rosada sumaron su voz: es el caso del mendocino Francisco Pérez, quien se refirió a la muerte del “icono más importante” que tuvo la última dictadura cívico militar, “un capítulo nefasto de la historia del país”. En Entre Ríos, Sergio Urribarri señaló que Videla “no descansará nunca en paz” porque “nunca se arrepintió ni pidió perdón por todo el daño que le hizo al país y por el dolor que causó a miles de familias.”

Por último, el bonaerense Daniel Scioli se refirió al represor como “el símbolo de la dictadura, del terrorismo de Estado, de años trágicos para la Argentina por los desaparecidos, por lo institucional, económico y social” y llamó a “adoptar nuevos desafíos, en una democracia que debe madurar día a día, crecer en valores, nuevos logros y conquistas que hagan al bienestar del pueblo”.


DE DERECHA A IZQUIERDA, EN EL ARCO OPOSITOR CONDENARON A VIDELA

Repudio, pero con diferencias. Macri y los suyos fueron escuetos en los comentarios. Los radicales resaltaron la figura de Raúl Alfonsín, que lo llevó al banquillo. Desde el centroizquierda y la izquierda fueron unánimes en la condena.

La oposición, en sus distintas vertientes, condenó al dictador Jorge Rafael Videla en el día de su muerte. En la derecha, algunos dirigentes bordearon la banquina de comparar al genocida con el gobierno actual, pero pisaron el freno antes de desbarrancar por completo. Los radicales ensalzaron la figura de Raúl Alfonsín y el Juicio a las Juntas. El repudio a la figura de Videla fue generalizado en el centroizquierda y, desde la izquierda, recordaron leyes que siguen vigentes desde la dictadura.

Tanto el jefe de Gobierno, Mauricio Macri, como su jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, fueron escuetos como un haiku. “Videla nos recuerda lo que nunca más queremos en la Argentina”, tipió el líder del PRO. “Murió Videla. Murió un criminal”, definió Larreta. Algunos macristas coquetearon con la idea de juntar sus críticas a Videla con sus críticas al kirchnerismo. “Son igualmente monstruos los que celebraron la muerte de Kirchner como los que hoy celebran la de Videla. Representan una Argentina sin valores. Qué decadencia moral. Cuando nos miremos en unos años, nos espantaremos de nosotros mismos”, tuiteó la diputada PRO Laura Alonso. Ante las críticas que recibió, insistió en la misma senda: “Un país atravesado por el odio no puede tener un buen destino. O superamos nuestra propia historia o nos va a deglutir”. Finalmente, tuvo que publicar una aclaración: “Videla fue un dictador genocida y Kirchner fue un presidente electo democráticamente y corrupto. No son comparables”. Para Alonso, “este país necesita más memoria histórica y menos venganza”.

“Murió Videla. Volvamos a los consensos posdictadura: libertad de prensa, división de poderes, no polarización, etc.”, planteó el director ejecutivo de la Fundación Pensar, Miguel Braun. “Las muertes invitan al juicio. Videla es parte y producto de una Argentina autoritaria que queremos dejar atrás y nunca más queremos repetir”, consideró el jefe de la bancada PRO en Diputados, Federico Pinedo. El aliado macrista Juan Pablo Arenaza estimó que “quedan todavía varios dictadores vivos en el mundo que llenan de terror a su pueblo”. Aclaró que se refería a “los hermanos Castro” en Cuba. Patricia Bullrich planteó que “Videla sembró de muerte nuestra patria, sin ley, sin reglas, sin límites. Para siempre Estado de Derecho”.

Desde el peronismo macrista, Cristian Ritondo afirmó: “Recuerdo el dolor de mis amigos y todas las víctimas que lucharon incansablemente para que se conozca la verdad y se haga Justicia”. “Murió en la soledad de una cárcel común, juzgado por la Justicia y condenado por la sociedad”, dijo el ministro de Espacio Público, Diego Santilli. “Ha muerto un asesino”, se sumó el gobernador cordobés José Manuel de la Sota.

“Murió Videla: lloramos las 30.000 víctimas de su dictadura”, afirmó el líder del FAP, Hermes Binner. La nieta recuperada y dirigente de Libres del Sur Victoria Donda expresó: “No siento alegría, sino dolor por todo el sufrimiento que Videla causó a miles y miles de argentinos y argentinas”. El dirigente del GEN Gerardo Milman opinó que la muerte de Videla debe “servir para recordar la importancia de las libertades individuales y las libertades de expresión como valores inherentes a la condición humana”. “Que se haya muerto repudiado y condenado es un triunfo político del pueblo argentino”, afirmó Claudio Lozano.

