sábado, 8 de octubre de 2011

MIEDO AL SEXO

Las causas y el análisis profesional de un temor, que si bien suele ser común, a veces, puede derivar en una fobia.El tema implica una mirada multicausal, emparentada con la historia de la persona, su desarrollo y su contexto.

Si bien hay miedos comunes que pueden superarse, el miedo a tener intimidad sexual con otra persona también puede derivar en una fobia, con implicancias diferentes. Desde la especialidad apuntan a la consulta si la problemática entra en esta esfera, para poder enfrentar el problema.

La palabra profesional y testimonios valientes de superación.

Temor, ese oscuro lugar

Los miedos más frecuentes ante la relación sexual pueden ser muchos: miedo a la penetración, al dolor intenso (sobre todo en las chicas jóvenes, ante su primera relación sexual, por todas aquellas historias que sus amigas le han contado), al hombre y sus expectativas, al embarazo, al abandono tras la relación sexual, al asco que genera el semen, o al pene del compañero. Incluso a las enfermedades venéreas; entre muchos más.

Sin embargo “los miedos” no son privativos de la mujer, aunque sí más frecuentes para ella.
¿Pero qué sucede cuando el miedo inhibe, controla al sujeto y se convierte en fobia?

La licenciada Alejandrina Román de Giro, psicóloga, sexóloga y docente universitaria explicó: “la fobia al sexo, denominado también como aversión, es el miedo irracional y recurrente a determinadas partes de la respuesta sexual humana. Se da un rechazo puntual a una situación parcializada”.

Esa situación parcializada puede vincularse, por ejemplo, con el olor del otro, el desnudo, o la visión de una de las partes. ¿Parece loco? No lo es, al contrario, retoma su razón de ser en entramados profundos de la persona y su historia.

“Los orígenes de una fobia comienzan tempranamente. Existen algunas causas emparentadas con la separación del niño y su madre en el octavo mes. También se vincula con el aprendizaje (es decir: los miedos “aprehendidos” de la madre o figura de apego, durante el crecimiento del niño) o causas concernientes a la evolución, o temas tan duros como el abuso sexual infantil”, especificó Giro.

A veces cuando se sufre alguna experiencia sexual traumática queda el recuerdo de dicha tensión, generando este miedo a la relación sexual.

Las fobias pueden desencadenarse por dispareunia: dolor o molestia antes, después, o durante la relación sexual; tanto en hombres como en mujeres. Abarca desde la irritación vaginal postcoital hasta un profundo dolor. “Si el síntoma es reiterado, y no se consulta por no perder a la pareja, termina por impactar en el deseo sexual, y luego desencadena la fobia”, dijo la sexóloga.

Entonces el oscuro lugar del miedo puede tener como presa tanto a hombres como a mujeres. De hecho los varones, y según la profesional, “pueden retraerse por una pareja muy agresiva o demandante, que sólo consigue retraerlos o que aparezca una disfunción, el bajo deseo, y luego la fobia. Ese rechazo recurrente a un área del encuentro sexual, irracional, puede terminar incluso en ataques de pánico”.

A pesar de que los miedos existen los casos no han aumentado, aunque según la profesional “sí se ha incrementado el vaginismo, es decir, cuando los músculos que rodean la vagina se contraen involuntariamente, produciendo un espasmo que mantiene la vagina cerrada, impidiendo la penetración. Esta contracción es parte de la respuesta del estrés, una reacción destinada a proteger al cuerpo de una aproximación no deseada”.

El proceso no es sencillo pero el tratamiento, con ayuda de los profesionales indicados, apunta a mirar el problema y a tratarlo para superarlo.

POR: Analía de la Llana. ESTILO. DIARIOLOSANDES
ARREGLOS FOTOGRÀFICOS: ALBERTO CARRERA

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