sábado, 9 de junio de 2012

DUDAS SOBRE LAS BEBIDAS ALCOHOLICAS


 ¿Cuánto alcohol debemos beber al día para estar sanos?

¿Qué cantidad de alcohol deberíamos beber a diario para tener una salud óptima? Es la pregunta que se han formulado científicos de la Universidad de Oxford (Reino Unido). Y utilizando un modelo matemático han llegado a la conclusión de que beber aproximadamente la cuarta parte de un vaso de vino o de una pinta de cerveza a diario está asociado con los niveles más bajos de enfermedades crónicas. Concretamente, esta dosis reduce la incidencia de enfermedades cardiacas, hipertensión, diabetes, cirrosis hepática, epilepsia y cinco tipos de cáncer. La cantidad estimada es mucho más baja de lo que recomendaban hasta ahora las autoridades sanitarias, que sugerían consumir en torno a 2-3 copas diarias.

“El consumo moderado de alcohol protege el corazón, pero 'moderado' implica mucho más bajo de lo que considerábamos hasta ahora”, matiza Melanie Nichols, coautora de la investigación que publica la revista médica BMJ Open. Si se aplicara esta medida, añade, se podrían salvar al menos 4.600 vidas al año solo en Reino Unido.


 El gen AUTS2 controla cuánto alcohol consumes.

Un equipo de científicos ha identificado un gen que regula cuánto alcohol bebemos. El estudio, realizado con la participación de 47.000 sujetos, se ha publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

El gen en cuestión se denomina AUTS2 y había sido relacionado previamente con el autismo y el trastorno hiperactivo por déficit de atención. El nuevo análisis, realizado por un consorcio internacional de científicos liderado por el Imperial College de Londres (Reino Unido), ha detectado dos variantes del gen, una de ella tres veces más común en la población. Las personas con la versión menos frecuente del gen consumen por término medio un 5% menos de alcohol. Según los científicos, el gen es más activo en zonas del cerebro vinculadas a los mecanismos fisiológicos de recompensa, por lo que podría jugar un papel importante a la hora de regular el refuerzo positivo que sentimos cuando ingerimos bebidas alcohólicas. Los investigadores han comprobado que este mismo gen tiene una función similar en ratones y en moscas de la fruta.

Los científicos creen que hay más genes que determinan el deseo de consumir alcohol. Sin embargo, hasta el momento sólo se había descubierto otro gen, el CYP2E1 que controla la metabolización de alcohol en el hígado, que tiene un impacto en la ingestión de la sustancia. Entendiendo las bases biológicas y genéticas del consumo de alcohol, los investigadores esperan “desarrollar terapias y tratamientos preventivos para combatir el alcoholismo”.


El alcohol no ayuda a olvidar.

¿El alcohol ayuda a olvidar? Todo lo contrario. De acuerdo con un estudio del Centro Waggoner para la investigación del Alcohol y las Adicciones de la Universidad de Texas (EE UU), beber alcohol estimula áreas de nuestro cerebro implicadas en el aprendizaje y la memoria.

Según publica el neurobiólogo Hitoshi Morikawa en la revista Journal of Neuroscience, el alcohol "reduce nuestra capacidad consciente para recordar información como el nombre un amigo, la definición de una palabra o dónde aparcamos el coche; pero nuestro subconsciente aprende y recuerda también, y el alcohol aumenta nuestra capacidad de aprender a este nivel". En sus experimentos, Morikawa ha comprobado que la exposición repetida al etanol aumenta la plasticidad sináptica de las neuronas en un área clave del cerebro para la memoria. De hecho, cada vez es más evidente que la adicción al alcohol y las drogas podría considerarse un trastorno de la memoria y el aprendizaje. De acuerdo con Morikawa, los alcohólicos no son adictos a la experiencia de placer que obtienen bebiendo, sino al contexto psicológico, al comportamiento y al entorno que rodea el consumo de alcohol. Y eso les empuja a repetir.

"Solemos pensar en la dopamina como un neurotransmisor de la felicidad, pero en realidad es un neurotransmisor ligado al aprendizaje", aclara el neurocientífico. "Su principal efecto consiste en fortalecer las sinapsis que están activas mientras se libera", añade. Según Morikawa, cuando tomamos alcohol se estimula el sistema dopminérgico, que "le dice a nuestro cerebro que lo que está haciendo en ese momento es gratificante, que debe ser recordado y repetido". "Ir al bar, charlar con los amigos, comer ciertos alimentos y escuchar determinada música también es gratificante". Por eso, "cuanto más frecuentemente hagamos estas cosas a la vez que bebemos alcohol más dopamina se libera, y más adictivo se vuelve el conjunto de experiencias y que rodean al consumo de esta droga", concluye el investigador.

¿Por qué el alcohol hace que bajemos el listón?

Está muy extendida la idea de que el alcohol nos hace ver a todo el mundo más atractivo de lo que es. En 2003, científicos de la Universidad de Glasgow trataron de comprobar qué hay de cierto en ese efecto que los anglosajones llaman beer goggles –algo así como las chiribitas de la cerveza–. Abordaron en los pubs a personas con unas copas de más y les pidieron que evaluaran la belleza de varias personas retratadas en unas fotos. El resultado fue demoledor: todas ellas las encontraban más guapas que otros encuestados que no habían empinado el codo.

Pero, ¿era realmente el alcohol la causa de ese estado de embelesamiento o es que simplemente los bebedores habituales son más benévolos a la hora de juzgar la hermosura humana? Un equipo de la Universidad de Bristol confirmó en otro estudio la verdad inapelable: el efecto del alcohol embellece a todos, sea cual sea su sexo.


POR: MUYINTERESANTE.ES
ARREGLOS FOTOGRÀFICOS: ALBERTO CARRERA


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