Los radicales se concentraron en la figura de Alfonsín. “Hoy debemos poner en valor la valentía de Raúl Alfonsín, que enjuició a los responsables de tanta barbarie”, estimó el ex vicepresidente Julio Cobos. “A los delitos e ilegalidades llevadas a cabo por Videla, Alfonsín respondió con el peso de la leyes”, afirmó Cobos, que no hizo alusión a la reapertura de los juicios luego de la anulación de las leyes de obediencia debida y punto final. “Fue el responsable de un plan sistemático de exterminio y un genocida. Que haya muerto en prisión es un logro de la democracia, que le dio el derecho a defenderse en juicio. Lo que él no les dio a miles de argentinos asesinados y desaparecidos”, indicó Ricardo Gil Lavedra, uno de los camaristas que lo juzgaron. “Videla demostró que nada hay más perverso y corrupto que una dictadura”, planteó Ricardo Alfonsín.

Elisa Carrió no habló del tema. Sí lo hizo su nuevo aliado Pino Solanas: “Videla murió sin haber dado muestra de arrepentimiento y sin reconocer los atroces crímenes cometidos durante la genocida dictadura. La Justicia debe seguir investigando y se deben abrir los archivos para que no se lleven a la tumba los secretos del genocidio”.

En el mismo sentido se pronunciaron en el partido de Hugo Moyano y en la izquierda. “El hecho de que Videla haya muerto luego de ser juzgado y cumpliendo una condena a perpetua en cárcel común es una buena noticia”, estimó el diputado Facundo Moyano. “Videla y Martínez de Hoz se murieron riendo de que aún siguen vigentes leyes que ellos hicieron para violar derechos de los trabajadores”, sostuvo Julio Piumato. “Videla murió, pero muchas de las leyes antiobreras de su dictadura siguen en pie”, destacó la dirigente del PTS Myriam Bregman. Desde el PO, Jorge Altamira recordó que “Videla había sido nombrado por el peronismo, con apoyo de la oposición, que lo definió como un general liberal”. El dirigente del MST Marcelo Parrilli destacó que “mucho antes que Videla murió el proyecto político de la dictadura que querían sostener por veinte años”.


DURANTE SU GOBIERNO SE SENTARON LAS BASES DEL NEOLIBERALISMO ECONOMICO DE LOS ’90

La herencia económica que dejó Videla. Desindustrialización, especulación financiera, endeudamiento y fuga de capitales son conceptos claves de la etapa, signada por una intensa intervención estatal que discriminó la manufactura local a través de la valorización financiera.

La política económica del gobierno militar encabezado por Jorge Rafael Videla marcó un quiebre en la historia argentina. Permitió que los militares, aliados a la oligarquía terrateniente, el gran capital transnacional y la banca internacional y sus socios locales, den por concluida la etapa de la industrialización que forjó la alianza de clase entre los trabajadores y la burguesía local. Para implementar esa estrategia, el terrorismo de Estado a una escala nunca vista en el país fue el único medio posible. Desindustrialización, especulación financiera, endeudamiento y fuga de capitales son conceptos claves de la etapa, signada por una intensa intervención estatal que discriminó la manufactura local a través de la valorización financiera. La economía de la dictadura explica en buena medida la bancarrota de la década de los ’80, que sirvió para justificar la avanzada neoliberal en los ’90.

Cinco días después del golpe del 24 de marzo, Videla nombró como ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz. Miembro de la oligarquía terrateniente, con estrechos vínculos con la banca extranjera, en particular con el Chase Manhattan Bank y amigo de su director, David Rockefeller, apenas asumió devaluó un 80 por ciento el peso y redujo a la mitad las retenciones agropecuarias. Liberó los precios, congeló los salarios y suspendió el derecho a huelga. El resultado fue un cambio violento en los precios relativos, en favor de la actividad agropecuaria y en contra de los sectores populares. La participación del salario en el PBI entre 1975 y 1977, se redujo del 43 al 25 por ciento, y creció el desempleo.

“El salario real ha llegado a un nivel excesivamente alto en relación con la productividad de la economía”, afirmaba el ministro. En esa línea, hay economistas que plantean que la dictadura se enfrentó a un modelo de industrialización ya agotado. Eduardo Basualdo, de Flacso, refuta esa postura y recuerda que desde mediados de los ’60 la economía registró un crecimiento sostenido, a partir de una mejor disponibilidad de divisas por las exportaciones no tradicionales y el endeudamiento externo.

Frente a un desempeño macroeconómico aceptable hasta 1975, la economía de la dictadura mostró en forma ininterrumpida una caída de la ocupación obrera. De “punta a punta” el PBI subió sólo 2,3 por ciento, la manufactura cayó el 12,4 y el sector financiero subió 10,1. La deuda externa se incrementó en forma exponencial, bajo una inflación altísima.

La legislación económica en la etapa fue vasta y perduró muchos años. En algunos casos, sigue vigente. En agosto del ’76 Videla sancionó la Ley de Inversiones Extranjeras, que desreguló los controles sobre ese flujo, y a fin de año Martínez de Hoz unificó el tipo de cambio y aplicó una baja de aranceles a la importación. En el plano monetario, en línea con el enfoque ortodoxo, el plan comenzó con una severa contracción. Hasta ese momento, se trataba de un programa liberal relativamente tradicional, con particular énfasis en contra de la industria y a favor del agro.

La Reforma Financiera, de junio de 1977, fue el eje del nuevo modelo de acumulación. Eliminó la férrea regulación del crédito, liberalizó la tasa de interés y los flujos de capitales. Según un trabajo del economista Mario Rapoport, entre 1978 y 1979 se abrieron 1197 sucursales bancarias y financieras, mientras el PBI per cápita estaba estancado.

La economía internacional en esa etapa buscaba recuperarse de la crisis del petróleo de 1973, que hizo emerger dificultades para la realización de ganancias por parte de capitalistas en los países desarrollados. Eso motivó un viraje hacia la ortodoxia, liderada por Margaret Thatcher en Gran Bretaña y Ronald Reagan en los Estados Unidos. La crisis global dejó una enorme masa de dinero en busca de ser valorizado, que se canalizó en forma de préstamos hacia países como Brasil, México y la Argentina.

La reforma del sector financiero motivó un incremento de las tasas de interés, a partir de la mayor demanda de crédito por parte del Estado y las empresas y los intentos oficiales de contraer la oferta monetaria. En el nuevo contexto de liberalización financiera, el alza en la tasa de interés motivó el ingreso de capitales con la intención de valorizarse en territorio nacional. A la vez, esta suba del costo de fondeo para las empresas impulsó la inflación en un contexto de marcada recesión. Videla y Martínez de Hoz entonces decidieron aplicar una nueva reducción de aranceles para abrir la economía a la competencia importadora y poner un techo a los precios. El esquema se completó con la famosa “tablita” de Martínez de Hoz, en enero de 1979, que introdujo un tipo de cambio con una devaluación nominal decreciente pautada de antemano en el tiempo.

El esquema cambiario preestablecido, la liberalización financiera y la alta tasa de interés local dispararon la fiebre especulativa de la “bicicleta financiera”. Este mecanismo consistía en el creciente endeudamiento externo del sector privado, que valorizaba el capital en el sistema financiero local y luego lo fugaba al exterior. Ese nuevo depósito permitía tomar más crédito y retomar el círculo. Para solventar la fuga de capitales, que en términos netos debía ser mayor que el ingreso de deuda porque incluía las ganancias privadas, el Estado acumuló una enorme deuda externa que condicionaría fuertemente la política económica en los ’80, especialmente después de la estatización de la deuda privada en 1982.

La dictadura también sobreendeudó a empresas estatales como YPF, Segba, ENTel, Aerolíneas Argentinas, Agua y Energía Eléctrica y Gas del Estado. El neoliberalismo utilizaría el argumento de la “ineficiencia” de estas empresas para justificar su privatización.

La inflación superó la previsión de la tablita. Eso generó una fuerte apreciación cambiaria y el “déme dos” de la época de la “plata dulce”, que la clase media aprovechó y que afectó severamente a la industria nacional y en particular a la clase obrera. Esa situación quedó retratada en Plata dulce, película dirigida por Fernando Ayala. La famosísima frase de Federico Luppi bien se la pueden dedicar los trabajadores argentinos, en lugar de al financista Arteche, a Videla y Martínez de Hoz.


EL MUNDIAL ’78 QUE ARGENTINA GANO MIENTRAS TORTURABAN GENTE A POCAS CUADRAS DE RIVER

El Mundial que armó para perpetuarse. A Videla le importaba poco el deporte en general y el fútbol en particular. Pero buscó en la pasión argentina la manera de mantenerse en el poder. Hubo sospechas en las obras y en aquel 6 a 0 de Argentina a Perú.

Los pulgares en alto, la sonrisa cínica, el bigote casi hitleriano, el sobretodo negro y la Copa del Mundo entregada al capitán Daniel Passarella. Esa postal de Videla el 25 de junio de 1978 sintetiza el clímax de la obra cumbre que montó la dictadura con el afán de perpetuarse. Tratándose del genocida muerto, reflejaría un contrasentido, pero no es así: al general de figura desgarbada y modales afectados, poco le importaba el deporte. Y en particular uno, el fútbol. Era insospechable de sentir esa pasión tan propia de los argentinos por alguna camiseta. Claro que un Mundial es otra cosa. Aquel de hace 35 años representaba un capital simbólico para el régimen cívico-militar. Si lo acompañaba el éxito, pensaba que podría llegar mucho más lejos.

Los aires de perpetuación en el poder se transformaron para él en cadena perpetua. Hasta ayer, Videla la cumplía en una cárcel común: el penal de Marcos Paz. El anciano ex general de 87 años que nunca se arrepintió de sus crímenes quedó asociado a ese evento mundialista para siempre. En su defensa, llegó a decirle a la revista española Cambio 16 el 20 de febrero del año pasado: “Mostramos al mundo que podíamos y sabíamos organizar una actividad internacional de estas características; fue un gran avance y en apenas unos meses, pues antes no habían comenzado los trabajos, desarrollamos todas las capacidades para este Mundial. Los anteriores gobiernos que nos antecedieron no habían hecho nada”.

Esas ínfulas no se compadecen con la prehistoria del Mundial. En la cúpula del régimen, el dictador era uno de los menos entusiasmados con la idea de organizarlo. Cuando la jornada inaugural del 1º de junio del ’78 todavía parecía lejana, lo terminó de convencer su pariente político, el vicealmirante Carlos Alberto Lacoste, hombre fuerte del fútbol argentino. El marino era primo hermano de la esposa de Videla, Raquel Hartridge. Su poder en el Ente Autárquico Mundial 78 (EAM), un organismo descentralizado, se robusteció con el asesinato del general Omar Actis, su presidente hasta agosto del ’76. El crimen fue cargado a la cuenta de la guerrilla, que jamás lo reivindicó como propio. La sospecha de que la Marina había sido la responsable nunca se disipó hasta hoy.

El 21 de febrero de 1977, el nuevo presidente del EAM, el general Antonio Merlo –una marioneta de Lacoste–, dijo que “los ingresos del Mundial superarán los gastos en un 30 por ciento”. En septiembre, predecía ganancias por 23 millones de pesos y 35.000 turistas. No contento con las previsiones, más adelante asumía que los costos ascenderían hasta 450 millones. El Mundial de la dictadura le habría salido al país 517 millones de dólares, 400 más que los pagados por España en la siguiente edición de 1982. El saldo económico jamás se conoció con precisión, ya que nunca fue presentado un balance. Videla lo dejaba hacer al primo de su mujer.

En la ESMA, a menos de diez cuadras del estadio de River, donde se jugaron –entre otros partidos– el que abrió el Mundial entre Alemania y Polonia y la final que el seleccionado de César Luis Menotti le ganó a Holanda, se secuestraba, torturaba y arrojaba al Río de La Plata a los detenidos desaparecidos. Con el cinismo que lo caracterizaba, el genocida describió en aquella entrevista que le dio a la revista española: “Le Monde llegó a reproducir un reportaje de un periodista que se imaginaba que unos disparos que sonaban en los alrededores del estadio, procedentes del Tiro Federal Argentino cercano, eran las balas dirigidas a un pelotón de personas fusiladas. El estadio estaba a dos cuadras del polígono de tiro y el periodista, obviamente, quería denigrarnos al precio que fuera”.

La historia de Videla y el Mundial, su versión, es tan descolorida como las imágenes de ATC que se vieron a lo largo del torneo. Un represor en blanco y negro al que recién le volvió cierta tonalidad a la cara cuando le cedió la Copa a Passarella. Porque sólo la final pudo transmitirse en color. Ayer, el actual presidente de River dijo sobre la muerte del hombre que encabezó el golpe del ’76: “Se van cerrando las heridas. Sigamos construyendo hacia el futuro”. Una despedida a su estilo. Nunca comprometida.

El otro momento emblemático del dictador durante el Mundial ocurrió en Rosario, antes del partido clave contra Perú que la Selección Nacional ganó 6 a 0. Escribe el periodista Ricardo Gotta en su libro Fuimos campeones, editado en 2008 para el trigésimo aniversario del torneo: “Videla dio un pequeño paso al frente como para ser visto claramente por todos. No le hacía falta levantar demasiado la voz. Un inquietante sigilo dejaba entrar el siseo leve y lejano de hinchas que llegaban al estadio. Alguna trompeta de plástico tronó sorda, hueca, distante. Uno de los jugadores se paró ante el sorpresivo ingreso de los visitantes. Unos segundos después, ya comenzado el discurso, reparó en que estaba a medio vestir y que tenía el pantaloncito aún en sus manos. Dudó en ponérselo o arrojarlo... A esa escena la sigue una frase que se atribuye al ex general: ‘Hermanos latinoamericanos’. Así empezó a hablarle al auditorio de jugadores peruanos. Un volante de aquel equipo que integraban el arquero argentino nacionalizado Ramón Quiroga, Teófilo Cubillas y Héctor Chumpitaz, recuerda: ‘Un par nos cagamos en las patas’”. El presidente de la delegación del Perú era Paquito Morales Bermúdez Pedraglio, abogado e hijo del dictador peruano en aquel momento, Francisco Morales Bermúdez. El le dio la bienvenida a Videla en el vestuario de Rosario Central. La historia que siguió es conocida. Las sospechas de un arreglo también.


El general de las tinieblas

Un importante fragmento del mal abandona este mundo en que el mal es omnipresente. Que Videla se muera hoy ya no tiene importancia. Todo el mal que quiso hacer, lo hizo. Todos los seres humanos que quiso matar, los mató. Pocos se le escaparon. Que se muera juzgado, preso, infamado es importante. Que se muera siendo un símbolo de la muerte, también. Que se muera insistiendo en sus mismas sombrías convicciones revela su coherencia, pero una coherencia que, en él, no es la firmeza moral que a menudo admiramos en otros, es sólo la persistencia de la noche en su ser, de la muerte que lo constituye en su núcleo más profundo. Hasta da miedo que se muera: su muerte lo lleva al primer plano de la noticia, y él y los que son como él, los asesinos y también los que desean la muerte de los otros, si ocupan la centralidad, si protagonizan la primera plana de los diarios, si son las estrellas oscuras del vértigo informático, asustan. No los queremos ahí. Ahí queremos a los que apuestan por la vida, por el diálogo, por la verdadera política, por verse a sí mismos en la cara del Otro, por necesitar que el Otro viva para que me complete, porque es la alteridad que necesito para ser yo, porque es el que quiere compartir el espacio de la democracia, ahí, queremos a quienes son de esa manera y no podrían ser de otra al precio de traicionarse severamente.

Videla no se traicionó nunca. Seco, enjuto, rígido como un cadáver que vive, consumido por un odio que lo enflaquecía al costo de entregarle las fuerzas para la devastación, fue siempre el mismo. Siempre igual en su pasión tanática. Porque era eso: un ser pasional. Constituido por la pasión de dar muerte a los otros. El terror era su idea del orden. La de los cementerios, su idea del silencio. Torturar, su modo de escuchar a los otros. Hablaba, él, poco. Sus oídos estaban abiertos a las palabras que contenían información, las que le llegaban de la tarea de inteligencia que tenía su lugar en los campos de la muerte. Sus oídos estaban cerrados para la súplica de los que pedían por sus seres queridos. ¿Para qué abrirlos? ¿Para qué escuchar palabras de seres que habían parido subversivos?

No merece ni el esfuerzo de esta página. Menos aún si uno se empeña en escribirla bien. Buscar una buena prosa cuando se escribe sobre Videla casi avergüenza. Theodor Adorno, en 1969, escribía: “El autor fue incapaz de dar el último toque a la redacción del artículo sobre Auschwitz; debió limitarse a corregir las fallas más gruesas de expresión. Cuando hablamos de ‘lo horrible’, de la muerte atroz, nos avergonzamos de la forma (...) Imposible escribir bien, literariamente hablando, sobre Auschwitz, debemos renunciar al refinamiento si queremos permanecer fieles a nuestros impulsos; pero, con esa renuncia, nos vemos de nuevo metidos en el engranaje de la involución general”. Que no nos quite también nuestro amor por la belleza de las palabras. Queremos que estas palabras hoy tengan más fuerza y rigor que nunca para decir quién fue y –peor todavía– quién seguirá siendo. Mató sin justicia. Ya con ella es condenable hacerlo. El problema central de la filosofía no es –como decía Albert Camus, acercándose sin embargo a la respuesta– el suicidio. O sea, decidir si la vida merece o no ser vivida. El problema central es si hay o no hay que matar. Ese problema, para Videla, ni siquiera existió. Jamás se hizo esa pregunta. Hay que matar. “Morirán todos los que tengan que morir”, dijo. Pero aún en los Estados en que rige la pena de muerte, se juzga antes a los que luego se decidirá si son culpables o no. Antes de ese juicio son todos inocentes. Porque no sólo hay que recordar que toda vida humana es sagrada. También que toda vida humana es inocente hasta que se decida lo contrario por medio de un tribunal, por medio de la Justicia. Videla mató inocentes. Creía en la incomodidad de la Justicia. En la incomodidad de lo legal. No comprendía, no podía comprender, no quería hacerlo, que en esa incomodidad radica el único medio de construir un orden social que no se base en la muerte. La legalidad –le dice un periodista al coronel Mathieu en La batalla de Argelia– es siempre incómoda. Decir –como dicen quienes buscan atenuar sus asesinatos o acaso perdonarlos o también justificarlos– que mató culpables porque mató gente que combatía con las armas en la mano, gente que “murió en combate” es una banalidad, y un acto de mala fe. La mayoría de los “combates” fueron fraguados. Esos supuestos combatientes –casi todos masacrados, ultrajados en los campos de exterminio– ya habían muerto. Aunque la prensa de esos años –expresándose incluso con el mismo lenguaje del poder militar: “Fue abatido un importante cabecilla subversivo”– informara de sus muertes en destacados titulares.

Ese fue Videla. ¿Quién seguirá siendo? No podemos saberlo. Depende de los vaivenes de la historia. Depende de todos los que amamos y respetamos la vida en este país. Depende de nuestra fuerza y nuestra convicción para impedir su regreso. Porque esos que rencorosamente dicen: “Ya van a ver cuando se dé vuelta la tortilla”. Esos, lo quieren otra vez. Creo, sin embargo, que para quienes vivimos bajo su reino de cementerios, no morirá nunca. Videla es el núcleo íntimo de nuestro miedo. El secreto terror que todos llevamos en sí. Es nuestra perfecta idea del mal. De la ausencia o de la despreocupación de Dios. O, peor, de su complicidad con ese mal. Ese núcleo íntimo de terror que dejó en nosotros nos dice día a día que volverá. Que el mal es la esencia más determinante de este mundo y entonces él, que era el mal, retornará, de una u otra forma. Alguien aparecerá otra vez para ser Videla. Pero hay en nosotros y en muchos más otro núcleo y ese núcleo es el de nuestro amor por la vida y por la justicia y por las causas justas. Desde ese núcleo –que día a día crece en nosotros y seguirá creciendo– impediremos ese regreso tan indeseado, que no sólo es la perversa esencia de toda perversión, sino también del mal, de la muerte.



POR: Victoria Ginzberg - Luis Bruschtein - Nicolás Lantos - Werner Pertot - Javier Lewkowicz - Gustavo Veiga - José Pablo Feinmann. PAGINA12.COM.AR
FOTOGRÀFIAS: WEB
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA

jueves, 18 de abril de 2013

IDENTIDAD DE GÈNERO. EN LA LETRA DE LA LEY Y EN LAS CALLES DE LA CIUDAD. CONOCÈ TUS DERECHOS

“En la letra de la ley y en las calles de la ciudad. Para acceder al derecho consagrado en la Ley de Identidad de Género”, publicado por la Defensoría General de la CABA y auspiciado por el INADI, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y la Coordinación de Diversidad Sexual del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. El objetivo de este trabajo es brindar al colectivo trans una herramienta práctica para el conocimiento de sus derechos.


Desde que se reglamentó la Ley de Identidad de Género, en la Secretaría General de Derechos Humanos de la Defensoría General de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires comenzamos a recibir consultas y reclamos sobre las dificultades y obstáculos que la comunidad trans encontraba cuando se acercaban a una ventanilla del Registro Civil o de un CGP en la ciudad, a iniciar los trámites para ser reconocidas por la sociedad según su identidad autopercibida. Entendimos en aquel momento que la mayor parte de los inconvenientes podían provenir del desconocimiento sobre cómo proceder al momento de pedir la rectificación registral de sexo y cambio de nombre/s de pila o de tratamientos hormonales y/o quirúrgicos en el área de la salud, pero también detectamos resistencias de las/los funcionarias/os públicos encargados de su aplicación, resistencias al cambio, resistencias del status quo al poder instituyente que esta norma convoca y moviliza a ejercer. El todavía corto camino transitado por la ley nos alertó sobre la necesidad de intervenir, en tanto el Ministerio Público de la Defensa de la Ciudad que integramos, que está a cargo del Dr. Mario Jaime Kestelboim, tiene por mandato constitucional y legal bregar por la vigencia plena de los derechos de las personas que habitan la ciudad, otorgando especial prioridad –en los términos también de las 100 Reglas de Brasilia– a aquellas personas que se encuentren en situación de vulnerabilidad socio-económica y cultural.


Así nació la idea de elaborar el cuaderno “En la letra de la ley y en las calles de la ciudad”. Para acceder al derecho consagrado en la Ley de Identidad de Género, un instrumento elaborado por iniciativa de la Secretaría General de Derechos Humanos que contó con el esfuerzo de varios organismos públicos y organizaciones de la sociedad civil.

Invitamos a la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, al Inadi y Coordinación Diversidad Sexual del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y también a organizaciones de personas trans: la Asociación Lucha por la Identidad Travesti y Transexual, el Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación, Futuro Transgénero y el Frente Nacional por la Ley de Identidad de Género.

El cuaderno está organizado en torno de dos grandes tópicos, el cambio registral de sexo y de nombre/s de pila y la adecuación corporal a la identidad de género autopercibida. En un apartado especial, figuran las pautas para la obtención de estos derechos por parte de extranjeros/as. También, a los fines de no ser sólo intérpretes de la experiencia de “los otros” y traductores de normas, anexamos la ley sancionada y otras que la antecedieron y fueron, sin duda, un invalorable aporte a la gesta iniciada por el movimiento trans hace más de una década; propiciamos así la democratización del lenguaje jurídico, reservado habitualmente a los especialistas en el armado y sanción de normas y a quienes las aplican, intentando “descolonizar” saberes apropiados por unos pocos, en favor de quienes más interesadas e interesados están en sus contenidos.

Teniendo en cuenta los lineamientos que el Gobierno de la Ciudad ejecuta en materia de derechos económicos, sociales y culturales, suponemos una más que difícil tarea por delante. El indignante e ilegal manejo que el jefe de Gobierno hizo del primer caso de solicitud de aborto no punible, sumado a las regresivas políticas en materia de vivienda y salud pública, auguran que esta lucha recién comienza.



Esperamos que el cuaderno “En la letra de la ley y en las calles de la ciudad” contribuya a la plena vigencia de los derechos consagrados por la Ley de Identidad de Género y, si fuera necesario, que el sistema de administración de justicia –cuya democratización tiene en sustancia que ver con viabilizar estos reclamos– cumpla y haga cumplir los derechos constitucionales en juego.



POR: Bettina Paula Castorino / Secretaria General de Derechos Humanos
Josefina Fernández / Coordinadora del Programa Género de la Secretaría General de Derechos Humanos de la Defensoría General de la CABA. Para la elaboración del cuadernillo contamos con la invalorable colaboración de Diana Hernández.
PAGINA12.COM.AR
ARREGLOS ILUSTRATIVOS: ALBERTO CARRERA

viernes, 12 de abril de 2013

URUGUAY: CRONOLOGÌA DE UNA CONQUISTA DE TODOS

AHORA SI, TODOS SOMOS IGUALES ANTE LA LEY

Una vez que entre en vigencia la recientemente aprobada Ley de Matrimonio igualitario, Uruguay pasará a tener una de las legislaciones más avanzadas e inclusivas del mundo en la materia y estará a la vanguardia entre el concierto de naciones que otorgan a sus ciudadanos los mismos derechos y deberes, sin ningún tipo de distinción.

La Ley de Matrimonio Igualitario es innovadora en varios aspectos: además de permitir que cualquier persona se case, -sin que su orientación sexual constituya un impedimento- establece la edad mínima para contraer nupcias a los 16 años, permite la separación por la voluntad de cualquiera de los cónyuges, además de legislar también en materia de filiación y orden opcional de los apellidos de los hijos. Esto implica un cambio trascendental y revolucionario en nuestro Código Civil.


UN TEMA YA LAUDADO POR LA SOCIEDAD

Según una encuesta divulgada por la empresa Cifra el 53 % de los uruguayos está de acuerdo con la Ley de Matrimonio igualitario y solo el 32 % dijo estar en contra. El resto no expresó opinión. En el mismo sentido el Portal informativo Montevideo.com realizó una encuesta de la que participaron casi 8.000 personas. Más del 60 % de ellos se manifestó a favor de la aprobación de la norma.

No haré referencia aquí a los reiterados cuestionamientos dogmáticos realizados a esta Ley por altas jerarquías de la Iglesia Católica, por entender en primer lugar que el Estado Uruguayo es laico gracias a los principios batllistas consagrados en la Constitución de 1919, y porque la ley que estamos analizando alude al matrimonio civil y no religioso.

En lo social, vale destacar el trabajo del Colectivo que impulsó esta Ley (Ovejas Negras) y de la Dra. Michelle Suárez quien participó activamente en la redacción de la iniciativa que con justicia debería llevar su nombre. Pero también el reconocimiento a todas y cada una de las personas LGBT y a las familias homoparentales que se visibilizaron y se hicieron presentes en las comisiones parlamentarias para defender la Ley desde el punto de vista vivencial.

A nivel político una contundente mayoría de legisladores de todos los partidos y de todos los sectores se pronunciaron a favor de la Ley de Matrimonio Igualitario, tanto en la Cámara de Senadores como en la de Diputados.

LOS QUE ARGUMENTARON EN CONTRA

Una minoría de representantes se opusieron a la sanción de esta iniciativa por diversos motivos. Algunos alegaron que su voto negativo se basaba en el origen etimológico de la palabra Matrimonio. Efectivamente “matrimonio” significa “calidad de madre”. Tenemos que remitirnos a los tiempos antiguos, cuando primaba una moral arcaica, donde solo el matrimonio otorgaba un marco legal a las mujeres para ser madres. La pregunta que cabe es ¿dejaríamos de llamar matrimonio a las uniones sin descendencia o a las parejas donde al menos uno de sus integrantes es estéril? La respuesta es obvia. Incluso en el antiguo derecho romano el matrimonio podía constituirse en dos formas jurídicas: mediante el “conventioin manum” el padre de la novia cedía a su futuro yerno la propiedad de su hija, mientras que en el matrimonio sine manu, (sin dote) la joven continúa siendo propiedad del padre y el marido solo recibía el usufructo. Si cometía adulterio, el padre podía matarla aunque el marido la hubiera perdonado. Es decir que Matrimonio inicialmente significó tener a la mujer como propiedad o instrumento de dominación. Entonces, cabe la pregunta, ¿Qué es lo que estamos reivindicando cuando aludimos a la etimología o a los orígenes históricos y sociales del Matrimonio?

Otros Senadores o Diputados se opusieron a esta normativa porque preferían aplicar a las uniones homosexuales un régimen diferente, que a nuestro entender sería segregacionista y restrictivo, además de violatorio del Artículo 8vo de la Constitución de la República que señala claramente que “Todas las personas son iguales ante la ley, no reconociéndose otra distinción entre ellas sino la de los talentos o las virtudes”. Incluso algunos alegaron –en claro desconocimiento de la legislación vigente- que no estaban de acuerdo con permitir la adopción por parte de parejas del mismo sexo, olvidando que la Ley 18.590 sancionada en 2009 ya lo permite, y que además existe jurisprudencia al respecto, mediante un pronunciamiento unánime de la justicia en este sentido. (Sentencia n.º 398, de 14 de noviembre de 2012, del Tribunal de Apelaciones de Familia de 2.º Turno)

SI, ACEPTO…

Por la positiva, el senador colorado Ope Pasquet justificó su voto a favor del proyecto del matrimonio igualitario y dijo que “la sumisión terminó” y ya los homosexuales “no aceptan vivir en la clandestinidad”. Al fundamentar su posición, el legislador citó un texto del libro “Moral para intelectuales”, de Vaz Ferreira: “Cuando en un problema de la vida actual se presenten dos soluciones, una de opresión, de prohibición, de imposición, y otra de libertad, tiendan a tener confianza en la última”

El Senador nacionalista Jorge Larrañaga dijo que como hombre liberal no puede permitirse regular un acto que es del fuero íntimo de las personas. "Estamos frente a una cuestión de derechos, que considera la libertad de los individuos y que pone los límites al Estado. Él, no debe prohibir ni cercenar la autonomía de la voluntad de sus ciudadanos. Por tanto, poniendo en la balanza estos principios de libertad, de igualdad que conforman un estatuto de justicia no cabe sino el apoyo. Aquí hay un reconocimiento a una realidad", agregó. El líder de Alianza Nacional dijo "respetar" a quienes "en su leal saber y entender señalan que las situaciones que se reconocen no deban tener un estatuto jurídico idéntico al de las parejas de distinto sexo". "Respeto pero no comparto", afirmó.

La Senadora frenteamplista Constanza Moreira por su parte señaló “la resistencia al cambio es lo que yo llamaría “el freno conservador”, que es la defensa del statu quo anterior, por más que ello deje afuera de la ley y de cualquier norma a un contingente de personas que de cualquier manera ya viven de otra forma. El freno conservador siempre es excluyente. (…) Finalmente se dice: “¿Pero quién se va a casar con este proyecto de ley?” (…) Señores: cuando se aprobó el divorcio nadie acudía a ese instituto. Los estudios indican que el divorcio empezó a ser usado y que la curva de divorcio aumenta a partir del año 1969, y que el divorcio es una institución muy anterior a eso. Quiere decir que nosotros aprobaremos hoy una norma que probablemente no tenga un uso generalizado y sistemático por parte de las personas, sino que lo tendrá mucho más tarde.”

Durante primer su pasaje por la Cámara de Diputados el representante del Frente Amplio Julio Bango justificó la propuesta porque la Constitución uruguaya "no admite ninguna discriminación entre personas". "Esta ley logra una verdadera igualdad de todos los ciudadanos ante la ley", indicó el legislador. "El amor no es “homo”, ni “hétero” ni “bi”. Es amor y nadie le puede poner límites", afirmó el diputado del Partido Nacional Jorge Gandini. Por su parte el Diputado Colorado Fernando Amado (seguramente alentado por las palabras de Don José Batlle y Ordóñez: “todos los que no están cegados por el prejuicio nos esperan”) manifestó que la ley de Matrimonio Igualitario "divide a los conservadores de los liberales". Sobre esa idea, describió a los legisladores conservadores como los que "quieren que todo siga como está". "Todo lo nuevo, todo lo diferente es visto como enemigo y así comienzan a aparecer las encendidas argumentaciones en defensa de la moral y de las buenas costumbres. Es una película vieja", sostuvo, recordando que Batlle y Ordoñez tuvo que soportar este tipo de discursos cuando intentó promover la secularización o el divorcio. Vale también recordar las valientes palabras de la Diputada Valeria Rubino "es de por si triste escuchar a algunas personas que ocupan cargos de legisladores decir que el Estado y la ley deben impedir el derecho a contraer matrimonio con la mujer que amo. Es triste ver que para algunos legisladores el único modelo válido de familia es su familia, y que mi forma de amar daña a los niños". O como dijo el Diputado Oscar Groba "¡Basta de represión! ¡Basta de autorrepresión! ¡Basta de la repugnante, de la guaranga, de la estúpida discriminación de gran parte de la sociedad con respecto a este tema!"

IGUALDAD, NI MÁS NI MENOS

La homosexualidad no es una preferencia, no es una opción: es una orientación sexual y por tanto no se elige ni se cambia. Con la puesta en vigencia de la Ley de Matrimonio Igualitario el Estado reconoce la igualdad de las personas, y con ese acto, contribuye a subsanar aspectos relativos a la discriminación y vulneración de derechos. Obviamente que esta Ley por si sola no elimina la homofobia ni la discriminación que, -aunque cada vez en menor medida-, aún sigue existiendo en algunos lugares de trabajo, de socialización y de estudio, y aún subsisten casos de violencia intrafamiliar por orientación sexual, actitudes basadas en la desinformación y el prejuicio. Este tipo de acciones se combaten con educación y criminalización. No debemos olvidar que nuestro Código Penal en su artículo 149 (Incitación o comisión de actos de odio, desprecio o violencia hacia determinadas personas) castiga con hasta 24 meses de prisión las acciones de discriminación por orientación sexual.



Columnista invitado en la revista mensual A Donde Vamos.
POR: Omar Salsamendi, Periodista.
ARREGLOS: ALBERTO CARRERA

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...